Víctor Mallarino, actor y también director


El colombiano Víctor Mallarino sigue siendo actor, mientras compagina esta profesión con la de director. Dirigió la telenovela ‘El Encantador’, que también actúa como cura.

A menos de que no le guste un personaje, Víctor Mallarino solo dirige los proyectos que caen en sus manos, pero como casi siempre coincide con personajes hechos a su medida, resulta haciendo las dos cosas al mismo tiempo.

Hace dos años lo hizo en ‘Muñoz vale por dos’ (en la última etapa) y poco después se le vio en los dos roles en ‘El encantador’. De sus oficios como actor y director habló este veterano colombiano.

-¿Te gusta actuar y dirigir en un mismo proyecto?
No. Si pudiera escoger, preferiría no hacerlo.

-¿Entonces por qué los aceptas?
Porque cuando el personaje es bueno y divertido, prefiero hacerlo que no. Ahora, si pudiera dedicar mi cabeza a una sola cosa, sería mejor. Es un poco atropellado estar haciendo una escena y tener que ir a ponerse una sotana (en este caso es un cura) y actuar.

-¿Cómo te sientes cuando actúas con un director menos experto?
Los directores no dirigen porque sepan más, ni porque sean ellos los que sí saben cómo se actúa en determinada escena. El director es el que cuenta la historia desde su punto de vista, es su forma de llevar la historia del papel a la pantalla, que es distinta a otro director.

-¿Para ti es fácil aceptar los conceptos de otro director?
Si es un director capaz, claro e idóneo, le acepto. Otra cosa es si estoy de acuerdo y me gusta. Los actores tenemos esa convicción eterna de gustarnos o no lo que está haciendo un director. Este es un trabajo de colaboración y generalmente entre productor, director y escritores siempre hay discusiones de por medio.

-¿Cómo diriges a los jóvenes, incluyendo algunos sin preparación?
El primer filtro lo hacemos desde las audiciones. Por fortuna hubo un eco y siempre lo he encontrado con Dago García (productor general de la telenovela), en el que ese tipo de personas, que solo se ocupan en pasar más tiempo en el gimnasio que en una escuela de actuación y solo les interesa la portada de revista, no estén en el elenco. Y aquí, no las hay.

-Como director, ¿intervienes en la elección de los personajes?
Sí. Aunque no siempre como directores tenemos la oportunidad de elegirlos.

-¿El reto de un director está en que el actor se ajuste al personaje?
Si la persona está fuera de casting es imposible. Es más fácil acomodar el personaje al carácter de X actor, porque uno arma los personajes desde el carácter propio. Uno no se transforma ni se convierte, hay que entregarle de uno para armarlo.

-¿Escoges tus personajes por el humor?
No, no solo hago personajes de humor. Aunque es un factor predominante en mi línea. Pero me gustan los personajes que tengan carisma, que sean memorables y con los cuales me divierta.

-¿Cómo preparas tus personajes?
Entre más experiencia, tengo más elementos para prepararlo, más conocimiento.

-¿Aún sientes nervios de enfrentarse a la cámara como actor?
Siempre. Los nervios deben estar. Si desaparecen es porque uno tiene baja la guardia y le dan un puño seguro. Siempre hay que estar cauto, respetar al público y sobre todo a los compañeros.

-Y entre la dirección y la actuación, ¿con qué profesión te quedas?
No compiten. No tengo ninguna preferencia. Me gusta controlar la historia. Me gusta mucho dirigir actores y cámaras. Me genera emoción ver que conté una cosa y generé emoción. Pero, también está el tema de estar en un personaje que a uno le gusta, bien armado y que guste. En mi caso es 50, 50.

-¿No crees que el tema de las pirámides está trillado?
No sé. Esa fue una de las primeras preguntas que me hice, incluso antes de que saliera al aire lo de RCN ('Inversiones El A.B.C'), que me parece una clara equivocación desde el punto de vista de haber intentado un 'Revivamos nuestra historia' en un episodio de la historia colombiana que no había terminado en el momento que resolvieron salir al aire. Eso no lo hubiera hecho nunca, porque en la ficción la hubiera tenido que terminar y en la realidad sigue sonando todos los días. Lo que es claro es que la historia de Caracol (‘El Encantador’), el protagonista no es David Murcia. Es la búsqueda de los colombianos por el atajo.