Claudio Cataño: “Todavía me queda mucho camino por recorrer”


Claudio Cataño confesó que nunca se había reído tanto en su vida, tal como lo hizo durante las grabaciones de ‘Muñoz vale por dos’. Gozó tanto con su personaje de Calixto, al lado de Andrés Parra, Mauricio Vélez y Víctor Mallarino, que reconoce que más de una vez se ganaron un regaño del equipo de producción.

Por estos días anda en tres proyectos a la vez. Con el Canal Caracol, en la telenovela ‘Todos odian a Bermúdez’ y en dos producciones para cine. En la telenovela ‘Todos odian a Bermúdez’, el actor interpreta a Diego, un famoso fotógrafo de la revista ‘Hechos', que decidió confesar cuáles son los trucos que emplea para manejar a las mujeres a su antojo y para ser el más deseado en el medio del periodismo gráfico. Diego, su personaje en la novela, además de ser un experto con la lente, es vanidoso, algo arrogante y íntimo amigo de Lucía Congote, interpretada por Andrea Noceti, la antagonista. En la vida real, Claudio nunca ha trabajado en una oficina porque como él mismo explica es muy dinámico y no aguantaría estar sentado detrás de un escritorio todo el tiempo, por eso vive enamorado de la actuación que le permite vivir en escenarios diferentes cada vez.

Con 21 años, Claudio Cataño se perfila como uno de los nuevos galanes de la televisión. Este bogotano es consciente de que sus grandes ojos claros, su cara bonita y su cuerpo atlético le han servido para tener un trabajo continuo en televisión, pero es lo suficientemente 'aterrizado' para aceptar que todavía le falta mucho camino por recorrer. A los 16 años se fue de su casa, aguantó hambre y tuvo que sortear muchas situaciones difíciles.

-¿Esperaba los alcances que ha tenido ‘Muñoz vale por dos’ y los de su personaje, Calixto?
La verdad no lo dimensiono porque yo salía muy poco y no estaba muy pendiente de los comentarios de las revistas y de la gente. Me dedico mucho a mi trabajo. Calixto es un personaje que disfruté mucho, por el equipo de trabajo, me divertí demasiado al lado de Andrés Parra (Pacheco), Mauricio Vélez (Román) y Víctor Mallarino.

-¿Fue difícil para ti sostener un personaje tan serio, en medio de la comedia y de dos actores como Mauricio Vélez y Andrés Parra?
De eso se trataba, de moverme entre la comedia que manejan los personajes de Mauricio y Andrés Parra, y la seriedad. Calixto era como el polo a tierra de la historia. Yo tenía que ser el equilibrio en el juego que tenían los otros personajes. Calixto era la conciencia de Muñoz y Pacheco.

-¿Cómo te sentiste en ‘Muñoz vale por dos’?
Gocé muchísimo, nunca me había reído tanto en la vida, era impresionante. Había veces en las que nos pasábamos, nos tenían que regañar y esa era la única forma de dejar de reír.

-¿Eres consciente de que has conseguido algunos de tus personajes por tu físico?
La belleza es una excusa para venderse como un producto, me tocó asumirlo y de todas maneras a mí me dan trabajo en televisión en gran parte es por eso.

-¿Y eso te molesta?
No, pero te cogen por esa línea y te exprimen ¿y qué cuándo tengas 35 años, te salga barriga y se te caiga el pelo?

-¿Por qué decidiste embarcarte en el mundo de la actuación?
Mi familia es de artistas, mi abuelo es un poeta (Mario Rivero), mi padre es director de cine (Mauricio Cataño), mi tío (Fausto Panesso) es escritor; digamos que no había la posibilidad de que fuera un ingeniero.

-¿Y te consideras un buen actor?
No soy buen actor y lo reconozco, no tengo histrión, no soy chistoso, no soy ágil mentalmente. Ojalá algún día pueda ser realmente un actor; para eso me falta muchísimo. Me doy palo y eso no está bien, un ser que se lacera no crece. Lo que pasa es que si yo tengo un personaje, me vuelvo el personaje.

-¿Qué proyectos estás haciendo ahora?
Cuando acabé en ‘Muñoz vale por dos’, empecé en otra novela de Caracol (‘Todos odian a Bermúdez’) y con dos películas que estoy rodando. Estoy muy contento porque hay mucho trabajo, contento conmigo mismo, con todo lo que estoy haciendo.

-¿Cómo conseguiste dar vida a Diego, el fotógrafo de la novela ‘Todas odian a Bermúdez’?
Rafa como amistosamente le llamamos al director de fotografía de la novela fue uno de mis maestros. Me enseñó cómo se debía cargar una cámara y los principios básicos para el manejo de la luz. También llamé a un amigo que es fotógrafo para pedirle que me dejara acompañarlo en varias sesiones fotográficas y, además, me dejó tomar algunas.

-¿Qué haces en tu tiempo libre?
Yo tengo un problema y es que soy compulsivo con mi trabajo: estoy pensando en él las 24 horas del día. Puedo estar en una fiesta, pero estoy pensando en mi personaje. Es una situación un poco incómoda. Pero, en mi tiempo libre, comparto con mi esposa y con mi bebé, en mi casa. Mi hijo se llama Adriano Cataño, es un moreno hermoso. Amo a mi esposa (la ex reina popular cartagenera de 1999, Cindy Herazo) porque me conoció sin un centavo.

-¿Qué lo saca de la rutina del trabajo?
Hacer deporte, viajar a la Costa y estar cerca al mar. Me gusta el ejercicio, para mantenerme en forma.

-¿Y te gusta el cine?
El cine me encanta, me puedo ver hasta cuatro películas en un mismo día.

-¿Y la rumba?
Por la música no tengo preferencias en particular, no tengo cultura musical, disfruto de los ritmos, escuchó de todo, aunque salgo muy poco.

-¿Cómo asume la fama, el reconocimiento de los televidentes?
Es aprender a convivir con eso. Impajaritablemente eso hace parte del trabajo y como tal hay que asumirlo. Yo soy de los que piensan que sería interesante que uno pudiera dejar su personaje en el set de grabaciones y ser completamente anónimo en la calle, pero eso es imposible y hay que aprender a vivir con eso.