Danna García

Danna García:
“Me siento feliz de
protagonizar esta novela”

Esta bella actriz colombiana empezó su carrera muy temprano y prácticamente se crió frente a las cámaras. La actriz, hija de la cantante colombiana Claudia Osuna, comenzó a hacer comerciales a los cuatro años y a los siete ya conducía su propio programa, ‘Notituticuanti’, continuando luego con innumerables apariciones en series y telenovelas en su país. En 1994 su rostro se hizo conocido internacionalmente por su interpretación de Marcela Vallejo en ‘Café, con aroma de mujer’, y dos años después se convertiría en la primera actriz colombiana en protagonizar una telenovela en México, cuando grabó ‘Al norte del corazón’ para TV Azteca.

‘Café con aroma de mujer’ marcó una etapa muy importante en su carrera, al igual que el protagónico que hizo en ‘Perro amor’ como Sofía Santana. Tampoco hay que olvidar el de Norma Elizondo en ‘Pasión de Gavilanes’, que le abrió puertas en mercados que nunca imaginó para darle paso a su estelar de Diana Rivera con Miguel Varoni en la telenovela ‘Te voy a enseñar a querer’. Después de esa participación, Danna hizo ‘Corazón Partido’ y se mantuvo alejada de la televisión por un año y medio para estudiar actuación y artes, hasta que regresó a ‘La Traición’, telenovela con la que la actriz se siente más ilusionada.

Además, el año pasado (en el 2008), la actriz grabó entre Monterrey y Los Ángeles el filme ‘The Perfect Game’.

Soledad de Obregón es el personaje que interpreta la bella colombiana, una joven cuya personalidad fuerte, temperamental y valiente, la lleva a oponerse a los convencionalismos de la época. A su lado, dos hermanos gemelos, Hugo y Alcides de Medina, se disputan su corazón. Alcides es un hombre resentido, cuya alma alberga envidia y desprecio hacia su hermano. Hugo aparenta ser un bohemio mujeriego, pero esto es sólo el disfraz que esconde, un alma atormentada.

-Háblanos de la historia de ‘La Traición’...
Antes tenemos que decir que la historia sucede en 1890, por lo que la época define un poco el carácter de los personajes. La trama de la novela tiene mucho que ver con el amor, derrota y la muerte. Soledad es la luz, la alegría, el amor. Es el objeto del deseo por el que dos hombres se pelean. Es una mujer moderna para la época, inquieta de conocer cosas, de aprender. Tiene unos valores muy claros, pero se revela frente a su familia conservadora.

-Danna, ¿te identificas con el temperamento fuerte de Soledad?
Alguna vez un psicólogo me dijo que yo era una monja montada en un Ferrari. Que esa era la mejor forma de describir mi personalidad y creo que no pudo alguien decirme algo más acertado porque así me siento. Es una contradicción, porque creo que soy una persona conservadora, vengo de una familia muy convencional. Pero soy una mujer de vanguardia, aventurera en el sentido de que soy nómada. Me gustan los retos y, en general, lo podría reducir en las palabras: guerrera, luchadora y emprendedora. Así es Soledad y eso tengo yo o por lo menos considero que son mis características. Soledad es una mujer que no le tiene miedo a nada, quiere descubrir el mundo con las dos manos y tomarlo. Y si la comparo conmigo, honestamente te confieso que para ese entonces, a mi edad de 19, yo estaba un poquito atrasada a la época. Yo siempre fui como más tímida, introvertida y reservada para mi edad. Era muy de mi casa, protegida por mis padres, estudiaba todo el tiempo y trabajaba. Pero un poco inquieta mentalmente con ganas de hacer cosas.

-¿Cómo se siente de protagonizar esta bella historia de amor?
Es como un sueño hecho realidad. No sé cómo explicarlo, pero ésta es la novela en la que me siento más feliz, más tranquila y más segura, de todas las que he hecho. Tal vez sea que estoy más madura o realizada. Me levanto feliz, estoy todo el tiempo emocionada, sin sentir la presión que había en otras telenovelas. Es un sentimiento nuevo ante un proyecto que hago. No es una novela naturalista, es puro realismo mágico y eso te exige cosas diferentes. Es más de fantasía y tiene mucho del melodrama clásico, en el sentido de que no se trata de personajes reales o que busquen reflejar el mundo real, y eso te da libertad para explorar otras cosas en tu trabajo de actor. Me siento sin el estrés del trabajo, ni la preocupación. Además, conozco todo el equipo de trabajo. Con ellos he hecho muchísimas novelas antes, con algunos técnicos he trabajado desde que tenía 8 años.

-¿Te ha resultado difícil adaptarte a esta producción de época?
Hay muchísima aventura en la telenovela, hay persecuciones, carrozas, caballos, muchos disparos, bandoleros, persecuciones, escalamos montañas, nos subimos a los árboles. Bueno en fin, esto es una locura y sobre todo para grabar. Es impresionante lo que hay que producir al día. Es la segunda vez que hago una telenovela de época, la primera fue ‘La otra raya del tigre’ (en 1993).

-¿No se te hace incómodo estar todo un día usando esos vestidos tan pesados?
Lo que es complicado es el manejo de caminar con ellos. Son muy largos, de faldas y tenemos que usar tacones muy altos para la altura del vestido. El diseño del arte es hermoso y eso nos obliga a cuidarlos. Soledad es el personaje que más número de vestidos tiene que usar y es el personaje que más corre entre montes, charcos, mar, ríos y se la pasa a trote por tratarse de una novela de acción, sin dejar de ser romántica.

-¿Cómo te preparaste al personaje?
Vi muchas películas para poder sacar este personaje. No quería que se sintiera una novela vieja. Es muy moderna, pero en una época antigua y con el ritmo ágil de hoy. Esta novela retoma el melodrama clásico y le tenía un poquito de miedo a eso porque después de venir de hacer naturalismo cien por ciento (como en ‘Corazón Partido’), esta forma de actuación, que ya había dejado atrás, me costó trabajo retomarla. Esta novela tiene mucho drama. Ya había visto ‘El caballero de Rauzán’ y me parecía una novela muy linda. También, me leí el libro y me enamoré del proyecto. No pensaba mudarme para Colombia, pero esta novela me robó el corazón.

-¿Cómo se siente de volver a protagonizar junto a Mario Cimarro?
Mario siempre ha sido un profesional, pero estoy admirada por su trabajo. Está logrando gran credibilidad y hace tiempo no veía una persona tan entregada. Se la pasa estudiando, analizando el material, es un ejemplo para todos nosotros. Es un protagonista sin ninguna ínfula y que cree en el trabajo en equipo.

-Sabemos que tú y Mario quisisteis volver juntos a la televisión...
Mario estaba muy claro en lo que él quería y a mí me gustó mucho la historia y la idea de que fuera con él. Telemundo también sabía que podía hacer una buena apuesta al ponernos a nosotros porque ya estábamos probados en cámara y tuvimos muy buena aceptación en ‘Pasión de Gavilanes’. Yo me siento en un lugar seguro, protegida y respaldada. Somos muy buenos amigos y trabajar con Mario es una maravilla y, gracias a esa excelente amistad, podemos dialogar las escenas antes, llegar a puntos en común, a acuerdos y a cambios. Yo creo que este proyecto tendrá un gran impacto internacionalmente.

-¿Mario te parece atractivo?
Es que en la televisión todos los galanes son atractivos, no solamente está Mario, hay un montón de actores. Todos los que me han tocado son extraordinariamente atractivos, y las mujeres se han “muerto” por todos, me han preguntado qué tal besa, en fin, eso es parte de la fantasía.

-¿Te sientes afortunada por besar a tus galanes de telenovela?
Para nada. Me siento afortunada de encontrar personas y seres humanos. Besar y abrazar a un hombre me parece demasiado banal, me parece un poco más profundo lo que hay detrás de esa persona. He tenido la fortuna de trabajar al lado de Miguel Varoni, Mauricio Ochmann, tantos actores que de verdad son seres humanos, maravillosos y con todos soy la mejor amiga y, también, con mis compañeras.

-¿Existe un tipo de papel que quisieras interpretar y que no te ha llegado?
Yo siempre me dije que había tres papeles que a mí me llamaban la atención. Todo se dio mientras hacía mis estudios de artes escénicas cuando lo descubrí. Yo quería hacer a una Ofelia (en ‘Hamlet’) y una Julieta (en ‘Romeo y Julieta’). Ya he hecho veinte mil Julietas, porque siempre he interpretado historias románticas. Pero yo siempre he sentido que me ha faltado la Lolita. Antes de eso era una prioridad, ahora quiero explorar un poco a Danna de acuerdo a las experiencias que he tenido como actriz. El año pasado tuve tiempo de estudiar algo de actuación y arte, lo cual me permitió conocerme más.

-¿Qué descubriste en ese tiempo de estudio?
Luego de trabajar en tantos personajes, me di cuenta que dejaba a un lado a la verdadera Danna. Descubrí mis gustos reales y fue muy interesante porque yo no soy la misma de hace un año, de hace cinco o diez. Me retiré de hacer telenovelas desde hace año y medio. Me dediqué a hacer cine en Los Ángeles y otros tipos de proyectos que no pensé hacer.

-¿Qué pasó en Los Ángeles?
Llegué como cualquier actriz que tiene sueños, con experiencia o no. Yo tenía un contrato con la cadena ABC y fue una gran experiencia. Hice una película entre Los Ángeles y México, que se llamaba ‘The Perfect Game’, luego hice varios cortos. También sigo desarrollando ciertos proyectos con ABC para el mercado hispano, eso sigue en desarrollo. Pero ahora estoy de regreso al melodrama, aunque tuve mucho miedo por este regreso, pero aquí estoy. Aunque quiero continuar explorando el campo del cine, pero sí estoy de acuerdo con Mario en que actuar es actuar y no importa el medio.

-A pesar de las extensas jornadas de grabación, su romance con el político colombiano Jorge Mario Eastman se mantiene intacta durante dos años y medio, ¿cómo consiguen que se mantenga la relación?
Soy discreta y respetuosa en el espacio de cada uno y creo que esa es la clave para seguir unidos.

-¿Cómo logró conquistarla?
Yo no cocino, pero él me conquistó con la cocina.

-Sabemos que una parte importante de su trabajo y el de su pareja es el de poder contribuir a obras sociales...
Me parece bueno ayudar a la gente a través de mi trabajo, ayudando al gobierno o a la primera dama. Del resto no tengo nada que ver con la política. Soy vocera de la fundación ‘Operativo esperanza’, es un proyecto muy lindo que tiene que ver con la educación y la salud de los niños y mueve mi corazón. Creo que eso es lo más bonito que podemos hacer como artistas.

-Aunque por el momento tu profesión es primero, ¿la gustaría ser madre?
Mi prioridad ahora es mi trabajo. Es un momento en donde me llegan cosas nuevas, pero yo crecí en una familia donde mi mamá me hablaba de matrimonio, casa e hijos. Creo que esa es también una prioridad pero no para hoy, de pronto en dos años.

-Debido a problemas de colesterol alto, heredados de tu padre (Jaime García), ¿cómo procuras cuidarte?
No sé si todo el mundo lo sabe, pero el estrés dispara el colesterol, así que yo trato de cuidarme, respirando profundo, más pausada, viviendo en armonía y tomando las cosas con calma. Además hago ejercicio, que no es sólo para mantenerme bien por fuera, si no también por dentro. Puedo decir que ahora me siento mucho mejor.