Marcelo Dos Santos, un ser espiritual


Marcelo Dos Santos es un ser espiritual que se adentra en la mente de un personaje banal. “En este país el tema de la infidelidad no creo que convierta en malos ni a los hombres ni a las mujeres”, cuenta el actor.

De ojos tan verdes y grandes como el mar en toda su inmensidad y su encantador acento argentino, son las armas seductoras de Marcelo Dos Santos, el actor que llegó a Colombia en el año 95 con el único objetivo de demostrar por qué es considerado como uno de los actores más talentosos de la televisión colombiana, como lo dejó plasmado con su personaje de Gustavo Andrade, “Dominó” en la novela ‘Juegos Prohibidos’.

Basta con estar cerca de él para notar su calidez, espiritualidad y su manera positiva de ver la vida que contagia a todos a su alrededor. Esto es fruto de varios años en los que Marcelo se ha interesado por el estudio de los seres humanos y las prácticas de reiki (sanación a través de la energía vital universal), y yoga. “Yo estudio lo que somos los seres humanos. Esto surgió por la inquietud de averiguar por qué a veces las cosas no salen como uno quiere y me di cuenta de que uno no es las creencias, porque nadie actúa contrario a lo que cree, sin embargo, termina transformándose en eso. Los seres humanos nos encargamos de complicar nuestra existencia. Tengo un lema de vida que es: si respirar es tan fácil, quien complica la vida entonces”.

Junto a importantes actores como Alejandra Borrero, Humberto Dorado, Nórida Rodríguez, María Eugenia Dávila, Hugo Gómez, Mario Duarte y Alejandra Azcárate, entre otros, el actor gaucho hace de nuevo su aparición después de su exitoso papel de Andrés Salamanca en ‘El último matrimonio feliz’, la novela que batió récords de audiencia en Colombia, con Alejandro Sanín, un personaje amante de las comodidades, los lujos y banalidades propias de su vida superficial, en la producción de RCN, ‘Amor en custodia’. Marcelo se embarcó en esta nueva aventura en la que como todo un gigoló, promete dejar a sus más fervientes admiradoras sin aliento.

-¿Quién es Alejandro Sanín dentro de la historia?

Es el esposo de Paz Delucci (Alejandra Borrero), con ella tiene una relación estable y tranquila en un estrato 8, viven muy bien pero tienen de alguna manera el desgaste de su matrimonio de 20 años que los lleva a tener una relación amistosa, de compañeros. Para él, es muy importante estar con ella porque es el talento de la empresa, su padre es el administrador, el cerebro para los negocios. Paz es la talentosa y Alejandro es la figura que sirve para acompañar a su hija Bárbara (Ana Wills) que es Modelo y llevar hacia adelante en el tema de producción la empresa. Al vivir en un mundo de modas, y rodeado de modelos bellas, Alejandro busca satisfacer con ellas los placeres que no encuentra en su casa. Él les ofrece la posibilidad de ser famosas y protagonizar campañas publicitarias siempre y cuando se acuesten con él.

-¿Qué significa este nuevo personaje en tu carrera?
Con Alejandro, yo quiero aportar de alguna manera la hipocresía de las relaciones emocionales en los estratos altos, donde el tema de las emociones bajas está de alguna manera oculto, pero tiene todo un mundo de infidelidades y de cosas que nadie quiere ver pero están ahí. Eso es lo que me “agarró” de este personaje, un tipo que podría vivir bien y tranquilo el resto de su vida, pero piensa en jugar con las mujeres. Ese tipo de cosas como la plata o las necesidades de las personas de surgir en un país donde eso es muy visto, las modelos o la gente que quiere ascender de alguna manera en su estrato social, no tiene problema de usar su cuerpo para lograrlo.

-¿Qué tipo de personajes te gusta interpretar más: los malos o los buenos?
A mí me gusta interpretar todos los personajes que están bien escritos, cada uno tiene algo para trabajar, me quedo con aquellos que tienen historias profundas para contar. En este caso si no hay algo profundo, lo tengo que hacer interesante, porque no me gusta hacer personajes planos. Estoy buscando un señor de clase alta que tendría todo para agradecerle a la vida y quedarse como está, pero él busca comprar lo que no tiene y llevar esta vida falsa.

-¿En qué momento de tu vida te encontrabas cuando te propusieron hacer este personaje?
Esté o no actuando, intento cuadrar mis horarios y sigo dictando conversatorios, charlas o talleres sobre qué es la felicidad, qué es el amor, y talleres sobre tomar conciencia de lo que uno es. Son temas que estudio desde el 2006.

-¿Cómo llegaste a la actuación?
Esto se dio en Argentina después de haber trabajado como Asistente en programas de televisión mañaneros estilo ‘Muy Buenos Días’. Me llamaron del canal 9 para actuar y dije que sí porque me parecía chévere probar y me encantó. Después estudié teatro, locución y este tipo de elementos hizo que siguiera trabajando la actuación. Empecé hacia el año 87, en el año 92 me fui para Venezuela y estuve también actuando hasta el 95 y en ese año llegué a Colombia y me quedé.

-¿Qué opinas de la televisión colombiana?
Pienso que tiene la ventaja de ofrecer muy buena calidad a bajo costo, por eso tenemos muchas empresas extranjeras que están haciendo cosas aquí. Estamos demostrando que en Colombia hacemos buenas cosas.

-‘Amor en custodia’ ya se hizo en Argentina y en México, ¿has visto alguna de estas producciones?
No las he visto, porque no quiero influenciarme por los personajes interpretados por otros actores. Sé que en Argentina fue protagonizada por una pareja súper talentosa y que a la gente le gustaba y creo que aquí va a dar muy buenos resultados.