Marlon Moreno se enferma con sus personajes


Marlon Moreno se encuentra en los zapatos del narcotraficante más grande de la historia. Al igual que le sucede con los mejores actores, Marlon Moreno se entregó tanto para su nuevo personaje en ‘El Capo’, que terminó afectado emocionalmente.

Dicen que para ser actor se debe estar loco, pues no hay otra forma de poder meterse en los sentimientos y psicología de un personaje ficticio. Parece que, al menos en el caso de Marlon Moreno, esto es cierto.

Este actor colombiano de nacimiento y corazón cada vez que prepara un personaje para las novelas, series o películas en las que participa, literalmente se enloquece. Sin importar si interpretará a alguien sereno o turbulento, Marlon se olvida que es él, busca en lo más adentro de su ser, las características de su personaje y luego sale a escena convertido en otro.

La técnica parece darle resultado. Su larga cantidad de galardones en sus aproximadamente 15 años de carrera artística lo confirman: Premio en el Festival de Cine de Cartagena a Mejor Actor Regional, en 1996. Un año más tarde, premio ‘Shock’, como Actor Revelación; premio ‘TV & Novelas’ por Actor Revelación del año; premio Simón Bolívar en esta misma categoría. En el Festival de Cine de Cartagena de 2007, recibió el premio India Catalina, como mejor actor de reparto por su personaje del Teniente Solórzano en la película ‘Soñar no cuesta nada’. En 2008, en estos mismos galardones, recibió a Mejor Actor de Reparto. Así mismo, luego de protagonizar la cinta ‘Perro come Perro’, ganó Mejor Actor Protagónico en los Premios Nacionales de Cine 2008; Mejor Actor en el Festival Internacional de Cine de Gramado Río de Janeiro, Brasil; Mejor Actor en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Además, también se ha ganado el reconocimiento más importante: en la calle constantemente recibe el amor de la gente que lo felicita por sus personajes.

No obstante, ser un buen actor también trae consecuencias no muy agradables. Marlon Moreno se entrega tanto para sus personajes que termina afectándose emocional e incluso físicamente. Durante el rodaje de ‘Perro como Perro’, su familia lo visitó en Cali, pero como encontraron a su esposo y padre tan callado, decidieron volverse a Bogotá al otro día. La explicación estaba en Víctor Peñaranda, a quien estaba interpretando en la película y se caracterizaba por ser un personaje de muy pocas palabras. En ‘Regreso a la Guaca’ sufrió de síndrome de síncope y eso lo tuvo al margen de las grabaciones algunos días. Casualmente, en esta secuela de la historia de ‘Soñar no cuesta nada’, el Teniente Solórzano, su personaje en la serie, también se enferma.

Ahora Marlon protagoniza la nueva serie del Canal RCN, ‘El Capo’, en donde se pone en los zapatos y, sobre todo, en las entrañas de Pedro León Jaramillo, un hombre brillante en el mundo del hampa, inteligente, sagaz, que es el narcotraficante más grande de todos los tiempos que Colombia jamás ha visto y ante todo, como él mismo sostiene: “un personaje que se sale de las corrientes normales de comportamiento de los seres humanos”.

Para esta nueva producción, Marlon también ha terminado perturbado. “Estoy 12,14 ó 16 horas diarias desde hace seis meses encarnando a este personaje y no tengo descanso mental. Todo el tiempo estoy trabajando en un personaje que me exige muchísimo. Me exige comportarme de una manera muy fuerte con todos”, afirma Marlon, quien además explica que “he tenido escenas en donde he maltratado a mi esposa, y también a mi amante de una manera que al final del día uno termino destrozado. Me he ido llorando en el carro porque hay momentos en los que no sé quien soy. Se me cruzan todas esas cosas en la cabeza y solo tengo tiempo de llegar a casa, dormir y volverme a levantar al otro día. Entonces hay un proceso psicológico muy fuerte”.

Sus amigos más cercanos ya han notado el cambio desde que está en las grabaciones de ‘El Capo’. Uno de ellos le hizo el reclamo de que sentía a Marlon muy ensimismado y que parecía que solo le importaba él mismo. El actor se puso a pensar del porqué de y concluyó que ese egocentrismo de Pedro Pablo es el que se va apoderando de él. Su esposa que sabe de la entrega de Marlon a los personajes, después de las primeras semanas de grabación, le advirtió que no quería a Pedro Pablo en la casa.

Pese a todo esto, Marlon afirma que seguirá enloqueciéndose con sus personajes, pues ese dolor que le producen sus personajes termina convirtiéndose en un verdadero placer.

-¿Cómo definirías la historia de ‘El Capo’?
Para mí es la historia de la psicología de cualquier colombiano que ha tenido que nacer en la pobreza en un país, que no da oportunidades, que solamente se fija en las personas a la hora de pedir impuestos, pero no hay posibilidades de educación y cae en eso: una deformación social que ve en el tráfico de drogas como una salida a sus necesidades básicas. Y que con el tiempo se va convirtiendo en un poder que va obnubilando la mente y crea monstruos que después el mundo no puede contener.

-¿Qué tipo de características tiene El Capo?
Este personaje lo empecé a trabajar en la voz. Es un hombre que vocaliza muy bien. El mismo se ha esforzado para poder hablar bien. Él pretende ser bastante educado. No es el paisa que habla arrastrado. Lo otro que trabaje fue su posición corporal que es como de torero. Entonces, el caminado de El Capo es de frente y seguro. La idea es que para los que pueden ver un poquito más allá de la interpretación de televisión, sientan eso: cómo un hombre que cada paso que da está muy medido, muy bien puesto sobre la tierra. Con decisión, pero también con una elegancia. Quise ser seductor tanto con mujeres como con hombres. A todos los trato de una manera que me les acerco a su cara y casi los beso. Podríamos decir que es una especie de cobra. He tratado de ser lo más encantador posible con este personaje. Pensé que cómo es un hombre tan socialmente reprochable, que además sale en un noventa por ciento de la serie, tendría que ser encantador y no detestable.

-¿Cómo conseguiste meterte en esa psicología tan compleja del personaje?
Yo parto de la teoría que todas las condiciones del ser humano están en mí. No las niego. No creo en las cualidades, ni en los defectos. Creo que como seres humanos todos tenemos nuestros sentimientos cruzados y lo que hago es sacar esa parte ‘malosa’ que yo tenga. Me meto en el mundo del personaje que para muchos podría ser oscuro, pero que yo lo reconozco como parte de todos los seres humanos y como actor no me lo puedo negar. Me enfrento a esos miedos y por consiguiente terminó afectado psicológicamente por un personaje como este.

-Entonces, ¿cómo hacer para poder despegarse del personaje?
Jugar con los niños. Llegó a la casa y eso es lo primero que hago. Es muy difícil. Llegó muy cansado, entonces hay una lucha entre el cansancio mental y físico del día. Sobre todo también he hablado mucho con mi esposa. Una técnica que no estoy aplicando esta vez es estudiar en las noches porque creo que eso me haría más daño.

-¿En qué te has inspirado para armar tu personaje?
Paradójicamente en nada de eso. Siempre he querido dar una visión muy personal, que me salga del corazón, de los cojones y por último del cerebro. Yo empecé a leer el guión y a enloquecerme. De libros no leí absolutamente nada. Creo que sí algo de Pablo Escobar. De pronto lo que si agarré fue el acento base de dos personas, que son el paisa que habla como fuerte, con poder, que los he visto muchísimo.

-¿Es el personaje que más te ha marcado?
Yo he tenido personajes que me marcan mucho. El de ‘El último matrimonio feliz’, el de ‘Perro come perro’, el de ‘Soñar no cuesta nada’ y el de ‘Regreso de la guaca’, el de ‘La Beca’; hay varios que me marcan. No se asumir los personajes de otra manera. Entonces como que voy con toda y es un riego. Me enfermo. Me aprendí a aceptar con lo que soy, con el trabajo que realizo. Lo que si necesito es tener un tiempo de descanso después de hacer esto. El cuerpo ya me lo está pidiendo.