Martín Karpan protagoniza serie de ciencia ficción


El actor argentino Martín Karpan asume cada uno de sus trabajos como una batalla épica y le hemos visto de protagonista en ‘Kdabra’ (la primera serie de ciencia ficción latinoamericana) y le veremos protagonizando la película ‘In fraganti’.

Con sus enormes ojos color gris/aceituna y un tono de voz profundo y gutural, Martín Karpan cautiva al mundo a bordo de su nueva aventura como papá de Luciano (que lo llama cariñosamente “Luqui”), en la que encarna a un padre debutante sorprendido, amoroso y orgulloso. El actor vive enamorado en los brazos del pequeñito de 16 meses. Su nuevo amor, quien también es hijo de la actriz Zharick León, llegó para completar su vida y lo pasea vanidoso por medio mundo.

‘Kdabra’ se estrenó el 3 de noviembre y para verle en la película ‘In fraganti’ habrá que esperar hasta el 25 de diciembre. El estreno de ‘Kdabra’ será en toda Latinoamérica, por el canal Movie City, la primera serie de ciencia ficción producida totalmente en Colombia, con 13 capítulos que tienen mucha acción, aventura, suspenso, ciencia ficción y magia.

Es un argentino atípico: no come carne, no juega fútbol, no le gustan el rugby, ni los asados, no es fatuo, es más bien una especie de híbrido con corazón colombiano. Medita, hace yoga, chi-kun; hace tres años no se emborracha, no fuma, dejó los excesos: “Cambié porque lo sentí. La verdad, hay un momento en tu vida donde estás tan descentrado, tan desubicado, que necesitas un cambio y hay que prestarle atención a ese momento; de ahí empieza un proceso interesante”.

En ese transcurso igualmente asumió que el amor que sentía por Zharick también evolucionó. "El amor sigue estando, nos queremos muchísimo y esta modificación que hicimos en la relación fue para bien de los dos, porque queremos que este vínculo siga creciendo, pero para bien".

-¿Cómo vives la separación de Zharick León?
Es un tema que tratamos con tranquilidad, hay mucho amor entre nosotros y sobre todo porque ahora formamos un triángulo: está Luciano también. Entonces creo que en las relaciones hay que estar muy atentos y sobre todo preparados para terminar.

-¿Qué ocurrió para que decidierais separaros?
Cada relación es un mundo y necesita especialmente que los tiempos de los dos y la forma de pensar encajen como una llave en una cerradura. De verdad es necesario en una pareja y cuando no sabes cómo resolver estos factores, cuando no sabes cómo congeniar, cómo llegar a un acuerdo, simplemente las cosas no van más.

-¿Fue un acuerdo tranquilo?
Totalmente. Esto es complicado de explicar con palabras, son más sensaciones. Las palabras no terminan de decir lo que experimento en el corazón, pero afirmo que una relación no tiene que ser de pareja tradicional y de convivencia para que pueda haber amor, respeto y entendimiento. De hecho, es lo que vivimos ahora y, aunque no estemos juntos, tenemos una relación genial.

-¿Cómo te llevas con Nicolás Reyes (la nueva pareja de Zharick)?
Con Nico también nos llevamos bien. En realidad es un gran tipo, muy generoso y adora a mi hijo; me parece que lo esencial es que Luciano vea a sus papás juntos, el amor sigue estando y el respeto prima.

-¿No te dan ganas de tener una pareja nuevamente?
Me encanta estar conmigo mismo; solo, nunca (risas). Enamorarse es maravilloso, creo que hay un tiempo para todo; por ahora me enamoro de mi hijo. El amor está siempre conmigo.

-¿Pero hay alguna mujer en tu corazoncito?
Es delicioso sentirse en pareja, pero no lo estoy por ahora. Sé que lo voy a conseguir en algún momento.

-¿Cómo ha sido la experiencia de ser papá?
Loquísimo, no pensaba tener un hijo hasta los 50, me daba miedo convertirme en padre. Cuando nos enteramos nos encantó la idea y dijimos: “vamos a vivir esta aventura con toda”.

-¿Y el parto?
Cuando Luqui nació pensé que iba a ser muy conmovedor, pero fue mucho más sorprendente ver a alguien tan pequeñito, tan frágil, tan morado (risas). Lo cierto es que estar en un quirófano con doctores y enfermeras no es tan conmovedor, uno solo le pide a Dios que todo esté bien.

-¿Nació naturalmente?
Sí, todo fue muy rápido. Durante el embarazo decidimos que no queríamos anestesia, pero cuando empezaron los dolores de parto, Zharick solicitó la epidural, de una.

-¿Qué tal el proceso de tenerlo en casa?
Fue todo un transcurso: de ver ese ser que dormía todo el día, que casi no miraba y cuando empezó a tocarme, a mirarme, se fue creando un vínculo increíble, me fui enamorando de Luciano, es el pilar de mi vida.

-¿Tu familia ya le conoció?
Le conocerán este verano, después de ocho años es la primera vez que nos reunimos con mis tres hermanos y mis padres en Buenos Aires (Argentina). Todos se mueren por conocer a Luqui y a mi sobrinito, que nació tres meses antes que él.

-¿Cómo vives su crecimiento?
Me sorprende y el tiempo pasa tan rápido. De un día para otro físicamente son diferentes, su comportamiento cambia. Uno se vuelve como un chico también, nos vamos para el parque y de repente me pongo a gritar.

-Como papá primerizo, ¿a veces sientes miedos?
Confío en que todo esté bien siempre. Leí un libro de Osho que dice que cuando uno siente temor se lo traslada al niño. La idea es estar relajado. A la mamá le cuesta un poco más, pero es un nene supersano, un guerrero de la luz.

-¿Qué momentos comparten?
Todos, día a día jugamos mucho en el parque, vamos a clases de gimnasia en la Academia, con Julio Dona, vamos a la piscina juntos: está nadando, se sumerge y apenas tiene 15 meses, es increíble. Me gusta estar en su cuarto jugando, leyéndole de noche.

-¿Quién les ha apoyado en este proceso?
Luciano tiene una nana divina, que además le ama. Más allá del trabajo, Adriana siente amor por él. Zharick lo adora con el alma y Nicolás también. Tiene amor por todos lados.

-¿Cuándo te dijo papá?
Se demoró porque mamá lo dijo enseguida y, hace dos meses, cuando pasaba en el carro (Luqui vive a dos cuadras de mi casa), él estaba en el balcón y lo llamé: “Luqui, Luqui” y me gritó como diez veces: “papá” y me morí de amor; es una cosita divina.

-¿Te gustaría tener más hijos?
Quiero poner la energía en Luciano y vivir ese proceso sólo con él. Es una experiencia buenísima y en algún momento sí me gustaría repetirla, pero primero hay que hacer un casting exhaustivo: cuando encontremos la receptora lo pensaremos.

-¿Cómo te le imaginas de grande?
Sinceramente me gustaría que tuviera toda la libertad del mundo para elegir y ser lo que él prefiera. Deseo que sea feliz.

-¿Tienes planes con tu hijo?
Me imagino viajando con él; es tan curioso, que supongo que va a disfrutar descubrir otras culturas. Procuraré que viva en contacto con la naturaleza, que no esté metido en la vorágine de la ciudad. De hecho con Zharick no queremos juegos de violencia para él.

-¿También le alimentáis naturalmente?

Sí, no come azúcar, carnes rojas ni cerdo; su alimentación es lo más natural posible.

-¿Qué haces en tu tiempo libre?
Me gusta escribir guiones, cuentos; es una catarsis. Me gusta cocinar, aprendí cuando me mudé de la casa de mis viejos y no sabía hacerme ni un huevo frito y me cagaba de hambre. Me aburrí de comer tostadas con atún de lata; vi muchos programas de El Gourmet. La cocina es eso, jugar, experimentar y probar.

-¿Quién es tu amigo del alma?
Nicolás Escarpito, desde hace 14 años.

-¿Qué haces para relajarte?
Leer mucho, hacer yoga y meditación, te conecta con vos.

-¿Un buen plan?
Sauna, turco, me gustan los masajes, todo lo que produzca placer.

-¿Qué música te gusta?
Jazz, blues, bossa nova; no puedo con el vallenato ni con el reggaetón.

-¿Cuándo y cómo llegó la propuesta para protagonizar la película 'In fraganti'?
Mientras estaba descansando en Buenos Aires, y me pareció una buena oportunidad para volver a hacer cine. El guión me hizo reír, lo cual es una buena señal.

-¿Qué tal trabajar con Dago García y con el elenco de la película?
Dago es un tipo relajado y flexible con el cual se puede hablar y terminar de crear lo que imaginó en un papel. El trabajo de Juan Camilo Pinzón, como director, también fue crucial, le dio al guión un tono más oscuro, de humor negro.

-Háblanos un poco de tu papel...
Cristóbal es un farsante. Un tipo que detrás de una sonrisa esconde a un Mr. Hyde, engaña a su esposa, a su amante y hasta a él mismo. En el fondo es un cobarde, un ser patético que me divirtió mucho hacer.

-¿Qué tal el rodaje, las grabaciones?
Nos reímos muchísimo. Fue un trabajo fuerte, donde la pasábamos encerrados en una habitación doce horas por día, casi en bola, con Natalia París en baby doll (un aliciente para los claustrofóbicos). Logramos un muy buen trabajo de grupo.

-¿Y cómo es tu personaje de ‘Kdabra’?
Daniel Trejo es un astronauta que en medio de una exploración lunar observa unos símbolos muy extraños desde la Luna en la Tierra, representaciones que ni la Nasa ha capturado. Cuando vuelve se dedica a escribir libros respecto al tema, lo echan de la Nasa y empieza a recibir mensajes muy extraños de un personaje desconocido que lo lleva a una ciudad, una especie de secta que llama La Orden y allí vive Luca, un chico con poderes sobrenaturales, y Trejo comienza a ligar todo. Un entretejido alucinante.

-¿Cómo has explorado la ciencia ficción?
Me encanta el género, una de mis películas favorita es ‘2001’, de Kubrick. Como latino es difícil integrar una producción así porque son muy costosas: caminar en la Luna, así sea de mentiras, es un flash, es como volver a ser nene otra vez.

-¿Hacia dónde quieres encaminar tu carrera artística?
Hace como un año que me dejo fluir por el destino, hay algo que te va guiando, que es mucho más creíble e inteligente que vos. Pero igual tengo un hijo en Colombia que amo y del que no quiero separarme por nada del mundo.