Jacqueline Bracamontes

Jacqueline Bracamontes:
“Sueño con casarme y ser madre”

Jacky Bracamontes interpreta a Candy en ‘Las tontas no van al cielo’. Ya ha encontrado al candidato ideal: se llama Fernando Schoenwald, tiene 30 años y es abogado y empresario. Se conocieron hace seis meses en una fiesta en casa del actor Juan Soler y, al parecer, el amor surgió a primera vista y, desde entonces, no se han separado. Todo apunta a que la historia de esta atractiva mexicana terminará en el altar. Ella desea seguir los mismos pasos que sus padres, que llevan 30 años de feliz matrimonio.

-Tu personaje tiene un hijo y ya ha vivido la experiencia de pasar por la vicaría, ¿en tus planes está el formar una familia?
Sí, me encantaría; y el ejemplo lo tengo en casa. Mis padres llevan treinta años juntos y deseo ser tan afortunada como ellos. De hecho, sueño con casarme, ser madre y formar un hogar.

-¿Te has puesto alguna fecha?
No, ya llegará el día. Por ahora, estoy dedicada a mi profesión y no lo cambio por nada. A veces hablo de este tema con mis amigas, que ya tienen hijos y están casadas y siempre las digo lo mismo: “Todo a su tiempo”. Algún año sacrificaré mi carrera artística y cumpliré todos estos deseos.

-¿Te resulta difícil compaginar tu vida personal con la profesional?
Sí, claro. Mi familia vive lejos de donde grabo la telenovela, por lo que no puedo salir de trabajar e ir a cenar con ellos. Pero es el precio que tengo que pagar por haber elegido ser actriz.

-Y tu novio, ¿cómo lo lleva?
Le ha costado un poco adaptarse. Dice que tiene la novia más guapa del mundo, pero que no la puede ver nunca. Él no pertenece a este mundo; sin embargo, me apoya y siempre que puede viene a verme y a comer conmigo. Hace todo lo posible por mezclar su vida con la mía, que es muy complicada.

-¿Y cómo lleva verte en escenas románticas con otros hombres?
Imagínate. Por lo general, los novios y los maridos son celosos, pero él es muy inteligente y lo comprende a la perfección.

-¿Crees que es tu amor definitivo?
Nunca se sabe, aunque espero que sí. Lo que te puedo asegurar es que actualmente soy muy feliz.

-Háblanos ahora de Candy, ¿qué fue lo que más te atrajo de ella para aceptar el proyecto?
Me encanta que sea una mujer sencilla, que sabe lo que quiere y lucha por ello. A pesar de todo lo que sufre y de su ingenuidad, es resuelta y le echa muchísimo coraje a la vida.

-¿Qué virtudes destacarías?
Me gusta su alegría y que siempre hace buenas labores sociales por las mujeres. Se preocupa por subirles la autoestima, hasta el punto de abrir un instituto para desarrollar su belleza interior.

-¿Eres partidaria de la cirugía?
Respeto a la gente que decide operarse, pero lo que no comparto es que tu vida dependa de ello y acabes haciéndote cincuenta operaciones. Pienso que lo primero que debemos trabajar es nuestro interior para crear una mujer inteligente y fuerte. Conseguido esto, si necesitas algún retoque para sentirte mejor, pues adelante.

-¿Te has hecho algún arreglito?

No. Antes de empezar a grabar esta producción, tenía intención de operarme el pecho, pero no me dejaron porque no había tiempo. Eso sí, reconozco que ahora, después de interpretar a Candy, se me han quitado un poco las ganas.

-Entonces, ¿ha variado tu concepto sobre los cambios estéticos?
Sí, me he dado cuenta de que, realmente, no los necesito.

-¿Qué más ha aprendido Jacqueline de su personaje?
A reírme. Ella ve la vida de forma positiva y, aunque tiene sus miedos, se lo toma todo con humor.

-Candy pierde los papeles cuando descubre a su esposo besándose con su hermana el día de su boda, ¿cómo hubieras actuado tú?
No me desnudaría delante de los invitados, como hizo ella, pero sí rompería con él.

-¿Algún hombre te ha sido infiel?
Sí, y nunca he perdonado. Si tu pareja te falta al respeto, luego no se puede recuperar la confianza y el corazón jamás se reconstruye. Es cierto que hay mujeres que olvidan, pero tendrán sus motivos: hijos, una vida en común. Quizás, en una situación así, mi mentalidad cambiaría. Hoy por hoy, con mi edad y sin estar casada, no necesito aguantar nada.

-¿Cómo te planteas tu futuro en el terreno profesional?
Me gusta tanto este género que seguiría en él toda la vida. Este trabajo me encanta, el único inconveniente es que me paso muchas horas en los estudios de grabación y tengo poco tiempo para estar con la gente que quiero. No obstante, hay una gran ventaja; y es que, cuando terminas un proyecto, puedes tener meses de vacaciones.

-Para terminar, ¿cómo llevas la fama que estás adquiriendo?
Muy bien. Es muy bonito salir a la calle y dejar de ser Jacky para convertirte en Candy. El amor que te brinda el público es muy hermoso y me da fuerzas para dar todo lo que llevo dentro. En ocasiones no sé cómo agradecer tanto cariño.

‘‘Valentino y yo sabemos respetarnos’’
En el 2005 y, después de cuatro años de relación, Jacqueline y Valentino Lanús (Patricio) pusieron punto final a su noviazgo. ‘Las tontas no van al cielo’ los ha unido de nuevo y asegura que se llevan de maravilla: “Saber que íbamos a trabajar juntos nos provocó cierto shock porque no sabíamos si seríamos capaces. Sin embargo, enseguida nos dimos cuenta de que podíamos hacerlo. Somos buenos amigos y sabemos respetarnos”. Eso sí, pese a lo que se rumorea, no se han dado otra oportunidad. “Soy feliz con mi novio”, ha dicho ella.