Oscar Borda, con miedo de trabajar con Marlon Moreno


Después de verle en la serie ‘Regreso a la Guaca’, en donde le daba vida al Comandante Albino, un hombre cruel, calculador que aterrorizaba con su mirada; Oscar Borda regresa a la pantalla chica para interpretar a Tato, un hombre que le teme al encierro como secuela de su infancia traumática. Tato es uno de los hombres de confianza de El Capo, a quien considera como su padre y por el que está dispuesto a dar la vida si es necesario.

Para que el personaje de Tato fuera lo más creíble posible, Borda tuvo que dejar a un lado sus habituales libros de lectura y cambiarlos por los que hablaran de temas relacionados con la mafia y el narcotráfico para así empaparse del tema central de la novela. Sin embargo, este no fue el paso más complicado a seguir mientras construía su personaje, pues buscar ese niño que todos llevamos dentro, fue lo más difícil para él.

En esta serie escrita por Gustavo Bolívar y realizada por Fox Telecolombia para el Canal RCN, Oscar Borda compartirá nuevamente set de grabación con uno de los actores más talentosos de Colombia y con quien ha trabajado en sus últimos proyectos: Marlon Moreno. Situación que describe, en medio de risas, como temerosa.

Este colombiano nacido en Quibdó, con más de 17 años de trayectoria en el mundo de la televisión, cuenta con un sin número de participaciones en novelas, series, películas de cine y obras de teatro, destacándose siempre en cada una de estas producciones. Además, suma múltiples reconocimientos, el más reciente: Mejor Actor de Reparto, otorgado durante el 36 Festival de Cine de Gramado por su participación en la exitosa película ‘Perro como perro’.

Y aunque la actuación apareció en la vida de este artista colombiano sin que él se lo propusiera, llegó a la capital colombiana con la ilusión de estudiar Educación Física y pertenecer a uno de los equipos de fútbol de Bogotá. Pero, a estas alturas del partido, no se arrepiente de haber escogido este camino, pues la actuación para él, es la vida.

-¿Cómo llegaste a la actuación?
Yo venía a Bogotá a una cosa muy diferente de la actuación, llegué a jugar con el Santa Fe en las divisiones de inferiores, este equipo me había becado para estudiar Educación Física y en ese entonces estaban haciendo una telenovela que se llamaba ‘La pezuña del diablo’ y me acerqué a mirar y me di cuenta que el actor Ronald Ayazo estaba haciendo un papel de negro, eso me marcó, no podía creer que en Colombia no hubiera un actor negro que pudiera representar a un personaje de este color. Cuando Ronald le daba un beso a su compañera de set, quedaba con el maquillaje totalmente corrido, era horrible. Ahí decidí hacer televisión. Esto ya hace 22 años.

-Y después de esta decisión, ¿qué significa para ti la actuación?
La actuación es mi vida, cuando estoy con mis alumnos en las diferentes universidades en las que he dictado clase, les digo que la actuación es la vida y la vida es la actuación. Definitivamente no me equivoqué en escoger este camino, aunque yo pienso que uno en este medio hace y hace cosas y todavía siguen faltando, pero creo que he logrado hacer buenas cosas.

-¿Quién es Tato?
Es un militar retirado que se convirtió en uno de los lugartenientes de El Capo. Es una persona muy leal, mentalmente muy baja, pero es un hombre que siempre va para adelante. A él no le importaría destrozar lo que sea si lo mandan a hacerlo, eso sí se demorara un poco, pero lo hace. Tiene un concepto claro de lo que la amistad y de lo que es obedecer, por eso calla y sólo obedece órdenes. Tiene una recordación enorme por quien lo ayuda, pero de ahí para adelante, es un bruto en toda la extensión de la palabra.

-¿En qué se diferencia Tato con los últimos personajes que has hecho?
Mi personaje en ‘Perro come perro’ fue muy fuerte, pero era una persona realmente anodina que no hablaba casi. Albino en ‘Regreso a la Guaca’ era malo, pero mucho más sensible que este nuevo personaje. Tato sí habla, pero con ciertas limitaciones, se comporta como un niño. Es un hombre al que le hizo falta una mamá y un papá. A él nunca le dieron nada, todo lo robó, lo cogía sin permiso.

-¿Cómo lograste meterte en el personaje?
Tato tiene un texto muy difícil, me llegué a leer todos los libros de sicarios que pude encontrar para poder hacer un malo bien malo, pero con una mentalidad de niño.

-¿Qué ha sido lo más complicado de ese proceso?
Lograr entenderlo. A mí toda la vida me han enseñado que uno tiene que pedir las cosas de manera amable, pidiendo permiso y en la construcción de este personaje me ha tocado darle vuelta a todos mis principios, todo se me ha enredado aquí porque Tato no es cordial, abusa todo el tiempo. Aunque creo que esto puede ser una moraleja para aquellas personas que sin darse cuenta lo hacen. Pero lo más difícil fue buscar ese niño que tal vez había perdido, ese niño que uno lleva adentro. Casi no lo encuentro.

-¿Es difícil desconectarse del personaje?
Es horrible. Muchas veces llego a la casa y ni saludo. Este tipo de personajes son tan fuertes que lo marcan a uno. Tato me ha llevado a mirar mal, a hablar mal y eso no puede ser porque yo no soy así.

-Después de compartir en tantas producciones con el también actor Marlon Moreno, ¿cómo es tu relación con él?
Con él ya me da miedo (risas). Es verdad que nosotros hemos estado en muchas producciones juntos, pero ha dado resultado este dueto porque todo lo que hemos hecho hasta el momento ha sido diferente y creo que eso a la gente le ha gustado bastante.

-¿Y cómo es la relación con el resto del elenco?
Realmente dentro y fuera de la serie, nos llevamos muy bien, tratamos de ayudarnos mucho y creo que eso se ve reflejado porque hemos logrado hacer personajes para nosotros muy creíbles.