Robinsón Díaz


Robinsón Díaz pasó de interpretar a un tipo rudo en 'El cartel' a ser un millonario enamoradizo en la piel de Óscar, un taxista, rumbero y melómano. Junto a él estarán Flora Martínez, Luis Mesa y Sara Corrales. Robinsón Díaz y Flora Martínez son el príncipe y la princesa.

Robinsón Díaz nació en Envigado. Está casado con la actriz Adriana Arango y tiene un hijo llamado Juan José. En la actualidad se dedica a hacer lo que le gusta. Se considera perfeccionista en su trabajo lo cual, como él lo define, lo hace profesional. Tal vez por eso es de los mejores y no necesita mayor presentación por sus papeles protagónicos en cantidad de novelas y reiteradas apariciones en las contadas películas colombianas.

-¿Qué le hace feliz a Robinsón?
Cuando hago las cosas bien y resultan buenas. Eso me hace muy feliz.

-¿Y qué lo pone triste?
Muchas cosas, pero sobre todo el rollo de Colombia porque tiene una gran injusticia, un gran desequilibrio económico y un poco de problemas sociales que para uno son incomprensibles habiendo tanta riqueza. Eso me pone como muy triste, porque uno quisiera como que la gente tuviera un poder adquisitivo. Nosotros no tenemos una gran riqueza representada en dinero sino en intangibles, en riquezas naturales y todo, y a la postre es dinero en el futuro. Lo estamos viendo ahora con ese Tratado de Libre Comercio y con la gran depredación de los recursos naturales. Vamos a seguir dependiendo del imperio y el imperio va a hacer con nosotros lo que quiera. Estamos repitiendo lo mismo de Roma, hace dos mil años pasó lo mismo con Roma; hoy estamos viendo el nuevo Roma, nosotros somos una colonia de allá, de Estados Unidos.

-¿Qué te motivó a formarse para las artes escénicas?
No, toda la vida me ha gustado esto, la representación. Toda la vida me ha gustado ser actor.

-¿Qué es lo que realmente hace diferente cada espacio de actuación: teatro, televisión y cine?
Lo que sé es que cada formato es muy distinto. El teatro da un largo aliento. Poder meterse en una obra de teatro, multiplicarse, poder probar, crear, equivocarse, poder regresar, avanzar, estrenar, eso no lo da la televisión. La televisión es “tin, tin, tin y quihubo”; o sea, lo hice y lo imprimí. No, en teatro, que se acerca más a lo de arte, es: pruebo, me engaño, engaño, transito, trafico, regreso, voy, pierdo. Entonces uno como artista tiene un chance muy fuerte de inventar, de probar, de ensayar. En la televisión uno no ensaya. En el cine es muy leve el ensayo, muy difícil.

-¿A qué tipo de público buscas llegar con tus papeles?
Ahora le estoy llegando al pueblito. O sea al de bus dietético, al taxista, al empleado. Es decir, el espectáculo de este circo no es como considerado para las clases altas.

-Háblanos de tu nuevo proyecto de ‘Vecinos’, en Caracol, ¿crees que ya era hora de ser el príncipe del cuento?
Necesitaba variar. Hacer otra clase de personaje, con valores más positivos.

-¿Se cansó de los rudos?
No. Es más, está prevista la segunda temporada de ‘Los sapos’.

-¿Entre el cabo y el taxista, con cuál se siente mejor?
Me agradan los personajes que tengan historia, convincentes, que tengan contacto con el ciudadano.

-¿Qué tiene Óscar, personaje que interpretas en ‘Vecinos’, para enganchar al público?
Mucho. Es un personaje común y corriente, generoso. Con deseos enormes de vivir y gozar la vida. Le dicen 'Óscar Pachanga'.

-¿Qué aprendió de los taxistas?
Que hay que ser honrado, honesto, que hay que servir, porque esto es una cadena de servicios y de relevos.

-¿Qué haría se si ganara la lotería como Óscar?
Creo que me compraría un teatro, financiaría todas las películas que quiere hacer mi mujer, le compraría un balón nuevo de fútbol a mi hijo, le regalaría una casa a mi mamá, una finca a mi hermano. A todos les regalaría casa.

-¿Es buen vecino o también lo quieren sacar de su barrio?
Un vecino me dijo: "Lo que me choca de sus malditas fiestas es que no me invite". Son buenas, hay mucha salsa. Qué pena con mis vecinos: prometo invitarlos.

-¿Le gustó la princesa?
Sí, es una excelente actriz.

-¿Te convertiste en sinónimo de audiencia en el Canal Caracol?
No soy el más indicado para decirlo, pero si me ponen a hacer las cosas es porque soy rendidor. Creo que es el resultado de entregarme con alma, vida y sombrero al trabajo.

-Después de 'El cartel', ¿cree que esta historia tan relajada logre posicionarse?
A eso aspiramos. Es un producto que pusieron sobre mis hombros y soy un buen guerrero y lucho por que mis cosas sean excelentes. Falta que salga mi película ‘Te amo Ana Elisa’, en la que hago de esquizofrénico.

-¿Ya arreglaron los créditos con Antonio Dorado?
En eso estamos. Hice el 25 por ciento de esa película y, además, dirigí a todos los actores y estuve en todo el detrás de cámaras. Fui el gran vigilante y tutor de la cinta. La discusión moral que hay me parece injusta.