Jean Paul Leroux

Jean Paul Leroux:
“Esta novela esta cargada de una
tormenta emocional impresionante”

Jean Paul Leroux es Nicolás del Casal en ‘La Trepadora’. El protagonista de la nueva producción de RCTV Internacional asegura que, a diferencia de su personaje, jamás ha cambiado el rumbo de su vida por amor a alguien aunque le gustaría que le pasara

Son varios los puntos en los que convergen Jean Paul Leroux y Nicolás del Casal, el protagonista de ‘La Trepadora’. Y aunque al actor, a diferencia de su personaje, jamás le ha cambiado radicalmente la vida por amor, la lealtad, el sentido del humor, el respeto y el apego a la familia lo acercan más allá de la ficción. En esta ocasión, le tocará reclamar justicia, aunque en el camino se encuentre con que el encanto de una mujer puede ser un gran obstáculo para conseguir sus objetivos.

-¿Cómo es Nicolás del Casal?
Es un hombre que ha pasado por diversos acontecimientos; cuando era niño enfrentó la pérdida de su padre y de su madre y, de alguna manera, eso forjó el carácter que tiene hoy en día. Sin embargo, a pesar de las tragedias familiares, es alegre, cordial, curioso, y con necesidad de saber y entender su origen, su pasado, su arraigo. Su objetivo es saber de dónde viene y, mientras lo averigua, es sorprendido por la llegada del amor de Victoria Guanipa. Él nunca pensó que una mujer le cambiaría el rumbo a su vela y que tendría que tomar otro camino.

-¿Tardará mucho en averiguar quién es y de dónde viene?
Bueno, si yo todavía no sé quien soy como Jean Paul, no puedo decir cuánto tiempo tardará el personaje en saberlo. Esa es una pregunta bien filosófica porque como persona uno nunca se conoce, y creo que eso se lo he endosado al personaje. Yo ando en una búsqueda continua. Lo interesante de todo es que él dice lo que siente, pero no siempre hace lo que piensa, entonces se deja arrastrar por lo que siente. Llega un momento en que lo domina la pasión, por encima de la razón. Cuando eso ocurra tomará un rumbo carnal y visceral, porque esta novela esta cargada de una tormenta emocional impresionante.

-¿Hay muchas similitudes entre Jean Paul y Nicolás?
Las busco, así como también busco las diferencias que nos separan. Su lealtad, el sentido del humor que tiene para cambiarle la cara a una tragedia, el respeto, la educación, y el apego a una familia —aunque no la tiene —son las cosas que más nos asemejan. Las diferencias también son muchas y las respeto. Por ejemplo, esa necesidad que él tiene de buscarle muchas explicaciones a las cosas, ya yo no la tengo. Yo abandoné totalmente esa conducta.

-¿Y cómo hace ahora?
No trato de explicarme mucho las cosas. Aunque pueda sonar algo irresponsable, vivo el momento y punto. Es una manera de aligerar las cargas.

-Hasta cierto punto Nicolás está cargado por las ganas de vengarse, ¿cómo manejas personalmente ese sentimiento?
Siempre trato de buscarle la benevolencia a mi personaje. No lo veo como una persona vengativa y el trabajo que estoy haciendo es para que la gente lo vea así. Estoy trabajando en la idea de que él no quiere venganza sino justicia, y eso es válido en su posición, porque le han quitado todo lo que tenía. Nicolás aprenderá que cualquier plan puede cambiar cuando llega el amor. En ese sentido es un personaje bastante genuino, muy ligado al drama de Shakespeare. Es una especie de Romeo enamorado de Rosalinda, pero que cuando ve a Julieta no le importa más nada. Así le pasará a él, tendrá un plan de vuelo, pero cuando llegue Victoria le cambiará todo. Nicolás me llena de mucha satisfacción como actor y como hombre porque es muy sabroso que a uno le llegue el amor y pueda dejarlo todo.

-¿Te ha pasado?
No, no me ha pasado, pero me encantaría que me sucediera. He dejado muchas cosas por trabajo, pero nunca por amor a alguien, al menos no de esa manera tan carnal. Yo creo que lo haría de otra manera, porque al final sé que esa persona no me pertenece, porque lo único que me pertenece es lo que siento por ella. A mi me encantaría sentir ese campanazo que siente Nicolás.

-¿Alguna anécdota memorable durante las grabaciones de la novela?
Cuando niño tuve la oportunidad de visitar muchas haciendas de mi familia y porque mi papá era veterinario pero, como llevo más de veinte años viviendo en Caracas, siento una especie de añoranza por ese pasado. Me acostumbré muy rápido a los escenarios de la novela y, por un momento, comencé a extrañar el lugar en el que grabamos las escenas de la Cantarrana. Cuando uno busca una moto para escapar de la ciudad experimenta una sensación de libertad única, pero cuando está montado en un caballo y tiene un lago al lado y el sol encima, la sensación es superior. Llegaba un momento en el que la máquina se me quedaba colgada y me iba a otro lado con la mente. Es muy gratificante cuando entiendes que no te hace falta el celular y que no te molesta la tierra o el sol.

-¿Qué es lo que más te atrae de ‘La Trepadora’?
Lo que más valoro es la historia original de Gallegos y que la adaptación es maravillosa. Tenemos una gran semilla, pero sin duda lo que la riega es la demencia, la pasión y el tesón con el que estamos trabajando todos, desde el director, los productores hasta el equipo técnico y los actores. Le hemos puesto un gran empeño y espero se note en pantalla.