Génesis Rodríguez, con miedo de ser madre


A la hermosa y joven venezolana Génesis Rodríguez le gustaría tener hijos con un hombre como su padre. A sus 22 años, la hija menor de ‘El Puma’ se ha convertido en una de las mujeres más envidiadas. Es joven, guapa, triunfa en su carrera y ha robado el corazón al galán de ‘Doña Bárbara’.

‘Prisionera’ fue su debut. La vimos por primera vez en esta telenovela, donde era Libertad Salvatierra. Su enamorado lo personificaba Alejandro Chabán. Un año antes de ‘Doña Bárbara’, Génesis encabezó el reparto de ‘Dame chocolate’ junto a Carlos Ponce.

-¿Cómo llegaste a esta novela?
Mi padre fue un poco el culpable de que aceptara, porque yo estaba haciendo un casting para ‘El Rostro de Analía’ y me ofrecieron el papel de Marisela. Él me animó a que lo aceptase.

-Era la primera vez que grababas en Colombia, ¿cómo te recibieron?
Estupendamente, los colombianos son muy cariñosos. Reconozco que al principio me daba miedo ir a ese país, porque estaba acostumbrada a trabajar en Miami y tener cerca a mi familia. Me resultaba cómodo. Decidir mudarme y trabajar con gente que no conocía fue muy difícil. Me costó adaptarme.

-¿Cómo ves a Marisela?
Es un animal abandonado, una víctima de la vida, y no lo sabe. Su carácter es fuerte. Además, es muy divertida, pura energía. Yo llegaba a casa extenuada, no podía con mi cuerpo porque se pasa todo el tiempo saltando y brincando.

-¿Qué tienes de ella?
Nada, es tan pesada que a veces resulta insoportable.

-Se suele hablar de las rivalidades entre las actrices, ¿Cómo fue tu relación con Edith González?
Buenísima, es un encanto. Para mí fue un honor trabajar con ella, porque soy su fan, aunque procuré no decírselo. Tiene una fuerza y una presencia en escena muy fuertes, lo que te motiva a llegar donde ella. Sé que es difícil, pero hay que intentarlo.

-¿Y qué tal se trabaja con Christian, tu novio?
Igual de bien, porque es una maravilla de persona.

-¿Ves inconvenientes en que tu pareja sea mayor que tú?
No, es algo normal para mí. Mi padre le lleva 23 años a mi madre. Ella empezó con él cuando todavía era muy joven. Pienso que el amor no tiene edad ni condición.

-¿Y hay algún problema en que se dedique a la misma profesión?
Pensé que no podría salir con un actor porque somos especiales e hipersensibles y resulta difícil que dos personas así se aguanten. Pero también es complicado estar con alguien que no tiene nada que ver con esto; suelen ser celosos, no entienden las escenas de amor.

-¿Cómo te sentiste en esas secuencias con Meier?
No he tenido muchas, pero Christian se comporta como un caballero con cualquiera. Las escenas de amor no me incomodan, desnudarme sí. Lo hago si lo exige guión, pero lo paso mal.

-¿Qué has tenido que hacer en esta producción?
De todo. Y algunas cosas bastante peligrosas. Me he llenado de fango, me he subido a los árboles… Y lo he pagado con mi cuerpo, ya que me fracturé el hombro debido a una caída tonta: llevaba puestas unas botas enormes, había llovido, debía correr y me resbalé. Todo sucedió porque me intoxiqué comiendo carne y me produjo una descalcificación que me debilitó los huesos. Lo he pasado mal, la verdad.

-¿Te cuidas ahora de alguna manera especial?
Sí, practico yoga dos horas al día. Es un ejercicio mental, espiritual y físico realmente fabuloso. Se lo recomiendo a todo el mundo. También sigo una dieta, porque es cierto que nunca encuentro tiempo suficiente para hacer ejercicio. Me resulta imposible ir al gimnasio.

-¿Te has planteado tener hijos?
La maternidad me da miedo, pero me encantan los niños. Sé que cuando me realice y me sienta segura en mi carrera será el momento. Antes no sería justo para mí.

-¿Cómo debería ser el padre?
Como el mío. Es el mejor del mundo, incondicional. Siempre me ha dejado desarrollar mi personalidad y el resultado no es malo. Ha hecho un buen trabajo.

-Dicen que los artistas deben pagar el precio de la fama, ¿es tu caso?
Sí, el coste es la pérdida de privacidad. Me fastidia ser más famosa por mis relaciones sentimentales que por mi trabajo. Nos someten a una gran presión. A mí me gusta llevar una vida normal, ir a veces desarreglada por la calle, pero es imposible porque los ‘paparazzis’ están en todos los lados. Aun así, me caen bien.

-Seguro que has vivido miles de anécdotas con ellos…
Sí, el otro día me tomaron una foto y uno de los ‘paparazzis’ me dijo: “Sonríe, que estás saliendo fea”. Me hizo mucha gracia, me río con ellos. Sé que esto es así. Desde pequeña sufrí la fama de mi padre, que estaba rodeado de fans y yo no lo entendía, porque lo quería sólo para mí, no deseaba compartirlo con los demás.