Arturo Peniche cuenta cuál es su receta para mantenerse en forma


Arturo Peniche contó la receta para resistir al paso del tiempo tras una trayectoria plagada de éxitos personales y profesionales: "El sexo me mantiene en forma".

Pone pasión a cada instante de su vida. En el trabajo lo demuestra con personajes fuertes, autoritarios, como el abogado machista de ‘Victoria’ o el cura atormentado al que da vida ahora en ‘En nombre del amor’. Al volver a casa, podría dedicarse a descansar, pero prefiere cocinar, pintar, montar a caballo y sorprender a su mujer.

-¿Qué es lo que más te atrajo de Enrique Mendoza, tu personaje en ‘Victoria’?
El mayor reto fue que empezaba con 55 años y terminaba con 59. Además, estaba su personalidad, un hombre manipulador, controlador y prepotente. Es quien causa gran parte de los conflictos en la novela. Enrique no me cayó bien y lo único que me enseñó es a no ser como él. Pero una cosa es que odie al personaje y otra que no disfrute interpretándolo. Me divertía mucho con las tonterías que hacía en cada capítulo.

-¿No había absolutamente nada con lo que estuvieras de acuerdo con Enrique?
Sólo en que el hombre se encargue de mantener a toda la familia. Mi mujer puede trabajar en lo que quiera, pero la mantengo yo. Si ella gana dinero, que lo disfrute. Es como cuando llego tarde de trabajar y e levanta para ponerme la cena; yo insisto en que no hace falta, pero, como lo hace con amor, pues lo acepto.

-¿Crees que el amor, como sucede en ‘Victoria’, no tiene edad?
Pienso que en este siglo tendríamos que preocuparnos de otras cosas: la pedofilia, las violaciones, etc. Salir con alguien mayor o menor que nosotros no debería asustarnos.

-¿Qué lleva a una pareja a la rutina?
En el caso de Enrique, llegaba a casa y veía a su mujer con los rulos puestos, con la mascarilla de aguacate, desarreglada… y eso hizo que decayera el amor. Esto pasa en muchas parejas en la vida real, que se descuidan. Por eso opino que una relación depende de cómo la cuiden los dos.

-¿Es fácil convivir contigo?
Sí, soy muy divertido y cada día sorprendo a mi mujer con algo: la llevo a cenar por ahí, a montar a caballo. Pero también soy hogareño y me apasiona cocinar y reunir a mi familia alrededor de la mesa.

-Eres un cocinillas...
Me gusta mucho. He creado más de 600 recetas que, en un futuro, publicaré, pero que por el momento mantengo guardadas. Me encantaría lanzar al mercado una línea de condimentos y aderezos ideados por mí.

-¿Disfrutas tanto en la mesa como elaborando las recetas?
Siempre he comido bien, aunque ahora intento controlarme porque con la edad la grasa se queda acumulada con mayor facilidad.

-¿Qué tal lleva tu esposa que las mujeres te piropeen?
¡Si soy yo el que más celoso se pone de los dos! Ella está muy bien y, cuando va por la calle, se paran a mirarle el trasero.

-¿Cómo os enamorasteis?
Cuando vi a Gaby, nos quedamos mirándonos y dije: “Esta mujer tiene que ser la madre de mis hijos”. Ella es una belleza morena mexicana. Me prendé de sus ojos, aunque cuando se levantó me impresionó su parte de atrás (risas).

-¿Te incomoda el paso del tiempo?
No, de hecho siempre me dan papeles de hombres mayores que yo y eso me hace vivir por delante de mí, pero sin sentirme viejo. Me conservo bien porque me cuido y porque el sexo me mantiene joven.

-¿Piensas que el amor puede durar para toda la vida?
¿Por qué no? Yo, de momento, llevo 26 años con mi mujer. Nos casamos muy jóvenes, y eso que mi suegro siempre pensó que íbamos a durar como mucho cinco meses.

-¿Te sientes envidiado por ser un actor de éxito?
Por desgracia, hemos sido educados para competir en lugar de para construir juntos. La envidia es una admiración enfermiza.

-¿Qué aprende un veterano como tú de los artistas jóvenes?
Me quedo con su dinamismo y su energía. También me gusta que me vean como un compañero cómplice que aporta cosas y crea con ellos.

-¿Cuál es tu mayor pasión?
Los coches y las motos. Ahora quiero comprar una Harley-Davidson. Cuando tengo tiempo, me voy a tomar el sol o al gimnasio o hago algún viajecito. Además, me gusta pintar y esculpir. Y tengo pendiente reactivar mi compañía de teatro.

-¿En qué te gusta invertir el dinero que ganas en la televisión?
No lo meto en el banco; lo invierto en tierra y piedras.

-¿Te planteas la retirada?
Estoy montando un hotel-spa de 14 habitaciones en Guanajuato (México) y, en algún momento de mi vida, me dedicaré a él.