Amparo Grisales regresó al teatro

Amparo Grisales
regresó al teatro

Con sarcásticos diálogos, se estrenó la noche del pasado 7 de mayo el monólogo ‘No seré feliz… pero tengo marido’, interpretado por la actriz colombiana Amparo Grisales, que con humor y sentimiento lleva de la mano al público entre la risa y la reflexión.

‘No seré feliz, pero tengo marido’ es un monólogo en el que la protagonista, una mujer con dos décadas de matrimonio a su espalda, comenta su experiencia con varios personajes que no llegan a aparecer nunca en escena. Su marido, sus hijos, su abuela o sus amigos escuchan sus comentarios y divagaciones, sin caer en el feminismo reivindicativo.

Amparo Grisales llega al teatro, después de 15 años de ausencia, para contar la vida de muchas mujeres a través de este personaje. Desde el día de su boda hasta la rabiosa actualidad de su matrimonio. Entre risas y carcajadas, esta obra llega para el disfrute de las mujeres que podrán sentirse identificadas o que ven lo que otras sufren.

Este monólogo está basado en el best seller argentino de Viviana Gómez Thorpe y ha sido exitosamente presentada en Uruguay, Chile, Brasil, España, Costa Rica, Venezuela, Argentina y México en extensas temporadas.

Esta puesta en escena es un espejo donde más de una y uno se verán reflejados, y bajo la superficie del texto se podrán encontrar verdades, sabiduría cotidiana y agudeza sin par. Ideal para que las mujeres que han llegado a la mediana edad, conozcan lo que es un largo matrimonio, tengan hijos, deudas y ... un perro.

"Este es el mejor cardio", dice la diva, después de más de una hora frente al escenario. Se refiere al esfuerzo físico que experimenta en cada función, el hecho de bailar, cantar y acercarse a un público contando las peripecias conyugales, las rutina de la convivencia matrimonial con la cercanía que imponen las tablas, a pesar de la distancia frente al papel que interpreta.

"No soy una ama de casa común, pero soy capaz de interpretar a una", dice, en los camerinos del Teatro La Castellana de Bogotá. La emoción por este trabajo y la posibilidad de ser la vocera de muchas de las mujeres que la han visto en televisión le hacen olvidar el cansancio.

No se parece en nada al ritual que cumple todas las mañanas para mantenerse en forma en el gimnasio, ese que a veces le cobra con dolor y agotamiento.

Es otra Amparo, diferente a la que en el escenario respira y se mueve incesante mientras las luces le roban unas cuantas gotas de sudor en una comedia sin intermedio. Allí interpreta el tono vengativo de Viviana Gómez Thorpe, autora de la obra de más de 50 páginas de texto. "A Viviana le encantó mi interpretación. Es más: dijo que era mucho mejor que la que había visto en Brasil", recuerda orgullosa. "Es bonito que el público te pueda ver de frente y puedan sentir tu seriedad como actriz, tu profesionalismo y lo que he aprendido en toda mi carrera", dice.

Además, Amparo Grisales sabe que no es la típica ama de casa, ni está casada, pero reconoce que se ha basado en experiencias de amigas para enriquecer su personaje.