Julio Jiménez defiende a Amparo Grisales


El reconocido libretista rompió el silencio desde su casa en Medellín (Colombia) a propósito de la llegada de su telenovela 'Madre Luna' de nuevo a Colombia, esta vez, por el canal Citytv.

Julio Jiménez no ve televisión. El hombre que ha tenido pegado a las pantallas a más de medio país con sus historias prefiere hacer cualquier otra cosa antes que sentarse a ver novelas. Aunque él es el maestro del misterio y la intriga a la hora de escribir telenovelas. Entre sus obras más significativas están: ‘¿Por qué mataron a Betty si era tan buena muchacha?’, ‘Lola calamidades’, ‘Las aguas mansas’ (‘Pasión de Gavilanes’), ‘En cuerpo ajeno’ (‘El Cuerpo del Deseo’), ‘Yo amo a Paquita Gallego’, ‘La viuda de Blanco’ y ‘Rauzán’.

-¿Es Julio Jiménez el hombre del misterio?
Es parte de mi carácter, simplemente a mi me gusta hacer lo que quiero vivir. No me entusiasma mucho estar ahí echando lora para promocionarme, me gusta que promocionen las novelas, eso es lo que a mí me interesa.

-¿Y qué tiene Amparo Grisales que lo enloquece?
Ella es una actriz de verdad, que se conserva muy bien, que tiene mucha fuerza en su físico y en su carácter y por eso el personaje de 'Madre Luna' sólo lo podría hacer ella, por las cualidades tan específicas que tiene. Lo tenía en mente desde hace años, le comenté a Iván Martínez (su respaldo a la hora de escribir) y él dijo 'hagámosla'. Es una novela hecha para la Amparo actriz, no para la vedette.

-¿Ve a alguna actriz que le pueda arrebatar el puesto a Amparo?
No. Aunque a veces veo gente en la calle muy interesante, pero no son actores ni actrices.

-Eso quiere decir que usted es un poco 'caza talentos', ¿vas en la calle viendo quién podría protagonizar una de sus novelas?
Sí, pero no como 'caza talentos'. Me fijo en la gente interesándome por ella, por sus historias.

-¿Cómo ve a los que escriben las novelas de hoy?
Yo lo que creo es que los libretistas de ahora no tienen mucha importancia porque trabajan en grupo, son demasiados. Un libretista ya pasa a ser un tornillo de una cantidad de tornillos.

-¿Está escribiendo alguna novela?
Estamos haciendo el remake de 'Lola calamidades', se está haciendo más completa.

-¿Usted ve las novelas de hoy?
No, no puedo (risas). A veces no entiendo lo que están hablando. Dramáticamente ya no existe la novela como era antes, ya la están cambiando como en una especie de comedia. No entiendo algunos personajes o los personajes no me gustan. No me gustan ese tipo de historias.


También hablamos con Amparo Grisales, que en tres años de estar en escena en el Teatro Nacional de Colombia, con 'No soy feliz, pero tengo marido', no ha tenido una sola butaca vacía. Y según la actriz colombiana, el Canal RCN demeritó y subestimó la novela ‘Madre Luna’; comentarios que le hicieron ganar un veto de ese canal.

-Después de que quitaran del Canal RCN la telenovela que protagonizó en Telemundo (‘Madre Luna’), ¿se te pasó por la mente que ya no vendías como antes?
Jamás. Ni siquiera fue probada en prime time (el horario más visto) como para decir: "La quitamos de ahí porque no nos dio resultado". Todo lo contrario. Si RCN la compró para quitársela al enfrentado fue por miedo. Yo vendo tanto que indiscutiblemente le habría robado todo el show a su novela (‘Pura Sangre’). Si ya no vendiera, no hubiera sido yo la que más hubiera llenado las salas de teatro, según las propias palabras de Fanny Mikey. No he tenido ni una sola butaca desocupada desde que estoy con la obra ‘No soy feliz, pero tengo marido’ y ya llevo tres años.

-¿Sigues recibiendo tantas propuestas de trabajo como antes?
Más, muchas más. Ahora me toca decir no, porque soy más selectiva y no me le mido a todo. Veo de quién es el guión, la producción. Porque entre más maduro, uno se vuelve más selectivo.

-¿Cuándo vas a volver a la televisión?
No sé, yo las cosas no las planeo. Tengo proyectos que están a punto de reventar en México y en España. Pero con la obra de teatro voy a estar ocupada, de tiempo completo, por un año entero.

-¿Sigues siendo la siempre Diva de Colombia?
Pues esas son etiquetas que te pone la gente. Y con las cuales tienes que vivir y aprender a vivir. La palabra diva puede interpretarse de muchas maneras. Hay gente que le da la lectura de la insoportable, la exigente, pero al estar en el medio y al ver a quién realmente llaman diva, pues me gusta sentirme dentro de ese grupo. Como Madonna o como todas las grandes divas maravillosas, talentosas, locas, extrovertidas, que han sido vigentes y constantes durante mucho tiempo. Si eso es ser una diva, ser ejemplo de disciplina y de constancia y de talento, entonces sí lo soy.

-¿Y en esos significados puede incluirse el de exigente, por ser una Diva?
No. Yo creo que la gente que conoce mi trabajo me adora. Soy muy bien recibida cada vez que llego a hacer un trabajo. Hay un halo de respeto porque tengo una carrera bastante larga y con muchos aciertos. Exigente sí soy, pero no con tonterías. No para que me pongan el racimito de uvas o que me traigan las toallas marcadas con mi nombre, con eso no. Pero sí exijo calidad. Así que si no está la gente idónea en determinados departamentos o en la dirección de algo, pues aporto ideas, porque tengo el criterio y los años, como para saber si algo está en su sitio o no. Creo que soy muy detallista y perfeccionista y si eso es un pecado, pues seguiré pecando porque me encantan las cosas bien hechas.

-¿Se te acabó el ego?
Sí, se me acabó. El hecho de que esté respondiendo tus preguntas de esta manera es porque ya no tengo. El ego es apegarse a las cosas materiales y a las personas, pero no es la vanidad.

-¿Te sientes mejor con personas más jóvenes?
Pues no, pero los más jóvenes son los que me buscan. Pero tampoco soy asaltante de cunas. Si se me aparece uno de 40, creo que estamos en el mismo rango y si se me aparece uno de 35, madurito, pues también. Pero no tiene nada que ver la edad, tiene que ver la cabeza de cada uno.

-¿Cómo es el hombre que te hace feliz en este momento?
Es un italoalemán, se llama Kastein. Llevamos tres años; le conocí en Estados Unidos y nos vemos seguido. Tenemos muchas lunas de miel. Soy feliz sin marido porque tengo un amante maravilloso. Para que las cosas duren no hay que dárselas a los medios, porque los medios acaban con todas las relaciones. Pero les anticipo que es guapísimo, tiene 42 años y es un superejecutivo.

-¿Nunca te hizo falta un hijo?
Nunca. Fue una decisión que tomé desde muy joven. No tengo instinto maternal. Tengo la ternura, pero el instinto, no. Tengo tres sobrinos a los que adoro; me gustan los bebés, pero de lejitos. Precisamente, en eso está el secreto de ser actriz: no soy mamá pero convenzo cuando hago ese papel. No he sido casada, pero en la obra soy toda un ama de casa. Es lo rico de ser actriz y en todos mis trabajos he dejado huella.