María Fernanda Yepes


Rosario Tijeras es soñadora, y María Fernanda Yepes también. Rosario es sensual, María Fernanda también. Rosario es atrevida, María Fernanda también. Sin embargo, en un punto del destino, la sociedad se encargó de cambiar sus pensamientos y cada una tomó un camino diferente. Rosario se convirtió en una de las sicarias más temidas de Medellín (Colombia), y María Fernanda es una modelo y actriz reconocida.

Las bases familiares de cada una de estas mujeres hicieron que ambas tomaran rumbos distintos. Rosario tuvo una mamá que nunca tenía tiempo para ella y un padrastro que no sabía hacer otra cosa que tomar, por eso, prefirió hacer justicia con sus manos. A diferencia de María Fernanda, quien gracias a sus fuertes bases familiares y a los consejos de sus padres, siguió por buen camino, para estudiar y ser una profesional en la vida.

Y aunque en la mente de Yepes nunca estuvo hacer parte de la pantalla chica, corrió con la suerte de encontrarse con el director de televisión Herney Luna, quien la ayudó a decidirse por el mundo de la actuación. Ahora con este nuevo personaje, María Fernanda siente que la vida la está premiando y que como colombiana es un orgullo representar una realidad de su país.

"Como a Rosario le habían pegado un tiro, confundió el dolor del balazo con el del amor. Pero al despegar los labios salió de dudas y más cuando vio la pistola. Ella en el camino al hospital narró que sintió un corrientazo en el cuerpo y que había pensado que era el beso", así recita María Fernanda Yepes (de 26 años) los párrafos de ‘Rosario Tijeras’, que se los sabe de memoria. Para darle cuerpo a su personaje se inspiró en los papeles de Marion Cotillard, en ‘La Môme’, Jodie Foster, en ‘Taxi Driver’ y en ‘Mallory Knox’, en Natural Born Killer, una triada exquisita y seductora. "Ellas fueron mis musas".

Después del éxito de Natalia, la prostituta en ‘Pura Sangre’ y Yésica “La Diabla” en ‘Sin senos no hay paraíso’, la actriz Mafe Yepes se robó todos los aplausos por su primer protagónico en ‘Rosario Tijeras’, que ahora regresa con el pelo más oscuro, dejando de ser pelirroja.

Además, María Fernanda reanudó su relación de dos años con el actor mexicano Arap Bethke en diciembre de 2009; se fueron de pre-luna de miel al Pacífico mexicano y viven un intenso amor. Y María Fernanda Yepes ya terminó las grabaciones de la serie ‘Rosario Tijeras’ para irse de viaje con su novio al país de éste (México), pues luego de tantos meses grabando, María Fernanda quería salir del país y descansar un buen tiempo antes de estudiar algunas propuestas.

-¿Quién es Rosario Tijeras?
Ella es un ser mitológico. Cuando conocí a Jorge Franco (escritor de la novela) le pregunté si existía o no, me dijo que ella era la fusión de las tres mujeres que existieron en la época más fuerte del narcotráfico. Es decir la mujer del narcotraficante, la mamacita que usa su cuerpo con un fin económico y la sicaria. Para mí ella es un ser magnífico porque reúne esas tres realidades, esos tres mundos. Rosario a simple vista es muy dulce, es una mujer muy inocente, es soñadora, pero la misma sociedad la cohibió y la corrompió. Matando es la manera como ella se libera de sus demonios para que no la sigan maltratando. Yo la definiría como un perrito callejero porque un perrito roba la comida para sobrevivir, aprende a ladrar más duro que los otros perros para crear autoridad, para marcar territorio y así es Rosario.

-¿Cómo fue la construcción del personaje?
Es una historia personal. La historia de ‘Rosario Tijeras’ yo la conocía desde hace mucho tiempo porque me leí el libro cuando tenía como 18 años, antes de que saliera la película. Siempre quedé fascinada con este personaje, que para mí es mitológico. Yo nací en Medellín y me críe en la época más difícil de esta ciudad que fueron los 80´s, la época del narcotráfico puro, en donde uno salía a la calle y veía como mataban a la gente. De alguna manera yo me vi afectada también, porque era una adolescente y empezaba a salir a la calle. Para mí no era un personaje tan ajeno porque ya tenía referentes. Entonces no tuve que imaginarme como era estar en ese ambiente porque yo crecí en medio de mucha violencia, no a nivel familiar porque gracias a Dios yo tengo a mis padres juntos y tengo unas bases familiares muy fuertes, a diferencia de Rosario. Estoy segura que de no ser así, yo fácilmente hubiera podido caer, me hubiera podido ir por otro camino. Por eso para mí interpretar a Rosario es una bendición. Yo nunca mataría a nadie, pero crecí en ese contexto y se como es todo este cuento. Ha sido lo mejor preparar este personaje. Volví a estudiar el libro, leí muchas novelas de sicarias y vi un montón de películas. Además, realicé un trabajo con la maestra Vicky Hernández y estuvimos de acuerdo en que mi Rosario sería como un animalito asustado, una mujer a la que la vida la volvió así, los golpes de la vida la obligaron a protegerse.

-¿Qué ha sido lo más difícil de interpretar a Rosario?
Todo, porque la historia es muy fuerte. Tocamos temas de una realidad social que vive nuestro país como es la violencia intrafamiliar, las niñas que crecen sin un padre y son solamente criadas por la mamá, el abuso infantil. Entonces, claro, me toca hacer muchas escenas donde yo, María Fernanda, me pongo muy triste. Por ejemplo, hay una escena al principio de la novela cuando el padrastro entra borracho a mi casa, mi mamá no está y yo estoy cuidando a mis dos hermanitos pequeños, y él trata de abusar de mí. Yo decía: “Dios mío, pa' saber que esto es verdad, ¿en cuántos hogares no pasa una situación como ésta?”.

-Entre la Rosario del libro y la que te tocó interpretar, ¿qué diferencias encontraste?
Esta serie es completamente diferente al libro y a la película, es otra cosa, otro formato. Es una historia contada en 60 capítulos y el televidente va a tener la oportunidad de conocer a la Rosario adolescente, lo cual no se ve en el libro y apenas se sugiere. Aquí vamos a ver cómo era el trato con su mamá, con su familia y cuando abusan de ella, entre otras cosas. Para mí fue muy enriquecedor porque pude hacerle un pasado a ella, una niñez y una juventud que es lo que influye en ella para convertirse en el tipo de mujer que es.

-En tu vida, ¿has conocido mujeres que se acerquen a la figura de Rosario?
Cuando yo iba a construir el personaje hablé con Jorge Franco (escritor de la novela) y le pregunté si Rosario realmente existió, pero no. Ella es una mujer ficticia que él creó como una mezcla de los tres prototipos de mujeres a las que les ha tocado vivir la violencia: la mujer relacionada con el sicariato, la involucrada en el narcotráfico y la prostituta. Ella plasma esas tres realidades y yo, la verdad, no he conocido a ninguna Rosario Tijeras. Cuando estuve en el barrio Manrique no encontré a una mujer así. Es un ser supremamente mitológico porque es una asesina, tiene ese lado masculino pero también es sensual.

-¿Temes las comparaciones con Flora Martínez, la protagonista de la película de ‘Rosario Tijeras?
Me encantó lo que Flora logró y para nada quiero igualarme, mi Rosario es solo mía.

-Este es el primer papel protagónico para ti...
Yo lo visualicé desde el momento que me enteré que iban a realizar la versión para televisión. Fue contra todo pronóstico porque los productores buscaban una actriz natural, ojalá una niña de las comunas que pudiera hacer fácilmente de adolescente y luego en su parte más madura, pero gracias a Dios me gané el casting.

-¿Cómo conseguiste el papel de Rosario?
Hablé con mi manager, que me dijo que ya me había propuesto, pero que buscaban a una niña de 17 años, una actriz natural, y no me quisieron ver. En Teleset, me dejaron hacer pruebas para otra novela y me preparé para que se enamoraran de mí. Todo salió tan bien que me dieron el personaje. Y cuando me confirmaron, les dije que no lo quería, que anhelaba ser Rosario, que solo necesitaba una oportunidad.

-¿Y cómo recuerdas el día de esta gran prueba?
Mi jugada estratégica fue creerme una adolescente, me rebusqué un uniforme con la hija de una amiga, fui con la cara lavada y con actitud de peladita. No lo podían creer y no tuvieron dudas.

-Hay muchas críticas a tanta narconovela en la televisión, ¿qué opinas de eso?
Yo pienso que de alguna manera eso es verdad y ya deberían sacar historias que cuenten otras cosas, pero también es verdad que todo esto es una realidad que no podemos tapar con un dedo. En ‘Rosario Tijeras’ vamos a ver temas, donde más que escandalizar, nos van a mover el corazón y decir “¿qué es lo que está pasando en nuestra juventud?”. Que sirva esto a los padres a ser más responsables en la paternidad porque eso le pasa a Rosario. Ella nunca conoció a su papá.

-¿Y cómo ha sido la experiencia de grabar en las comunas?
Increíble, estando allá tuve la oportunidad de hablar con mucha gente que se que ha asesinado, con sicarios de verdad, les pregunté sus experiencias de vida y me basé en ellas para la construcción de este personaje. Después de esto le cogí mucho cariño a las comunas, es increíble como a pesar de todos los problemas que tienen allá son felices. La gente tiene un sentido de pertenencia único por su ciudad, su barrio, su familia, y es de admirar ese sentido de pertenencia.

-¿Qué fue lo más duro del rodaje?
Oír tantas historias. Fue como una catarsis, todas las noches llegaba llorando a mi casa. Me tocó reconstruir la adolescencia de ella: el padrastro la viola, se sugiere que la violan entre tres pelaos del barrio. Para mí era real y me deprimí, era arduo meterme al baño y quitarme la mascara, a Rosario de encima. Esa es la demencia de ser actor, todo el tiempo tienes que estar adentro y afuera. Lo fuerte es que el alma no diferencia, cómo le explicas que vas a grabar una escena de angustia.

-¿Fue difícil desconectarte del personaje cuando sales de las grabaciones?
Al principio fue muy difícil, y al final de las grabaciones ya lo manejaba un poco más, pero los dos primeros meses que grabamos de corrido en Medellín (Colombia) fue muy duro porque estaba cien por cien metida en las comunas y era una dualidad muy loca para mí. Yo entre en crisis, incluso rompí con mi pareja, no sé si eso tuvo que ver en algo, pero creo que sí influyó. Yo estaba tan demente, tan metida en mi personaje que a mí me cambió la vida. Es que uno como le dice al cuerpo astral que por un momento va a llorar de mentiras, o que va a estar brava de mentiras, eso el cuerpo no lo entiende ni lo identifica.

-¿Llegaste a deprimirte?
Cuando empecé a grabar terminé con mi novio y se me alcanzaron a cruzar los cables, no entendía quién era yo, quién era Rosario. Experimenté esa soledad en el corazón, me sentía muy vacía. Todos los días llegaba con ganas de llorar; fue un escenario fuertísimo y luego todo se equilibró.

-¿Quién te ayudó a sobrellevar la tristeza?
Mi mamá era la que me ayudaba a tranquilizarme. Hacía ocho años no vivía en mi casa y reencontrarme con ellos fue raro, pero delicioso.

-A estas alturas, ¿cómo has evolucionado?
El día a día ha sido excelente, tenemos un equipo muy conectado, los personajes están bien marcados y tuve la fortuna de trabajar con gente nueva para la televisión, pero con un recorrido muy grande; ellos le han puesto toda la pasión a la historia. Le hemos metido la sangre.

-Después de tener una larga y exitosa trayectoria como modelo, ¿de dónde surge la idea de ser actriz?
No sé si llamarlo casualidad porque en la vida nada es casualidad, creo que fue algo circunstancial. Nunca pensé “yo quiero ser actriz”, de hecho yo estudié Comunicación Social, iba por otro camino, pero estando en Barcelona (España), decidí estudiar teatro y cuando regresé a Colombia empecé a hacer casting, sin creer mucho en mí, no sabía si esto era lo que realmente me apasionaba. Hasta que un día en que conozco a Herney Luna y me dice que había seguido mi carrera y que apostaba por mí. Fue cuando me propuso el personaje de Natalia en ‘Pura Sangre’, que me llamó la atención, me preparé y así empecé.

-¿Qué significó Natalia en tu carrera profesional?
Con este personaje aprendí muchísimo porque con él fue que me lancé al agua. Yo no tengo una formación actoral rigorosa, yo no tenía ni idea de un set de grabación, no sabía como leer los planes, no entendía mucho del ritmo de la televisión, pero tuve suerte porque conté con gente muy bonita al lado que me ayudó. Tuve buena química con el elenco de ‘Pura Sangre’, todos me echaron la mano, ellos sabían que yo hasta ahora estaba empezando y me tenían mucha paciencia. Después de todo esto, fue que empecé a cogerle cariño al cuento y pensé que podía ser una bonita profesión.

-¿Y qué es lo que más te gusta de la actuación?
Pienso que es una profesión, no un oficio como dicen algunos, en donde uno tiene dos caras porque todo el tiempo está trabajando con los sentimientos y las emociones de otra persona. Hay que tener un norte en la vida muy claro porque perfectamente uno puede perderse en ese mar de emociones. Yo no podría hablar de teoría porque no la tengo o de una técnica, simplemente yo trato de acercarme a la verdad siempre, esa es como mi guía.

-Comentan que las grabaciones han estado muy accidentadas...
Algo que me ha ayudado mucho a interpretar el personaje es que soy muy arriesgada, no le tengo miedo a nada, me encantan la adrenalina, los deportes extremos, el riesgo. No veía la hora de que me pusieran una escena con una moto porque me fascinan, nunca dejé que me pusieran un doble.

-¿Es verdad que te la pasabas llena de morados?
Sí, me golpeé muy duro, terminaba con morados y cicatrices todos los días. En la noche llegaba a mi casa, me cambiaba y veía raspaduras por todos lados. Por ejemplo el día en que hicimos la escena de la violación, tenía a tres hombres encima y por más que estuviéramos actuando, uno de ellos me maltrató con una cadena y me quedó una cicatriz en el ombligo, pero eran minucias al lado de mi felicidad.

-¿Por qué decidiste darte una nueva oportunidad con tu novio Arap Bethke?
Él es mi chico, nos dimos cuenta de que nos queríamos mucho, superamos la crisis y ahora nos adoramos con el alma.

-¿Cómo ha sido el regreso?
Lo más chévere de la relación es que trabajamos en lo mismo y entendemos los tiempos de ambos, no hay reproches por las horas o los minutos ni por nuestro ritmo loco. Nunca había tenido un novio que fuera mi amigo de verdad. Es mi parcero. Andamos bien y estamos viendo a ver qué pasa.

-¿Se trató de un retorno romántico?
Sí, nos extrañábamos tenazmente; volvimos en diciembre y nos fuimos a viajar juntos: estuvimos surfeando en México y como nos gustan los deportes extremos, la naturaleza, pasamos unos días divinos.

-¿Es el amor de tu vida?
Somos muy parecidos, como almas gemelas.

-¿Cómo es la Mafe empresaria?
Tenemos una franquicia de unas barras de jugo, por ahora funcionamos en un gimnasio reconocido de Bogotá y vendemos extractos de frutas y de verduras. La frutoterapia tiene poderes curativos y queremos que la gente vaya a tomarse un jugo según su necesidad: energizante, desintoxicante y adelgazante. A los clientes les vamos a brindar asesorías con nutricionistas y les venderemos vitaminas, todo un cuento de nutrición. Es innegable que uno es lo que come y es hora de empezar a educarnos, de aprender a comer y apostarle a la vida saludable.

-¿Y tú qué haces para estar así de hermosa?
Trato de estar siempre en movimiento, no me quedo quieta y así no lo quiera estoy quemando calorías frecuentemente. Siempre tomo vitaminas y como muy bien, sano, sin grasas, adoro el pescado y los mariscos. El yoga me relaja, siempre medito. Me fascina dormir, descansar es el mejor plan, el cuerpo te lo exige. Toda la vida he comido bajo en sal y en azúcar. Mi metabolismo es muy rápido, soy hiperactiva y si no puedo ir al gimnasio, escalo, troto, camino. Le ayudo a mi cuerpo con extractos de frutas, tomo de zanahoria, jengibre, apio y manzana.

-Cuando empezaste en la actuación, ¿imaginaste que sería así de fuerte el trabajo?

A mí siempre me ha gustado mucho trabajar, pero no imaginé que el ritmo de la televisión fuera tan pesado y acelerado, porque cada minuto de televisión es bastante costoso.

-¿Cómo recuerdas los frutos que dio tu personaje de Yésica en ‘Sin senos no hay paraíso’?
En Estados Unidos fue un hit y duramos tres meses de gira por allí, y me abrió un mercado muy interesante como actriz.

-Tras ‘Sin senos no hay paraíso’ y ‘Rosario Tijeras’, ¿cuál sería el paso actoral a seguir por María Fernanda Yepes?
Este trabajo es impredecible, pero quisiera hacer cine y teatro. En el cine puedes dar un mensaje mucho más concreto y directo. Al teatro quiero ir para poder crecer como actriz, allí quiero probarme.

-¿Qué planes tienes después de haber acabado con las grabaciones de ‘Rosario Tijeras’?
Lo más urgente será darme unas vacaciones, porque luego de ‘Rosario Tijeras’ las necesito, porque es muy fuerte llevarla a cuestas. Además no tuve descanso entre mis dos últimos trabajos en televisión, entonces traigo cansancio acumulado. ‘Rosario Tijeras’ ha sido uno de los personajes más bellos que he hecho, es un personaje que estoy segura nunca voy a olvidar y que me marcó muchísimo. Sin embargo, las jornadas de grabación fueron, fuertes y a estas alturas estoy súper cansada, por eso decidí tomarme unos días para viajar a México, descansar, creo que voy a apagar el celular, me quiero desconectar del mundo durante este tiempo que esté allá.