María Fernanda Yépez se muestra tal como es


María Fernanda Yepes no teme ponerle el pecho a la vida y reconoce que con la actuación ha reforzado esa virtud. La actriz colombiana de curvas impresionantes, de mirada felina y sin cortapisas al hablar.

Bastó que ella dijera "espectacular" en alguna propaganda cervecera para que los colombianos no la olvidasen. Tenía que decir "rica", pero a María Fernanda no le pareció y lanzó la frase al mercado la palabrita que la popularizó. Y así se quedó. Gustó tanto, que la firma cervecera la institucionalizó y esta modelo, que se sale del molde de las espigadas maniquíes, en pocos años ascendió hasta convertirse en actriz, como la vemos ahora en ‘Sin senos no hay paraíso’, la versión internacional de Telemundo del libro de Gustavo Bolívar.

Ella interpreta a Yésica, 'La Diabla', en esta serie que "es la número uno en audiencia de Telemundo; su rating es una locura como 'Pasión de gavilanes' y supera a 'Victoria', emitida en Colombia", asegura la actriz, que accedió a hacer un alto en su jornada de 17 horas diarias de grabación para concedernos una jugosa entrevista.

-¿Por qué decidieron llamar a la serie ‘Sin Senos no hay Paraíso’, en vez de dejar su nombre original: ‘Sin tetas...’?
Porque estamos trabajando para latinos en Estados Unidos, un mercado internacional y que también atrae audiencia americana. Y la diferencia de términos creería que se debe a que a veces los norteamericanos manejan una doble moral y muchas reglas, entonces como la serie es fuerte y con tintes violentos, se prohíbe usar palabras que podrían sonarles obscenas.

-¿En qué más se diferencia la serie de la versión colombiana?
La historia es la misma, pero puesta en un contexto internacional. En su realización nos exigen vocalizar muy bien y no usar modismos colombianos, para que cualquier latino la entienda.

-¿Crees que las mujeres sin senos no conocen el paraíso?
No. Ese culto exagerado al cuerpo es una secuela que tenemos del narcotráfico. No sé en qué momento tomaron fuerza las siliconas y las mujeres se empezaron a preocupar tanto por ser aceptadas físicamente por los hombres. La belleza sí ayuda a conseguir empleo, pero debe tener trasfondo. Bonitas hay muchas, pero no hay que ser del montón. Ahora, lo bello tampoco debe ser nocivo, por eso no estoy de acuerdo con sacrificar la salud y los principios morales para serlo.

-Su carrera en la actuación apenas comienza, ¿no temes que te encasillen en el mismo rol?
No, porque son distintas. Aunque, Natalia y Venus, en 'Pura Sangre', tenían carácter y veneno, como Yésica, en 'Sin senos no hay paraíso'. Pero esta serie no se desarrolla en un punto fijo del globo terráqueo y se habla neutro.

-¿Qué similitudes tienes con ‘La Diabla’?
Mi carácter es súper fuerte. Sigo mi corazón y mis instintos, no me gusta que me impongan nada... claro, me rijo por las bases morales que me dio mi papá, pero no tengo tabúes mentales. Y, como ‘La Diabla’, soy muy buena amiga y ambiciosa en el sentido de alcanzar mis metas, pero no pisoteo a nadie para lograrlo y, a diferencia de mi personaje, jamás estaría con un hombre por dinero. Llegué a donde estoy solita y no he tenido que vender ni mi alma ni mi cuerpo.

-Aunque no quisiste ser actriz, en menos de dos años has alcanzado el reconocimiento como actriz, ¿cuáles eran tus aspiraciones?
Yo era una niña de campo a la que siempre le gustaron los animales, por eso creí que sería bióloga o psicóloga, porque en el colegio fui un desastre con las matemáticas pero me iba bien con las humanidades.

-¿Cuál es tu mayor defecto?
Soy muy crítica y un poquito sindicalista, que en este trabajo eso es muy fuerte, porque a la gente a veces no le gusta que le digan la verdad. Si hubiera ejercido el periodismo, hubiera corrido peligro porque no me temblaría la mano ni la voz para expresarme.

-Si le iba tan bien en el modelaje, ¿por qué dio el giro a la actuación?
Sentía la necesidad de expresarme diferente, no ser solo la niña bonita en una carátula y ya. Me dije: “o me dedico a mi carrera, el periodismo, y a generar opinión, porque tengo cosas para decir, o qué”. Busqué trabajos en esa área y me salían propuestas en la actuación.

-Cuando intentó incursionar en el periodismo, ¿cómo se visualizaba?
Iba a entrar por la fácil: ser presentadora de farándula. Creía que por mi prototipo sería fácil encontrar trabajo en esa sección, pero a mí me gusta la política y también el periodismo de opinión.

-Entonces no sería raro verla como política o periodista en algunos años...
Pues me gusta poner a pensar a la gente. Me gustaría hacer periodismo de opinión como Claudia Gurisatti, generar ideas y cuestionar qué está haciendo cada quien para cambiar el mundo.

-¿Y María Fernanda qué está haciendo para cambiar el mundo?
Tristemente uno se sumerge tanto en el trabajo que se le olvida que puede darle la mano al de al lado. Caridad no es hacer grandes obras sociales. Algunas personas me criticaron lo que hice con una revista para hombres, me desnudé para conseguir dinero a beneficio de una fundación de mujeres maltratadas, y no me arrepiento.

-¿Y volvería a desnudarse?
No, no me quiero repetir porque la vida es muy cortica para hacer lo mismo.

-¿Qué le falta para sentirse realizada?
Quiero ser mamá. ¿Cuándo? Se lo dejo a la vida. Yo antes pensaba: quiero ser no sé quién o dedicarme a tal oficio. Ahora tengo la maternidad a flor de piel porque estoy llegando a los 30, estoy envejeciendo. Y en mi caso, el papá de mis hijos todavía no ha llegado.

-¿Eres complicada para elegir pareja?
Sí, bastante. Cuantos más años tienes, más mañosa eres, porque te vuelves más importante para ti misma.