Flora Martínez


Cuando ganó en España “La Biznaga de Plata” a mejor actriz en el Festival de Málaga del año pasado con ‘Rosario Tijeras’ (en el 2005), ya se veía que iba a ser una artista de las que causa sensación. Y lo volvió a demostrar con la película ‘Tuya Siempre’, de Manuel Lombardero, que se estrenó el pasado 27 de abril de 2008.

Siempre sonriendo, tanto que hasta contagia su buen humor. Flora Martínez es, cada vez más, una valiosa actriz de merecidas críticas. En la actualidad, Flora regresó a su natal Colombia para sumergirse en un nuevo proyecto, ya que la novela de ‘Vecinos’ la interesó y extrañaba a su familia y a su país.

-En España se la conoce por 'Rosario Tijeras', donde daba vida a una sicaria. Viendo el resto de su filmografía, en la misma línea, parece que quisiera especializarse en personajes marginales marcados por la violencia...
Y eso que a España aún no ha llegado 'Violeta de mil colores', una cinta que en mi opinión es demasiado fuerte. Tanto que, antes de que se estrene en Colombia, me gustaría hacer una buena campaña de prensa para prevenir al público. Igual no es para que vaya a verla toda la familia...

-Sus dos últimas películas en España tienen muchas cosas en común, ¿es una coincidencia o los escogió por eso?
No, es una coincidencia. Vino así. Estoy abierta a todos los mercados y un poco harta de los personajes intensos y sombríos. Quiero quitarle la etiqueta de tragedia y drama, pero como ‘Rosario Tijeras’ fue tan reconocida, fue una marca tan contundente, pues es complicado que me ofrezcan otro tipo de roles. Pero cambiaré la situación.

-¿Y qué esperas que te aporten los personajes?
La verdad, nunca había pensado en eso. Casi siempre es al revés, me presto yo a ellos. Pero, de pronto, sí debería empezar a buscar papeles que me aporten algo a mí.

-Para algunos actores es difícil desligarse de sus personajes, ¿a ti te acaban influyendo?
Sí, sí que me influyen, sobre todo el de Rosario, que fue un trabajo de mucha investigación, de ir a las cárceles, de entrevistarme. A nivel humano, me dio más que cualquier otra cosa. Quizás lo que busco con esta película, al volver a hacer Lola, como revelar eso, de que las circunstancias muchas veces le ganan a esta mujer, y que no es justo tampoco el juicio que se suele pensar sobre ellas. Fue a la cárcel, es una chica mala. Y, de pronto, es eso lo que sobre todo me atrae.

-¿En qué se inspiró para encarnar a Lola?
Trabajé mucho con la música.

-Pero con música clásica, ¿no?
Sí, porque estaba trabajando para la relación que tenía con Manuel Gay (José Coronado) que era una cosa como muy opresora, que estaba sobre ella. Entonces, hay unos violines en Tchaikovski, que me producía esa sensación.

-¿Qué le ha traído ‘Tuya Siempre’?
Primero, a mi pareja y mi marido, José Reinoso, que es el autor de la música de la película, especialista real detrás de las manos de Nancho Novo, el pianista. Fue increíble poder acompañarlo mientras él musicalizaba el filme, fue algo muy hermoso. Y segundo, conocer a José Luis Alcaine (director de Fotografía), que también va a trabajar ahora en ‘Lolita’s club’ (su nuevo filme de Vicente Aranda), quien hizo mucha fuerza para que viera ‘Rosario Tijeras’, y supiera de mí. Un señor al que le debo, y espero deberle muchas más, porque es un ser muy especial del que se aprende todos los días.

-Lola es un personaje que está constantemente huyendo, ¿es bueno estar huyendo siempre?
Creo que hay que hacerlo hasta que el cuerpo te lo pida. Está bien no acomodarse muy temprano. Para mí y para mi experiencia ha sido muy bueno huir todas las veces, que han sido muchas y cambiar, y renovarte, y reinventarte, y ponerte a prueba.

-Protagonizaste desnudos espléndidos, como se comprueba en ‘Tuya siempre’...
Gracias. Lo sé y nunca me he avergonzado de ello. Aunque siempre es mejor insinuar que mostrar, no me gustaría que en la mente del espectador sólo se quedara eso. Le doy más importancia a otras escenas. Desde que empecé, a los 16 años, me definen como un símbolo sexual. Ya no lucho más, que digan lo que quieran.

-Has vivido varios años en España, entre Madrid y Barcelona, ¿qué hay en España de Colombia?
Se parecen mucho más de lo que pensamos, en “muchísisisimas” cosas. Quizás lo indígena y la calidez de la gente nos diferencia.

-Has trabajado en Colombia, pero también en España y Estados Unidos, ¿en qué lugar se siente más a gusto?
Últimamente me atrae mucho Barcelona (España), me parece increíble poder trabajar allí. Pero también Nueva York, un sitio en el que viví durante mi juventud. Soy demasiado curiosa.

-Estabas un poco alejada de las telenovelas, ¿cómo decidiste regresar a este genero?
Me llegó una propuesta de España para hacer una película allí a principios de 2006, aterricé en Barcelona y me quedé allí. Tuve que viajar bastante por los estrenos de ‘Rosario Tijeras’ en Europa, que justo coincidieron en el 2006 y también tuve el estreno de ‘Downtown: a street tale’, en Estados Unidos. Rodé tres películas en un lapso de año y medio en España y Portugal, y el tiempo que me quedó libre lo invertí en viajar, componer canciones y seguir con mi entrenamiento musical y de canto.

-¿Cuándo se sintió tocada por la fama?
Famoso es alguien cuando aparece con frecuencia en televisión, cine o radio. Supongo que soy famosa desde que hacía mis primeras telenovelas, en mi adolescencia. Solamente he transitado mi camino, no sé si bueno o malo para algunos, pero para mí es el único transitable y no pienso dejar de transitarlo.

-¿Crees que la comunidad hispana está mejor valorada hoy en día en Hollywood que antes?
Desde que a Catalina Sandino la nominaron al Oscar a la Mejor Actriz creo que se nos han abierto muchas puertas. Y eso me parece increíble.

-Muchos son los colombianos que han salido de su país, y que ahora también viven aquí, ¿qué está pasando en Colombia?
¡Ahora estamos nosotros en la reconquista! No, en serio, la situación política, la verdad, la hemos tenido desde hace mucho tiempo. Yo creo que es más que la gente sale porque tiene mucha necesidad de formarse, de conocer otras cosas, lo cual me parece muy bien. Pienso que es bueno salir, es importante compararte, aprender de otras culturas. La mayoría de los colombianos salen pero casi siempre vuelven, porque es precioso. Para vivir es el paraíso.

-Llevas mucho tiempo sin parar de trabajar, ¿es difícil mantener el equilibrio con la vida personal?
Sí, totalmente. Pero he descubierto que en la medida de lo posible es importante tener tiempo después del rodaje para volver a casa, volver a uno, volver a su centro.

-Ahora has comenzado una nueva telenovela en Colombia por el Canal Caracol: ‘Vecinos’, ¿qué nos puedes contar de tu personaje?
Interpreto a una mujer de clase alta, que tiene una relación muy buena con su novio, aunque no se siente feliz con su vida clasista y, por casualidades de la vida, ella se encuentra con un taxista, que le muestra toda la alegría que ella nunca conoció...

-¿Y cómo es la experiencia de trabajar con Robinsón Díaz?
Bueno, yo a Robinsón lo quiero mucho. Es un actor muy generoso y talentoso. Un actor con mucha energía que da todo de si mismo en cada escena que grabamos.

-¿Qué te atrajo de la propuesta de protagonizar ‘Vecinos’?
Me encantó la historia, me sedujo el reto de hacer comedia, sumado a que extrañaba estar una temporada en Colombia.

-Tu personaje en 'Vecinos' es una mujer que aguanta mucho, ¿se parece a Flora?
Tengo en común con Tatiana que ambas somos muy confiadas y siempre intentamos ver lo mejor de las personas.

-¿Por qué decidiste regresar a Colombia?
Estaba extrañando mucho Bogotá y a mi familia y por eso regresé a mi país.
-No asististe al lanzamiento de la novela, y se dice que llegas a las grabaciones con ínfulas de diva y hace esperar al equipo, ¿eso es cierto?
Menos mal que ya me acostumbré a esa insistencia de algunos en dar una imagen mía tan alejada de la realidad. Me siento una antidiva. Cualquier persona que esté trabajando conmigo en este momento te dirá lo mismo. Con Caracol tengo una relación estrecha de muchos años. Tanto, que no teníamos un contrato firmado. El estreno me tomó de sorpresa, ya que no había una fecha fijada para el mismo, y ambas partes decidimos que no era apropiado salir al aire antes de firmar. Este trámite ocurrió en el mismo momento de la rueda de prensa, y por ello no pude estar presente con el resto de mis compañeros.

-¿Te casaste en secreto?
No me casé en secreto ni se lo oculté a nadie. Simplemente no lo avisé con bombos y platillos, a los cuatro vientos. Fue algo muy íntimo.

-¿Hace cuánto fue y quién es el afortunado?
Nos casamos en junio de este año y la afortunada soy yo.

-No es fácil imaginarse a Flora Martínez casada, ¿cómo nació ese amor?
Creo que la imagen que tiene mucha gente de mí en Colombia aún es la de aquella niña de 15 años, una lolita de la televisión. Una adolescente como muchas. He vivido algunos años fuera, en Nueva York, en Barcelona, y es normal que la gente se quede con aquella imagen, con lo último que vio. Ahora soy una mujer.

-¿Tiene entre sus planes ser mamá?
Por supuesto que está en los planes.

-¿Cómo maneja el ego con sus miles de admiradores?
Siempre soy respetuosa y agradecida con la gente que se me acerca a saludar o a pedirme una foto o una firma. No me molestan. Es cierto que en la televisión, después de jornadas extensísimas de trabajo, a veces uno quiere retirarse, tener intimidad, estar con uno mismo, hasta el punto de parecer uno antipático.

-¿Y qué nos puedes contar de tu nuevo proyecto musical?
Estoy trabajando en ello y ya han podido escuchar alguna canción de mi disco, y a fin de año saldrá este nuevo proyecto al mercado para que lo puedan disfrutar.

-¿De quién son las canciones de tu disco?
Las letras son mías y la música la hacemos entre mi esposo y yo. Habrá de todo: inglés, castellano, pop, rock, jazz, una mezcla de todo lo que me gusta y me inspira.

-¿Cuándo se interesó en ser cantante?
No me interesa, amo la música, hacer canciones y cantar. Es una necesidad, no un interés. Yo intento llevar siempre la guitarra conmigo, sigo componiendo y con mi entrenamiento vocal. Y pese a llegar bastante cansada después de grabar la novela, canto todos los días y esto me carga mucho las pilas.