Marjorie de Sousa, una actriz sensual


La inolvidable Camelia, de ‘Gata salvaje’, asegura que para triunfar no sólo se necesita un cuerpo espectacular. Acaba de terminar las grabaciones de ‘¿Vieja yo?’ (Venevisión), donde ha interpretado a una jovencita malcriada, Marjorie de Sousa nos cuenta qué ha sido de su vida este tiempo: grabaciones en Miami y viajes a Venezuela para ver a la familia, siete campañas publicitarias, la preparación de un disco y un explosivo calendario con doce meses para ella sola.

Por otro lado, la actriz y su madre, Gloria, se llevan como dos hermanas. Pasan mucho tiempo juntas, pero cuando no se pueden ver por causa del trabajo, la actriz la llama todos los días por teléfono. Gloria se siente muy orgullosa de su niña: "Verla triunfar ha sido un logro para mí, pues su papá no quería que se dedicara al mundo artístico y yo la convencí para que siguiera adelante".

Adrián Delgado y la actriz se enamoraron en 2001, durante las grabaciones de la telenovela ‘Guerra de Mujeres’. Pero su romance sólo duró dos años. En 2003, en ‘Rebeca’, donde también formaron parte del elenco, ella encontró de nuevo el amor al lado de Ricardo Álamo. La prensa de Miami aseguró que Marjorie dejó a Adrián Delgado por Ricardo, pero ella lo negó tajantemente: "Cuando entré en 'Rebeca' las cosas entre nosostros ya no estaban bien. No lo dejé por Ricardo, simplemente me di cuenta de que no era lo que yo quería en ese momento y decidí romper con él". Sin embargo, siguieron siendo amigos y en 2008 volvieron a coincidir en la telenovela ‘¿Vieja yo?’, protagonizada con Mimí Lazo y Jean Carlo Simancas.

-Vuelves a sorprendernos con unas fotos de lo más sugerentes en un calendario...
Estoy encantada con el calendario que he hecho. Son imágenes preciosas en biquini y nada escandalosas. Admiro a las chicas que pueden desnudarse ante la cámara porque a mí me da mucha vergüenza.

-¿Nunca te desnudarías?
Por ahora no. Me hicieron una propuesta en España, pero no me apetece.

-La atrevida imagen que proyectas, ¿no se corresponde con la realidad?
Es gracioso, porque las mujeres que me ha tocado interpretar eran lanzadas, fuertes, sensuales… y yo no soy así. Soy extrovertida, pero tímida a la vez. Se trata de una combinación muy cómica, ya que la gente cercana me dice: “¿Cómo puedes hacer tú esos personajes?”. Pues lo consigo.

-Tienes una figura envidiable, pero aseguras que te apasiona el chocolate. ¿Cómo concilias ambas cosas?
He de dar gracias a la genética, porque no me abandona, aunque también entreno mucho. Además, cuando sé que tengo un trabajo especial, como la sesión para el calendario, dedico un tiempo sólo a preparar el cuerpo: sigo una dieta estricta en la que no como carbohidratos, únicamente proteínas.

-¿Crees que ser guapa ha sido clave en el desarrollo de tu carrera?
La belleza puede ayudarte... o destruirte. No hay que basar en ella el trabajo; si no eres capaz de manejarla, corres el riesgo de que se vuelva en tu contra.

-Seguro que tu físico te ayuda a seducir...
Las personas que intentan conquistarte porque posees una cara bonita no me interesan. Lo más importante es tener claro lo que quieres.

-¿Y qué buscas tú en una pareja?
Sacar el verdadero yo de la persona, porque las primeras impresiones engañan. Me parece indispensable ser primero amigos para evitar estrellarse.

-Tras separarte de Ricardo Álamo, ¿has vuelto a encontrar a tu media naranja?
Muchas veces; y otras tanta la perdí. Pero en estos momentos estoy muy tranquila y no la busco.

-Trabajas desde la adolescencia. ¿Te han hecho alguna propuesta deshonesta?
Nunca he escuchado una proposición indecente. No sé si será por mi personalidad rebelde o porque soy muy tajante, pero o no me ha ocurrido o no me he dado cuenta.

-¿Estás a favor de la cirugía estética?
Aunque me da miedo, he pasado por ello. Después de presentarme a Miss Venezuela, me quedé muy flaca: pesaba 45 kilos y medía 1,75. ¡Era una boca con cuerpo! (risas). Y al ser una mujer de curvas, mi pecho no se correspondía con el resto, así que me operé.

-Se dice que engancha…
Pues yo no me he operado de nada más. Es verdad que hay gente que pasa de la nariz a la boca, las nalgas… Y, cuando se dan cuenta tienen 30 años y están totalmente reconstruidas. Pero para algo sirven los gimnasios. Eso sí, si tienes hijos y el cuerpo ya no responde, puedes planteártelo.

-Hemos hablado mucho de belleza. ¿Te ves en un papel como ‘Betty, la Fea’?

Sería chistoso. Sí, ¿por qué no?, soy muy payasa y me encantaría encarnar a una mujer como ella.

-Combinas el trabajo en las telenovelas con la publicidad...
Así es, soy imagen de varios productos en Venezuela: una firma de pantalones, zapatos, joyas, etc.

-¿En qué medio se gana más dinero?

Si tienes la oportunidad de compaginarlos, estupendo, puesto que se gana mucho en los dos lados.

-Además, estás preparando un disco...
Sí, pero es un camino duro. He empezado de cero, con clases, porque lo quiero hacer bien. He grabado tres canciones, pero me falta repertorio.

-De entre todos los actores con los que has trabajado, ¿con cuál repetirías?
Con Jorge Salinas y César Évora. Trabajé con ellos en ‘Mariana de la noche’.

-¿Y hay alguno con el que no quieras coincidir de nuevo?
No tengo ningún compañero vetado o no me acuerdo (risas).

-¿El recuerdo de la villana Camelia en ‘Gata salvaje’ sigue marcando tu trayectoria?
Sí, y fue curioso porque yo no la quería hacer. Cuando terminé ‘Guerra de mujeres’, iba a aparecer en una telenovela que no llegó a grabarse y me quedé hundida. Cuando por fin lo asumí, me llamaron para ‘Gata salvaje’ y no me interesó porque tenía 19 años y debía alejarme de mi familia. Fui casi obligada y mira el resultado…

-¿Cambiarías algo de tu pasado?
No me arrepiento de nada, y eso que soy muy impulsiva y por ello he cometido algunos errores. Ahora trato de controlarme más.