Carolina Ramírez

Carolina Ramírez
La tradición de Rosario hace ahora parte
de la vida de esta actriz

Con su más reciente personaje en la novela ‘La hija del Mariachi’, Carolina Ramírez se vistió de charra y cantó rancheras. Carolina Ramírez empezó el 2006 con cambios extremos en su vida, que poco a poco se han venido haciendo públicos. Inició una nueva relación, cambió de casa, participó en el largometraje ‘Soñar no cuesta nada’, y obtuvo el papel protagónico de la novela ‘La Hija del Mariachi’, de la escritora Mónica Agudelo, interpretando a Rosario, una talentosa y bella cantante de rancheras que, aunque disfruta lo que hace, sueña con graduarse como administradora de empresas. En el camino se atraviesa Emiliano, su príncipe azul, de quien se enamora sin saber que la vida de éste acaba de dar un giro de 180 grados.

Su primera aproximación a la novela fue a través de su ex novio, Jimmy Vásquez, quien hacía audición para un personaje en esta novela. Carolina, estaba encargada de la producción de la propuesta que él haría, pero un guiño de Rosario la hizo saltar al protagónico. Aunque conocía la particularidad de un personaje blanco, no imaginó que su principal reto era aprender a cantar, pero sobre todo como lo hacen los grandes. Así que, armada de talento, aunque sabe que el canto no es su fuerte, llegó hasta la casa de una pareja de mariachis, Esperanza y Jorge, quienes le enseñaron más que música. El trago y el trasnocho fueron las constantes de la actriz durante el tiempo que empleó para construir a Rosario.

“El universo confabuló para que todo saliera de mi lado”, cuenta Carolina al recordar el casting, sin olvidar que, antes de esta prueba de fuego, tuvo otra por parte de sus mentores. Frente a un público animado en un bar por la noche, la hicieron cantar como lo debía hacer Rosario. La llevaron a perder el miedo, a disfrutar cuando se canta y a identificarse con las rancheras. “Ellos me pusieron pruebas muy duras y con esa en particular casi me muero del susto”, expresa.

A Carolina le anunciaron que sería Rosario en octubre de 2004, y empezó a grabar el 13 de febrero de 2006, por eso afirma que ‘La Hija del Mariachi’ le enseñó el don de la paciencia y a no ser ‘tan atacada’ para las cosas. Carta de una desconocida, la obra de teatro, y su rol como la esposa de Porras en ‘Soñar no cuesta nada’, la película colombiana más taquillera del país, han sido dos sucesos importantes en la carrera de esta actriz.

En todo este proceso y, como en la historia de la novela, llegó a su vida Mauricio, un abogado con quien comparte su vida hace varios meses y a quien además le encanta todo lo que gira alrededor de Carolina, tal como le fascinaba a Emiliano la vida de Rosario.

Con su compañero de set, Mark Tacher, actor mexicano y quien personificaba a Emiliano, ensayaban y entre los dos trabajaron para entregar al público dos personajes llenos de romanticismo, complicidad y emoción.

Carolina inició su carrera en televisión después de haber dedicado muchos años al ballet. Al lado de John Bolívar, actor y director, encontró un personaje muy parecido a ella y, con éste, empezó a ver la actuación como una muy buena opción. Trabajó en diferentes personajes para seriados como ‘Unidad Investigativa’ y ‘Así es la vida’, también fue parte de ‘Jack el despertador’, programa infantil de RCN; ‘Francisco el Matemático’ y ‘Séptima Puerta’.

Su currículum es amplio, a pesar de que sólo lleva siete años, en la que ahora ella considera su profesión. Lo ha hecho con destreza y disciplina, y asegura que tiene el apoyo permanente de un “ángel de la guarda, luchador de Sumo, que me pone en el lugar y con las personas indicadas”.

El anonimato fue el sacrificio más grande que hizo por Rosario, ya que uno de sus gustos es pasearse por el centro de Bogotá, visitar lugares concurridos y estar en contacto con lo urbano. Por Rosario, también, ha sentido llegar a derretirse en plena grabación con el calor de las luces y el vestido de mariachi.

Cantando y apropiándose de Rosario, Carolina hizo su debut como la hija del mariachi. Un homenaje a la herencia mexicana que tanto inspira en Colombia.

-¿Quién es ‘La Hija del Mariachi’?
Es Rosario Guerrero, tiene 22 años y es huérfana de padre. Su papá fue su ídolo, era muy mujeriego, muy mariachi. Su mamá es una mujer que sufre mucho, tiene artritis reumática y no puede trabajar, y tiene un hermanita. Trabaja en un bar cantando música ranchera, para poder sostener a su familia y pagarse la universidad. Estudia por la mañana y por la noche trabaja. Es ingenua, no se ha enamorado nunca y, a pesar de su situación, no sufre. Siente que tiene la obligación de sacar adelante a su mamá y hermanita, terminar su carrera y trabajar en algo que no tenga que ver con este mundo que su mamá detesta, porque le recuerda todo lo que fue su papá.

-¿Qué tipo de historia es ‘La Hija del Mariachi’?
Es un melodrama, no es una novela cómica como las que hacía RCN. Es una novela que tiene dos protagonistas jóvenes, que se enamoran, que tienen problemas, desengaños, traición, con un ingrediente adicional y muy atractivo, que es la música ranchera, algo muy popular en Colombia y un tipo de humor muy característico de los personajes que está a cargo de un gran elenco.

-¿Cómo llega a Rosario?
Un grupo de mariachis me recomendaron una mujer que cantaba muy bonito en Plaza México, así que me fui a buscar a Esperanza Rosemberg con mi novio de ese momento. Ella es maravillosa y encantadora. Su esposo es uno de los violinistas del grupo. Todas las tardes, antes de que ellos se fueran al bar, íbamos a ensayar ‘Las ciudades’ de José Alfredo Jiménez y ‘Mi talismán’, los temas que tenía que preparar para el casting. Ellos vivían en el Tunal, así que me iba para allá por la tarde; fueron dos semanas de alcoholismo total. Ellos beben mucho, me tocaba tomar parejo, después de ensayar, me iba a Plaza México a oírlos cantar, a verlos como se movían, cómo movían la falda; mis ahorros me los gasté en este proceso.

-¿Cuál es su opinión de esta historia?
Pienso que es una historia como la de ‘Café, con aroma de mujer’, una historia de amor, el melodrama. La gente se acostumbró a otro tipo de novelas que tienden más a comedia. Nosotros le apostamos a esta, que es tipo novela rosa.

-Aprendió mucho en compañía de la pareja de mariachis, ¿qué enseñanza puntual cree que fue decisiva para la interpretación de Rosario?
Su vida. Ellos son profesionales, tal vez no estén en una sinfónica, ni en los grammy, pero son personas que han estudiado y lo hacen desde muy niños, les gusta lo que hacen. Eso fue decisivo.

-¿Qué logran las rancheras en los colombianos?
El colombiano es soñador, despechado, romántico. En nosotros todos los sentimientos están el máximo y las rancheras hacen que uno se sienta identificado de alguna manera, gracias a Esperanza y a Jorge llegué a sentirme identificada.

-¿Qué opina sobre Rosario?
Es un personaje hermoso, yo le pondría un poco más de maldad, pero los personajes blancos son así. Pero también tiene su cuento cuando empieza la relación seria entre Emiliano y Rosario, además porque está basada en la mentira, porque Emiliano no es Emiliano cuando está en Colombia, sino Francisco bajo otra identidad, bajo otras cosas, ella cree ciegamente en él y mete las manos al fuego por él, hasta donde sea, pasa por encima de sí misma y de su familia para defenderlo. Se enamora como todos los amores de novela, a primera vista. Ella lo ayuda, tiene un corazón y una compasión impresionantes, pero es muy mujer y muy complicada en el sentido de los celos y las peleas. La relación de ellos revela un poco la humanidad de estos personajes, y eso es muy interesante.

-¿Qué descubrió de la vida de las personas que trabajan como mariachis en Colombia?
Ellos llevan una vida nocturna, se levantan a las cuatro de la tarde y se acuestan a las cuatro de la mañana, es una vida de bares, eso me enseñó mucho. A las mujeres les toca duro, a todas les ofrecen trago y, en todas las mesas, les toca hacerse las locas porque los clientes son bastante peculiares.

-¿Qué fue lo que más le gustó en esa búsqueda de Rosario?
El trabajo me ayudó a desinhibirme, a conocer el mundo del mariachi, que es maravilloso, a respetarlo, y admirarlo porque es gente que trabaja mucho y sin ninguna vergüenza.

-¿Le gusta la cultura mexicana?
Me gusta las artesanías, la cultura azteca es maravillosa. México es un país muy colorido, lleno de sabores y olores. Los mexicanos son personas muy chéveres, latinos finalmente, y su música que siempre le canta al amor, goza de mucho reconocimiento a nivel mundial, y eso es muy importante. El picante no me gusta mucho, pero poco a poco vamos entrando en el tema.

-¿Qué piensa de Mark?
Del talento mexicano sólo conozco a Mark, y con eso es suficiente porque es un personaje del que todas se van a enamoraron, no logra lástima, sino compasión, uno se pregunta por qué le pasan tantas cosas. Todo está muy bonito, el ingrediente de ver las calles mexicanas y de ver este país como tal fue muy agradable.

-¿Le gustan los mariachis?
Aprendí a oír mariachis con ‘La Hija del Mariachi’, conocí temas con ‘La Hija del Mariachi’ y a enamorarme.

-¿Cuáles son los elementos más ricos de ‘La Hija del Mariachi’?
Los personajes de humor, Luces Velásquez está haciendo un personaje maravilloso, las antagonistas y las amigas son para morirse de la risa; mi hermanita Laura, es ‘la novia’ de Emiliano, lo adora. Las locaciones están divinas, la luz es increíble y los vestuarios, la música, en fin, es una novela costosa.

-¿Emiliano es definitivamente ‘el príncipe azul’ de Rosario?
De todas las colombianas. Esta novela bien podría llamarse ‘El mexicano, ladrón de corazones’...