Norkys Batista

Norkys Batista:
“Yo no me atrevo a hacer
las cosas que hace Victoria”

Norkys Batista es Victoria Guanipa en ‘La Trepadora’. Son pocas las diferencias que separan a la actriz del personaje que interpreta en la nueva telenovela de RCTV Internacional. Dueña de un carácter imponente, asegura que ni en la ficción ni en su vida personal se queda callada

Si no fuera porque sufre de fobia ante cualquier animal que se le cruce en el camino, Norkys Batista pudiera asegurar que Victoria Guanipa, el personaje que interpreta en ‘La Trepadora’, es su clon. Ambas comparten el ímpetu, el espíritu combativo, la necesidad de hacerse respetar y, ante todo, el corazón a la hora de tomar decisiones trascendentales.

-¿Cómo defines a Victoria Guanipa?
Es una mujer con mucho guáramo, con temple, muy segura de sí misma e independiente. En pocas palabras es una mujer echada pa’ lante.

-¿Has conseguido muchas semejanzas entre tu personaje y tu vida?
Desde el primer momento que leí la historia y vi la descripción del personaje me di cuenta que definitivamente Victoria Guanipa es Norkys Batista en todos los sentidos. Eso me ayuda mucho a la hora de hacer las escenas, pues es más fácil llevar adelante un personaje cuando se parece a uno. Yo creo que este es el personaje más parecido a mí que he tenido, porque ella no se queda callada ante nadie, no deja que le hagan nada, pero también tiene su corazoncito.

-Entonces, ¿no hay diferencias entre ambas?
Casi ninguna. Lo único que la hace diferente a mí es el nombre. Es increíble las veces que estoy en una escena y si le gritan a Valeria ella reacciona como lo haría yo. No se deja hacer nada, incluso, si le están echando broma se sabe defender. Ella siempre está buscando la manera de que la respeten, porque heredó el carácter de su papá, que es súper dominante y todo el mundo hace lo que él dice. Ella es la única que lo enfrenta.

-¿Cuáles han sido las principales dificultades que ha tenido a la hora de grabar la novela?
Muchas, porque yo le tengo fobia a todos los animales. Cuando me hablaron de la historia me pareció chévere y cuando leí el personaje me encantó por su temple, porque no es la típica protagonista a la que le montan la pata y se deja. Pero Victoria no le tiene miedo a nada; manipula cochinos, monta caballos, hace escenas con toros o con perros, pero a mí no me gusta nada de eso. Yo no me atrevo a hacer las cosas que hace ella. Antes de grabar esas escenas lloraba, me moría de pánico, pero cuando le veía la cara a la gente de producción comprendía que era mi obligación hacerlo y que tenía que dejar el miedo. En las escenas en las que salgo montando caballo las piernas me tiemblan, el corazón se me va a salir por la boca, la mitad del cuerpo la tengo dormida y siento que me voy morir. Grabar en exteriores también ha sido difícil. Nos ha tocado viajar hasta tres horas de ida y tres de regreso el mismo día y, como ahora tengo un hijo me preocupo porque sé que requiere atención, cuidado y muchas veces paso un día y no lo veo.

-¿Qué puede decir del desnudo que se ve en el primer capítulo de la novela?
Me pareció chévere hacerlo, soy un poquito desinhibida, no sufro de esas vergüenzas. A la hora de hacerlo me cuidaron muchísimo, pedimos un equipo de grabación mínimo y por eso me sentí tranquila y confiada.

-¿Cómo ha sido el trabajo al lado de Jean Paul Leroux, quien se está estrenando como protagonista?
Al principio fue bastante duro, porque cuando protagonizas por primera vez es como comenzar de cero. No es lo mismo ser un personaje cualquiera en una telenovela que ser el protagonista, porque toda la responsabilidad cae en ti. Él tenía experiencia en cine, había hecho cositas en televisión, pero no había sido protagonista. Sin embargo, el trabajo ha ido fluyendo chévere y nos llevamos muy bien. Él es una persona muy responsable, caballero y llega con la letra aprendida, que es algo muy importante. Cada día lo está haciendo mejor.

-¿Sigues renuente a leerte el libro que inspiró la novela que protagonizas?
Sí. No me la voy a leer porque ambas historias si bien son parecidas son muy distintas a la vez. Me da flojera leerme la historia original y más porque la que estoy haciendo es una adaptación que escribió Ricardo Hernández. A lo mejor es muy similar a la original, pero ¿qué voy a hacer yo leyendo una historia que no es la que estoy haciendo? Siempre estoy en contacto con el escritor de esta versión, le pregunto cómo quiere las escenas, para dónde quiere que vaya, me dejo llevar por lo que él me diga, de resto no tengo que saber más nada. Muchos me han preguntado si he visto la versión que hicieron hace años y les digo que no, porque verla sería imitar a alguien y no es mi estilo.

-¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de la producción de ‘La Trepadora’?
Fue bastante complejo el arranque porque es una novela exigente. Igualmente, el hecho de que haya caras nuevas hizo que fuera complicado porque es difícil trabajar con gente que está empezando. Me ha encantado trabajar con Vicente Albarracín porque, a pesar de que esta es su primera novela como director general, le encanta hacer lo que no se puede y eso, aunque cuesta mucho, hace que el resultado final sea distinto. Está dirigiendo la novela con el corazón y el alma. Él nos ha motivado a hacer lo mejor.