Sebastián Rulli se declaró enamorado

Sebastián Rulli
se declaró enamorado

Este año ha sido definitivo para Sebastián Rulli, ya que además de iniciarlo casándose con su novia, la conductora Cecilia Galliano, él grabó la gran telenovela ‘Pasión’, uno de los proyectos más importantes de su carrera artística; además, próximamente hará una obra de teatro. Tranquilo, con una hermosa sonrisa, amable y caballeroso, el actor argentino platicó con nosotros sobre cómo le ha ido en la vida de casado y de lo orgulloso que está de la familia que ha formado al lado de Ceci y su hija, Valentina. Además, nos dijo que pronto se tomará unas vacaciones, para ir a su país natal y disfrutar un viaje en moto, otra de sus grandes pasiones.

-¿Desde niño quisiste ser actor?
No sabía lo que quería ser. Mira, en Argentina mi abuelo tenía una fábrica de gatos para autos, entonces yo deseaba ser ingeniero industrial. En esa época veía televisión, pero nunca fui de decir: 'mamá, llévame a tal programa'. Después empecé a estudiar, pero no me gustó lo que elegí y cambié de idea, quise ser administrador de empresas, ya que mi papá es contador. Luego entré a la universidad, estuve año y medio, pero cuando surgió la posibilidad de irme a Europa a modelar, lo hice; dejé la escuela y de ahí mi vida cambió para siempre.

-¿Cuándo descubriste que podías vivir de tu imagen?
Cuando estuve en la preparatoria hice algunas obras de teatro y me gustó, aunque todo inició como un pasatiempo que me ayudaba para relajarme y conocerme más. De hecho, en mi familia no hay nadie que se dedique al medio artístico. Y siendo sinceros, me fui preparando inconscientemente, porque esto me gustaba. Cuando regresé a mi país, luego de estar modelando, hice algunos castings para la televisión y me quedé con un papel protagónico juvenil.

-¿Antes de llegar a México ya eras conocido en tu país?, porque muchos pensaron que llegaste aquí como modelo...
Estuve dos años trabajando allá, participé en cinco novelas, además seguía estudiando. Con el tiempo me entró el gusanito de viajar nuevamente, así que regresé a Europa, donde hice de todo, hasta relaciones públicas en un antro; estuve en Ibiza (España) y Milán (Italia).

-¿La actuación te ubicó como persona?
Me hizo estar consciente de lo que quería y me gustaba, de quién era, porque no solamente se trata de ser famoso. Ser actor me ayudó para no tener que ir con un psicólogo, llevar terapia y hablar sobre mí. Los ejercicios de teatro hicieron que me sorprendiera a mí mismo, me ayudaron a relajarme y sacar cosas internas.

-¿En ese entonces ya conocías a tu ahora esposa, Cecilia Galliano?
No, nos presentaron aquí. Ella también es argentina, pero nació en Córdoba, y yo en Buenos Aires. Nos conocimos trabajando como compañeros, y salimos cuatro años y medio antes de casarnos. En ese tiempo hubo truenes, reconciliaciones y un periodo donde vivimos juntos.

-A dos meses de casado, ¿cómo ha cambiado tu vida?
Sinceramente, los dos estamos felices, pero en lo personal estoy convencido de que Ceci es el amor y la mujer de mi vida (dice con emoción), independientemente de que haya un papel de por medio. Mira, hemos vivido situaciones que nos han demostrado a ambos el interior de cada uno, y nos amamos incondicionalmente (le brillan los ojos al decir esto). Por ahora me siento tranquilo, y mi vida no ha cambiado.

-¿Y en la intimidad?
Estamos igual que antes, nos damos nuestro espacio, aprovechamos los momentos que tenemos para estar juntos. Uno promueve la magia y no creo que se acabe con el tiempo, sino depende de la energía que le pongas. Aunque ahora estamos en la misma casa, eso ya lo habíamos hecho antes. Por lo tanto, en ese sentido ya nos conocemos (en ese momento interrumpe la entrevista, ya que Cecilia le habla a su celular para comer juntos). Cambió en cuanto a que he dado el paso para demostrar que realmente quiero estar con esa persona, digo, es un papel, pero para nuestra cultura es importante el hecho de decir: 'estamos casados.

-¿Hay un compromiso hasta que la muerte los separe?
Claro, venimos de dos familias con papás que se han casado una sola vez y tienen muchos años de matrimonio, al igual que mis abuelos, así que tenemos una cultura semejante. Aparte, creemos en lo mismo, estamos conscientes de que van a haber altas y bajas, pero la idea es acompañarnos y vivir de aquí en adelante como pareja.

-¿Ya tuvieron su primer pleito desde la boda?
No, porque cada uno es respetuoso de las decisiones y el trabajo del otro. Hay mucha comunicación entre nosotros, por las noches siempre platicamos de cómo nos fue en el día, es el modo en que hacemos las cosas. Tampoco es todo perfecto, porque a veces no estamos de acuerdo, pero son tonterías de si ir a tal o cuál lugar. La vida es corta y hay que buscar lo que a uno le da placer, tratar de ser feliz hoy, y tampoco ir buscando el problema.

-¿En los asuntos de la casa, quién es más ordenado?
Yo soy más disciplinado, ella es mucho más relajada en ese sentido, pero no tenemos problemas con eso.

-¿Le cocinas o te gusta llevarle el desayuno a la cama?
Ahorita no hay tiempo para eso, porque Cecilia está trabajando muchísimo, se levanta a las 5:30 de la mañana y no desayuna, porque debe estar en el estudio a las 7, lo cual es un gran sacrificio para ella, pues le encanta dormir. Y en cuanto a mí, la rutina en este momento es despertarme e irme como a las 8 al gimnasio, donde estoy una hora, y después atender mis pendientes; eso lo hago de lunes a viernes. La cocina sí me agrada, pero tampoco hay chance porque entre semana cuido mucho mi alimentación; en cambio, Cecilia no hace dietas, no es nada estricta en cuanto a la comida, pero tiene una genética increíble, porque tampoco le gusta hacer ejercicio, come lo que se le antoja cuando quiere y está hermosa.

-¿Qué momentos del día tratan de compartir?
En la noche y al medio día, depende de los compromisos de ella. Nos damos nuestras escapadas para disfrutarnos, pero estamos tranquilos, aunque ahora me toca apoyarla porque le está yendo súper bien. Por eso está menos tiempo en nuestro hogar, pero los fines de semana nos vamos a Valle de Bravo (Estado de México), ya que nos encanta la naturaleza y hacer actividades para despejarnos de la ciudad. Otra veces nos quedamos en casa viendo películas; te digo que depende del estado de ánimo.

-¿Y qué diferencia hay ahora con la relación de antes?
Cuando eres novio tratas de ser espléndido en todo y hacerle creer a la otra parte que todo es bonito, pero eso no es posible. La convivencia es la verdad, ya que todos los seres humanos tenemos nuestros errores, pros y contras, entonces eso sale en la vida diaria. Puedes estar en el personaje de 'novio' o 'galán' todo el tiempo, pero ahí no sabes si realmente quieres estar con alguien o no, si haces click o hay química. Lo importante no son los hábitos de limpieza o las costumbres de cada quien, sino la cuestión del carácter, porque te puedes lavar el cabello diario o verte muy bien sin maquillaje, pero eso no es lo trascendental, sino la forma de ser. Hay días en que te levantas de malas y son momentos para darle espacio al otro o compartirlo. No todo es perfecto.

-¿Les gusta salir a divertirse?
No somos de irnos a antros, preferimos el cine o una cena y por lo general nos dormimos a las 11 de la noche, por el ritmo intenso de trabajo que llevamos actualmente.

-¿Todavía no han tenido su luna de miel?
Es que Ceci está súper ocupada. Yo tenía pensado irme con unos amigos a esquiar, pero no se pudo. Aún no planeo mis vacaciones porque apenas hace unas semanas terminé de grabar, me quedaron mil pendientes y hay cosas por hacer. He tratado de equilibrar eso, y si Dios quiere, para Semana Santa, podremos irnos unos días.

-¿Quién lleva los pantalones en la casa?
Mi mujer es más apasionada y con carácter fuerte, pero para decidir algo, lo platicamos entre los dos.

-Noté que ya usas anillo de casado...
En realidad no, traigo uno que nos compramos ella y yo en un viaje, es algo especial, pero no es una argolla matrimonial de las tradicionales. Eso será cuando nos casemos por la Iglesia.

-¿Tú te encargas de llevar a Valentina (hija de Cecilia) a la escuela?
Tiene un transporte que la recoge en la casa y la trae de regreso, y cuando hay reuniones escolares, como hoy, la acompaño como cualquier padre de familia. En las tardes tiene actividades deportivas y a veces también estoy ahí, pero a las juntas escolares vamos los dos, cuando se puede.

-¿Cómo te llevas con la niña?
Valentina fue el nexo que nos mantuvo unidos y conectados cuando no teníamos comunicación. Ella es independiente a nuestra relación, porque cuando rompí con Cecilia, la niña y yo nos mantuvimos como dos personas que se quieren y deseaban verse. Entiendo que ahora está feliz, consciente de su familia y al pendiente de mí; es una niña adorable.

-¿Te dice papá?
Sí (responde tiernamente y con orgullo), eso es algo maravilloso, porque no lo dice por obligación. Creo que es algo que no tiene precio, ya que el amor de un niño no se puede comprar. De verdad, no hay nada que la obligue, y tampoco es por conveniencia.

-Además los niños siempre hablan con la verdad, ¿no?
Te cuento que en una ocasión mi esposa me dijo: 'con los niños, si quieres recibir amor, tienes que darlo', y eso me quedó claro. Los pequeños son como esponjas, entonces, tener el amor de Vale es un premio después de haber pasado por tantas cosas.

-¿Quieren volver a ser papás pronto?
Eso será cuando Dios lo mande, porque no es sencillo llamar a la cigüeña (ríe), hay que coordinar esfuerzos y vendrá cuando Él quiera que aparezca el bebé. No estamos planeándolo pero tampoco esquivándolo, nos sentimos relajados.

-¿Ya no se están cuidando?
Estamos enamorados, practicando y haciendo la tarea diario. Me gustaría tener un Sebastián, ya que es el sueño de mi vida y un objetivo a cumplir. Creo que lo más importante que le puede pasar a alguien es dejar algo en este mundo, transmitir esa experiencia a un hijo y verlo crecer. Hoy por hoy, puedo decirte que me siento maduro, seguro del amor que nos une y de todo lo que hemos hecho. Considero que el matrimonio es importante, y un hijo sería el paso a seguir.

-¿Para cuándo será la boda religiosa?
Sí nos gustaría y lo deseamos, aunque no sabemos cuándo, si este año o el que viene. Eso se programa con más tiempo, teniendo en cuenta nuestra disponibilidad, así que no hay apuro. Aparte, mi mujer está agotada, no tiene tiempo ni necesidad de ello.

-Por último, ¿de dónde viene tu pasión por las motocicletas?
Me la contagió Cecilia, porque ella tenía una. En total hemos comprado cuatro, nos gustan las Harley Davidson y ella es súper buena manejándolas. Es una emoción que compartimos, incluso mi primera moto la compré por Ceci, renté una en Cancún, cuando estaba grabando ‘Rubí’, y me hice fanático. Es algo que me da placer, paz, no te sientes atrapado, vas a tu ritmo, aunque debes estar concentrado; es vivir la vida.