John Álex Toro

JOHN ÁLEX TORO
De vendedor de chance a estrella nacional

Salsero a morir, seguidor de Héctor Lavoe, este paisa, que en su infancia trabajó en una miscelánea y vendió papas en un mercado de Pereira, dedica su tiempo libre a su hija de 4 años y medio.

En un estudio de fotografía, en el norte de Bogotá, era la cita con este actor a quien se tenía muy presente, no sólo por su interpretación de Bryan Ferreira, al que podemos ver en la exitosa novela 'Nuevo rico, nuevo pobre' por el Canal Caracol, sino por su papel de Toño en la película 'La primera noche', que lo hizo merecedor de varios reconocimientos dentro y fuera de Colombia.

-Arrancamos hablando de lo inevitable. El éxito de su personaje...
Yo creo que en gran medida se debe a haber encontrado una chispa que lo identifica con el público y el hecho de ser un personaje que tiene unas necesidades básicas muy fuertes, que es lo que la mayoría de la gente tiene sin solucionar en su cotidianidad. Además, la gran mayoría de nosotros quiere 'enguacarse': soñamos con el golpe de suerte que nos dé, de la noche a la mañana, el descanso sobre todo en el tema económico.

-¿Qué tiene Bryan Ferreira de John Álex Toro?
Todo lo que tuvo que pasar para sobrevivir. El tema de conseguir el sustento diario, de no saber cómo era el día de mañana... Bryan era un personaje que al comienzo de la historia se rebuscaba mucho, era bastante inconforme y no se la dejaba 'montar'. Tenía unos visos medianamente revolucionarios. Incluso Fidel le decía en unos capítulos 'Che Guevara de buseta'.

-¿Y en qué se diferencian?
Que yo no soy tan perezoso ni me las quiero ganar todas tan fácilmente.

-Antes de llegar a Bogotá y dedicarse a la actuación, ¿qué hacía en Pereira?
En mi infancia y en mi adolescencia, cosas muy diversas. Una de ellas era vender, tanto en almacenes como en la calle. Pequeños
mercados tipo San Victorino. En una miscelánea que tenía mi familia, vendíamos insumos para la cosecha del café, plástico y
elementos para recolectar. Después, juguetería en la calle, chance y papa en la plaza de mercado. Hice un poco de todo. Pero cuando conocí el teatro, no quise devolverme a ese espacio donde uno encontraba el dinero que a veces le falta cuando se hace arte.

-¿Qué le hace pensar Bryan?
Me siento afortunado. Muchas veces hago el chiste, con personas cercanas, de que yo, que siempre he querido ser actor dramático,
vengo a tener semejante éxito con este tipo de personaje, uno que todo el tiempo toma el pelo y muy cantinflesco. Así me intuí y me siento en este momento, como Cantinflas, el personaje de Mario Moreno. La gente se me acerca y me dice: "Me trasnocho por verlo y reírme. Lo felicito, muy bacano su papel".

-¿Existe algún Bryan por ahí que nutre al de la ficción?
Crecí en barrios de estratos muy populares y tengo amigos en los que pensé antes de crear a Bryan. Tengo muchos aportes de ellos. Otras influencias forman parte de mi pasado más inmediato, de mi presente y de los momentos de tomadura de pelo con mis amigos, cuando nos tomamos un trago o vemos un partido de fútbol. Incluso en los momentos más dramáticos de nuestras vidas personales siempre hay giros de humor negro muy fuertes que logran ponerlo a uno nuevamente como en contexto.

-Este es un personaje muy primario que actúa por impulso en la vida. ¿John Álex es también así?
Todos somos bastante primarios en nuestras necesidades y en nuestros impulsos. A mí me parece que parte de la evolución es desarrollar un poco el tema de la conciencia y saber escoger. Para mí es muy importante, asumir la responsabilidad en el presente sin pensar en el futuro. A mis 37 años, tengo claros los momentos en que la he 'embarrado'. Aunque también pienso que a veces el autocontrol puede ser más contraproducente que el descontrol. A veces el remedio puede ser peor que la enfermedad.

-¿Qué es lo más importante a la hora de escoger un papel?
Está muy relacionado con los momentos personales de uno. Parte del éxito de Bryan está en que disfruto interpretándolo. Gozo mucho con hacer reír a la gente. Hace dos años me ofrecieron trabajo en una obra de teatro y al leer la sinopsis de la historia no me sentí interesado por estar ahí, ya que tenía unas pasiones tan revueltas y que eran tan fuertes... Elijo un personaje dependiendo del momento emocional en que me encuentre.

-¿Qué piensa del talento vs. la belleza?
La televisión se nutre de unos elementos muy cosméticos. Pero también aquí y en cualquier parte del mundo existen actores que se dedican al oficio totalmente, porque eso es lo que sostiene su vida, su esencia y su arte.

-Además de la actuación, ¿qué otra cosa le gustaría hacer?
Tal vez enseñaría. Una de las pasiones que he tenido es la pedagogía. Transmitir lo que he aprendido a otros actores y sé que aquí en Colombia uno tiene muy poca oportunidad de recibir.

-Lo primero que hizo en televisión...
Un video para la Presidencia de la República con Manuel Franco. Me preguntaron si sabía manejar moto y yo dije que sí. En realidad, no sabía. Me prestaron una para aprender a manejar y la estrellé. El arreglo me costó $13.000 y con ese corto me gané $20.000. Después hice unos capítulos en “NN” y luego en “En cuerpo ajeno”.

-¿Qué no haría nunca?
Propaganda que represente una ideología o un pensamiento político.

-¿Cuál es el estado ideal en una persona?
No es una cosa que diga yo, es una cosa que he experimentado: el estado ideal es estar en el presente. Ese es el estado corporal, espiritual y mental ideal.