Manuel Sosa


Manuel Sosa interpreta a Manuel Augusto Mastronardi en ‘Calle Luna, Calle Sol’. “No quiero ser acartonado, quiero contar una historia con mi actuación”, dice el actor.

El actor venezolano le dará vida a un hombre muy humano y transparente, preocupado por su familia y por los valores que le enseñó su padre. Manuel Sosa tiene en sus manos un nuevo reto profesional en ‘Calle Luna, Calle Sol’, la más reciente telenovela estelar de RCTV Internacional, en la que comparte créditos protagónicos con Chantal Baudaux y Mónica Spear, quien fue su compañera en ‘Mi prima Ciela’. Precisamente pensando en esa experiencia, el actor está concentrado en no repetir su actuación, pero si en volver a ser una fórmula exitosa a la hora de sumar televidentes frente a la pantalla. Para eso, más allá de la estética que lo diferenciará de su anterior personaje, confía en su actuación, con la que contará la vida de un hombre claro, sensible y familiar, que muy poco tiene que ver con las distinciones de las clases sociales.

-¿Cómo es Manuel Augusto Mastronardi, tu personaje de ‘Calle Luna, Calle Sol’?
Una de las cosas que lo describen es su claridad. Ha tenido que madurar rápido a su corta edad, porque cuando se fue del país a estudiar Administración se murió su papá y, al regresar, le tocará asumir esa figura delante de sus hermanos, aunque tiene uno mayor que él. Tendrá que encargarse de la casa y de la empresa familiar, que no son las mismas desde que no estaba su padre. Igualmente se hará cargo de su hermanita, porque nuestra mamá se preocupa más de nuestro hermano mayor, que es su consentido. La tomo mucho en cuenta porque tiene 17 años y está descarrilada, falta al colegio y su comportamiento no es tan adecuado.

-¿Qué es lo que más te llama la atención del personaje?
Que este personaje es claro, está bien ubicado, tiene metas y sabe a dónde va. Él rescata la empresa de su papá y es muy humano, porque visualiza mucho los problemas y se detiene en las cosas importantes. Es una persona de verdad, que puede existir, que está dispuesta a colaborar con la gente sin esperar nada a cambio.

-¿Y qué similitudes te unen al personaje?
Él no se parece mucho a mi, pero en una de las cosas que nos encontramos es que es una persona que piensa mucho, que asimila todo, y que a la hora de hablar lo que dice es en serio, no titubea. Igualmente, en mi vida familiar me gusta que cuenten conmigo y, si no puedo ayudarlos, veo como hago para resolver la situación. Me gusta que la gente cuente conmigo y que yo pueda ayudar a quien me necesite.

-¿En qué lugar está el amor de Manuel Mastronardi?
Muchas de las cosas, él se las debe a su papá, quien le inculcó valores que son importantes para un ser humano, porque todo lo que uno es depende de la educación que le dieron en la casa. Siento que la sinceridad es algo que a él le cuesta, pues no descarta la opción de casarse con su novia, aun cando ve las cosas distintas. Cuando conoce a María Esperanza ella le muestra la vida más clara, ve otras cosas que le faltaban, es como si viera algo que estaba buscando. Todo lo que ella le va enseñando le ilusiona, todos esos detalles le faltaban.

-¿Es un reto profesional ser de nuevo pareja de Mónica Spear en la ficción?
Es un gran reto, porque repetimos dos personas que ya hicimos una novela exitosa y eso genera mucha ansiedad. Ninguno de los dos quiere repetir el mismo trabajo, pero es un gran libreto y, por ese lado hay una gran motivación y confianza. He estado concentrado todos los días en aprender y siempre estoy atento a todo lo que me pueden decir desde los directores hasta los técnicos. ‘Calle Luna, Calle Sol’ es una buena novela, lo que he hecho y leído hasta el momento me ha parecido interesante y me ha hecho pensar que es una historia de verdad.

-¿Ha sido difícil para ti no repetir tu actuación de ‘Mi prima Ciela’?
Al principio fue difícil. El otro personaje lo tenía completamente dominado, porque la parte exterior era más informal. Con este he tratado de que lo corporal no sea sólo la diferencia. No quiero que sea el protagonista perfecto, porque quiero manejarlo como una persona normal. Lo importante de él es su sensibilidad, y eso es necesario que le llegue a la gente. Es muy real, tiene muchas cosas buenas que decir. No quiero ser acartonado, quiero contar una historia con mi actuación.

-¿Se mantiene tu química con Mónica Spear?
Mónica está cambiada, su rol de madre le ha permitido aprender otras cosas, está más clara, pero le sucede lo mismo que a mí, está concentrada en marcar las diferencias con respecto a su trabajo anterior. Nos hemos dedicado a que la gente entienda el cuento. Personalmente, la amo, la adoro, y es rico trabajar con ella, todo lo capta con un solo gesto. Nunca dice no, al menos lo piensa primero. Ella siempre está dispuesta a trabajar en equipo y eso es lo más importante, porque así se puede avanzar. Somos un complemento, tenemos mucha armonía en el trabajo y eso se refleja en pantalla. Si las cosas no me gustan se conversan y se pueden cambiar.