Marlene de Andrade


La actriz Marlene de Andrade una vez más da de qué hablar por su excelente trabajo como contrafigura en ‘La vida entera’, telenovela en la cual le da vida a Laly Falcón, una exitosa ejecutiva de ventas, novia del protagonista y quien, con sus dotes de guerrera, hará hasta lo imposible por mantener a su lado a su gran amor.

No cabe duda de que la esposa de uno de los animadores más famosos de Venezuela (Winston Vallenilla) ha sabido superarse en el mundo de la actuación, eso lo ha demostrado a través del tiempo, basta comparar su desempeño en su novela debut ‘Carita Pintada’ con los posteriores trabajos en: ‘Mis tres hermanas’, ‘La soberana’, ‘Trapos íntimos’, ‘La señora de Cárdenas’, ‘Mujer con pantalones’, ‘Y los declaro marido y mujer’, ‘Arroz con Leche’ y actualmente ‘La vida entera’. Sin discusión su profesionalismo y crecimiento están a simple vista, lo que la colocan como una de las mejores actrices que actualmente tiene Vanezuela.

Marlene de Andrade asegura sentirse feliz y orgullosa de todos y cada uno de sus logros, de igual forma confesó que nunca ha dejado, ni dejará de prepararse como actriz, pues siente y sabe, que nació para ello. Y también negó que existiesen problemas laborales con Marisa Román, su compañera de trabajo en la telenovela ‘La vida entera’.

Marlene De Andrade es una mujer que no le teme a nada y afirma estar preparada para enfrentar cualquier reto que se le presente, no se cierra a la posibilidad de seguir haciendo cine y teatro, mucho menos descarta la opción de internacionalizarse, pues alega que es importante que en el extranjero sepan que en Venezuela existe talento.

-¿Cómo fuiste escogida para personificar a Laly, en ‘La vida entera’?
Primero, me gustaría aclarar que se me cumplió el sueño de hacer una novela con Leonardo Padrón. Creo que él escogió su elenco según el fuerte de cada uno de los actores y él vio en mi una mujer bella que tiene talento. Características que él asemejó con Laly, porque necesitaba una mujer bella que fuese mala, pero con sentimientos y no la típica villana, porque Laly quiere al protagonista. Leonardo siempre me había dicho que me quería en uno de sus proyectos.

-¿Qué características de Laly posee Marlene de Andrade?
Así como tienen cosas iguales también otras muy distintas. Laly se va al extremo, ella hace cualquier cosa que Marlene no haría por amor. Yo defendería lo que quiero, pero Laly se va a los extremos. Aunque yo trato de demostrar en cada escena que lo que hace es por amor, pero no la justifico. Tal vez eso es lo más difícil del personaje, pero lo disfruto. Yo soy emprendedora, luchadora y responsable, como ella. Marlene es una mujer que cuando se propone algo lo logra, eso lo aprendí de mis padres.

-¿Y cómo ha sido la experiencia de trabajar con Gledys Ibarra?
Ella es una excelente actriz que he admirado desde hace muchos años y ahora tengo el privilegio de trabajar con ella.

-¿Es cierto que entre Marisa Román (Tata en ‘La vida entera’) y tú existen problemas y rivalidades?
No, nada que ver, me da mucha risa porque no hay rivalidades entre nosotras. Cada quien está dando lo mejor de sí. Yo a ella le he dicho que me encanta como está elaborando su personaje porque lo trabaja muy bien con Luis Gerónimo Abreu (Guille en la novela).

-Llevas varios años junto a Winston Vallenilla, y se ha dicho que la relación ya estaba rota...
Yo tengo una relación bendecida por Dios y por la familia venezolana porque los comentarios en la calle no han sido de lo más lindos y Winston es el hombre de mi vida. No tengo que luchar por nada porque ya se dio todo. Ahora, si algún día me toca luchar por él, lo haría, pero sin dañar a nadie.

-¿Y cuándo te gustaría tener hijos?
Estamos pensando en que cuando termine la novela. Para una mujer que no ha sentido ser madre, debe ser mágico. Me imagino eso y me parece algo increíble. Quiero sentir eso y es un gran sueño para mí.

-¿Es una decisión que no lo cambiaría si se le presenta una oportunidad laboral?
Yo espero que no, el tiempo de Dios es perfecto y él decidirá, pero Winston y yo lo tenemos planeado así y esperamos que Dios nos ayude.

-¿No temes que la rutina del hogar te atrape?
Quizás no temor, sino entender qué es así. Que la rutina inevitablemente te lleva a eso. En el caso de Winston y yo, como somos artistas, eso ya rompe con la rutina. Siendo artistas no trabajamos en un sitio. Pero si llega la rutina a nuestras vidas uno tiene que entenderlo y creer que existe algo más allá de lo que se hace todos los días, que es profundizar como persona, con el amor de pareja, de dos personas que se entienden, que se miran y lo saben. Es allí donde uno tiene que agarrarse. Porque la pasión pasa, pero hay otras cosas que también crecen.

-Recientemente te vimos compartiendo rol protagónico en ‘Arroz con leche’, ¿cómo fue tu integración con las actrices Eileen Abad y Alba Roversi, quienes eran tus hermanas en la novela?
Toda la vida quise trabajar con Alba. A mí me pasaba algo particular con ella, y es que cuando me la encontraba en los pasillos en RCTV, yo sentía un cariño de ella hacia mí. Nunca habíamos trabajado juntas, pero ella me tiraba flores de una manera tan bella. La admiro mucho como actriz, desde hace mucho, y fue un privilegio tenerla como “hermana”. Disfruté mucho grabando con ella e intercambiamos energías. Es muy sabroso. Con Eileen Abad ya había trabajado antes, en ‘La soberana’, y teníamos la parte superada de romper el hielo. Ella es una mujer muy dulce. Es muy profesional y súper puntual, igual que Alba y yo. Somos de la escuela de Radio Caracas.

-¿Y cómo fue el reto de interpretar a una ama de casa, un papel radicalmente distinto a los que has realizado?
Meterme en la piel de una ama de casa no me costó, porque yo soy una ama de casa. Toda la vida lo fui, de hecho es la profesión que más conozco. Desde pequeña mi mamá nos enseñó a mis hermanos y a mí, somos cinco, a lavar, a cocinar, a planchar y a limpiar. Yo sé hacer todo, sé hacer galletas, dulces, todo tipo de comidas. Entonces no me costó por eso, porque yo sé, solo que la gente no sabe que uno sabe. Aunque esta carrera te quita mucho tiempo yo no he abandonado la parte de ama de casa. Una de las cosas por la que Winston sigue conmigo es porque tengo eso muy arraigado. A él lo tengo enloquecido porque le encanta comer y yo le cocino, y a mí me encanta cocinar, y somos todos felices. Entonces no me ha costado. Ahora, sí entiendo lo que la gente pueda percibir de mí y pensarán: “¿una mujer como yo cocinando, qué raro?”. Me parece gracioso verme en ese plan delante de las cámaras, pero estoy diestra.

-¿Y no crees que el personaje de Amanda fue un poco irreal en estos días?
En el caso de Amanda, ella estaba casada con Tomás como 13 ó 15 años. Su crianza fue muy marcada en el sentido que era un amor para toda la vida. Y Tomás (Carlos Cruz) no la dejaba trabajar, pero además le daba lástima dejar a sus hijos en manos de otra gente para irse a trabajar, cosa que hoy en día no pasa, y me parece muy bien. En el caso de Amanda se le da la oportunidad de trabajar, y ya sus niños están grandes. Sí tiene una diferencia con Tomás, pero ella sigue adelante porque es lo que quiere. Los niños fueron el ancla para no salir a la calle, cosa que no pasa actualmente. Habrá otras mujeres que sí lo hacen.

-Empezaste a estudiar Farmacia, pero te decidiste por la actuación, ¿fue una decisión casual?
Nunca pensé ser actriz. No estaba en mis planes. Quizás estuvo en mis planes ser Miss Venezuela, por eso lo hice y abandoné Farmacia. Lo había soñado porque la gente me lo decía y yo me preguntaba: ¿por qué no? Logré estar allí y viajé como modelo a distintos países como República Dominicana, Japón, México y Estados Unidos. Cuando regresé a Venezuela conocí a una persona que me llevó a Radio Caracas Televisión y allí empezó todo. Y gracias a Dios pasó porque me encanta. Una de las cosas más difíciles y lo que más me ha costado como actriz es salirme de lo que soy para interpretar a otra persona. Una vez que uno entiende eso, lo demás es fácil.

-¿Y qué opinas sobre la infidelidad?
Yo no comparto la infidelidad, porque la infidelidad viene de la mano de la mentira. Y la mentira me parece algo muy bajo ¿Por qué mentir si se puede decir la verdad? Basta estar vivo para que las cosas sucedan. No importa, las cosas pasan pero hay que hablarlo. Por qué llegar al tema de la infidelidad si se puede hablar con la pareja y decirle lo que está pasando. También estoy de acuerdo con que nada es nuestro y todo es pasajero, pero no estoy de acuerdo con el engaño y la traición. Marlene nunca le ha sido infiel a ninguna de sus parejas. He terminado antes de que eso sucediera. Para mí Winston es un premio, creo que por primera vez me encontré con una persona que piensa de la misma manera que yo. Estamos en lo mismo. Queremos estabilidad, una relación bonita y con la verdad por delante.