Rossana Fernández Maldonado nos habla de su matrimonio


Rossana Fernández Maldonado se casó hace ocho meses. “Nuestra relación ahora es más fuerte”, dice la actriz a la que pudimos ver en la telenovelas como en ‘Luz María’, ‘Pobre Diebla’, ‘La mujer en el espejo’ y ‘La Traición’, entre otras. Está tan a gusto que es una firme defensora del matrimonio.

Llevaba cuatro años y medio de dulce noviazgo con el osteópata argentino Nicolás Sáez y, tras pasar por el altar, ha descubierto que en la felicidad siempre puede alcanzarse un grado más. La peruana Rossana Fernández Maldonado nos ha abierto las puertas de su casa en Lima.

-¿Cómo te va en tu nueva vida de casada?
Estupendamente, porque el matrimonio nos ha proporcionado estabilidad y ha fortalecido aún más nuestra relación. Siempre nos habíamos entendido muy bien, pero, después de casarnos, todo ha sido fantástico. Se lo recomiendo a todo el mundo.

-¿Ni siquiera discutís por el reparto de las tareas del hogar?
No, ambos las asumimos sin problemas. A él le encanta fregar los platos, cocinar… Es muy casero, al igual que yo. Además, una señora de la limpieza nos ayuda dos veces a la semana.

-¿Y eres buena ama de casa?
No demasiado. Tiendo al desorden y soy un poco vaga, arreglo el apartamento sólo cuando vienen visitas. Y no me gusta lavar ni planchar. Puedo tener montañas de ropa y soy incapaz de meterla en la lavadora. Es Nicolás quien lo hace. Vivió solo en Argentina y se le da genial. Ya me vino adiestradito (risas).

-En tu último trabajo, la serie ‘Placeres y tentaciones’, interpretas a una jefa de repostería, ¿te identificas con ella?
Los dulces se me resisten, pero cocino bien, aunque confieso que lo hago por obligación. Al estar fuera de mi país añoraba la comida peruana, así que aprendí a prepararla. Mi marido está contento, ya que le gusta mucho.

-Después de la boda os instalasteis en Perú, ¿os apetecía tener una residencia fija?
Creo que lo necesitábamos, hemos pasado mucho tiempo viajando de acá para allá. El piso lo compré hace tres años, pero como grababa en Colombia lo alquilé. Tras ocho meses hemos conseguido por fin un hogar decente, al principio apenas teníamos cama, sofá y tele.

-¿Y para cuándo los hijos?
Pronto, porque los dos nos morimos de ganas. Me encantaría tener uno tras otro; y si son mellizos, mucho mejor.