Fernando Solórzano


Ha sido coronado tres veces, pero como villano. Primero, al interpretar a Pedro, un capo de los años 70 en la película ‘El Rey’, de Antonio Dorado; luego, en la serie ‘El Cartel’ interpretando a Don Óscar, jefe del Cartel del Norte, y ahora en la piel de Don Braulio, en ‘Las Muñecas de la Mafia’, serie que cuenta la historia de las esposas y amantes de algunos narcotraficantes.

Fernando Solórzano es un colombiano que se siente de Cali, donde pasó su infancia y su adolescencia e inició su madurez actoral, a pesar de haber nacido en la ciudad de Cartagena. Hablamos con el ‘capo’ de la serie de el Canal Caracol que se transmite desde el lunes 28 de septiembre.

-¿Quién es Don Braulio?
Es el narcotraficante más grande que tiene El Carmen. Está casado con Lucrecia (Amparo Grisales), pero quiere separarse de ella para conquistar a las jovencitas que le atraen. Se dedica a los videojuegos y a pasarla bien. Gana bastante dinero sin mucho esfuerzo.

-¿Es otra historia más de narcotráfico?
No, es una serie de mujeres, todo sobre ellas, las que amaban, las que siempre estaban ahí porque querían dinero, las que estaban por obligación o necesidad. Es la historia de ellas y los hombres lo único que hacemos es generar las condiciones para que sufran o sean felices. Ellos se comportan de forma machista, les pegan, las maltratan, las encierran. Son mujeres amedrentadas.

-¿Cómo diferencia un capo de otro?
Pedro Rey es un mafioso muy de los 70’s. Empezó en el barrio y fue creciendo junto a sus amigos. Su afán era progresar y tener una empresa, así fuera ilícita. Don Óscar es el jefe del Cartel del Norte, se da el lujo de coger un helicóptero y aterrizar dentro de una cárcel. Eso le da la connotación de un hombre respetado, que movía muchos hilos en Colombia y con una ambición de alto poder. Don Braulio es jefe de una banda, tiene dinero, pero no la participación en el complejo de lo que es Colombia, no se sabe cómo inició. Se acaba de divorciar y lo único que quiere es estar con una peladita.

-¿Ese es el único fin del capo?
Sí, él no busca grandes dineros o cargamentos. Su interés real es lo que mueve la historia: las mujeres.

-¿Y qué caracterización le diste?
Es un personaje colorido, con un vestuario boletudo, llamativo, expresando que tiene poder y dinero.

-¿Qué te aporta el hacer de capo?
Todos estos capos me han dado un aprendizaje social, por ello he comenzado a leer más libros sobre mafia, estoy pendiente de noticias sobre este tipo de información. Y concluyo que tenemos un problema más grande de lo que pensamos en Colombia. Lamentablemente, no lo reconocemos como problema, decimos que son exageraciones.

-¿Cómo conseguiste meterte en la piel del capo?
Meterse en los zapatos de un capo es un ejercicio interesante, es asumir el rol de un rey, de un líder, de un hombre que dirige y tiene poder. Uno no puede ponerse en el plan de interpretar a un mafioso, hay que asumirlo como un personaje con mucho poder, que se hace sentir cada vez que entra a escena.

-¿Recurriste a personajes reales?
La construcción del personaje ha sido un trabajo de investigación personal. No es fácil llegar a un campamento o que un capo te cuente sus infidencias. Todo se hace con información periodística e investigación en libros.

-¿Cómo es la experiencia de protagonizar junto a Amparo Grisales?
Ser protagonista y trabajar al lado de Amparo Grisales es una gran suerte. Eso vale muchísimo en la hoja de vida de un actor y más protagonizar con ella. Es un regalo, es un icono. Encontrarse con un personaje como ella es la maravilla.

-¿Amparo te ha logrado intimidar?
No me he sentido apabullado por ella, la cosa aquí es actuando. Puede que llegue la diva más grande y tenga un gran camerino, pero cuando estamos en escena, ahí es otra cosa.

-¿Te sientes encasillado de villano?
No, pero me encantaría. Prefiero ser villano a superhéroe o víctima. Es más placentero interpretar algo opuesto a lo que uno es. Cuando te ponen a hacer de man chévere, es harto, termina uno interpretándose a sí mismo.

-¿Tu salida de la novela ‘Vecinos’ se dio en buenos términos?
Fue con bombos y platillos y me sacaron para hacer parte de este proyecto bandera de Caracol, grande, al que se le tiene mucha fe, me entregan a mí la responsabilidad de manejar ese barco.

-¿Creyó que el final de Henry, tu personaje en ‘Vecinos‘, sería tan ingrato?
Tenía la idea de que iba hasta el final en ‘Vecinos’. Pero nunca pensé en que mi personaje fuera a salir castigado, sino que iba a tener un final meritorio, que a partir de su esfuerzo y lucha en la vida, ella misma se encargaba de darle nuevos regalos.

-¿Sufriste al ver morir a Henry?
Al igual que muchos colombianos, también lloré con la muerte de Henry, y cuando la hice, lloré más.

-¿Seguirás haciendo cine?
Sí. Estoy esperando el estreno de ‘La captura’, hecha en los Llanos Orientales y dirigida por Dago García y Juan Carlos Vásquez; la protagonizan Juan Pablo Franco y Andrea Guzmán.