Bella Calamidades

Lorenza y Marcelo
acogen a Lola

La policía arresta a Lola

Priscila le dice a su madre Silvana que para salir de la ruina va a enamorar a su primo Marcelo. Por la mañana, los dos hijos menores de Regina (René y Ricardo) ven a Don Pablo hablando con Lola y pretenden descubrirla, pero Pablo les detiene. Por otra parte, Lorenza regaña a su sobrina Priscila por quitarle el coche a Marcelo, sin su permiso, para ir al río del pueblo a tomar sol en traje de baño. Instantes más tarde, Lorenza se enfurece con Silvana cuando la pide dinero para comprarse ropa y, por esto, Silvana llora por la humillación de Lorenza, quien la dice que se viste como un pavo real de ridícula. Y Silvana y Priscila consiguen algo de dinero para comprar telas para confeccionar sus propios diseños, pero se les arruina todo cuando descubren que esa misma tela la tiene la empleada, Juana, quien luce una camisa con una de las telas que compraron. Por su parte, Doña Regina denuncia a Don Pablo por haber agredido a sus dos hijos menores, echándoles del cementerio y, cuando van allí, la policía descubre a Lola (a la que todos han identificado “el alma en pena”) y, aunque ella intenta escapar, la policía la acaba arrestando y todos se asustan al verla porque es una mujer muy sucia y desaliñada.

Lola se culpa de haber matado a su tía Marta, aunque ella sigue viva
A pesar de que no la reconoce, a Marcelo le despierta ternura y decide visitar a la cárcel al supuesto alma en pena y, allí, Lola no es capaz de decir a Marcelo que ella es la ahijada de su madre, a la que conoció en la capital, pues no la reconoce porque está con la cara y el cuerpo lleno de barro y vestida con un vestido roto. En la cárcel, Lola se atreve a hablar con el comisario Romero, acusándose de haber asesinado a su tía Marta Carrero.

Lorenza descubre que “el alma en pena” es su ahijada Lola
Por la noche, Ricardo y René amenazan a sus hermanos mayores (Renato y Romano) con decírselo a su madre, si ellos no les llevan al bar “Los Gozosos”, pero Renato y Romano se van sin sus hermanos volviendo a escaparse para disfrutar de la rumba y de las mujeres del establecimiento de Fabián Poncela y, aunque creían que iban a deleitarse con el baile de unas exuberantes mujeres, ellos se desaniman al ver bailando encima del podium a unas gordas, que se hacían llamar “Sirenas del Trópico”. Al regresar a su casa, Renato y Romano se encuentran con la puerta cerrada, ya que sus hermanos menores así lo hicieron y, al apedrear la ventana de la habitación de sus hermanos; Regina les descubre, quien les recibe enfurecida. Averiguando sobre el paradero de Marta Carrero; el comisario le enseña a Lola un artículo de prensa en el que Marta anuncia su matrimonio con un joven que podría ser su hijo. Y por todo esto, el comisario toma la decisión de llamar a un psiquiátrico para que recojan a Lola y se la lleven, pensando que ella está loca. Recordando su mirada, Doña Lorenza descubre que “el alma en pena” es su ahijada Lola Carrero, a la que quiere acoger en su casa. Y más tarde, Marcelo va a hablar con Don Pablo, quien le confirma que la andrajosa que vivía en el cementerio es Lola Carrero y, aunque ella le pidió a Pablo que no desvelará su verdadera identidad, él se lo confirmó porque temía que a Lola la tomaran por loca y la internaran en un manicomio.

Lorenza y Marcelo acogen a Lola
Marcelo y su madre Lorenza consiguen detener la ambulancia donde se llevaban a Lola al manicomio y se la llevan a su casa, donde Lorenza está decidida a cuidarla y darla el cariño que jamás tuvo. Y al llegar; Priscila, Silvana y Juana se asustan al ver a Lola, quienes siguen creyendo que es un “alma en pena” del cementerio. A pesar de que Lorenza les pide que traten de disimular si las impacta verla así de andrajosa, Priscila y Silvana comienzan a gritar desesperadamente, al ver a Lola, éstas la insultan llamándola “mofeta maloliente”. Instantes más tarde, Lorenza y Marcelo consiguen que Lola les cuente que ella huyó de la capital cuando su tía Marta, quien la tuvo por varios años como su criada, se cayó en un forcejeo entre las dos y creyó que su tía murió. Después de darla alojamiento, Lorenza baña y viste a Lola, consiguiendo vestidos de su sobrina Priscila, quien al principio se opuso a darla alguno de sus vestidos que ya no usaba por estar pasados de moda, pero finalmente accedió para complacer a su tía Lorenza, ya que ella amenazó a Silvana y Priscila con no volverlas a dar dinero para sus caprichos. Mientras que, los dos hijos menores de Regina (Ricardo y René) miran con sus anteojos como bañan al “alma en pena”, dándose cuenta de lo bella que es, y Nacho (un empleado de Lorenza) les echa de allí y, después, su madre les regaña por fisgonear en la hacienda vecina. Y Juana (la empleada) siente envidia de Lola porque su patrona Lorenza le está dando todos los cuidados del mundo.

Priscila y Marcelo tienen una pelea en el bar “Los Gozosos”
A la hora de comer, Silvana y Priscila se oponen a compartir mesa con la zarrapastrosa de Lola (como ellas la llaman) y, al ver su transformación, Marcelo se queda prendado por la belleza de Lola. Y Priscila se pone muy celosa al ver lo hermosa que está Lola con sus vestidos, pero Priscila le hace creer a su primo Marcelo que le regaló a Lola sus mejores vestidos, ya que quiere enamorarle a como dé lugar. Al ver la indiferencia y los desaires de parte de Silvana y Priscila; Lola decide levantarse de la mesa y, llorando, le cuenta a su madrina Lorenza que se puso feliz al enterarse de que su tía Marta estaba viva, a pesar de lo mal que Marta la trató. Como no hay más habitaciones, Lola duerme en la misma habitación que Lorenza. A pesar de que su madre no se lo permite, Priscila sale con Marcelo y llegan al bar de “Los Gozosos”. Y al intentar quitarles una mesa en el bar, Priscila comienza una pelea con una mujer, y su pareja se pelea con Marcelo y, a pesar de que él no hizo nada, comienzan a pelearse todos los que estaban en el establecimiento de Fabián Poncela, quien está desesperado porque le destrozaron varios muebles de su bar. Y al volver a su casa, Priscila le roba un beso a Marcelo, pero éste la rechaza porque Marcelo está interesado en Lola. Al día siguiente; Priscila, cansada de que su madre alarde de lo que no es, la pide que la deje en paz y que ella hará lo que quiera porque ellas llegaron allí en busca de dinero porque en París eran pobres. Sin que nadie la diga nada, Lola limpia el cuarto de su madrina por gusto y agradecimiento, y esa sencillez hace que Marcelo se enamore más de ella, además de ganarse la buena voluntad de Lorenza.

Silvana y Priscila no soportan a Lola
Silvana y Priscila se enfrentan a Lola, exigiéndola que se vaya de la casa, pero Lorenza está dispuesta a acoger para siempre a Lola en su casa. Más tarde, Lorenza y Regina se pelean, hablando de sus hijos, ya que, para cada una, sus hijos son los mejores, además, Regina la critica que haya acogido en su casa a una harapienta, refiriéndose a Lola. Y Lorenza le da un gran cuarto a Lola en su casa, donde ella guardaba trastos viejos, pero lo arregla para su querida ahijada, por la que siente mucha ternura. A escondidas de su patrona, Nicolasa (la empleada de Regina) se enreda con Nacho (un empleado de Lorenza), y Nicolasa se pone celosa al ver como Nacho enseña a Lola cómo debe trabajar con las vacas de la hacienda. Cuando el hijo pequeño de Regina (René) hace otro de sus experimentos al que ha llamado “electrohuevo” porque descascarilla los huevos; al ponerlo en funcionamiento, sufre una explosión en la comedor de la casa de su madre, quien se pone furiosa porque llenó de huevo todo el comedor. Furiosa porque Lorenza acogió a Lola; Regina enfrenta a Lola, advirtiéndola que no se atreva a pasar a su hacienda y a sus previos porque la echaría de inmediato. Pero cuando ven a Lola; Romano, Renato, Ricardo y René (los cuatro hijos de Regina) se quedan sorprendidos por la belleza de Lola.

Silvana y Priscila intentan ahuyentar de la casa a Lola
Para ahuyentar a Lola de la casa; Silvana y Priscila le hacen creer a Lola que Lorenza no es tan bondadosa y generosa como parece porque ella tuvo una sirvienta a la que maltrató, además, la dicen que Lorenza echó y humilló a Don Pablo (el sepulturero), después de que éste fuese a visitarla. Y creyendo en las mentiras de Priscila y Silvana; Lola se marcha y va al cementerio para preguntarle a Pablo si su madrina Lorenza le echó de la casa, pero él la confirma de que es una mentira de esas arpías. Mientras que, Lorenza y Marcelo están muy preocupados por el paradero de Lola, y Nacho (el capataz de la hacienda de Lorenza) le dice a Marcelo que la huída de Lola debió ser por Priscila y Silvana, a las que vio por la noche saliendo del cuarto de Lola. Y Priscila abofetea a Nacho por haberle contado a Marcelo que ella y su mamá estuvieron hablando con Lola. Pero, como no quiere poner en problemas a su madrina, Lola decide escaparse, pero Marcelo la encuentra y la pide que regrese con ellos. Aunque quería ocultárselo, Lola les acaba contando la verdad a Lorenza y Marcelo y, por esto, Lorenza enfrenta a Silvana y Priscila, quienes lo niegan. Después, Silvana comienza a gritar histérica e intenta llamar la atención amenazando con suicidarse tomándose pastillas, pero su hija Priscila es la única que lo detiene, con tan mala suerte de tropezarse y caerse en la bañera. Para hacer reaccionar a Priscila; Nacho le hace el boca a boca a Priscila, quien se pone furiosa al ver como el capataz de la hacienda la besa. Y Priscila le hace creer a su tía Lorenza que está muy mal tras la caída que sufrió, para que su tía no las eche a ella y a su madre de la hacienda.

Regina quiere que su hijo Ricardo sea sacerdote
Para demostrar a Lorenza que sus hijos son mejor que Marcelo; Regina le propone a su hijo Ricardo que sea sacerdote, ya que ella piensa que él podría ser cura porque canta en el coro de la iglesia, pero a él no le gusta nada esa idea; aunque Regina sigue empeñada y por eso invita al cura del pueblo (el Padre Cayetano) a su casa y, para remediarlo, sus hermanos le aconsejan a Ricardo que se consiga una novia para que su madre Regina olvide la idea de convertirle en cura. Para que no siga habiendo malos entendidos entre ellas, Lola decide ir a hablar con Silvana y Priscila, quienes la dejan muy claro que no se involucre con ellas porque no quieren saber nada de ella, y Lola les dice que la traten con respeto y ella les tratará con el mismo respeto. Caminando por el pueblo, todos (en especial los cuatro hijos de Regina) se quedan muy sorprendidos al ver que “el alma en pena” (Lola) es muy bella, mientras Aquiles Barraza se queda mirando fijamente a Lola, quien siempre ha temido a ese viejo tacaño y desaliñado. Después de que Priscila se asustase de ver al viejo harapiento de Aquiles Barraza; Marcelo y Lorenza le explican a Priscila que por el pueblo se dice que Aquiles Barraza es un hombre con una fortuna incalculable, a pesar de ser un tacaño que no se gasta dinero ni en alimentar a los cerdos de su casa, ya que recoge las sobras de la comida de las casas de Regina y Lorenza. Para que Regina se olvide de la idea de convertir a su hijo en sacerdote, Romano convence a Esperanza Capurro (una atractiva señorita del pueblo, con los dientes extremadamente grandes, por eso la llaman “La Coneja Capurro”) para que se haga pasar por la novia de Ricardo y, al verles juntos, Doña Regina se pone furiosa y reprocha a su hijo que se haya ennoviado con esa mujer tan vulgar y ridícula.

Ricardo consigue una novia falsa, mientras Lorenza es envenenada
Como no se cree que su hijo Ricardo tenga tan mal gusto, Regina sospecha que Ricardo se inventó que Esperanza era su novia para huir del seminario, por eso, Ricardo sigue con su falso noviazgo con Esperanza Capurro, a la que Doña Regina critica por vestir tan provocadora. Y para que deje a “La Coneja Capurro”; Doña Regina le propone a su hijo que ella se olvidará del seminario, si él se olvida de “su novia”; y Ricardo acepta encantado la propuesta. Después de que Doña Lorenza la diese a Lola la mejor habitación y la comprase vestidos; Juana (la empleada) siente celos de Lola, a la que advierte que es hija de una gran maga y que podría hacer hechizos en su contra si la arrebata el puesto de empleada que ella ocupa en la casa de Doña Lorenza. Al saber que Lola teme a Aquiles Barraza; Lola le explica a Marcelo que le tiene miedo porque cuando murió su padre, Aquiles la echó de su casa (siendo ella una niña) diciendo que era su propiedad y que su padre no le había pagado la renta y que, por eso, ya no la pertenecía la casa. Y al ver a Lola con Marcelo; Priscila se pone muy celosa e histérica, ya que él además la rechaza cuando ésta le propone que salgan juntos. Y para tranquilizar a su hija; Silvana le da una bofetada a Priscila. Para no intrometerse en el trabajo de Juana; Lola deja de limpiar la casa y se dedica a ayudar a los trabajadores de la hacienda con las vacas. Pero, Juana está furiosa y le echa purgante de las vacas a la bebida de Lola, pero esto se lo bebe Lorenza, quien se pone muy pálida y con mareos, y acaba desmayándose repentinamente. Y a pesar de su rivalidad, Regina está muy preocupada por Lorenza, a la que internaron por unas horas en una clínica para desintoxicarla y después ella volvió a su casa.

Aquiles Barraza intenta abusar sexualmente de Lola
Sin saber que es lo que realmente la ha ocurrido, Doña Lorenza cree que podría morirse en cualquier momento y le dice a su hijo Marcelo que debería de vender algunas de las propiedades de la ciudad para dejar todo organizado cuando ella fallezca, diciéndole que parte de su dinero lo donaría al pueblo de Horneros, dejándole dinero también a su hijo Marcelo. Y al escuchar esto, Silvana le dice a su hija Priscila que a partir de ahora la ayudará a enamorar a su primo Marcelo, para así quedarse con la fortuna de Lorenza de Machado. Como Juana intentó asustarla haciéndola creer que ella heredó los poderes de madre maga, Lola se venga de Juana haciéndola creer que podía trasmitir el frío de la muerte porque tenía pacto con los difuntos después de haber permanecido tanto tiempo en el cementerio. Más tarde, Lorenza le dice a Lola que recibirá un sueldo por estar trabajando con las vacas, aunque Lola al principio no quería recibir nada de dinero. Cuando Marcelo se estaba duchando, Priscila se mete ahí y comienza a besarlo apasionadamente, pero él la rechaza. Como Regina se niega a ayudar al jefe del bar “Los Gozosos”; Lorenza, para llevarla la contraria, acepta la propuesta de Fabián Poncela ayudándole en un concurso de pasteles para recaudar dinero benéfico para el centro de salud del pueblo y, al enterarse, Doña Regina acepta participar en ese concurso. Mientras que, Regina tiene que lidiar con sus hijos, ya que su hijo René inventó un dispositivo para el coche para que tuviese más fuerza y, al arrancar, el motor del coche estuvo a punto de explotar y ninguno de sus hijos sabía extraer el dispositivo y, aunque Marcelo les quiso ayudar; Regina no quiso para demostrarle que sus hijos no necesitan ayuda. Aprovechando que no estaba en la casa Marcelo y Lorenza; Aquiles Barraza entra en el cuarto de Lola para exigirla que la pague los dos meses de renta que le debía su difunto padre, además él intenta abusar sexualmente de la joven y, para impedirlo, Nacho (el capataz) le saca a golpes.


Del 15 al 26 de marzo de 2010