Zharick León y su embarazo

Zharick León
y su embarazo

Con infinita ternura, ella no para de consentir a Luciano, su primogénito que nacerá dentro de dos meses y que no se cansa de moverse dentro de su panza.

Paseando por las playas de Guachaca (a las afueras de Santa Marta), ya muestra el avance del embarazo más famoso del momento y que hasta ahora había sido un misterio. Mientras asegura que no ha sido fácil y que los primeros meses le costaron, es inevitable pensar en que es una de las madres más sensuales de Colombia.

Pero ella es más que eso. Es una mujer con ángel: dulce, franca y casi siempre tímida. Es una actriz con talento y optimista. Y sobre todo es una madre feliz y muy orgullosa.

A sus siete meses de embarazo asegura que la vida le cambió gracias a esa panza, que crece sin parar. Al entender que su cuerpo, de medidas perfectas, ahora luce más bello por su redondez y con diez kilos de más.

La protagonista de novelas transmite una paz y una felicidad inmensas a través de sus expresivos ojos, y confiesa que su piel, su cuerpo, su corazón y su voz resplandecen gracias a su estado.

Asegura que le gustaría estar siempre embarazada, aunque debido a la alteración de las hormonas los primeros meses no fueron fáciles. En un mismo instante lloraba, se reía y volvía a llorar y que las náuseas causaron estragos. También que la angustia de una cirugía de apendicitis la sorprendió cuando apenas tenía tres meses, pero que el deseo de mitigar el dolor y sobre todo la angustia de que no le pasara nada a su pequeñito, le ayudaron a superar el miedo de la intervención.

Ahora, junto a Martín Karpan (protagonista de ‘Nuevo rico, nuevo pobre’ y ex pareja de Carolina Gómez), su novio desde hace once meses, comparte la mayor ilusión de su vida: ser madre.

-¿Cuándo se percató del embarazo?
Como a mediados de noviembre. Un día sentí una llenura horrible y me fui para el baño a vomitar. Tomé agua con limón, volví al set y me empecé a sentir supermal. Fui al médico y me mandó mil exámenes, menos de embarazo. Pasaron los días y mi período nunca llegó y ahí sí me alarmé porque siempre había sido regular.

-Había rumores en el medio...
Sí, me los confirmó Marisela, mi manager, pero yo le dije que la gente era muy chismosa y malintencionada. Sin embargo, cuando ella me preguntó que si estaba embarazada, me dio una punzada en el estómago, sentí como un vacío. Aunque me tranquilicé porque tenía el dispositivo puesto, no me percaté de que se había movido.

-¿Le contó a Martín?
Sí, al día siguiente le dije: 'hermoso, tengo un retraso'. Me preguntó que de cuánto tiempo era y le dije que de apenas un día. Él me compró tres pruebas de embarazo, de diferentes marcas, y las puso sobre la mesa. Almorzamos, entré al baño y me las hice y las tres salieron positivas.

-¿Cómo reaccionó?
Tiré los aparatos, salí corriendo, pegué un grito, empecé a llorar, me reía, lo abrazaba, lo soltaba, yo decía: 'Dios mío, qué voy hacer'. Por un segundo se me pasaron por la cabeza todos los compromisos que tenía: la película ‘El Arriero’ y una novela en Miami, pero luego me calmé.

-¿Ya quería ser mamá?
Sí, como desde hacía dos años lo había pensado. Mi hermana tiene dos hijos y mi mejor amiga uno y yo pensaba en qué rico sería tener un hijo, ir al parque como la familia feliz con el papá, la mamá y el bebé en el coche.

-¿Qué le dijo Martín?
Tenía una cara divina, era como si se acabara de ganar el baloto. Le dije: 'tú quieres ser papá, yo quiero ser mamá' y él me dijo que me apoyaba en todo. Nos abrazamos, nos dimos besos, también se le aguaron los ojos a él, fue un momento inolvidable.

-¿Le ha cambiado mucho la vida?
Yo siempre dije que cuando estuviera embarazada, quería estar relajada, viajar y darle toda la tranquilidad y la paz que mi bebé necesitara y así ha sido, he descansado y viajado un montón.

-¿Qué dijo su familia de la noticia?
Mi mamá y mis hermanos se pusieron muy felices, aunque me miraban como bicho raro, pues desde siempre me han visto como una mujer trabajadora y dedicada a mis metas laborales, pero me llegó el momento y me lo estoy gozando.

-¿Encontró al papá de sus hijos?
Creo que como mujer una siempre tiene la ilusión de que la persona con la que sale, podría ser el papá de sus bebés. Siempre he sido enamoradiza y he amado con toda mi alma a las personas que han estado a mi lado. Pero cuando conocí verdaderamente a Martín yo dije: 'este podría ser un papá perfecto para mí bebe'... 'Un día se lo dije y él me dijo: 'huy, honor que me haces, pero yo no quiero hijos por ahora'.

-¿Cómo lo convenció?
No tuve que hacerlo. Después volvimos a hablar del tema en dos oportunidades, me acuerdo que una fue en un taxi y le repetí que era muy lindo y que quería que fuera el papá de mis hijos, que le hablaba en serio. Al poco tiempo, le volví a decir que deberíamos tener un bebé. Me dio como luz verde, sentí que me dieron permiso.

-¿Ha cambiado la relación?
Sí, se ha fortalecido y nos ha hecho madurar muchísimo. Me siento súper compenetrada con él, segura, realmente amada y protegida. En el primer trimestre tenía un poco de miedo y de dudas con respecto a la vida, pero hablamos mucho y entendimos que íbamos a ser una familia. Ahora ninguna conversación se queda a medias.

-¿Ha disfrutado de la convivencia como pareja?
Todo ha sido tan perfecto, que a veces ni me lo creo. Tenemos tanta armonía, que ha sido la mejor convivencia que he experimentado.

-¿Por qué estuvo tan alejada de los medios?
Es como si la misma naturaleza y mi cuerpo me hubieran pedido estar aislada. Estoy como hibernando. Esto ha sido como una buena temporada de spa me he dedicado al bebé y a mí. Tomo clases de yoga y meditación y hago ejercicio.

-¿Es fácil ver que sus caderas se ensanchan y su panza está cada vez más enorme?
No veía la hora de verme mi cuerpo así. Los primeros meses decía: 'mira, se me nota' y Martín me decía: 'no se te nota nada, estás sacando la panza'. Antes no me gustaba mucho verme al espejo, pero desde que estoy embarazada todos los días me miro tres veces al día, tomo fotos y todo me parece maravilloso; me siento orgullosa.

-¿Y las primeras pataditas?
Fueron a finales del cuarto mes y, en ese momento, me percaté de que realmente tenía un bebé dentro.

-¿Y el nombre de Luciano de dónde salió?
Compramos un libro de los cincuenta mil nombres y nos metimos a todas las páginas de Internet. Pero yo quería uno que nos
llegara a Martín y a mí y un día elegimos Luciano y así se quedó.

-Se rumoró que el bebé nacería en Buenos Aires...
Contemplamos esa posibilidad, pero mi familia y mis amigos están acá. Aunque en dos meses nos vamos Buenos Aires para que conozcan al bebé.

-¿Siente algún temor frente al nacimiento?
Antes pensaba en parir y me moría del susto, pero ahora sólo quiero verlo, sentirlo, mirarlo, recorrer cada pedacito de su cuerpo. Y estoy muy positiva en que mi parto será perfecto.

-¿Cómo empezó la historia con Martín?
Después de terminar mí última relación (con Diego Cadavid), quería viajar a visitar a mi mejor amigo en España. No pude porque tenía mi visa vencida y terminé visitando a Martín, que simplemente era mi amigo; había una química especial pero nada más.

-¿Qué tal las vacaciones?
Divinas, allá nos enamoramos un poquito y conocí a mis suegros. Después él se vino a Colombia a trabajar y nos ennoviamos.

-¿Cómo define este amor?
Siento un respaldo total como hombre que nunca había experimentado con una pareja. Es paz, tranquilidad, ternura y sé que siempre va a estar ahí. Cada día me siento más enamorada de él y no quiero que perdamos eso nunca.

-¿Será mamá de tiempo completo?
Tomé la decisión de ser mamá y voy a serlo, no voy a parir un niño más en el mundo y le voy a dedicar el tiempo que yo crea necesario.

-¿Y el trabajo?
Si se llega a presentar un proyecto con el que yo haya soñado mucho, cargaría con mi hijo como un canguro, pero quiero estar pegada a él durante los dos o tres primeros años.

-¿Quiere más hijos?
Quisiera tener otro hijo, volver a sentir de nuevo todo esto, esta magia, esta maravilla que es ser mamá.

-¿Y qué dice Martín?
Nos vemos como una familia feliz y siempre le pedimos al cielo y los ángeles que estemos unidos, amándonos cada día más, los tres en nuestra burbujita. Me veo en una casa hermosa, llena de verde, con Luciano corriendo por todas partes y felizmente enamorada de Martín y el bebé y también pensamos en el segundo.

-¿Y el matrimonio?
Casarme por la iglesia o por alguna religión no es mi sueño. Pero sí me gustaría hacer una reunión con los amigos para celebrar el amor. Así lo hemos hablado con Martín.

-Una cirugía riesgosa...
Cuando tenía tres meses me diagnosticaron apendicitis. El dolor, por dentro y por fuera, era tenaz, como una especie de gastritis muy fuerte. Pero me preocupaba más que no le fuera a pasar nada a mi bebé, que la misma cirugía. Me pusieron anestesia epidural y, en plena intervención, le dije al médico que me estaba doliendo mucho. La recuperación pasó rápido y sólo quedó una pequeña cicatriz.