Margarita Ortega volvió con Ramiro Meneses


Con todo el sentimiento, con la fuerza de una pasión renovada, así le cantó Ramiro Meneses a Margarita Ortega el tango que inmortalizó Gardel: “Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien... Sentir, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada...”. Y allí, en plena celebración del cumpleaños de la bella de ojos azules, fue la primera vez que se vio nuevamente a la pareja en público.

Los dos, que llevan más de 10 años de amoríos, con una separación de dos años y una hermosa hija de 4 años (Melibea), lo reintentan. Como dice el tango: "Siempre se vuelve al primer amor". Renuente siempre a hablar de su vida privada, Margarita lo confirmó y además nos contó que trabaja para el Canal RCN en dos novelas que saldrán este semestre; aunque ella siempre ha sido una actriz a la que se ha identificado como parte de los elencos del Canal Caracol.

Margarita, nos contó que está en dos nuevos proyectos para el Canal RCN. “Con Teleset estoy en 'La danza de las sombras', para RCN. Allí interpreto a Adriana Toro, la hermana del personaje de Michel Brown (el protagonista junto a Ana Lucía Domínguez). Es una mujer que hubiera querido labrar su destino, pero no ha podido ser dueña de su vida por asumir las responsabilidades de salvar la empresa familiar, con un hermano aventurero y que no hace nada. Ella, a lo largo de la historia, busca el amor y reavivar una parte desconocida de su sentir (hará pareja con el actor Ramsés Ramos). También, participo en 'Doña Bella' en unos 20 capítulos. Mi personaje (Eliana) es la profesora de la protagonista (Zharick León), la que le enseña a convertirse en una gran dama. Esta es una producción del Canal RCN para Telefutura, de Univisión”, nos comentó sobre sus nuevos proyectos.

“Hay que entender el marco cultural latinoamericano, con pequeños bemoles. Nosotros nos acercamos a la realidad. La novela de Teleset es de misterio, pero con una forma de actuar más natural, más cotidiana. En Estados Unidos, aunque somos latinos con las mismas emociones y sentimientos, hay un pequeño grado de más irrealidad, más ficción”, hablándonos de la diferencia con la que se actúa para el mercado colombiano, que para el latino de Estados Unidos.

Tras el cambio de Caracol a RCN, ella nos contó que buscaba nuevas experiencias. “Significa que tras 15 años con Caracol, salgo a conocer otras cosas. Estoy muy agradecida con Caracol, que me dio estas bases para afrontar nuevas aventuras en mi vida profesional. Allí actué, presenté, canté cabezotes, hice de todo. Y simplemente se presentó este nuevo reto y decidí asumirlo”, alega la bella actriz.

Ella también confesó que no hubo ninguna pelea entre las cadenas para tenerla en sus producciones. “Es como cuando me preguntan si me gusta más actuar o presentar y yo respondo que en la vida voy caminando y soy muy afortunada. La vida está para eso, para comérsela, para disfrutarla. Tanto en Caracol como en RCN siempre han sido maravillosos”.

Margarita Ortega también nos confesó que volvió con Ramiro Meneses. “Hace dos años, 'Rami' y yo decidimos parar nuestra vida de pareja, terminarla. Y en este tiempo lo que nunca hicimos fue terminar nuestra vida de amigos, ni de familia. Y han pasado dos años y ahora estamos reiniciando esa vida de pareja”.


Del paisita punkero, irreverente y desordenado que se dio a conocer en cine, queda mucho. Solo que ahora tiene más responsabilidades. Ramiro Meneses ha crecido, pese a seguir teniendo 1,60 centímetros de estatura. Sigue pintando en sus ratos libres cuadros al óleo, y escribiendo ya no letras de canciones, sino guiones, y adorando el punk, aunque ya no lo haga con su disuelto grupo ‘Mutantes’. También continúa siendo desordenado e irreverente, dice lo que piensa y hace lo que le provoca. Sigue siendo el hombre tímido y reservado con su vida privada. Alcanza a confirmar que regresó al lado de Margarita Ortega, y que su hija Melibea lo mantiene enamorado, lo emociona y le brinda la oportunidad de sentirse vivo.

Pero su mayor ascenso es que ahora, además de actuar, dirige para cine y televisión. Y ahí sí que ha crecido. Este año cumple nueve años de haberse estrenado como director y ahora su lista de producciones sobrepasa los siete proyectos. Todos con buena crítica, de acuerdo con la audiencia: ‘Casados con hijos’, ‘Madre Luna’, ‘La peluquería’, ‘Tu voz estéreo’ y ahora ‘Sin senos no hay paraíso’; además de su propio mediometraje ‘El maestro’, que obtuvo el premio Ministerio de Cultura 1999.

Después de 13 películas, en las que plasmó su estilo como actor: ‘Diástole y Sístole’, ‘Kalibre 35’, ‘Golpe de estadio’, ‘El trato’, ‘La nave de los sueños’, ‘Rodrigo D: No futuro’, en la que se inició en este medio, entre otras, intentó probarse al otro lado de las cámaras y pidió audiencia con Paulo Laserna, director del Canal Caracol para ofrecerse. "Le mostré algo de lo que había hecho. Le dije qué quería y hacia dónde me quería enfocar. El confió en mí y me brindó la oportunidad de trabajar con ellos", confiesa Ramiro.

Su evolución ha sido paulatina. De la ingenuidad con la que comenzó en el tema y del estrés que manejó en sus inicios, poco queda. Sobre todo de ingenuidad, porque acepta que hay muchas cosas que todavía lo desesperan. Más por su dispersión, que por el trabajo en sí. Aprendió que el entendimiento sobre cómo funciona un equipo solo lo dan los años de trabajo. "Por más que uno traiga ideas, hay muchas cosas por aprender del medio todos los días", dice Meneses.

Y bajo ese principio fue que este colombiano, que se entregó a la dirección y dijo: "se requiere de una dosis de gran responsabilidad. Uno tiene que trabajar el doble y esforzarse el doble para lograr un buen producto. Cuando uno se pasa al rol de director tiene que conocer al 100 por ciento el proyecto, mientras que uno como actor no alcanza a saber sino por ahí un 20 por ciento".

Todavía no se siente ducho en el tema. Por el contrario, confiesa que cada día le causa más inquietud encontrar una puesta en escena, le parece más difícil; se exige más y se obliga a estar en constante evolución para encontrar su firma, su estilo, su sello personal. "Esa es la idea, que mis productos identifiquen mi manera de pensar, mi ideología, mi manera de vivir y de decir las cosas. Quiero que llegue el punto en el que los actores puedan hacer cosas más sinceras con el público", alegó el director.

Vaya seriedad con la que dice esto. La misma con la que empieza cada mañana su trabajo en ‘Sin senos no hay paraíso’, que dirige junto a Miguel Varoni; la misma con la que se ha ganado el respeto de sus colegas, y la misma con la que corre a un actor cuando no le da la talla en lo que quiere. Y no es que lo eche, simplemente, si el actor no da el personaje que él busca y por más necesitado que esté de trabajo, Meneses no lo contrata: "no doy beneficios ni doy trabajo por lástima, los que se han acercado y les he dicho que sí es porque veo el esfuerzo y sus capacidades, pero nada más".

No en vano luchó con sus más de 30 personajes, en 20 años de carrera, para ganarse ese lugar. Nunca lagarteó nada. Pasó por ‘La saga’, ‘Amor a la plancha’, ‘El Reino de los cielos’, ‘Sofía dame tiempo’, ‘Valentino y sus mujeres’, ‘El informante’, ‘La Baby sister’, ‘¿Por qué diablos?’, ‘Tiempos difíciles’, ‘En cuerpo ajeno’, ‘Vuelo Secreto’, ‘Décimo grado’, ‘Los Victorinos’ y ‘Dulce ave negra’, entre otras. Y aunque por un par de meses se desprendió de la dirección para actuar en la película de Gustavo Bolívar, ‘Sin tetas no hay paraíso’, y darle vida a El Titi, asegura que lo más complicado de regresar a la actuación después de estar dirigiendo fue bajarse del ego. "Los dos tienen unos altos índices de idolatría en los que es muy fácil caer. Estamos hablando de la vanidad de la aprobación personal, en la que uno muestra un producto y uno espera que sea aprobado ya sea como actor o como director", alega Ramiro Meneses.