Sebastián Martínez


Sebastián Martínez, pese a su juventud pues tiene 29 años, es un actor maduro, sinónimo de talento, profesionalismo y versatilidad. Esa experiencia es la que quiere demostrar en ‘Rosario Tijeras’, en donde interpreta a Emilio, un joven adinerado y buena vida que estará detrás del amor de Rosario (papel que interpreta María Fernanda Yepes).

Cualquier persona al ver a Sebastián Martínez de lejos pensaría que se trata de un muchacho de no más de 25 años. Si bien todavía su edad (29) puede encajar en lo que se conoce como joven, Martínez es una persona sería centrada un su trabajo y sobre todo con un experiencia a nivel profesional, que muchos actores con más edad que él envidiarían.

Si bien su cara empezó a ser más familiar para los colombianos en estos últimos años luego de interpretar al terrible Elkin Montes en ‘La viuda de la mafia’ y creció más después de protagonizar ‘Juegos prohibidos’, este paisa criado en Bogotá tiene una trayectoria de más de 18 años en el medio artístico. Además, ya sea como actor principal o personaje secundario, en televisión o en teatro, Martínez ha brillado gracias a su versatilidad actoral y hasta por su talento para el baile, como lo demostró en ‘Bailando por un Sueño’.

El actor pasó cuatro meses en Nueva York, le apostó a conformar una familia junto a Kathy Sáenz, su esposa y, al lado de Shenoa, Alana (hijas de Kathy) y Amador, su primogénito que nació el 25 de febrero de 2009.

En la actualidad, convertido ya en padre, Martínez cree que aún le faltan muchas cosas por conocer, experimentar y por supuesto aprender, pero de las que está seguro que de a poco irá encontrando, como le pasó en ‘Rosario Tijeras’, serie en la cual interpreta a Emilio Echegaray, un personaje que lo ha llevado a aprender de un mundo que desconocía.

-¿Cómo es Emilio, en ‘Rosario Tijeras’?
Es un ser un poco mágico, muy particular. Trate de buscar referentes y nos los encontré. Es un tipo sin miedos, que vive la vida de una manera muy peculiar. Va contra y frente a todo, creyendo en lo que piensa: la libertad, la felicidad, en la buena vida y en amar a las mujeres. Me parece un ser increíble.

-¿Habías leído el libro antes de saber que estarías en el proyecto?
Sí. Me pareció mágico y pienso que Rosario también es un personaje con estas características. Es un personaje que reúne muchos ítemes de nuestra sociedad y de la mujer colombiana desde distintos puntos de vista. La historia en general es un reflejo de lo que somos, de una realidad que nos afecta a todos.

-¿Sufre algún cambio el personaje en su adaptación a la televisión?
De Emilio en el libro se habla muy poco; se habla más de Antonio, que es quien narra la historia. Emilio simplemente aparece como un gancho de Rosario muy sexual, muy físico. Acá los libretistas y también de la mano de Jorge Franco se le dio vuelo al personaje de una manera muy bonita. Es un personaje alegre, feliz y atrevido. Un tipo de grandes cualidades que tal vez en el libro no deja tiempo, ni espacio para marcarlo tan claramente. He aprendido mucho del personaje.

-¿Es cierto que te tocó adelgazar para personificar a Emilio?
Más que tocarme, lo decidí porque el personaje arranca de 20 años y luego pasan cinco, entonces quise adelgazar, bajar unos kilos para verme más joven, verme muy chiquito.

-¿Cómo fue la experiencia de grabar en las comunas?
Es una experiencia maravillosa y a la vez fuerte porque remueve muchas cosas que a lo mejor queremos ocultar o que queremos alejarnos para que no nos toquen. Entonces me ha parecido muy hermoso el hecho de entrar a nuestro mundo, a nuestro país, a nuestra cultura y a las dificultades que nos conciernen y sobre todo a la humanidad que hay allá, algo que muchos ven muy lejos.

-¿Cómo ha sido tu relación con el elenco?
Me he sentido muy a gusto. En cada producción con la que uno se encuentra se rescatan millones de cosas. ‘Rosario Tijeras’ no ha sido la excepción y el grupo humano me ha dejado muchas cosas como persona y como actor.

-¿Crees que si existen personas para las cuales amar es más difícil que matar?

Creo que para muchas puede ser así porque como me dijo un amigo: “amar es fácil, los complicados somos nosotros”.

-Después de más de 18 años de carrera, ¿crees que estás totalmente maduro en esta profesión o crees que aún te faltan muchas cosas por aprender?
Creo que Emilio, para mi, está siendo un paso importante como actor porque he tenido la posibilidad de trabajar en un formato distinto, con un personaje diferente, y siento que cada paso que se da, te hace madurar como actor, ese es el camino de quienes escogemos esta profesión.

-¿Por qué los televidentes no se pueden perder ‘Rosario Tijeras’?
Lo que puede llegar a llamarles la atención es poder ver un producto distinto y que está hecho desde el alma de la historia. Hemos podido llegar a contarla desde el corazón de la narración que son las comunas en Medellín. Todo este ambiente se siente y la gente va a poder percibirlo de una manera muy real.

-¿Cómo es la experiencia de ser papá?
La experiencia es maravillosa, es fantástico encontrar ese amor puro e infinito que hay hacia los hijos. Yo creo que a los que nos tocó ser papás, esa es nuestra misión en la vida.

-¿Y cómo es tu rol de vida de padre?
El mundo cambia de color. A través de un bebé recién nacido puedes ver a Dios y lo sientes, es una sensación indescriptible, es el mejor regalo que le pueden dar a uno. La mente fastidia a todos los padres, uno se preocupa y piensa muchas bobadas, pero apenas nace el bebé y lo tienes enfrente algo mágico pasa, estoy feliz.

-¿Te sentías inmaduro para ser padre?
No me siento tan inexperto pues ya he tenido una experiencia con las niñas de Kathy (Shenoa y Alana). Me pareció increíble que la vida me regalara un niño porque Kathy tiene dos hijas y este es el balance perfecto. El cambio llega sin uno darse cuenta, es una conexión con Dios, no a través de la misa ni de los rosarios sino de la meditación.

-¿Cómo fue el primer encuentro con tu hijo Amador?
Rarísimo, una mezcla de sensaciones. Puedo decir con honestidad que no me puse a saltar en una pata, no grité; me sentí confundido, extraño, pero al mismo tiempo lo amaba profundamente. Se me salieron las lágrimas, pasaba de un estado a otro y experimenté una cantidad de emociones increíbles. A la hora ya estás chiflado, es una locura, encontré mi droga.

-¿Tuviste miedo de ser papá primerizo?
No, me da fascinación de la perfección, de la bondad y de la grandeza de darle a uno ese regalo. Lo que se respira y se siente es de otro planeta. Cuando mi cabeza empieza a trabajar y me siento tenso, voy lo veo y lo beso y quedo en sobredosis de amor.

-¿Cómo crees que es la mejor forma de educar a tu hijo?
Ser flexible con los niños crea inseguridad porque van a pensar que a uno no le importan ellos. No me gustan los niños malcriados y voluntariosos.

-¿Es diferente la sensación con Amador, que con Shenoa y Alana?
Es diferentísimo. Es una especie del mismo hueco que se cava, pero ahora es más profundo, yo ya había sacado petróleo de ese pocito, pero ahora llegué más profundo.

-¿Cómo han asumido las hermanitas la llegado de Amador?
Le han recibido con mucho amor. Hemos estado muy pendientes de que no se les robe atención porque no es sencillo el proceso por el que ellas pasan. Hay que prestarles mayor atención.

-¿Te gustaría tener más hijos?

Creo que con tres ya tenemos suficiente.

-¿Y cómo ves ahora a Kathy, después de ese regalo?
Es divina, es el amor de mi vida, es una mamá hermosa, cada vez está más preciosa. Amador ha hecho que la ame más, sólo puedo conquistarla infinitamente y rogar que no se me olvide nunca que ahí está.

-¿Cómo eres como esposo?
Tengo mis “chocheras”, pero trato de aniquilarlas porque sé que “jartan”.

-¿Eres ordenado o desordenado?
La ordenada es Kathy, yo soy súper desordenado.

-¿Te gusta salir de rumba con Kathy?
Disfrutamos mucho nuestra casa, nuestra intimidad. Ahora disfruto mucho de mi espacio, de mi nido, de mi hogar.

-¿Cómo fue el matrimonio?
Muy emotivo, pero los matrimonios son jartos porque son aburridos los preparativos, pero celebramos con mucho amor.

-¿Lealtad y fidelidad te suenan a lo mismo?
Sí, se trata del respeto y es el mínimo acto de corresponder al otro ser.

-¿Eres fiel?
Sí, no puedo ser infiel, no está dentro de mi código.

-¿A qué le tienes miedo?
A Dios, pero no con miedo, sino un temor de fallarle.

-¿Se te ha subido la fama a la cabeza?
Muchas veces. Los seres humanos tenemos una lucha interna constante, pero así uno empieza a ser consciente y detectar que uno la está embarrando o no.

-¿Quién te ayuda a que la fama no te supere?
Mis padres, la crianza y los valores que me inculcaron. Kathy también me ayuda cantidades para ser una mejor persona, es mi ancla, la persona que está siempre para darme la palabrita que necesito.

-¿Y el genio te cambió?
Totalmente, ya no soy el malgeniado de antes. Llevo tres años como vegetariano y ya no soy tan agresivo. Ahora, percibo una sensibilidad por la vida y por los animales que sólo los vegetarianos experimentamos.

-Has trabajado en teatro y en televisión, ¿el próximo paso es el cine?
Cine es la meta, es el punto donde uno quiere estar. No se ha dado la posibilidad de hacerlo hasta ahora porque la televisión quita mucho tiempo y es difícil hacer una película en un hueco en el que no se esté haciendo una novela. Estoy convencido que cuando llegue el momento de hacer cine, será porque es algo muy especial. El cine me apasiona y sería increíble hacer parte del rodaje de una buena historia.