Katherine Vélez llegó a la actuación por casualidad


Cada vez que se enfrenta a un nuevo personaje, Katherine Vélez, se desprende literalmente de su personalidad dulce y alegre, para transformarse en una mujer camaleónica, capaz de convertirse en la más ingenua, como la vimos en su personaje de Clarisa de Guerra, en ‘Aquí no hay quien viva’, hasta la más ruda, como La Generala en ‘Hasta que la plata nos separe’. Con este nuevo papel de Isabel Cristina, la actriz explora otra faceta de su larga y exitosa carrera como actriz: ser la esposa de El Capo más grande de todos los tiempos.

Desde muy joven, Katherine soñaba con dedicarse a la música e inició su carrera alternándola con Ingeniería de Alimentos. Posteriormente, a los 17 años, estudió Lenguas Modernas y se matriculó en la Escuela Nacional de Arte Dramático, donde comenzó sus estudios de Teatro. A los 23 años, realizó una Maestría en Literatura. Y en una oportunidad como ella misma afirma: “acompañé a alguien a hacer un casting y terminé presentándolo yo. Días después, me llamaron para que hiciera el personaje”. A partir de ese momento, Kathy, como le dicen sus amigos, se dio cuenta que su verdadera felicidad era la actuación. Fue en ese momento, cuando decidió dejar todo de lado para dedicarse a esta bella y competida profesión: ser actriz.

Y fue en medio de sets de grabación, donde conoció a su esposo, el también actor Ernesto Benjumea, con quien tiene una sólida relación y ha compartido set en dos producciones: la novela ‘Hasta que la plata nos separe’ y la comedia ‘Aquí no hay quien viva’ (dos producciones del Canal RCN).

-¿A qué personaje interpretas en ‘El Capo’?
Mi personaje se llama Isabel Cristina, es la esposa de El Capo. Ha sido su mujer por más de 25 años, se conocieron muy peladitos y tienen dos hijos. Es una mujer que en medio de todo el ambiente que ha vivido, ha logrado mantener algo de ingenuidad. Confía en la honestidad de su marido y, aunque intuye que alguna vez le ha sido infiel, un día se sorprende al darse cuenta el tipo de ser humano que es su esposo, creo que eso es lo que más le duele, descubrir que su marido es un asesino a sangre fría. Ella tiene una ambigüedad entre amar y odiar a El Capo cuando descubre todas estas cosas.

-¿Cómo fue el proceso de construcción de Isabel Cristina?
Fue un asunto complicado, porque creo que me iba equivocando de camino, empecé a pensar en cómo sería la mujer de un narcotraficante. Empecé a imaginarla y a construirla desde la perspectiva de su comportamiento, su manera de hablar, como una mujer de cuna muy humilde que crece muy cerca de Envigado por toda la zona de Antioquia. Imaginaba cómo sería el comportamiento de esta mujer y, con el tiempo, fui descubriendo que era una mujer normal, por las situaciones a las que se ve enfrentada. Por suerte no a todas las mujeres nos pasa eso, pero si a una mujer le ocurre, no importa que sea la mujer de un Capo.

-¿Cómo te llegó la propuesta para interpretar este papel?
Cuando estaba haciendo la comedia ‘Aquí no hay quien viva’, me llamaron de Fox, en ese momento, no pude comprometerme porque no disponía de tiempo. Pero, ya terminando grabaciones, me llamaron nuevamente para un casting. Creo que todos los que pasamos por ‘El Capo’ hicimos un casting muy fuerte, porque además nos tocó realizar escenas muy duras. Al otro día de hacer el casting, me llamaron.

-En ‘Aquí no hay quien viva’ eras la esposa de un hombre común, ¿cómo enfrentas ahora este nuevo reto de convertirte en la mujer de un Capo?
Con este personaje todo es enorme, todas las cifras son gigantescas. Pedro Pablo es desmedido y su esposa habla en algún momento de las cosas que él hace, como por ejemplo votar plata por las ventanas, sus lujos, etc. Él dice que la ama y que una razón para mantenerla fuera de todo su mundo delincuencial, es el amor mismo. En el fondo, ella no ha querido enterarse de muchas cosas, porque no le conviene. Pero luego, dolorosamente se entera de todo. Esto es un campanazo sin querer ser moralista a todas las mujeres que llevan este tipo de vida, porque las cosas casi nunca terminan bien.

-¿Qué opinas de la infidelidad y el engaño?
La infidelidad conlleva a la mentira y la mentira siempre es ofensiva, porque o se calla por lástima o por miedo, y estas dos cosas son sentimientos un poco bajos. El miedo paraliza y no deja que la gente exprese la rabia. Ella descubre una cantidad de cosas, no solamente que su esposo le ha sido infiel con la mujer que tiene al frente de ella.

-¿Cómo te has sentido grabando las escenas que son de riesgo como las que han hecho en el búnker o las escenas de acción?
El trabajo con el elenco ha sido muy chévere, lo del búnker ha sido muy fuerte, porque más que las escenas de acción, las escenas de emotividad han sido muy fuertes. Nos enfermamos todos, nos ha dado la lloradera, hemos sentido angustia. Nunca había tenido que hacer un personaje a quien agredieran de esa manera. Y cuando insultan a Isabel Cristina, era muy duro para mí. Por más que el actor sea muy juicioso y trate de tomar distancia, que te digan durante dos semanas todo el día, desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche que fueron las primeras grabaciones muy duras, eres una estúpida y una cantidad de palabras ofensivas, ya al quinto día, tú tienes ganas de darle un puño a tu compañero, porque aunque uno no lo quiera, termina prestándole su emotividad y sus emociones al personaje.

-¿Qué elementos diferentes pueden encontrar los televidentes en esta producción?
Creo que la calidad de los personajes pueden lograr una empatía entre el público. Reconocer un ser humano que quiere aunque se equivoque, que odia y sin embargo tiene aciertos, esos matices que tenemos los seres humanos, creo que son el mayor acierto de estos personajes y todos tienen una historia para contar. Además el despliegue tecnológico que se le ha hecho a esta producción es enorme y, por eso, también vale la pena verla.