Karen Martínez aún más bella embarazada


Apenas va a cumplir 30 años (el próximo 14 agosto los celebra) y ya tiene tres hijos: Luna (de 5 años), Paloma (4) y Dante (5 meses de gestación), vive enamorada del cantante Juanes, el amor de su vida, cuenta con una carrera exitosa y le apunta al cine...

"Ahora que lo pienso y digo tres hijos, me parece bien, pero digo: ‘¿treees?’. A mi edad mucha gente está empezando a encargar, pero yo comencé pronto, sin pensarlo mucho. Cuando conocí a Juan nos enamoramos, nos fuimos a vivir juntos y luego nos casamos, nunca pensé en: 'tengo 23 años, estoy muy joven'. Mis hijos son un regalo de Dios y este varoncito que viene en camino llegó para terminar de alegrarnos la vida", comenta la hermosa actriz.

Está encantada con el niño que espera, y esto comentó al respecto: "Dante será el balance del hogar. Antes éramos tres mujeres contra Juan, ahora él será su compinche, de este bebé hablamos, pero no lo planeamos, se lo dejé al universo y así, solito, llegó...".

Karen Martínez siempre ha sido delgada. Su peso es de 52 kilos, actualmente pesa 57, ha subido cinco kilos por el embarazo. "Una vez me preguntaron que si era anoréxica, pero esta es mi genética, mi constitución. Como mucho, a veces más que Juan y siempre desayuno, almuerzo y ceno, pero después de ser mamá nunca volví a engordar."

-¿Había planes de un nuevo bebé?
En diciembre del año anterior pasamos vacaciones en San Onofre (Colombia), en nuestra casa de la playa, en compañía de unos amigos; hablamos sobre tener un bebé y me llamó la atención que Juan dijera que sí quería un tercer hijo, pero solo si era niño. Eso de atinarle era bien complicado, entonces el tema quedó ahí y no hice mucho esfuerzo.

-¿Cuándo descubriste que estabas en estado?
Tuve un descuadre medio raro, me hice la primera prueba y me salió positiva, no le dije nada porque no estaba segura y me hice la segunda y seguía sin creer. Fuimos a ponerle las vacunas de los 5 años a Luna, y Juan le preguntó al doctor qué podíamos hacer para tener un niño y él nos habló de las técnicas in vitro, pero yo tenía el atraso. Ese mismo día, cuando salimos del consultorio, le conté que ya me había hecho dos pruebas desechables y que resultaron positivas, pero que quería hacerme la de sangre. Él me abrazó, hubo emoción, pero con nerviecitos. Luego me hice el examen y desde que leímos el resultado positivo irradiábamos otra energía; los dos queríamos este bebé.

-¿Cuándo les contaron a Luna y a Paloma?
El mismo día y desde ese momento ellas decían que era niño, yo también presentía que era un varoncito y a las 12 semanas lo corroboramos.

-¿Cómo fue esa primera ecografía?
Muy emotiva, sobre todo para Juan, porque se ha vuelto un experto en analizarlas. Él le decía al doctor: “Cierto que este es el bracito, la piernita y el p...”, sí, era un niño.cNos pusimos felices y lo más importante es que está muy sano.

-¿Este nuevo bebé los ha fortalecido como pareja?
Sí, y la diferencia de este embarazo con los otros es grande, porque cuando quedé embarazada de Luna yo estaba haciendo una novela y Juan trabajando; con Paloma, Juan estaba en plena gira y nos tocó a distancia, pero este bebé se lo ha gozado desde el primer momento y está más nervioso que nunca.

-¿Te contagia con sus nervios?
No, yo soy muy tranquila, pero pasa cualquier cosa y me dice: “Pregúntale al doctor, llámalo, por favor”. Sin embargo, tenerlo cerquita es lo más bonito que me ha pasado, compartimos todo el tiempo y nos ha servido para unirnos.

-Y las niñas, ¿andan dichosas teniendo al papá cerca?
Sí, se lo están disfrutando a él y también el bebé, porque cuando Luna tenía un año nació Paloma y ni se dio cuenta de que venía otro bebé. Desde ya, ellas se pelean por quién lo va a cuidar.

-¿Hay celos?
Los celos normales de los niños, pero lo estamos manejando y planeamos involucrarlas para que se sientan parte del cuidado del niño.

-¿Y el nombre de nuevo bebé?
Desde que conocí a Juan supimos que el nombre de nuestra primera hija iba a ser Luna, igual que Paloma. Este bebé se va a llamar Dante, me parece un nombre con personalidad, con carácter; a las niñas les encanta. A Juanes le fascina el roquero argentino Dante Spinetta y de ahí tiene que venir también un poco.

-¿Y tu familia está emocionada con el nuevo integrante?
Mi papá siempre me preguntaba por el varoncito, lo invocaba y cuando supo que era hombre casi se muere de la dicha. Es el primer nieto de mi casa y por el lado de Juan, los seis hermanos están felices y la mamá también.

-¿Has sentido muchos mareos?
¡Es horrible! Los tres primeros meses siempre me siento enferma, con náuseas, rebote, cansancio; me molestan los olores; el cuerpo se siente distinto, lo de antes ya no me apetece y adelgazo porque no me provoca nada; pero menos mal la jartera ya pasó, me siento otra.

-¿Has experimentado esa diferencia de la que hablan las abuelas de un embarazo con niñas o con niños?
No, han sido muy similares, pero esta vez he experimentado un sueño tenaz; después de las 3 de la tarde tengo que dormir y dormir. Sin embargo, confieso que tener un bebé adentro es el estado ideal, es una experiencia que todas las mujeres deberían vivir.

-¿Te ha cambiado mucho la rutina?
No tanto. Siempre llevo las niñas al colegio y a sus clases extra: la pequeñita hace ballet y natación y la grande, piano, canto y gimnasia olímpica. Y con Juan no salimos de la casa; él está grabando, haciendo unas cosas divinas y yo me lo estoy disfrutando; nunca lo había tenido por tanto tiempo para mí y es maravilloso. Me acompaña a cada cosa, está conmigo día y noche.

-Fuiste mamá por primera vez a los 23 años, ¿existe alguna diferencia con los 30 años con los que vas a tener a tu tercer hijo?
Totalmente, ahora disfruto más cada cosa, siempre es volver a empezar, pero he crecido y ya no tengo miedo, pues sé cómo es tener un niño: es una relación que crece día a día, uno los ama desde que nacen, pero tengo clara la responsabilidad que es traer un hijo al mundo.

-¿Qué tipo de madre eres?
Soy tranquila y hasta Juan me regaña porque dice que soy demasiado fresca, pero lo que pasa es que él es el intenso y estresado: se quejan de un dolorcito y él quiere salir corriendo para urgencias. No soy controladora, dejo que sean libres, Juan es más estricto. Pero formamos una dupla ideal, somos partners de verdad.

-¿Un plan para hacer con tus hijas?
Con Luna siempre hacemos tareas juntas y si ando embolatada, las elabora con Juan; también preparamos tortas. Y Paloma tiene una imaginación impresionante, nada mejor que escuchar una de sus historias.

-¿Qué extrañas de tu natal Colombia?
De mi infancia en Cartagena añoro las vacaciones: los paseos por Córdoba, Sucre y San Bernardo del viento y los recreos: comíamos pan de queso abierto en dos y con papitas machucadas. También las ciruelas rojas.

-¿Y cómo te sientes fuera de tu país?
Bien. Tengo amigas y en donde vivo hay niños y embarazadas por todos lados. Mi mamá y mi suegra me visitan frecuentemente. En un futuro tenemos contemplado volver al país, pero lo cierto es que cuando uno tiene a los hijos al lado, nunca se vuelve a sentir solo.

-¿Cómo son tus hijas?
Luna tiene un carácter muy definido, es divertida, amiguera, atiende a sus amiguitas, las consiente, va a ser una anfitriona total. Paloma es una loca, a veces está feliz o muy brava, pero le veo más dotes artísticas, posa, baila ballet. Ambas son mis princesas.

-Hablemos de tu carrera artística, ¿qué te gustaría hacer ahora?
En un futuro me encantaría hacer cine, aunque quiero seguir preparándome. Ahora no estoy pensando en trabajo y sé que las cosas van a llegar y les pondré toda la energía, por ahora estoy alistándome para recibir a este bebé.

-¿Y ya has recibido algún regalo para el bebé que viene en camino?
Las amigas me han regalado ropita para Dante porque no tengo nada de niño, aunque él usará la misma cuna de las niñas, que ya estaba arrumada en el garaje. Me toca comprar todo el kit de hombre, pero me gusta porque estoy acostumbrada a comprar todo rosado.

-¿Vives la vida que soñaste?
Estamos felices, tranquilos, vivo el presente, no idealizo nada, ni veo a Juan como un príncipe azul. Hay momentos felices y otros no tanto, pero así es la vida. Tengo unos hijos sanos y me siento feliz hoy y ahora.

-¿Cómo te imaginas en el futuro?
Trato de no pensarlo, el pasado te ayuda a ser quien eres hoy, pero quedó enterrado. La vida da vueltas, tratamos de ser felices y de que los que están alrededor también lo sean. Estamos felices por este nuevo ser que nos iluminará la vida.

-¿Luces más espiritual?
Sí, ando en esa búsqueda dentro de mí, voy a iniciar clases de Yoga, y me gusta la introspección, leo sobre energías, de bioenergética y astrología.

-¿Cómo se manejan los celos, estando casada con una estrella mundial?
Los celos naturales del ser humano siempre están presentes. En lo posible trato de dejarlo ser libre; si uno está aquí y hoy es porque uno quiere, no porque se tiene una soga al cuello. He aprendido a no martirizarme, en que si fue o no fue, en si hizo o no hizo, las cosas pasan cuando tienen que pasar y ocurren porque uno tiene que aprender algo.

-¿Ahora sois más amigos?
Siempre lo hemos sido, pero ahora tratamos de comunicarnos, de hablar, de decir qué está pasando, cómo nos estamos sintiendo, en qué andamos; la comunicación es básica en una relación porque no todo es color de rosa. Es mentira el que diga que su matrimonio es perfecto, hay altibajos y mientras lo hables, mejor, así no te sorprenden.

-¿Qué es lo que más admiras de Juanes?
Es el hombre más disciplinado, enfocado, entregado y eso es lo que lo ha llevado lejos. Apoyo a esa persona que amo.

-¿Cómo es tu vida tras las cámaras?
Lo ideal es estar en la casa con las niñas, en familia, para él sus vacaciones son estar encerrado con nosotras. Ahora está dedicado a la música, haciendo mucho ejercicio, katesurfing, montando bicicleta, comiendo rico, jugando, en la piscina, en la playa. Alquilamos películas, comemos crispetas, montamos bicicleta con las niñas, disfrutamos cada momento.

-Ya lleváis nueve años juntos, ¿cuál es el secreto para mantenerse?
No creo que haya un secreto o clave, cada relación es tan distinta, pero lo básico es el respeto, la comunicación, no invadir espacios, sus momentos. Es como ir en una montaña rusa y no es fácil, pero tampoco imposible. En pocos meses cumpliremos nueve años y aunque nunca celebramos el aniversario (para nosotros no hay tiempo), la vida ha sido tan generosa que es un crecimiento diario muy bonito.