Anastasia Mazzone


No sólo es talentosa e infinitamente hermosa, es además carismática y una actriz muy bella. ‘La Voz’ se enamoró de ella a primera vista, y no nos equivocamos al vaticinar sería protagonista de una producción dramática en muy corto tiempo. La actriz lo logró, y hoy encabeza junto a Jorge Reyes, la novela ‘La vida entera’, donde demuestra que llegó para quedarse y que no es solo físico lo que hay en esa mujer, sino un gran talento.

Después de finalizar sus anteriores retos actorales en las producciones de Venevisión: ‘Arroz con Leche’ y ‘Ciudad Bendita’, la bella actriz, se fue de viaje a Paris, donde reside su madre y allí aprovechó de ver varios montajes teatrales y de estudiar su nueva apariencia física, que presentaría en este nuevo y merecido reto profesional, es así como se aclaró el cabello, se lo cortó y adicionalmente adelgazó unos cuantos kilos, que la hacen lucir más hermosa y juvenil.

La joven actriz Anastasia Mazzone asumió el reto de protagonizar, por primera vez, y de la mano de la pluma del maestro Leonardo Padrón la telenovela ‘La vida entera’, que transmite Venevisión. La historia que se desarrolla en el mundo del periodismo, convierte a esta carismática figura, en una estudiante del último año de Comunicación Social. Una historia de novela, con tintes muy marcados de la vida misma.

-¿Qué te enamoró de ‘La vida entera’?
La historia en sí es maravillosa, es de esas novelas que tienen muchos protagonistas e historias de amor distintas. La pareja protagónica vive un amor adulto contemporáneo, que tiene todas las facetas del verdadero amor.

-¿Qué elementos tiene la telenovela para enganchar al televidente?
Todo el mundo se ve reflejado en alguna de las historias de amor que más se asemeje a su realidad o en algún amor o circunstancia similar que hayan tenido.

-¿Por qué es una historia de amor diferente a las demás?
Porque entre los protagonistas nace un amor que viene de la admiración. Es una admiración muy grande la que siente Julieta Torres (Cotufa) por Salvador Duque, y no es por su físico sino más bien por su inteligencia y profesionalismo. Salvador Duque viene a ser su periodista de cabecera, su ídolo, el ejemplo a seguir, ya que ella quisiera ser como él, profesionalmente hablando. Pienso que primero hay que admirar a la persona y luego uno se enamora. El amor no va sin la admiración, ni la admiración sin el amor.

-¿Cómo te sientes con tu primera protagonización?
Asustada y a la vez muy afortunada por trabajar con el excelente elenco que conforma la novela, trabajar con este elenco es una maravilla y una bendición, además de ser una extraordinaria escuela y experiencia de la cual estoy absorbiendo lo más mínimo.

-¿Cómo es la personalidad de Julieta Torres, tu personaje?
Es una chica explosiva como una cotufa, es muy trabajadora, estudiosa, inteligente, que sabe lo que quiere, pero tiene la tendencia a decepcionarse muy rápido de las cosas feas de la vida. Es muy utópica, pienso que le hace falta vivir más, para ser más tolerante con el resto de las personas y las situaciones. Quiere creer que lo sabe todo, pero en realidad le hace falta la vida entera para aprender y crecer como ser humano. Cotufa es prácticamente la mamá de su hermano menor, ya que su madre murió. Vive con su hermano y su abuela (Tania Sarabia).

-¿A qué te dedicaste al culminar la telenovela ‘Arroz con Leche’?
Me dediqué a hacer talleres de actuación, me fui a ver muchas obras de teatro. Visité a mi mamá en París. Me ocupé de mi cambio físico, para mi nuevo papel, me corté y pinté el cabello; a fin de romper con el look de los personajes de Kimberly, en ‘Ciudad Bendita’ e Isabella, de ‘Arroz con Leche’.

-¿Cómo te preparaste para asumir este nuevo rol?
Me documenté con amigos periodistas muy talentosos, de todas las edades y aún estudiantes de la carrera, y también hice un trabajo de investigación. Es una profesión que respeto mucho, pienso que requiere de mucha responsabilidad, compromiso, valentía y dedicación para ejercerla.

-¿Te exigieron algún cambio físico para protagonizar?
Por iniciativa propia me propuse rebajar para el personaje. Tengo más de tres meses a punta de tratamientos para adelgazar en el spá de Gaby Espino. Porque tú me dirás ¿quién no le va a creer a Gaby alguna fórmula de belleza? Ella no pasa hambre y es feliz y eso era exactamente lo mismo que yo quería hacer. Me sugirió una dieta fantástica, hasta puedo comer arepas. Me he quitado 20 kilos.

-¿Y qué significa para ti el tema de la belleza física?
Para bien o para mal, siempre he estado pendiente de mi físico. De hecho, tuve una época en la que estuve al borde de la anorexia. Bueno, hasta el sol de hoy, yo no estoy segura de si eso era realmente una anorexia, porque siempre tuve la conciencia de que lo que yo estaba haciendo estaba mal. Estaba por cumplir 18 años y no comía. Llegué a pesar 45 kilos y me seguía viendo gorda en el espejo. Dicen que es una enfermedad incurable, pero yo ya me curé. De hecho, después tuve una suerte de efecto rebote (risas). Hoy en día lo veo más como una malcriadez momentánea, típica de la adolescencia, que como una auténtica enfermedad crónica.

-¿Cómo vives esta nueva etapa de tu vida?
Maravillosa. Tengo un personaje que me encanta y estoy trabajando con un compañero (Jorge Reyes) que se ha portado conmigo como un príncipe. Solamente le falta el caballo blanco (risas). Aunque todas las etapas de mi vida han sido especiales, ya sea a nivel personal, profesional, sentimental. El ciclo que ahora vivo es el mejor, ya que tengo en mis manos la responsabilidad de un proyecto en el que creo mucho y sé que va a tener mucho éxito.

-La telenovela ‘La vida entera’ ha sido escrita por tu novio: Leonardo Padrón, ¿eso ha influido para que fueses la protagonista?
Creo que soy la protagonista porque me lo gané. Porque todo se prestaba para que el personaje de Kotufa lo hiciera yo. Es una decisión que implicó muchos consensos entre los directivos del canal, Leonardo tampoco es Dios ni su palabra es santa, él propone. Y si no le hubiera tocado proponer, considero que, igualmente, me hubiesen tomado en cuenta a la hora de un casting para la nueva protagonista de Venevisión. La prensa me ha tratado muy bien desde que hiciera de Kimberly en ‘Ciudad Bendita’. No es que yo le dijera a él: “quiero este papel”. Hice mi casting. Los ejecutivos del canal no podían tirarse por ese barranco sin ver previamente mi trabajo. Inicialmente era un papel pequeño y, gracias a Dios, fue creciendo en la trama; aún no sé si porque ya estaba escrito así o porque lo fueron agrandando. Después vino Isabella (el personaje antagónico en ‘Arroz con leche’) y fue la gran oportunidad que tuve de demostrar que puedo poner en práctica otros matices, no quedarme pegada en una sola cosa. Porque hay gente a la que le gusta repetirse.

-¿Y qué te parece cuando dicen que estás de protagonista por ser novia de Leonardo Padrón?
Bueno es mejor eso a que digan que estoy allí porque pasé por el Miss Venezuela o porque me operé. Y que conste que no tengo nada en contra de ninguna de las dos cosas.

-¿Qué extrañas de París (Francia)?
A mi mamá y a mi hermana gemela, que están allá. Todos los días hablo con ellas. Antes de irnos a Europa, cuando todavía vivíamos en Venezuela las tres, nos encantaba irnos de vacaciones a la casa de mis abuelos en el centro de Barquisimeto. Eran unos días muy felices.

-¿Cómo fue el cambio a París?
Vivíamos juntas las tres en una zona ocupada en 50 por ciento por la comunidad judía y el otro 50 por la comunidad gay. De hecho, mi mamá es como la madre de todos los homosexuales del lugar. Recuerdo que se sabía los cuentos amorosos de todos y nos los contaba a nosotras. Era como su propia telenovela de la vida real (risas).

-¿En que se diferencia París, sobre todo, de Caracas (Venezuela)?
En que París es una ciudad y Caracas todavía no lo es, en mi opinión. Para que Caracas sea una verdadera ciudad debe haber menos indigentes, menos personas sufriendo en los ranchos, un seguro social que realmente funcione. Esto no tiene nada que ver con el gobierno de turno, creo que es algo que nos toca propiciar como ciudadanos. A lo mejor es cuestión de tiempo, Caracas todavía es joven, París es una sabia anciana.

-Para finalizar, ¿crees que ahora llegó la hora de romper con la protagonista buena e inocente?
Definitivamente sí. Ya la audiencia no necesita a la estúpida, de cuerpo perfecto, a la que le pasa todo lo malo durante el desarrollo de la historia, y al final se vuelve millonaria. Eso sí, para romper con ese estereotipo, no sólo se necesitan nuevas ideas y veracidad sino también poesía. Ahí tienes a ‘Betty, la fea’, que si no hubiese sido escrita por Fernando Gaitán, probablemente, hubiera sido un fracaso. Lo mismo ocurre con las telenovelas de Padrón, que tienen esa alta dosis de realidad.