Arap Bethke


Arap Bethke debuta como protagonista en la telenovela de la cadena Telemundo, ‘Victorinos’, después de participar exitosamente en la telenovela ‘Doña Bárbara’.

En ‘Victorinos’, Arap Bethke interpreta a Victorino Gallardo, un hombre a quien la ambición y el afán del poder económico le consumen el corazón, y lo llevan a perder los escrúpulos con tal de lograr sus propios objetivos, sin importar por encima de quien deba pasar. Nacido en cuna de oro, sus padres provienen de una familia adinerada capaz de cumplir todos sus deseos desde que era un niño. Es vago, malcriado y mujeriego, un delincuente de alta sociedad y con aire de superioridad capaz de matar y cometer los crímenes más atroces, pero su decisión de ser un capo de mafia se convertirá en su cruz, y será el camino que hará efectiva su propia maldición.

Arap bromea sobre sus orígenes: "Soy de chile, de mole y de manteca". Su padre es alemán, su madre es chilena y Arap nació en Kenya, aunque se considera mexicano. Trabajó en algunos proyectos en la Ciudad de México antes de irse a Los Ángeles, donde continuó su formación actoral. Después se tomó un año para viajar a Europa y regresar a África donde visitó su tierra natal.

A lo largo de su trayectoria artística, el talentoso actor mexicano ha participado estelarmente en reconocidas producciones para la cadena Televisa y Telemundo, siendo algunas de las más destacadas: ‘Clase 406’, ‘RBD, La Familia’, ‘Mi Generación’, ‘Tierra de Pasiones’, ‘Madre Luna’ y ‘Doña Bárbara’, entre otras.

Una mención aparte merece su actuación especial en la exitosa serie americana ‘Ugly Betty’, en donde este joven galán compartió créditos con la actriz América Ferrara, bajo la producción de Salma Hayek. En la mencionada serie, Arap Bethke interpretó a Antonio, un hombre que se convierte en una pieza importante para descubrir un gran secreto en esa popular historia.

Se considera aventurero, y no le teme a los nuevos retos. Le gustaría viajar por todo el mundo y conocer los lugares más recónditos. Y su pasión por las artes dramáticas la ha combinado con su gran interés por conocer el mundo, ya que ha vivido en lugares como su país natal Kenia, Colombia, México y Australia. Tuvo una relación con Ivonne Montero y actualmente vive un romance con María Fernanda Yepes, con quien reanudó su relación de dos años en diciembre; se fueron de pre-luna de miel al Pacífico mexicano y viven un intenso amor.

La actuación y la diversificación son los motores de vida de Arap Bethke. Por eso, al igual que en la ficción, apuesta en su realidad a la ejecución de múltiples papeles, siendo el más reciente el de empresario.

-¿Cómo definirías la historia de Los Victorinos?
Es una especie de leyenda. La novela original de Miguel Otero es una especie de paralelismo. Son tres vidas que van por el mismo carril, pero en diferentes universos. Juega con el suspenso, pero en el momento en que convergen, es como tres trenes que chocan.

-¿En qué se parecen tus dos últimos personajes, Antonio en ‘Doña Bárbara’ y Victorino Gallardo en ‘Victorinos’?
Ha sido como un vuelco. Mi personaje en ‘Victorinos’ no se parece en nada a cualquier cosa que haya hecho porque se trata de un chavo muy impulsivo y pasional y es agarrar un poco el rol antagónico.

-¿Cómo llegaste a dar vida a Victorino Gallardo?
Busqué mi personaje a través de la sicología. Hablé con pacientes de psicopatologías, como psicosis y neurosis; traté de entender la sicología de este personaje, incluso en clínicas de rehabilitación.

-¿Qué te atrajo de la historia?
Es que me gusta la historia porque es buena y diferente. El personaje es un chavito muy atrevido y voluntarioso. Le gusta la buena vida, pero quiere sacar a su familia adelante y eso le da una humanidad muy particular. Aunque es oscuro, con una falta de afecto muy grande, que lo lleva a hacer cosas que no están bien. Es una historia completamente diferente, pero me encanta por su dinamismo, por lo versátil del guión. Son historias que no se quedan estancadas y, aunque no deja de ser un melodrama, también tiene mucha acción y hasta comedia.

-¿Ha sido un reto en tu carrera artística interpretar a Victorino Gallardo?
Es una gran oportunidad y un reto muy grande como actor el meterte en la piel de un personaje tan distinto a uno y con una escala de valores muy diversa. También es un personaje que sufre de muchas maneras y es un poco perverso. Este papel me ha exigido mucho, porque es un personaje totalmente diferente a mí en el sentido visceral, no mide las consecuencias de sus actos, es caprichoso y tan enamorado de sí mismo que está dispuesto a pasar por cualquier cosa. Yo, en cambio, soy más humilde, más centrado, más racional.

-¿Cómo es la relación con el actor Juan Carlos Salazar, quien interpretó a tu padre en ‘Victorinos’?
Nos llevamos muy bien, es un tipo divertido, aunque en la trama la relación de padre e hijo fue un poco conflictiva.

-¿Cuál es el mensaje que ‘Victorinos’ lanza a los televidentes?
El mensaje más poderoso es que por mucho que luchemos en la vida, uno siempre se va a encontrar con su destino, porque está predestinado.

-¿Cómo conseguiste uno de los papeles principales en ‘Victorinos’?
Hablé con el productor y él estaba muy renuente porque querían a un colombiano. Hice una audición y pensé que me había ido muy mal. Cuando regresé a México, me llamaron para dármelo.

-¿Y cómo te sientes en Colombia?
Llevo un poco más de dos años en Colombia y estoy fascinado, me han tratado muy bien. Creo que están en un momento interesante y el mejor secreto guardado es la gente colombiana por lo cálida y amable. Colombia afortunadamente está viviendo mucha estabilidad y mucha prosperidad en cuanto a la producción de medios, afortunadamente con los proyectos que hemos hechos nos ha ido muy bien. Hay que ser agradecidos y aprovechar que se están dando las cosas.

-¿Te ha ayudado tu físico a la hora de encontrar trabajo?
De alguna manera, los atributos físicos te ayudan para tener una entrada y que te vean más fácilmente, pero después de eso tiene que haber algo que lo respalde, un talento, una dedicación, un trabajo. Yo he tratado de no depender de eso, sino más bien enfocarme en el trabajo y ser muy consciente de que si uno puede ser una cara bonita y quedarse en eso, pero creo que el trabajo y el talento vale mucho más y perdura mucho más.

-¿Y cuál consideras tu mayor atributo físico?
Mis ojos. Yo soy muy visual, por ahí me entra mucha información, sin mis ojos no sé qué haría.

-Se te ve un cuerpo trabajado, ¿te cuidas mucho?
La verdad es que tuve que prepararme físicamente cuando di vida a Antonio (en ‘Doña Bárbara’), puesto que es un hombre que realiza trabajos duros. De todos modos, practico muchos deportes, sobre todo de riesgo. Me he apuntado a un curso de parapente. Me hace falta adrenalina.

-¿No te importaría posar desnudo en una revista?
No estoy en contra de los desnudos, siempre y cuando estén justificados por la historia. Depende qué tipo de fotos y depende cuánto dinero, todo tiene su precio, pero me tienen que pagar mucho dinero.

-¿Participarías en algún reality, yendo a una isla desierta con varios famosos?
Estos realities donde comen cucarachas y corazones, ese tipo de cosas, no podría, definitivamente no.

-¿Te irías a vivir al campo?
No, me veo más en un sitio con playa. Me encanta hacer surf y submarinismo. Cada vez que termino un proyecto, me marcho a un sitio de costa durante dos semanas para descansar y recargar pilas.

-¿Recuerdas alguna anécdota con tus fanáticas?
Sí. Hace como seis años tenía rastas en el pelo por una novela que hice en México, fui a un mercado a comer y saliendo de allí se armó un revuelo. Me estaba siguiendo una chica con unas tijeras gritándome: “¡Yo quiero una rasta, yo quiero una rasta!”, y estuvo a punto de cortarme el pelo.

-¿Y qué tal se te da cocinar?
Bien, y me encanta hacerlo para mi familia, mis amigos, mi novia. Me aburre cuando estoy solo. Prefiero tener buenos comensales y una sobremesa entretenida.

-¿Utilizas la cocina para seducir?
(Risas). La elaboración de un plato es un ritual muy bello y se presta a muchas cosas. Te permite conocer a la otra persona, hablar de los gustos de cada uno. Además, creo que la cocina es uno de los fundamentos de una relación y un arte de seducción de lo más sugerente.

-¿Cómo está tu corazón al lado de tu novia María Fernanda Yepes?
Feliz porque estoy enamorado.

-¿Cómo la conociste?
Nos habíamos visto en fiestas de amigos comunes y, aunque nos gustábamos, nunca llegamos a dar el paso hasta que coincidimos en un viaje de avión. Al llegar al destino, fuimos a cenar, nos pasamos toda la noche hablando y hasta ahora.

-¿Qué es lo que más te gusta de ella?
Su personalidad, es buena compañera y tiene un excelente sentido del humor, algo necesario en una relación. Creo que el amor y el humor deben ir de la mano. Hay que reírse de la vida y de uno mismo.

-¿Qué cosas compartís?
Casi todo, en especial la afición por el arte y los deportes. Nos encanta pasear, hacer rutas de montaña y demás. Además, como nos dedicamos a lo mismo, entendemos los sacrificios de la profesión. Y eso ayuda mucho.

-¿Ya la has presentado a la familia?
Lo hice en Cancún, en la boda de uno de mis hermanos. Fue una ocasión perfecta porque mis familiares están muy dispersos: mi padre es alemán y mi madre, chilena. Hacía cinco años que no nos reuníamos. Pasamos varios días con ellos después de la celebración y María Fernanda le cayó genial a todo el mundo.

-Al ir con novia, ¿no te preguntaron cuándo ibas a casarte?
Surgieron varios comentarios, pero en broma. Saben que se trata de una decisión muy personal.

-¿Qué recuerdo guardas de tu paso por ‘Doña Bárbara’?
Fue una experiencia de trabajo completa en el sentido actoral.

-¿Y recuerdas alguna anécdota de las grabaciones de ‘Doña Bárbara’?
Sí. Estaba dormido en una hamaca, y parece que habían unas abejas, de momento sentí el piquete y dije: “No pasa nada”. De momento, empiezo a sentir un ardor y una comezón, pensé que me había intoxicado con un pescado, me quería arrancar la piel. Yo dije: “Tranquilo, todo está bien” y el director me dijo: “Vete para la clínica”. Cuando me miré en el espejo, parecía Mickey Rourke, en ‘El Luchador’ (‘The Wrestler’).

-¿Es cierto que al final hubo disputas entre los protagonistas, Edith González y Christian Meier?
Son exageraciones. En los equipos de trabajo, principalmente telenovelas, están cincuenta personas que conviven en locaciones todos los días, que estás lejos de casa, hace mucho calor y hay muchos factores que pueden sacar ciertas discusiones entre la gente, pero tanto así que hayan habido roces o que no haya habido empatía entre ellos, es una exageración. Siempre van a haber discrepancias, nunca va a estar todo el mundo de acuerdo, pero hablando se entiende la gente. Los dos son gentes muy profesionales, que vienen a hacer su trabajo y si ellos tuvieron una diferencia alguna vez, nunca afectó al ritmo de trabajo ni al resultado final de la telenovela.

-¿A dónde te gustaría llegar en tu carrera artística?
Es difícil planear cosas en esta carrera, pero mi gran pasión es el cine.

-¿En qué momento crees que te encuentras profesionalmente como actor?
La actuación es parte de mi vida y ahorita estoy creciendo cada vez más como actor y no dejaría la carrera por nada, pero sí hay que buscar otras oportunidades.

-Además de actor, ahora también eres empresario, al lado del actor Michel Brown, ¿cómo manejas esta nueva faceta?
Es la primera vez que me meto en este mundo, que conocía del otro lado, como cliente, no como inversionista. Ha sido una aventura, pero he aprendido muchísimo. Es un trabajo que igualmente requiere muchísima dedicación y en el que hay que cuidar cada detalle. Y la apertura de ‘Bardot’ ha sido un éxito porque en seis meses se ha convertido en uno de los lugares más concurridos de la vida nocturna de Bogotá (la capital colombiana). Quisimos que el lugar apelara a un público que fuera un poco como nosotros: no tan jóvenes, porque no somos niños de 18 años que están empezando a salir, sino adultos contemporáneos, que gustan sentarse a tomar una copa y hablar. Es un público selecto y más tranquilo, que también le gusta divertirse, tomarse un buen trago y escuchar buena música. El bar está inspirado en Brigitte Bardot. Todos la admiramos y el concepto va con ella, que implica glamour, talento, noche y fiesta.

-Nos han comentado que te gustaría abrir un restaurante mexicano en Colombia, dado lo grato de la experiencia con el bar, ¿es cierto?
Sí. Soy un amante de la comida mexicana y la extraño muchísimo.