Francisco Gattorno


Francisco Gattorno, que nació en Cuba, el 12 de octubre de 1964, es capaz de iluminar a quien se le cruce por enfrente con su seductora sonrisa, es un hombre metódico y perseverante, que se ha preparado de la mejor manera posible para ofrecer lo mejor de sí cuando las cámaras se encienden. Su larga trayectoria artística arranca en 1984, con su participación en la película ‘Una Novia para David’, producida y rodada en su tierra natal. Antes Francisco había dedicado su tiempo al estudio y obtenido su licenciatura en Artes escénicas, Historia del Arte y su postgrado en Actuación.

Su vida actoral continuó ligada al cine durante los siguientes años: este cubano ahora padre de dos hijas, participó en ‘El verano de la señora Forbes’, ‘Caravana’, ‘Papeles Secundarios’, ‘Sueño Tropical’, ‘Me alquilo para Soñar’, ‘El encanto del Regreso’, ‘Sabor a Mí’, y ‘Fresa y Chocolate’, la película que en 1993, internacionalizó su rostro. Después le siguieron ‘Entre la tarde y la Noche’ (México, 1999) y ‘Antes que anochezca’ (1999), película que salió a la salas en el 2000 y que obtuvo varios premios y la nominación al Oscar del protagonista, el español Javier Bardem.

Pero Francisco no sólo hizo cine. Entre rodaje y rodaje, el actor cubano se subió al escenario para interpretar más de 30 obras de teatro, entre las que se destacan las clásica ‘Romeo y Julieta’, ‘Otelo’, ‘Hamlet’, ‘La muerte de un Viajante’ y ‘La increíble y triste historia de Candida Erendira’.

Para completar su espectro laboral, Francisco se sumó a la televisión. Desde el principio arrancó haciendo telenovelas y le fue más que bien. Lo confirma el hecho de que 14 años después debutó en 1987 sigue siendo protagonistas de telenovelas en México y ahora en Estados Unidos.

En su rol de galán, Francisco ha pasado por ‘Hoy es siempre todavía’, ‘Schiralad’, ‘La Dueña’, ‘Cañaveral de Pasiones’, ‘Tu y Yo’, ‘Preciosa’, ‘Laberintos de Pasión ‘y ‘Amantes del Desierto’.

En el 2003 participa en la telenovela Amantes del Desierto, y con esta telenovela que transmitió Telemundo, Francisco viajó a Colombia y trabajó por primera vez con un elenco de ese país. Posteriormente, en el 2006 participa en otras producciones como ‘La Viuda de Blanco’ y ‘Tierra de pasiones’. El cubano vivió su etapa loca cuando era más jovencito, pero hoy ya ha sentado la cabeza.

Aunque a Gattorno le recordábamos gracias a ‘La Dueña’, su carrera está plagada de telenovelas. Con la última, ‘La Viuda de Blanco’, se siente muy contento: “Es una de las mejores, un novelón”.

Tras varios años de relación y dos hijas en común, Isabella y Carolina, Gattorno y la bailarina cubana Belmaris pasaron por el altar el 19 de noviembre de 2003. “Nos casamos por amor al arte, por hacer una fiesta con todos nuestros amigos”, recuerda el actor.

Aunque retomó su trabajo en telenovelas como ‘La Viuda de Blanco’, el llamado de las marquesinas se volvía cada vez más insistente. Así, en 2006 aceptó participar en ‘Ana en el Trópico’, que duró en cartelera más de un año. Actualmente, Francisco interpreta a Valdomiro Santos, el esposo alegre y mujeriego de la obra de teatro ‘Doña Flor’, realizada por Quiñones, con quien coincide de nuevo.

-Después de verte como Sebastián, en ‘La Viuda de Blanco’, ¿en qué te pareces a él?
Yo, como todo joven, tuve mi época de mujeriego, pero no me gustaría que ahora me pusieran esa etiqueta porque ya no me pega mucho. Viví una adolescencia irrepetible en mi país: Cuba, pues entendíamos el sexo como un deporte y el amor era libre. Creo que todo el mundo debería disfrutar de un periodo así, pongamos de los 18 a los 30 años. De ese modo uno se da cuenta de qué es lo que quiere, porque si sólo ha tenido una pareja se quedará frustrado. Y cuando pasen los años, lo más probable es que desee llevar una vida de adolescente. Pero entonces sentirá que ya no tiene edad para eso...

-¿Y si tienes la suerte de encontrar enseguida a la mujer de tu vida?
Muchas veces en esa época en que se debe experimentar uno se enamora como un bobo y se quiere cortar las venas. Yo quise suicidarme unas 18 veces y mi abuela me decía: “¡Ay, mi hijito, esto te va a pasar millones de veces!”. Cuando uno tiene esa edad, nunca piensa con la cabeza, sino más bien con otra cosa. Yo me enamoraba de la mujer intelectual, luego me cansaba y me enamoraba de otra. Pero, gracias a la Divina Providencia, me di cuenta de lo que quería y encontré a Belmaris.

-¿Cómo conociste a tu esposa Belmaris?
Ella es bailarina y coreógrafa y estudió en la misma escuela que yo, en Cuba, pero no nos conocimos allí, sino en México. Es curioso, me he dado cuenta de que yo de mi país, del que salí hace ya 18 años, solamente consumo mujeres, tabaco y ron. Busqué chicas de otras nacionalidades, pero me quedé con el producto nacional.

-En ‘La Viuda de Blanco’, tu madre: doña Perfecta quería casarte con una mujer de su agrado...
En casi todas las telenovelas que he hecho existe este drama y lo he aceptado como parte de mi vida. A mí no me ha pasado, aunque protagonizando esta historia me doy cuenta de que repito cosas que ya le dije a mi madre o a mi hermana cuando intentaban darme consejos amorosos, como: “No me los deis, porque no los quiero”.

-Tu personaje se complica la vida, enamorándose de su cuñada Alicia (Itatí Cantoral)...
Sí, y a mí me alivia no tener hermanos en la vida real. Porque creo que esa es una situación muy difícil que, además, sucede a menudo.

-¿Cuál es tu mayor virtud?
La alegría, siempre estoy contento. Creo que es una herencia de los cubanos, que nos reímos de todo. ¿Para qué llorar? Además, estoy convencido de que la alegría es el mejor alimento para el alma.

-¿También cuidas tu cuerpo?
Pues lo justo y necesario. Yo suelo decir que soy “centimetrosexual”, porque a “metro” no llego.

-Después de un mes de haber finalizado las grabaciones de ‘La Viuda de Blanco’, no dudaste en arremeter contra la productora, RTI, por el trato que recibiste tú y el resto del elenco...
‘La Viuda de Blanco’ fue un éxito porque los actores nos dejamos el corazón en ella. Nos trataron muy mal y viví nueve meses de esclavitud. Yo no sabía que aún existiera... Trabajábamos 21 o 22 horas diarias para cumplir con unos horarios absurdos. No supieron tratar a los actores, ni a los técnicos. Hubo que esforzarse y sacar fuerza de donde no la había. Fue una injusticia.

-Tuviste un accidente en ‘La Viuda de Blanco’, te caíste de un caballo, ¿quién tuvo la culpa?
La culpa la tuvo la despreocupación y la falta de profesionalidad al escoger un animal no entrenado. Las prisas son las causantes de este tipo de accidentes.

-¿Por qué decidiste dejar de hacer telenovelas?
Hallé tranquilidad, me limpié. Tal vez vino algo de madurez. Luego me dediqué a lo que más me gusta: hacer teatro y estar con mi esposa e hijas. El estrés, los escándalos y la monotonía fueron los causantes de que decidiera dejar mi casa en México para buscar nuevos horizontes en Miami. La gente no tiene idea de lo que significa hacer telenovelas. Era muy demandante el trabajo y, además, ya no soportaba que todo el mundo quisiera saber quién soy. Quieren verte las vísceras. Si tuvieran la forma de abrirte, lo harían para saber qué tienes adentro. Yo ya no quería nada de eso.

-¿Y, en tu regreso, cómo viste a tu natal México?
Desde que fui en el avión, supe que la ciudad ya era otra cosa, y eso es algo que siempre le he reconocido a México, aunque nunca pensé que visualmente fuera tan diferente. Creo que resolvieron sus problemas viales con los segundos pisos, pero afectaron la imagen de la ciudad, ya no hay lugares libres. Hasta estuve pensando en que podría participar en una campaña o unirme a la causa para reforestar la ciudad, pero eso es algo que debo pensar primero muy bien.

-¿Volverías a la televisión?
Televisa es una de las empresas más influyentes, es un pulpo que ha crecido. Además, debo reconocer que sus telenovelas son de las mejores que se han hecho y, como conozco a los productores, sería como regresar a casa. Pero no me gustaría aceptar un proyecto nada más porque sí. Yo tengo mis trabajos, y no es una necesidad volver a la televisión.