Natalia Streignard se retira de la televisión


Tras protagonizar con éxito ‘La Tormenta’, Streignard regresó a la televisión para encarnar a Andrea, la heroína de ‘El Juramento’, una nueva versión de ‘La Mentira’ realizada por Telemundo durante seis meses en Querétaro (México), que produjo Televisa en los noventa con Kate del Castillo y Guy Ecker.

Para aclarar los dimes y diretes que ha publicado la prensa sensacionalista mexicana sobre la tensa relación que mantuvo con el actor Osvaldo Ríos, su pareja en la telenovela ‘El Juramento’, Natalia nos lo aclaró desde Miami que hubo algunos problemas que arreglaron para poder trabajar a gusto, aunque confesó que no ha sido uno de sus mejores compañeros con los que ha compartido rol protagónico, como con Christian Meier (en ‘La Tormenta’) o como con Juan Pablo Raba (en ‘Mi Gorda Bella’). Más allá del apremio con el que debió dejar su casa en Miami, dejar a su amado y tener que aguantar la lluvia de rumores sobre un "supuesto" pase de corriente con el protagonista, lo que más le afectó a Natalia mientras grabó ‘El Juramento’ en México fue el poco carácter del personaje que le encargaron.

Aunque anteriormente Natalia estuvo casada con el actor cubano Mario Cimarro, nunca pudieron tener hijos, a pesar de estar casados por varios años. Natalia ahora mantiene una relación con el empresario venezolano Donato y ella quiere dedicarse a ser madre de familia, pero sus padres dicen que la venezolana no hizo una buena decisión, pues la sorpresa que dio Natalia fue su retiro del mundo del espectáculo, para lo cual pidió a Telemundo su carta de retiro, ya que solamente le faltaba un año de contrato, pero la Cadena no reparó en dejarla libre.

La experimentada actriz se las está jugando todas, debe estar bien segura de su hombre, para después andar desesperada buscando trabajo.

-¿Cómo fue tu experiencia con tu último personaje en ‘El Juramento’?
Nunca estuve de acuerdo con la manera de actuar de Andrea (una joven veterinaria de buena familia y exitosa en su trabajo, pero muy inmadura en el amor), porque tenía una dignidad bastante escasa. A Andrea le puedo criticar todo, en realidad, porque no se toma su tiempo para conocer bien al hombre del que se enamora. Simplemente se va con él y se casa, creyendo en pajaritos preñados, como decimos los venezolanos.

-¿Insinúas que Andrea es una protagonista “boba”?
Me refiero a que no estuve cien por ciento de acuerdo con ella. Le hizo falta autoestima. Hoy en día es difícil que engañen a una mujer como a ella. Nadie, por más inmaduro que sea, se casa de una forma tan impulsiva. Se puede ser víctima del amor, pero también hay que respetarse.

-Y tú, ¿has sido víctima del amor?
Claro que sí. Muchas veces cometí tonterías por el hecho de estar enamorada. A veces una idealiza a las personas, e incluso al amor. He cometido errores, y también hubo gente que se portó mal conmigo.

-No te gustó tu personaje, ¿pero, te divertiste haciendo ‘El Juramento’?
No. De cada novela en la que trabajo tengo recuerdos bonitos y otros que no lo son tanto. Sobre ‘El Juramento’ puedo decir que estuve muy sola cuando la grabé en México. Fue un momento más difícil de lo habitual, porque además me obligó a separarme de alguien importante. Lo reconozco, no la disfruté, fue absolutamente demandante.

-La prensa publicó que hubo problemas con Osvaldo Ríos cuando protagonizaste con él ‘ El Juramento’...
Hubo roces, sí, pero ni me faltó el respeto ni mucho menos nos caímos a golpes. Él no ha sido mi mejor compañero. Con los otros actores con los que he trabajado, como Juan Pablo Raba, Christian Meier y hasta con el mismo Mario Cimarro, hice amistad y buen equipo, pero con el señor Ríos no sucedió así. Él no es mi amigo ni nada por el estilo. Jamás compartimos ni un segundo fuera del set, así que sólo nos unió una breve relación laboral.

-¿Es cierto que desde el principio ya hubo problemas con este remake que produjo Telemundo?
Sí. Me asignaron ese protagónico de manera inesperada y me mudé a México de un día para otro, todo debido al problema que hubo con el casting anterior (Gaby Espino y Fernando Carrilo). Así que tuve que agarrar mis perolitos y partir a la mañana siguiente.

-¿Y cómo se encuentra tu corazón?
Ahora estoy de novia con un muchacho que no tiene nada que ver con el medio. Él estuvo conmigo durante los primeros meses de grabación, pero llegó un momento en el que no pudo más, pues tenía que atender su trabajo. Pasamos mucho tiempo separados y nos afectó porque llevamos una relación muy dependiente.

-¿Es cierto que anda de novia de un empresario multimillonario?
(Risas) La gente inventa mucho. Él es dueño de una inmobiliaria, es venezolano, y se llama Donato Calandriello. Tenemos varios años viviendo juntos en Miami.

-¿Ya se casaron?
En Miami dijeron que ya me casé, pero no es cierto. ¡No me he casado! Nosotros sí hemos hablado al respecto, pero aún no tenemos ni la fecha.

-¿Y te gustaría ser madre?
¡Desde hace tiempo! Donato y yo estamos preparados para ser papás. Quiero, muero por ser madre, pero se me ha hecho difícil con tanto trabajo. Mi plan para este año es casarme y tener un hijo. Haré un alto en mi carrera.

-¿Te retiraras del medio artístico?
Sí, exacto. Me retiro de la televisión. Quiero probar otra etapa de mi vida y por fin tener mi familia. El tiempo pasa y ya es hora de que me ponga las pilas si quiero ser mamá. Durante años me la pasé del timbo al tambo protagonizando por aquí y allá. Tuve una vida muy desordenada, pero ya no más. Ahora le dedico todos mis sentidos, mis ganas e ilusiones a mi nueva vida, así no sepa a dónde me va a llevar. Me despido de la televisión, y ya no seré la actriz, sino la mujer.