Ricardo Abarca: "Me habría gustado ser futbolista"


Ricardo Abarca interpretó a Santiago en la telenovela 'Victoria'. Conoce algunos aspectos de la vida de este joven actor mexicano. Dejó una prometedora carrera como cantante para dedicarse a la actuación, pasión que comparte con el deporte.

Sólo hace dos años que Ricardo llegó a la televisión como actor, pero para entonces su rostro ya era conocido en México, su país. Formar parte de la banda juvenil ‘M5’ le dio fama y la oportunidad de alcanzar su gran sueño. Ricardo trabajó con Diana Neira en ‘Amores de mercado’ (2006), donde eran novios. La atracción que demostraban en pantalla no tardó en hacerse realidad y salen juntos desde entonces.

Consciente de que está empezando, se esfuerza por aprender de los que le rodean y ha tenido mucha fortuna, pues ha trabajado con algunos de los grandes, los últimos Danna García y Sebastián Rulli en ‘Un gancho al corazón’.

-¿Qué tal en ‘Un gancho al corazón’?
Estoy contento porque me han dado un papel distinto al de Santiago. Además, el ambiente es estupendo y nos reímos mucho. Es lógico, porque se trata de una comedia, nada que ver con ‘Victoria’. Aunque son historias reales, como en el caso de mi personaje, que sufre mucho al enamorarse de la amiga de su madre. Luego conoce a una chica de su edad, pero pertenece a una clase social baja. Son cosas que pasan cuando manda el corazón.

-¿Tu corazón es tan voluble?
No, y te puedo asegurar que está feliz. Me encuentro en una etapa muy bonita de mi vida, junto a mi novia, Diana Neira, con la que trabajé en ‘Amores de mercado’.

-¿‘Amores de mercado’ fue importante para ti?
Mucho. Además de ser la novela en la que conocí a mi chica, significó mi primera oportunidad en televisión. Yo sabía que lo único que podía hacer era aprender de mis compañeros: de Mauricio Islas, Paola Rey, Jorge Cao… Eso hizo que al llegar a ‘Victoria’ me sintiera más seguro. Y tuve la suerte de coincidir con Arturo Peniche y Victoria Ruffo. Todos me han enseñado a enfrentarme a mis miedos como actor.

-Tu primera profesión no fue la interpretación, sino la música…
Sí, entré en el grupo ‘M5’ en 2002 y publicamos cuatro discos. La recuerdo como una época estupenda, nos lo pasamos genial y viajamos mucho; pero lo que a mí me atrajo siempre fue la actuación, no veía claro hacia dónde iba con la banda. Así que tres años después la abandoné para luchar por lo que quería.

-¿Alguna otra pasión confesable?
El fútbol. Si no me hubiera dedicado a la actuación, me habría gustado ser futbolista. De hecho, estoy en un equipo y jugamos cada domingo, que es mi único día libre.

-¿Dirías que te ha costado mucho trabajo llegar donde estás?
Yo hablaría más de sacrificio, pues esta profesión te obliga a estar lejos de la familia y los amigos.

-¿Hay algún antecedente artísticos en tu familia?
No. De mis dos hermanas, la mayor hacía obras de teatro infantiles en los cumpleaños; me acuerdo de ir a verla siempre, me encantaba. Luego ingresó en una escuela de baile y canto, pero yo no me animaba a seguir sus pasos, me daba vergüenza. Sin embargo, llegó un momento en que me di cuenta de que o dejaba la timidez a un lado o no iba a lograr nada. Y aquí estoy. Ahora la tímida es ella, en cuanto se pone ante una cámara se le traba la lengua.

-¿Cuál de todos tus compañeros te ha sorprendido más?
Mauricio Islas; lo considero mi padrino en la actuación. Cuando llegué a ‘Amores de mercado’, yo andaba perdido y gracias a él supe desarrollar mi personaje. Tuvo una enorme paciencia conmigo.

-¿Qué destacarías de él?
Dejando a un lado que es un gran actor, lo fundamental es su calidad humana. Me parece que, cuando uno sabe tanto como él, tiene la misión de compartir sus conocimientos con el resto. Y eso él lo hace de maravilla. Le tengo muchísimo cariño.

-¿Te imaginas convertido en un galán al estilo de Islas o Rulli?
Primero déjame ver si puedo tener sus cuerpazos, esas toneladas de músculo, y luego ya te respondo (risas). Fuera de bromas, para ser un galán, no es necesario un físico potente, pero sí es verdad que a veces se exige. Yo confío en mí, sé que estoy empezando y que tengo que aprender, pero mis objetivos están claros y espero alcanzarlos.

-¿Cuál es tu mejor ‘gancho’ cuando persigues algo?
Me centro en aquello que pretendo, pero sin llegar a obsesionarme. Hasta ahora he tenido siempre lo que he querido y espero que mi suerte continúe.

-¿Con qué sueñas?
Con ser un gran actor, que la gente diga mi nombre y piense en eso. Además, me encantaría hacer cine, supondría un paso importante, aunque no tengo ninguna prisa: nunca se sabe lo que te deparará la vida. Por eso trato de disfrutar y hacer mi trabajo con cariño y pasión.

-¿Está Hollywood en tu horizonte?
Sí, claro, sería fantástico llegar a lo más alto, como Javier Bardem.

-¿Tienes una virtud y un defecto confesable?
Creo que soy un buen amigo, y tengo otra defecto, que me enfado con demasiada frecuencia.

-En tu vida hay un episodio triste, no sé si te importa hablar de él…
En absoluto. Sucedió en 2003, durante mi primer viaje con ‘M5’, cuando estábamos de gira en Guatemala. Bajé del helicóptero, levanté la mano derecha para saludar y la hélice me cortó cuatro dedos.

-En ‘Victoria’, tu personaje mantiene esa peculiaridad física, ¿qué pensaste cuando te lo dijeron?
Nada en especial. La escritora y el productor me lo comentaron y no puse ningún reparo. No me afecta; lo hizo en su momento, pero lo superé, caí en la cuenta de que debía convivir con ello y ya está.