Anasol Escobar


La cantante colombiana Anasol enfrenta su primer reto actoral en la telenovela ‘Yo no te pido la luna’, de Canal Caracol. Se trata de un proyecto que rescata la trama de una mujer que comienza cantando en los buses y lucha por convertirse en estrella de la balada.

Ella recuerda momentos en los que corría de un lado a otro con su guitarra al hombro y sus composiciones y sus primeras presentaciones en Nueva York en bares pequeños en los que entonó las notas de sus canciones gratis esperando una oportunidad con alguna discográfica.

-Anasol, ¿qué significa ‘Yo no te pido la luna’ en tu carrera artística?
Es una producción con la que me siento muy identificada pues yo he luchado por más de once años para consolidar mi carrera como cantante.

-¿Cómo definirías a Juanita, el personaje al que das vida?
Ella representa la superación de una mujer que se escuda en la música, pero sigue el camino del romance. Juanita Román es una luchadora. Una joven perseverante con un sueño muy claro de ser cantante y en ese sentido me identifico plenamente con ella, con los obstáculos que le han tocado vivir para adquirir el éxito. A todos los artistas les toca superar pruebas que los van midiendo y les cuestiona: ¿de verdad, quieres este sueño? Siempre aparece la pregunta una y otra vez, a mí me ha pasado porque es un mundo muy incierto, me he sentido muy identificada con ello y Juanita transmite esa lucha.

-¿Y en qué te diferencias de tu personaje?
A Juanita le toca enfrentar la guerra de clases, que a mí no me tocó, pero a ella sí porque pertenece a una clase social humilde, sin mucha educación, y entra en contacto con una familia pudiente y con mayor nivel de educación y ese choque cultural es bien interesante. Ella muestra su nobleza y es un símbolo de superación de la mujer actual, es inteligente, pero a pesar de tener una vida complicada, sale adelante y lo logra, representa la esperanza para las mujeres que quieren salir adelante y no tienen muchas posibilidades.

-¿Ha sido fácil comenzar en el mundo de la actuación por la puerta grande?
No ha sido fácil, ya que estoy es un territorio nuevo para mí pues me siento como una intrusa, pero he decidido afrontar el reto junto a un elenco increíble (Talú Quintero, Kepa Amuchastégui, Maria Cristina Pimiento y Connie Camelo, entre otros).

-En la telenovela cantas baladas clásicas que son míticas de años anteriores, ¿temes que se te compare con los cantantes de esas canciones?
No. Estas canciones tendrán un nuevo estilo, el estilo Anasol. Ha sido un reencuentro con esas melodías y una aventura muy fuerte en la que he tenido que llorar a las 3 de la mañana para una toma en pleno centro de Bogotá (Colombia) y hasta dar unos cuantos besos al protagonista. Sin embargo no he parado de componer y sé que cuando termine la telenovela voy a grabar un disco. Además, esta experiencia me da la posibilidad de aumentar mis seguidores y de que otras personas conozcan mi trabajo. Me gusta el hecho de que puedo ganar la atención de mucha gente, después de una carrera que ya tiene un buen tiempo en la música.

-¿Dónde estuviste los últimos años?
Desde 1999, que tuve mi primer éxito ‘Pensando en desorden’, estuve en Bogotá y luego trabajé con Sony un segundo disco. Firmé con Univisión Récords y lancé el álbum ‘Anasol’ en 2005 -2006, que me dio una imagen en Estados Unidos, Puerto Rico y México y la posibilidad de dar a conocer mi música internacionalmente. Viví dos años en Estados Unidos y regresé a presentar un programa de música en Telmex, estaba escribiendo para la revista Shock y componiendo canciones, de las cuales dos fueron seleccionadas para la banda sonora de la serie ‘Los caballeros las prefieren brutas’, del Canal Sony. Con el disco ‘Anasol’ se reforzó la imagen en el exterior, pero cuando regresé a Colombia me propuse reforzar mi imagen en el país: participé en varios conciertos en Bogotá, como el de Nuestra Tierra, pero siempre como un esfuerzo propio, porque mi disquera no hace mucho énfasis en Colombia. Pero, los videos de mis canciones fueron número uno en Colombia, en City TV. Les fue súper bien, en México también uno de ellos fue número uno y otro fue nominado a los premios Lo Nuestro, que son los más vistos por los latinos en Estados Unidos.

-¿Cuándo fue la última vez que estuviste en Cali, tu ciudad?
A Cali voy cada cuatro meses. La última vez que estuve fue en la Feria, pero me encanta ir, además porque allá están mi papá, Manolo Escobar y mis hermanos Manuel Ramón y Laura Escobar, a quienes adoro.

-¿Cómo llegaste a la telenovela ‘Yo no te pido la luna’?
Mientras yo estaba en esa búsqueda, Dago García me vio en uno de esos videos, me llamó y me dijo que quería contar conmigo para un proyecto musical, presenté la prueba y quedé. Fue una gran oportunidad para mí porque mi labor de crear una carrera como cantante ha sido larga, llevo doce años en la música y eso fue precisamente lo que me llevó a esta grandiosa oportunidad.

-¿Y cómo decides actuar sin ser actriz?
No tenía en mente ser actriz. Cuando estuve tentada a serlo era muy joven, estaba en el colegio y allí era exitosa como actriz y cantante; yo era la protagonista de los musicales, pero decidí estudiar música y me fui a Bogotá con esa misión. Y a pesar de que tenía amigas muy cercanas que son actrices, como Juanita Acosta y Valentina Acosta, con quienes pude buscar esa oportunidad, nunca lo consideré porque mi camino era la música. Pero a veces uno hace algo con pasión y eso mismo lo lleva a otras disciplinas, como en este caso la actuación y ha sido una gran experiencia y me ha gustado mucho.

-¿Cómo te preparaste para enfrentarte a las cámaras?
Tomé cuatro clases con el actor John Alex Toro, yo no tenía ningún tipo de formación actoral, pero he sido una artista vinculada con las tablas porque he sido bailarina desde los 5 años, estudié diez años en la Academia María Sanford, en Ana Pavlova, en Calidanza, en Bogotá también y esa es mi parte actoral. No tenía formación como actriz, pero sí como bailarina, y John Alex me lo dijo: “tienes una buena formación como artista y eso te va a servir para la actuación, porque te va a aportar elementos diferentes que van a refrescar lo que haces”. Lo demás era ir tomando las instrucciones de los directores y de los actores, lo importante era tener la sensibilidad y yo la tengo, y así fue más fácil.

-¿Eres otra de las artistas que para conquistar el difícil mercado deben actuar en una telenovela y así surgir?
Mi caso es diferente. Yo tenía un recorrido artístico amplio. Había cultivado mis éxitos y tenía números uno en la radio, ya tenía discos, un nombre y ese bagaje en México hasta de cantar en bares en Nueva York. Pero sí es cierto que la televisión por ser un medio masivo ayuda muchísimo, es definitivo y acorta el largo camino de darse a conocer. Mis doce años en las tablas me han servido para llegar a esta novela, pero yo espero que la novela me sirva también para darme a conocer más como artista.

-¿Partes de tu vida fueron incluidos en el guión de ‘Yo no te pido la luna’?
No, para nada, pero Juanita y yo coincidimos en el deseo de triunfar y en los obstáculos. A pesar de que la novela no está basada en hechos reales de mi vida, sé que muchos artistas se van a sentir identificados con lo difícil que es salir al mundo y luchar por un sueño que para muchos es imposible.

-¿Cuál fue tu obstáculo para triunfar?
Vengo de una familia que viajó mucho tiempo por Europa y allí viví mi época dorada, pero mi papá fue víctima de la crisis económica de los 90 en Colombia y no me dio los medios cuando yo más lo necesitaba. A los 18 años tenía problemas económicos en casa, a pesar de venir de una familia educada de Cali (Colombia), y de todas formas me tocó esa lucha.

-¿El sueño de Juanita es sólo artístico?
No. La novela también es la historia de un amor imposible y un sueño imposible que se va vislumbrando para Juanita, pero el amor se le escapa y esa parte es dramática. Pero, Juanita siempre tiene suerte para sortear todas las trabas que le ponen muchísimos antagonistas a los que se tiene que enfrentar.

-Y a ti, ¿ el amor también se te escapa?
He sido una afortunada en el amor. Estuve tres años casada, fue una relación bellísima y ahora se terminó, pero es una persona que me amó mucho y que adoro y en este momento de mi vida estoy feliz. La carrera musical sí ha sido más tormentosa, ser artista es difícil y tiene muchos altibajos, pero mi corazón afortunadamente está muy bien. He estado a punto de decir: “¿será que ya no sigo más con esto?”, pero afortunadamente se perseveró y eso me ha ayudado mucho.

-¿Cómo pretendes competir con la historia de la vida real de la también cantante Marbelle?
Con la música de plancha (de balada), pero interpretada con mi sabor propio; tengo un estilo impregnado de las baladas anglo de ‘The Police’, ‘U2’ y ‘Sting’, que fusionado con la música de plancha ha dado un resultado fantástico. Son canciones románticas que a la gente le gustan mucho, de Paloma San Basilio, Daniela Romo, Yuri, Amanda Miguel y demás. Esto es ficción y nos da la posibilidad de jugar con la historia con muchos giros, color y con un elenco formidable como Ricardo Vélez, Ana María Trujillo y Ángela Vergara, entre otros.

-¿Cuál es el repertorio que cantas en la novela?
Son baladas pop de los años 80 de Ángela Carrasco, Mocedades, Ana Gabriel, Pandora, Janeth, Daniela Romo, Paloma San Basilio, Mary Trini, Franco de Vita y algunos más actuales como una canción de Coty, otras de Paulina Rubio, pero son baladas románticas muy conocidas, que la gente quiere mucho y que le recuerda una época de su vida.

-Naciste en Argentina por decisión de tus padres para augurarle un mejor futuro astrológico, ¿consultó la carta astral antes de aceptar este proyecto?
La propuesta me tomó por sorpresa, no tuve tiempo de consultar nada sino cuando me vi en el proyecto, pero después vi la carta astral con mi mamá y sí es un momento muy positivo para mí y lo que haga es ganancia. Pero, curiosamente, un día el astrólogo Mauricio Puerta me invitó a su programa y me dijo que estaba en un momento muy importante de mi carrera, y le dije: “pero cómo, dónde, yo no lo noto”, y a los dos meses me llamaron y gané el casting para hacer esta novela, o sea que los astros sí vaticinaron lo que venía.