Bella Calamidades

Lola se esconde
en el cementerio

Lola huye de su tía Marta

Por la noche, Marta invita al Profesor Samuel a su casa a cenar porque creía que él la iba a pedir matrimonio, pero en cambio él está enamorado de Lola y la dice a Marta que visita tanto la casa porque Lola le gusta, por lo que Marta se pone furiosa. Instantes más tarde, Samuel le declara su amor a Lolita, pero Marta (muy enfadada) le acaba echando de la casa. Después de que la convenciera para que le acompañase a la finca de su madre en el pueblo; Marcelo no fue capaz de hacer el amor con su novia Angelina porque sólo puede pensar en Lola. Por faltarla el respeto, Lola amenaza a su tía Marta con abandonarla, pero su tía se opone y, en un forcejeo, Marta tropieza y se cae y después cae rodando las escaleras y, pensando que su tía ha muerto por su culpa, Lola huye con el poco dinero que tiene y regresa al pueblo de Horneros, donde se queda toda la noche rezando en la tumba de su padre. Al día siguiente, Lola llega a su antigua casa y descubre que el viejo Aquiles le vendió esa casa a otra familia.

Lola se esconde en el cementerio
Aquiles encuentra a Lola, pero ella sigue temiéndole, y éste la reprocha que haya vivido en una casa que estaba dentro de sus propiedades y, después, Lolita huye despavorida hacía el cementerio, donde decide quedarse porque no encuentra hospedaje, y duerme en la casa del perro que vigila el cementerio. Por otra parte, las coquetas Silvana y Priscila hacen sus ejercicios rutinarios de gimnasia a las afueras de la casa, bajo la atónita mirada de los trabajadores de la hacienda y los hijos de Regina de Galeano, quienes observan a las mujeres desde su hacienda vecina, ya que Lorenza y Regina se llevan mal desde hace varios años. Estando comiendo, Lorenza le sonsaca a su sobrina Priscila que en Francia ella era costurera porque no tenía papeles para trabajar allí, a pesar de que su madre Silvana le hace creer que ella estaba estudiando para ser diseñadora de ropa. Después, Silvana y Priscila pasean por el pueblo y entran en un bar, donde el jefe del recinto (Fabián Poncela) la ofrece a Priscila que trabaje como mesera en su bar donde van todos los hombres del pueblo, y Silvana la abofetea por atreverse a ofrecerla ese puesto de trabajo que cree que su hija no merece. Mientras que, Lola le cuenta a Don Pablo, el sepulturero del cementerio, que ella no mató intencionadamente a su tía Marta y ahora teme que la policía la esté buscando. Después de una gran discusión con su novia Angelina; Marcelo rompe su relación con ella.

Marta le hace creer a Marcelo que Lola trató de matarla
Cuando va a buscar a Lola; Marcelo se encuentra con Marta, quien está en una silla de ruedas, y ésta le hace creer que Lola la golpeó, la robó y después escapó, además de quitarla a su amado. Pero, Marcelo no cree que eso sea cierto porque piensa que Lola sería incapaz de hacer daño a alguien. En Horneros, los hermanos Galeano visitan la tumba de su difunto padre y, allí, los cuatro estuvieron a punto de descubrir a Lola, quien se escondía en la caseta del perro que vigila los alrededores del cementerio; pero éstos no la descubrieron, gracias a que Don Pablo (el sepulturero) les hizo creer que allí se esconde su perro.

Unos forajidos intentan abusar sexualmente de Lola
En el cementerio por la noche, unas chismosas del pueblo (Doña Pánfila y Doña Custodia, a las que conocen en el pueblo de Horneros como “Las Viudas”) ven a Lola y, muy asustadas, éstas van a denunciar a la policía que vieron un alma en pena rondando las tumbas. Cuando va a bañarse al río como cada noche; Lola es sorprendida por tres bandidos que intentan abusar sexualmente de ella, pero ella logra defenderse, además, Don Pablo (el celador del cementerio) les golpea, pero los forajidos le dan una gran paliza y Don Pablo acaba en el hospital, y la policía atrapa a los bandidos.

Los habitantes del pueblo creen que Lola es un “alma en pena”
Las dos hacendadas que son de gran carácter, Lorenza de Machado y Regina de Galeano discuten porque el hijo menor de Regina (René) quiere ser un gran científico y provocó una gran explosión que perjudicó hasta la hacienda vecina y, por eso, Lorenza le dice a Regina que aprenda a controlar a sus hijos, mientras Regina la aconseja a gritos a Lorenza que saque de su casa a Silvana y a Priscila, antes de que se tomen el atrevimiento de quedarse definitivamente. Mientras que, Juana y Nicolasa (las empleadas de Lorenza y Regina) son muy buenas amigas y se chismosean todo lo que sucede en ambas haciendas para luego contárselo a sus patronas. Después de que Doña Pánfila y Doña Custodia encontrasen nuevamente a Lola en el cementerio y creyeran que era un alma en pena, saliendo de allí despavoridas; Lola se adentra al pueblo donde tiene que robar un poco de comida para poder alimentarse, ya que Don Pablo no puede darla comida, ya que él sigue recuperándose en el hospital de la paliza que le propinaron por defender a Lola. Una noche, Lorenza y Regina hacen un homenaje a sus esposos en el cementerio y, creyendo que es un fantasma (o como algunos dicen: “un alma en pena”), todos huyen despavoridos al ver a Lola, pero Lorenza le dice al policía del pueblo que podría ser una indigente que vive en el cementerio, sin saber que es su ahijada Lola.

Lola cree que ella trae mala suerte a las personas de su alrededor
Debido al revuelo que se formó en el cementerio, el policía manda a uno de sus hombres para vigile el lugar y, allí, Lola consigue esconderse para que no la descubran, además, ella le roba la comida al nuevo vigilante, pero favorablemente Don Pablo (el sepulturero) llega ya recuperado para seguir escondiendo a Lolita. Por otra parte, Renato y Román Galeano (los hijos mayores de Regina) aprovechan que no está por los alrededores Lorenza para presentarse ante Priscila (la sobrina de Lorenza), con la que coquetean. Y después, Silvana y Priscila hablan del mal comportamiento que tuvo Regina cuando ésta apartó a sus hijos de Priscila, diciéndola que no quería a su lado forasteras y, a pesar de que no se llevan bien; Lorenza defiende a Regina porque la aprecia y las exige a Silvana y Priscila que no vuelvan a hablar mal de ella. En la capital, convencido por sus amigos, Marcelo va a bailar a la discoteca y, allí, él se sorprende al ver a Angelina bailando muy acaramelada con otro hombre. Pero, Angelina y Marcelo acaban como amigos porque no quieren pelearse después de la maravillosa historia de amor que vivieron. Por otra parte, Lola está atormentada porque ahora piensa que trae mala suerte a las personas que están a su alrededor porque su madre nació al tenerla y, después, su padre también falleció, además, ella sigue culpándose de la muerta de su tía Marta, sin saber que ella sigue viva.

Los hijos de Regina salen por la noche, ocultándoselo a su madre
Los hijos de Regina se escapan de su casa y, haciéndola creer a su madre que los mayores (Renato y Román) fueron a visitar a su padre al cementerio y que los menores (Ricardo y René) duermen profundamente; éstos se van al pueblo hasta el bar de Fabián y, allí, René coquetea con una muchacha que estaba con otro hombre, provocando una pelea en el bar “Los Gozosos” y, por esto, el dueño del bar (Fabián) les echa de allí. Nuevamente, el viejo tacaño de Aquiles Barraza busca a Lola en el cementerio, creyendo que ella se esconde allí, pero Don Pablo le echa. De madrugada, Lorenza tiene que regañar a su empleada Juana, quien les recita una oración de brujería a las nuevas inquilinas (Silvana y Priscila) para que se vayan del pueblo, ya que cree que ellas son las culpables de todo lo malo que está ocurriendo en el pueblo. Al día siguiente, Lorenza despierta a gritos a Silvana y a Priscila, ya que son un par de zánganas que no son capaces de madrugar. Antes de llegar a su casa, Marcelo estuvo a punto de atropellar con su coche a Priscila, quien le insulta al principio por haber estado a punto de llevársela por delante; pero, al verle mejor, ella se queda prendada por su atractivo, sin saber que él es su primo, y ésta considera que él es su hombre perfecto.

Priscila se queda prendada de amor por Marcelo
Cuando descubre que Marcelo es su primo; Priscila se alegra porque quiere enamorarle, a pesar de que su madre Silvana la prohíbe que se involucre con algún familiar porque no quiere tener problemas con su cuñada Lorenza. Furiosa con sus hijos; Regina saca del bar “Los Gozosos” a sus cuatro hijos, a los que encuentra muy borrachos. Además, Doña Regina amenaza a Fabián Poncela con cerrarle el negocio si vuelve a ofrecerle trago a sus hijos. Por la noche, Doña Lorenza visita la tumba de su difunto esposo y, allí, ella se asusta al encontrarse con Lola, a la que no reconoce porque está sucia y desaliñada. Al regresar a su casa, más calmada, Doña Lorenza dice haber visto al “alma en pena”, sin saber que ella es Lola, su ahijada, quien está viviendo en el cementerio porque no tiene otro refugio.

Doña Lorenza se asusta al ver al “alma en pena” del cementerio
Doña Lorenza le cuenta a su hijo Marcelo que “el alma en pena” que vio era una mujer, llena de barro, muy sucia y con oler a azufre. Buscando una nueva empleada que vigile a sus hijos, Doña Regina le propone a Juana que trabaje para ella, abandonando a Lorenza, ya que Doña Regina no confía en Nicolasa, su joven empleada. Aunque Doña Lorenza no quería convertirse en la comidilla de todos los desocupados del pueblo de Horneros; Juana se lo cuenta a Nicolasa, quien les cuenta a todas las chismosas del pueblo que por la noche Doña Lorenza quedó espantada cuando vio al “alma en pena” en el cementerio. Cuando Doña Regina les dice a sus hijos Renato y Romano que llegó el hijo de Lorenza al pueblo y que dejó de ser el niño gordito que conocían, convertido en un atractivo hombre; Renato y Romano sienten celos porque creen que él puede ser mejor que ellos y les podría arrebatar a sus conquistas.

Lola ataca a Romano y a Renato
Como Silvana no quiere vivir de su cuñada Lorenza; Priscila cree que consiguiendo a un marido millonario, se resolverían todos sus problemas; y Silvana la aconseja a su hija que sería una buena idea que conquistara a uno de los hijos de Doña Regina. Cansada de que todas las noches la visite alguien El cementerio; Lola decide asustar a Renato y Romano (los hijos mayores de Regina), subiéndose encima de ellos y rasguñándoles la cara, para que la dejen tranquila. Después de una discusión; Lorenza y Regina firman un acuerdo para subir el precio de la leche de sus haciendas lecheras, ya que ambas se dedican a lo mismo. Por otra parte, Marcelo le confiesa a su prima Priscila que por ahora no pretende reemplazar a su ex novia Angelina por ninguna otra, a pesar de que Priscila siga coqueteándole. Por el ataque que sufrieron sus dos hijos mayores; Doña Regina denuncia al “alma en pena”, y el comisario Romero con el cura del pueblo van al cementerio para ahuyentar al fantasma, pero favorablemente Don Pablo (el sepulturero) esconde a Lola para que no la encuentren.


Del 1 al 12 de marzo de 2010