Maritza Rodríguez desea regresar a Colombia


La actriz y cantante colombiana, ha interpretado numerosos personajes en telenovelas. Ahora, Maritza Rodríguez interpreta a la malvada Sara, en ‘El rostro de Analía’, novela de Telemundo.

Su primera telenovela fue ‘La Mujer en el espejo’ en 1997, interpretando un papel secundario. En el año 2000 participó en ‘La Revancha’ en el papel de Mercedes Riverol. En ‘Amantes del Desierto’ (2001) tuvo un papel protagonista (Bárbara de Santana) junto a Francisco Gattorno; en el 2002 fue protagonista de la telenovela ‘Milagros de Amor’ donde interpretaba a Milagros. En 2004 participó en ‘Ángel Rebelde’ en el papel de Cristal, y en 2006: ‘Olvidarte jamás’ y ‘Amor sin condiciones’. Y en el 2008 dejó a las villanas a un lado y entró a la etapa final de ‘Pecados Ajenos’.

Actualmente, Maritza se convirtió en madrastra de Daniela y Álex, hijos de su esposo Joshua Mintz. Maritza Rodríguez, la misma mujer de cara angelical que hace más de una década saltó de las pasarelas a la televisión, hoy vive su mejor faceta: está casada con el amor de su vida, comparte el trabajo con el cuidado de sus hijastros y trabaja en Telemundo, dando vida a la antagonista de la exitosa telenovela ‘El rostro de Analía’.

La condición de casada no ha sido un cambio extremo para ella. Al contrario, siente que su vida ahora cuenta con ese apoyo moral que le hacía falta y, aunque su esposo, Joshua Mintz, VP de Estrategia de Talento de la cadena Telemundo, viaja bastante, entre ambos han creado un 'amoroso complot' que viven día a día. "Entre nosotros existe una confianza en extremo, nunca hay una mentira, por pequeña que sea. Compartimos las responsabilidades de la casa y trabajamos para sorprendernos diariamente".

Primero nos cautivo con su imagen como modelo, luego cuando se enamoró de la actuación no pudimos separarnos más de ella, auténtica, divertida y talentosa conversamos de todo un poco con la hermosa Maritza Rodríguez, quien nos cuenta como fue ese paso de modelo actriz, como se ha sentido trabajando tan lejos de su natal Colombia.

-¿Como empezaste a darte conocer en televisión?
Empiezo a trabajar en Producciones Jes, presentando ‘Panorama’. En esa época deciden hacer una telenovela llamada ‘Mascarada’ y Julio Sánchez Cristo quería involucrar a muchas niñas lindas, así que ingresé allí a través de un casting. Eso me hizo despertar, fue algo que me hizo sentir poco cómoda, porque no era lo que yo siempre había soñado, pero siempre he sido una mujer que piensa que cuando uno hace algo uno lo tiene que hacer bien, así que me arriesgué porque ya había modelado y presentado y no era extraño para mi el estar allí. Por ello, tomé clases de actuación que me permitieran preparar el personaje, aunque era muy pequeño, sin embargo a partir de allí, empezaron a salir muchas otras ofertas, casting para series, casting para comedias, para telenovelas, y yo quería hacerlo bien, con bases sólidas en estudios de actuación, así que empecé a hacer carrera estudiando, practicando en el ruedo. La actuación me llamo a mí, y me tocó asumirlo con el respeto que se merece.

-Pero, el mundo del espectáculo no es fácil...
Sí, pero he crecido espiritualmente. El trabajo te sube, te baja, te quita el piso, te lo vuelve a poner y hay un juego muy agresivo contra ti. Pasé por una etapa triste, pero quería ser feliz y lo conseguí.

-Después de incursionar en el modelaje, la presentación y la actuación, ¿qué te falta por lograr?
Muchos sueños. En la medida que uno va avanzando y va adquiriendo experiencia tanto laboral como personal, cada vez quieres madurar mucho más en la actuación, lo cual es precisamente lo que sueño, el simple hecho de estar en diferentes plazas. Me gusta mucho hacer producciones tanto colombianas como extranjeras, aunque siento que me falta mucho por hacer, sobre todo en cine y teatro. He estado envuelta mucho en la televisión, cosa que me gusta, y me agrada mucho, pero siento que me falta un poco más de cine, y dejé eso en manos de Dios, de modo que se me presente la oportunidad en el camino. Siempre busco madurar en el trabajo.

-¿Cómo nació la oportunidad de trabajar en Miami y comenzar a vivir allí?
Nace la oportunidad cuando hice ‘Marido y Mujer’, una novela que protagonice para Caracol con Robinson Díaz, la cual tuvo buena acogida en el exterior. Estuvimos promocionándola en Venezuela, lugar donde Venevisión decide hacer una novela en Miami, para la que me solicitan en un casting, y pues esa fue mi primera experiencia en Miami haciendo telenovelas, a partir de la cual quedé muy conectada con Fonovideo, empresa que producía novelas para Univisión, y en la cual terminé haciendo tres telenovelas. Luego estuve en Telemundo, después en Colombia y así empieza la conexión con el mercado exterior, la cual más que todo fue profesional. Nunca tuve ganas de irme de Colombia, solo hubo una oportunidad que supe aprovechar, que me permitió ver y conocer como se hacían las producciones en Miami, que herramientas utilizan para hacer carrera en este lugar. También vi la posibilidad de arreglar mi residencia, en cuanto a documentos, cosa que podía resolver con mi visa de trabajo, para posteriormente obtener la residencia permanente. Para entonces, ya mi vida personal arropa la profesional, así que terminé quedándome definitivamente en Miami.

-¿Cómo ves tu evolución como actriz?
Es una evolución de mucho peso, gratificante, porque empecé desde cero, en cuanto a conocimientos, y fui creciendo, absorbiendo la manera cómo se trabaja esto. En el camino hubo mucha gente madura y veterana que me ayudó muchísimo, tales como mis profesores Alfonso Ortiz y John Alex Toro, cuyas clases me sirvieron muchísimo para enfrentarme a la caracterización de personajes tan lejanos a mí, algo que me gusta mucho, razón por la cual me he preocupado mucho porque la gente vea en cada uno de mis personajes la gran diferencia, tanto en ellos mismos como en mí al ver el resultado final. A veces me siento y veo videos de telenovelas viejas donde he participado, y me siento muy contenta que obtuve lo que yo quería lograr en cada uno de mis personajes, que lo hiciera tan distintos cada uno, con la mano de Dios que me ha regalado ese talento. Ójala pudiera hacer estas cosas en Colombia, pero así ha sido el destino.

-Cuando un actor empieza casi siempre suelen ser criticados por sus interpretaciones, ¿este fue tu caso?
Uno siempre es criticado por todos, aunque en mis comienzos no fue tan fuerte, creo que la crítica más fuerte fue conmigo misma, porque yo quería romper con la sombra de la modelo a la actriz, yo quería que cuando se nombrara a Maritza Rodríguez se dijera “la actriz”, y eso lo logré, eso fue un propósito muy personal. En lo que reconozco que me sentí muy criticada y en el fondo tachada por Colombia, es en el hecho de que hice mi primera novela fuera de sus fronteras. Tenía que hablar diferente, y no porque no me sintiera colombiana, sino porque debía hacerlo, pues necesariamente requería un acento neutro, lo cual me obliga a hablar de una forma muy distinta, debido a que es la forma como se trabaja en Miami. Con la promoción de la telenovela ‘Amantes del Desierto’, recibí críticas fuertes que redundaban la idea de que yo me creía mexicana. Cuando pasaron de nuevo la telenovela en Miami, pude notar que no hablo como mexicana, sino que no saco los dichos colombianos, y esto lógicamente sucede porque el mercado inicial no era Colombia. Y cuando regresé a Colombia para realizar una telenovela para RCN llamada ‘Milagros De Amor’, obviamente volví a hablar con mi acento colombiano, a retomar el lenguaje corporal adecuado. Me siento más barranquillera que nunca, mi casa es costeña, sin embargo a la hora de trabajar tengo que sacar las herramientas necesarias.

-¿Y cómo te enfrentas al agitado mundo de los chismes del mercado latino?
Nunca he estado en chismes ni en Colombia ni aquí. Desde que dejé de modelar y de presentar 'Panorama' y me dediqué a convertirme en actriz, quería que la gente me creyera y me preocupé de que solo hablaran de mi trabajo. Los escándalos que suben rating no me interesan.

-Ahora firmaste un contrato de exclusividad con Telemundo, ¿cómo llegaste a ingresar a esta cadena?
Ya llevaba cuatro novelas con Univisión y recibí la oferta de Telemundo. Llegué a la etapa final de 'Pecados Ajenos' y allí hice el papel de la hermana de Catherine Siachoque. Entré para hacer de buena y me emocionó, porque ya llevaba tres villanas seguidas. Y firmé contrato de exclusividad con Telemundo, por tres proyectos, el primero de ellos fue ‘El rostro de Analía’, en el cual estoy actualmente en desarrollo y vuelvo a hacer de villana.

-Ahora eres parte del canal en el que tu esposo tiene un cargo directivo y hay rumores malintencionados frente a tu ingreso...
Yo me hago la loca con ese tema, no me dicen nada, pero me imagino que el rumor debe existir. La realidad es que antes de ser la esposa de Joshua, soy Maritza Rodríguez. Nadie me está haciendo un favor, sé quién soy yo y mi trabajo habla por mí...

-¿Qué tanto influye él en tu carrera?
Mucho, porque es mi esposo y quiere lo mejor para mí, pero hay decisiones que sólo tomo yo.

-El apuntador es una herramienta que se usa en algunos países, como en México, ¿qué piensas de esta herramienta que utilizan algunos actores?
En conclusión, pienso que el apuntador es una herramienta importante siempre y cuando el actor sepa como manejarla, pero si el actor se va de vago es muy perjudicial. Yo venía de trabajar sin apuntador, puesto que en Colombia no se usa, llegó un momento en la telenovela ‘Ángel Rebelde’ y tenía 20 escenas diarias, y allí la manera de trabajar consiste en obtener la pauta o el plan de trabajo cerca de las ocho de la noche del día anterior. Entonces tienes que trabajar así, a un punto en que ya no puedes, tanto así que el día que me tocó usar el apuntador, lloré y lloré muchísimo. Fue entonces cuando uno de los actores me dice: “Maritza, no te vas a sentir menos actriz, apréndelo a usar y verás que va a ser beneficioso para ti”, así que lo asumí y ahora soy una experta al usarlo. Ahora que estuve de los dos lados, lo que puedo decir, que el apuntador me parece una herramienta muy necesaria dependiendo del estilo de trabajo que lleves. Cuando te avisan un día antes, no tienes forma de programar, de estudiar, por lo que constituye una muy buena herramienta, ya que no te desgastas tanto. El apuntador es un apoyo, con el cual te equivocas menos, sin embargo, con él lo único que puede perjudicar a un actor es acostumbrarse, volverse vago, no estudiar, no leer, llegar a estar pendiente que te digan la letra. Entonces empieza a ser falso, a sonar recitado y por consiguiente la memoria se altera.

-¿Y en la telenovela de ‘El rostro de Analía’, como trabajáis?
El equipo de exteriores trabaja sin apuntador y, por el contrario, el equipo de estudio trabaja con apuntador, por lo que al grabar exteriores me cuesta un poco más memorizar, debido a la falta de práctica. Las producciones que he hecho en Miami han sido realizadas siempre con apuntador, de modo que cuando debo grabar exteriores me cuesta mucho, me toma más tiempo para estudiar de lo que me tomaba antes. Sin embargo, todo es un sistema, así, en Colombia se entrega una pauta quince días antes de la grabación, contaba con la suerte que siempre agarraba los domingos y estudiaba todo lo de la semana, y más o menos calculaba los tiempos, de forma que como la memoria está activa, entonces es más fácil memorizar el texto. Todo el equipo de producción sabe que el actor está trasnochado y tuvo que haber estudiado, pero aquí no ocurre eso, entonces todo se adapta dependiendo de los sistemas.

-‘Vuelo 1503’ fue el remake de una exitosa serie americana, y fue también tu más reciente personaje en Colombia, sin embargo, a pesar de que la serie tuvo todas las cartas a su favor, no le fue muy bien en audiencia, ¿por qué crees que no funcionó?

Como se dice en la industria, el éxito no se cuestiona, hice el trabajo que tenía que hacer. A mí me llamó mucho la atención el proyecto, por lo cual decidí irme, porque era otro cuento, era romper con el glamour, sin embargo pienso que no calcularon muy bien hasta qué punto la historia de la selva iba a saturar al espectador. Lamentablemente, llegó a ser empalagosa, aunque muy buena la historia, debió combinar un poco más la selva con la cotidianidad normal de una ciudad. La historia de la telenovela está clara, pero cuando quieren hacer algo riesgoso, las personas involucradas tienen que medir siempre que no pueden dejar de considerar la línea de la telenovela, porque o es serie o es novela. Esas fusiones tienen que cuidarse, creo que eso se le salió de las manos a Caracol, por eso, aunque pueda sonar acusativa mi opinión, pienso que no fue una producción fácil para uno como actor, pero definitivamente fue interesante.

-¿Qué herramientas utilizas para la memorización de textos en tus personajes?
Se hace fácil, cuando uno conoce la historia, nunca he dejado de leerme un sólo libreto de la telenovela en la que he trabajado, eso me ayuda mucho, porque así entiendo hacia dónde me dirijo, de donde viene mi compañero, me permite conocer bien al personaje, la razón de las escenas, el por qué y el para qué, luego es simplemente comprender la escena y en consecuencia la memorizas rápido, no es tan difícil.

-¿Y cuándo te volveremos a ver trabajando en tu natal Colombia?

Gracias a Dios siempre me han llamado para trabajar en Colombia, por eso, apenas pude, pues lo hice, en esa oportunidad con ‘Vuelo 1503’. Sin embargo, el año pasado firmé contrato de exclusividad con Telemundo, por tres proyectos, el primero de ellos fue ‘El rostro de Analía’, en el cual estoy actualmente en desarrollo, por lo que no puedo trabajar con nadie más en cuanto a televisión se refiere, pero sí puedo hacer teatro y cine en cualquier país que quiera. Si voy a Colombia hago las telenovelas que hace RTI para Telemundo, pero en un canal colombiano estaré cuando termine mi contrato, ya que en este momento no podría, pero obviamente me encanta, me gusta porque son otro tipo de historias, es la manera de actuar, yo soy colombiana, mi público es colombiano, además tengo la escuela de actuación en Colombia, la agencia de modelaje, mi familia, tengo mucha gente que me escribe pidiéndome que regrese a mi país, además, soy la primera en querer hacerlo.

-¿Cómo es un día normal en la vida de Maritza?
De paz. Cuando no trabajo, me levanto, hago el desayuno, montamos en bicicleta con mi marido (Joshua), vamos a la playa y compartimos con los niños. Somos un equipo, yo lo apoyo y él a mí. Me gusta cocinar en la casa y compartir momentos solo para nosotros.

-¿Y cómo te ha ido de madrastra de los hijos de Joshua?
Es un rol nuevo porque nunca antes lo viví, pero soy paciente y los niños también lo son conmigo. Compartimos tiempo, pero sin que ellos sientan que yo soy quien manda y la que impone las órdenes. Disfruto en extremo el día a día juntos. Hasta me dicen 'Madritza'.

-¿Tuviste miedo de jugar ese nuevo rol?
No puedo negar que al comienzo me entraron nervios, porque uno no sabe cómo entrar en una relación cuando hay hijos. No se sabe qué va a pasar, pero las cosas fueron fluyendo de una forma positiva. Es como si entrara a una novela, justo en la mitad de la historia, pero, entre nosotros, hay una conversación clara y limpia. Me quieren mucho y me respetan.

-No es fácil ganarse el cariño de los preadolescentes, ¿cómo lo lograste?
Les respeto la convivencia que tienen con su papá, pero le agradezco a Dios que son niños muy dedicados, cariñosos y cultos. Vamos a la piscina juntos, jugamos o los recojo en el colegio, vamos a cine y somos cómplices.

-¿Y te estás preparando para ser madre?

En ningún momento se me ha pasado por la cabeza que los niños son mi escuela. Voy a debutar cuando sea mamá. Me gustaría tener una nena en el 2010 y queremos que se llame Laura.

-¿Cómo logra mantener un matrimonio cuando los dos viajan tanto?
El amor es un lazo fuerte, pero la base principal es preocuparse por fortalecer la confianza y trabajamos para eso. Quiero que él sienta que yo estoy aquí, sin estar acá. Nunca hay mentiras entre nosotros y nunca se me pasa por la cabeza que él me pueda mentir. No dudo.

-¿Pero a veces hay celos?
Si ficho a alguien que mira a mi marido con insistencia, es imposible no sentir cosquillitas porque lo amo, pero confío en lo que le estoy dando a él y no creo que él pueda quebrarse frente a alguien. Lo que uno decreta es lo que uno atrae y sé que en mi casa nunca va a llegar la infidelidad ni de parte mía, ni de la de él.

-Ahora estas más delgada, ¿cambió tu rutina de ejercicios?
Me estoy cuidando mucho porque desde que llegué a Estados Unidos me estresa un poco saber que todo tiene hormonas. Pensé que estaba enferma del colon, pero no, y terminé comiendo muchas cosas integrales, lácteos de soya, dejé el pollo y la carne roja. Hago ejercicio tres veces a la semana con una entrenadora argentina y no dejo mis masajes con Gloria Hincapié cada tres días.

-¿Y qué piensa de las cirugías plásticas?
En 1994, cuando participé en Miss Mundo, me hice la nariz y una liposucción, pero ya tengo varias cirugías reservadas para mi vejez y para cuando sea mamá, por si quedo gordita.