Valerie Domínguez y Rafael Novoa tocados por el amor

Valerie Domínguez y Rafael Novoa
tocados por el amor

Por estos días son la pareja más reconocida de la farándula nacional, no solo por su talento sino también por su compromiso en las campañas contra el cáncer de seno. Famosos, conscientes y felices.

Llevan una vida discreta, sus agendas son apretadas y todo lo que tocan se convierte en un éxito rotundo. Valerie Domínguez ha sido reina, modelo, diseñadora de joyas, actriz y el anuncio del matrimonio con el corredor de bolsa Juan Manuel Dávila es uno de los sucesos de fin de año. Rafael Novoa, por su parte, es el hombre más asediado del momento, el galán más reconocido del país gracias a su actuación en la telenovela ‘Pura sangre’, del Canal RCN.

Valerie y Rafael se sienten felices y realizados, por eso les sobra energía para mostrar una cara solidaria como portavoces de la lucha contra el cáncer de seno. A la barranquillera lo único que le hacía falta era el amor de su vida y lo encontró en el samario Juan Manuel Dávila. Se conocieron en Santa Marta en las Fiestas del Mar y se comprometieron a los dos meses.

“Decidí casarme y a lo mejor eso afecte mi carrera, no porque él me la limite sino porque tomé la decisión de tener familia y ya no será igual que antes. Pero pienso que todo en la vida no es trabajo”. La boda será a mediados del año entrante.

El bogotano también se siente pleno porque encontró el amor aunque no tiene planes inmediatos de casarse. Hace 6 meses se enamoró de la ibaguereña Lorena Pulecio, con quien comparte sus ratos libres en su nuevo restaurante The Rice, un sitio especializado en calentados que montaron hace un mes en la calle 45 con 7ª junto a la Universidad Javeriana.

Salud, dinero y amor... los dos coinciden en que una vida llena de satisfacciones tendría poco sentido sin pensar en ofrecerle algo al prójimo, siempre que puedan.

La popularidad y el carisma de estos dos famosos hicieron que las empresas Avon y Leonisa pusieran sus ojos en ellos, para promover y crear conciencia sobre la detección temprana del cáncer de seno. Ahora son imagen y voz de un fenómeno que en Colombia hace que una de cada tres mujeres afectadas fallezca, según cifras del Instituto Nacional de Cancerología.

Por estas implicaciones sociales, Valerie y Rafael no dudaron a la hora de apoyar una campaña en defensa de la vida femenina, sacando tiempo de sus apretadas agendas. Valerie siempre quiso ser joyera, pero inesperadamente resultó siendo actriz. Después de ser Señorita Colombia su vida le cambió por completo. Las campañas publicitarias no se hicieron esperar, así como las propuestas en cine y televisión. “Estaba destinada a ser joyera, lo estudié y lo soy, pero por múltiples compromisos no es como yo quisiera. Ahora llegó la actuación y me encanta”.

Su paso como cantante por El Factor X la hizo ver como una reina natural y descomplicada. La fama le llegó cuando iba a dedicarse a las joyas y presentó casting para la telenovela Hasta que la plata nos separe y fue elegida. Enseguida encontró la propuesta de hacer cine junto al director Jorge Alí Triana. En la cinta Esto huele mal realizó su primer papel protagónico y ahora la incluyeron en uno de los capítulos de la serie Mujeres asesinas.

Como si fuera poco, hace cuatro meses empezó con las grabaciones de Solas, el nuevo proyecto del Canal RCN. “Todo ha llegado de repente”, admite, y por eso aprovecha las oportunidades, incluso la de ayudar a concientizar a las mujeres frente al cáncer porque le permitirá conocer mejor la sociedad en que vive.

Valerie apoyó la campaña de Leonisa en el Concurso Nacional de Belleza para educar a todas las mujeres a que mensualmente se practiquen el autoexamen de seno. “Todo lo que sea a beneficio de una obra social me gusta apoyarlo. Tuve un caso cercano, sé lo que se sufre y lo que se siente. Con la campaña estoy pendiente de estas mujeres y aprendí a hacerme el examen”.

En el caso de Rafael, asumir este compromiso público más allá de los sets de televisión lo llevó a participar, el pasado 30 de septiembre en Bogotá, en una marcha con 4.600 personas abanderadas contra el cáncer que se sumaron a la gran Caminata por la Vida, liderada por la Fundación Avon.

Para él es un elogio que lo hayan elegido para ser portador de un mensaje tan femenino en una cultura todavía tan machista. “Me he dado cuenta del poco apoyo que da la gente y los medios de comunicación a estas campañas. Por eso he ido a sitios a informarme y crear conciencia en las mujeres. Así en mi familia nunca hayan sufrido de este mal, tengo madre, amigas y novia”.

Tiene claro que respaldar una causa como esta es, aparte de fortalecer su imagen, valerse de ella para tenderle una mano a quienes lo necesitan. Como la que él encontró frente a las dificultades cuando quería ser actor, no funcionó y terminó estudiando Administración de Empresas. El bogotano pasó por varias universidades hasta que después de muchos esfuerzos y sacrificios su sueño se le hizo realidad. “No contaba con el apoyo de mis padres para estudiar actuación. Decidí independizarme de ellos, trabajar y estudiar lo que siempre había querido”.

Su preparación actoral comenzó con los polacos Anny y Pawel Nowicki con los que realizó varios talleres y gracias a ellos empezó a vincularse con personajes del mundo de la televisión. Su primer papel lo obtuvo en la telenovela Flor de oro y luego en telenovelas Candela, Guajira, Las Juanas, Carolina Barrantes, María Madrugada y Sofía dame tiempo.

Una vez reconocido, las propuestas llegaron una tras de otra. Todos los canales lo querían tener pero él prefirió irse a Venezuela. En el 2003 se radicó allí y firmó un jugoso contrato con Radio Caracas Televisión por tres años. Se convirtió en el galán de Cosita rica y Se solicita un príncipe azul. Apenas hace un año decidió regresar para protagonizar Pura sangre.

Rafael Novoa nunca se imaginó que su personaje de Eduardo Montenegro en la serie le daría tanto éxito, así como tampoco se lo imaginó su padre que ahora tiene otra actitud frente a su profesión. “Mi papá siempre fue muy fuerte. Su forma de pensar es muy respetable porque así lo educaron. En esa época el ser actor no tenía mucha credibilidad. Ahora reconoce mi esfuerzo y está orgulloso. Más vale tarde que nunca”.