Bella Calamidades

Lola se va a trabajar
con Doña Regina

Marcelo invita a unas fiestas a Lola
Al enterarse de que Aquiles le exige un dinero a Lola por el arriendo de la casa en la que vivió con su difunto padre; Lorenza decide cancelar esa deuda pagándole los dos meses que le debía al viejo avaro, que no es capaz de comprender que Lola era una niña que acababa de quedarse huérfana y que no podía pagarle. Y Marcelo enfrenta a Aquiles Barraza, exigiéndola que no vuelva a meterse con Lola. Disculpándose por haber entrado en su baño cuando él estaba duchándose; Priscila le explica a Marcelo que ella le besó porque la encanta y la interesa, pero Marcelo le deja muy claro a Priscila que él no siente nada por ella, pidiéndola que busque afecto en otra persona. Pero, Priscila sigue empeñada en conquistar a Marcelo; y ésta le pide que la bese, pero él vuelve a rechazarla y la dice que le hace pensar que es una desequilibrada mental, por lo que Priscila le da una bofetada. Para que Lola no se ilusione con Marcelo; Priscila le hace creer a Lola que ella es novia de Marcelo, ya que Priscila se dio cuenta de que Marcelo se está enamorando de Lola. Como se siente incómodo con Priscila; Marcelo tomó la decisión de irse de nuevo a la capital y, para evitarlo, Lorenza está dispuesta a echar a Silvana y Priscila de la hacienda, pero Marcelo no está dispuesta a echarlas por sentirse incómodo y por eso decide quedarse al lado de su madre, aunque ellas le incomoden. Invitándola a pasar juntos el día, Marcelo y Lola se van a las fiestas de Santelo, el pueblo de al lado de Horneros y, allí, Marcelo (tocándole la guitarra) le canta a Lola, y ésta canta con él mientras se miran con ojos de enamorados y, después, bailan juntos; aunque ella al principio estaba muy distante de él porque creía que Priscila era novia de Marcelo.

Lorenza y Regina compiten en un concurso de pasteles
Al regresar de la fiesta de Santelo, Priscila le reclama a Lola que se haya acercado a “su novio” Marcelo, pero Lola la dice a Priscila que ella no va a perder su amistad con Marcelo por ella, aconsejándola que reclame al que dice que es su novio. Para que su madre Regina ganase el concurso de pasteles, René (el hijo menor), en complicidad con sus otros hermanos, inyecta otro de sus experimentos en el pastel (al que inyecta varios tipos de alcohol) para que les guste mucho al jurado y así poder ganar el premio, todo esto a espaldas de su madre Regina. Cuando Lola estaba fregando el establo de las vacas; Juana avisa furiosa a Lola para que vaya con Lorenza al concurso de pasteles, ya que Juana está resentida con Lola porque Lorenza tiene más en cuenta a Lola, que a ella y, resbalándose, Juana se cae entre la mugre de las vacas. Aprovechando que sus patronas están en el concurso de pasteles, Nacho y Nicolasa se van a la casa de Doña Regina y, allí, él se disfraza de indio y hacen el amor apasionadamente en el cuarto de los hijos de Regina. Aunque el experimento de René funcionó y consiguió convencer al jurado para que ganase el pastel de Doña Regina; la tarta explota y cancelan ese premio. Y Lorenza gana el premio al mejor pastel, después de que estallara el pastel de Regina, tras el invento que inyectó su hijo René, quien le oculta a su madre que él haya intervenido en la explosión del pastel. Después de la explosión, Regina y Lorenza se lanzan varias tartas, pero ninguna de ellas se ensucian porque las esquivan, pero las tartas caen sobre unos y otros, y empiezan una pelea de pasteles. Y Lola sube al escenario a recoger el premio de su madrina, que así se lo pidió y todos se burlan de ella, cuando Fabián Poncela la presenta como “El alma en pena del cementerio”. Tras esta humillación, Lola se va de la fiesta, corriendo y llorando. Y Marcelo se va detrás de ella para consolarla.

Lola y Marcelo se besan
Hablando en el bosque, Marcelo y Lola se besan apasionadamente, pero Lola le acaba rechazando porque recuerda que Priscila le dijo que ella era la novia de Marcelo. Quejándose de su empleada Nicolasa; Regina halaga ante sus hijos el buen trabajo de Lola Carrero, ya que se dio cuenta de que ella se levanta desde la madrugada a trabajar con las vacas y que le sirve como compañía a Lorenza. Por la noche, la cama de René se rompe, además de ver varias plumas de un disfraz de indio; y éstos no saben que su empleada, Nicolasa se acostó en esa cama con su novio Nacho (capataz de la hacienda de Lorenza). Además, Nicolasa comienza a sentir celos al ver a Nacho tan unido a Lola, quienes estaban jugando al fútbol junto a Marcelo y, bajo la mirada atónita de Priscila y Silvana; Lorenza también se une al juego y, sin ninguna intención, Lorenza da un balonazo a Silvana, quien se pone furiosa. Entre tanto, Lola se alegra cuando Marcelo le contó que él no es novio de Priscila, como ella misma se lo hizo creer a Lola. Diciéndola que si prueba su nuevo invento se verá muy bella; Nicolasa acepta someterse al “eletrorizador” de René para cambiar su cabello. Priscila se adentra en el cuarto de Marcelo y lee una carta que él escribió, contando sus sentimientos hacía Lola, a la que aprecia y a la que está empezando a amar. Mientras que, Marcelo y Lola estuvieron a punto de besarse, pero ella le rehuye. Después de practicar con ella su aparato llamado “electrorizador”; René deja a su empleada Nicolasa con los pelos como si fueran hierbajos, por lo que Nicolasa está muy preocupada y teme espantar a su novio Nacho y que rompa su relación con ella. Y al día siguiente, Nicolasa comienza a llorar desconsolada porque Nacho la vio y se asustó. Después de varios experimentos, René consigue devolver el cabello natural a Nicolasa.

Renato y Romano son atrapados por Aquiles, después de intentar robarle la fortuna
Como están cansados de vivir todavía con su madre Regina; Renato le propone a su hermano Romano que vayan a la casa del viejo tacaño de Aquiles Barraza y le roben la fortuna que guarda en ella y, cuando Aquiles se va de su casa; Renato y Romano se adentran a su casa, que está llena de basura y de maniquíes de mujeres. Por más que registran la casa del viejo Aquiles Barraza; Renato y Romano no encuentran el tesoro, y Aquiles les descubre y les encierra en el sótano. Y Renato y Romano temen a Aquiles Barraza, quien les dice que les dejará encerrados por varios días, como escarmiento por intentar asaltarle. Mientras que, Doña Regina está muy preocupada por sus hijos mayores, a los que busca por todo el pueblo de Horneros y no les encuentra. Y al verla llorando por el paradero de sus hijos; Lorenza se preocupa por Regina. Por su parte, Silvana intenta sonsacarla a Lola si la gusta Marcelo, pero ella esquiva todas sus preguntas.

Priscila arroja una mesa contra Lola
Buscando a Renato y Romano; Marcelo llega hasta la casa de Virginia Dávila, quien le confiesa que mantiene un romance con Romano, a pesar de ser una mujer mucho más mayor que él, además, esta mujer sensual y mayor que ellos, se atreve a coquetear con Marcelo, quien la rechaza en todo momento. Ayudándola a subir una mesa; Lola comienza a discutir con Priscila, diciéndola que sabe perfectamente que ella no es novia de Marcelo y, por esto, Priscila se pone furiosa y arroja la mesa sobre Lola, quien se desmaya en ese preciso momento. Después de tenerlos dos días encerrados en su casa, Aquiles Barraza deja en libertad a Renato y Romano, exigiéndoles que no se atrevan de nuevo a entrar a su casa y, como Romano se enfrenta al viejo avaro, Aquiles le da un golpe con su escopeta y amenaza con dispararle si vuelve a enfrentarle. Por el camino, Marcelo encuentra a los hijos mayores de Regina y, de inmediato, Romano y Renato regresan a su casa, con su madre adorada (Doña Regina), quien les acoge con los brazos abiertos, aunque también les regaña duramente por haberse fugado sin decirla nada. Aunque Priscila se inventa que ella se resbaló; Lola sabe que Priscila lo hizo a propósito, pero ella se lo oculta a Marcelo y Lorenza, quien se pone furiosa con Silvana y Priscila por hacerla subir a Lola una mesa tan pesada por las escaleras. Instantes más tarde, Silvana y Priscila le hacen ver a Lorenza que Marcelo se ha podido enamorar de Lola y, por esto, Lorenza se pone de mal genio. Aunque al principio ellos no querían contárselo, Renato y Romano le acaban contando a su madre que fueron a buscar la fortuna de Aquiles Barraza, haciéndola creer que se quedaron encerrados en su casa, aunque en realidad Aquiles les encerró por intentar robarle su dinero. Dándose cuenta de que su hijo se enamoró de Lola; a Lorenza no le queda más remedio que aceptar que Marcelo rehaga su vida con la mujer que ame.

Marcelo y Lola estuvieron a punto de hacer el amor en el bosque
En la laguna del pueblo, Fabián Poncela y Esperanza (“La Coneja Capurro”) hacen el amor por el campo, y Regina y sus dos hijos mayores les descubren y, allí, Fabián les cuenta que Aquiles Barraza no está en su casa porque tiene invertido su dinero en negocios y guardado en varios bancos, ya que Doña Regina iba con sus hijos a disculparse con el viejo avaro. Una vez más, Priscila discute con Lola, exigiéndola que no vuelva a acercarse a Marcelo, pero Lola también la enfrenta diciéndola que ella sabe que intentó matarla cuando arrojó sobre ella una mesa, además, Lola le da una bofetada a Priscila, que no puede responderla porque Nacho se lo impide. Y siguiendo a Lola; Marcelo y Lola vuelven a besarse apasionadamente en el bosque y, esta vez, estuvieron a punto de hacer el amor, hasta que ellos se asustan después de que estallara otro invento del joven genio René. A pesar de que Lola cree estar traicionando a su madrina, Lola y Marcelo siguen con su romance, aunque ella le pide que dentro de la casa no se la acerque, por respeto a Lorenza. Instantes más tarde, Lorenza habla con su hijo Marcelo, quien la dice a su madre que él se interesó por Lola desde que la conoció cuando era un niño. Y Lorenza acepta esa relación pidiéndole a su hijo que respete a Lola y que no juegue con ella. Pidiéndole consejo, Lola visita a Don Pablo (el celador del cementerio), que le cuenta que se está enamorando de Marcelo, y éste la dice que si ella es correspondida, que siga adelante con la relación. Por otra parte, Regina se pone furiosa con sus hijos mayores Romano y Renato, al descubrir que ellos guardaban unas revistas de mujeres desnudas en su cuarto, exigiéndoles que no vuelen a llevar eso para no dar mal ejemplo a sus hermanos menores (René y Ricardo).

Angelina visita a su ex novio Marcelo
El cura del pueblo le aconseja a Regina que les dé mayor confianza a sus hijos para que lleven a las novias a su casa, evitando que éstos se metan en problemas con mujeres. Por el pueblo, Regina encuentra a Lola, a la que ofrece que se vaya a trabajar a su casa, pero Lola no acepta porque quiere estar al lado de Marcelo y Lorenza. Colocando el árbol de navidad, en una de las peleas de los hermanos Galeano; sin querer, arrojan el árbol contra Nicolasa, la empleada, aunque favorablemente no la ocurre nada. Por su parte, Marcelo y Lola van a llevarles regalos a los niños más necesitados del pueblo de Horneros. Aunque tiene que cenar por navidad con su madre, prima y tía; Marcelo al acabar sale con los demás empleados y baila con su amada Lola. Y Priscila se pone furiosa al ver a su primo Marcelo bailando tan apegado con Lola. Al día siguiente, Marcelo recibe la visita de sus amigos de la capital, entre los que llegan su ex novia Angelina. Y por tomar demasiado trago, Angelina se siente mal y se recuesta sobre la cama de Marcelo y, en ese momento, ambos comienzan a hablar acostados en la misma cama, donde ella le dice que ha sido el mejor novio que ha tenido, aunque dice que no quiere reconquistarla, y él la confiesa que cree haber encontrado el verdadero amor (al lado de Lola).

Lola se va a trabajar con Doña Regina
Aprovechándose de que Marcelo y Angelina se quedaron dormidos en la misma cama, Priscila desabrocha la camisa de Marcelo y, poco después, avisa a Lola de que suba al cuarto de Marcelo y, allí, Lola cree que Marcelo la traicionó con Angelina. Y Lola va hasta la casa de Don Pablo para pedirle consejo y, tras esto, Lola recuerda el ofrecimiento de Doña Regina para ir a trabajar a su hacienda y lo acepta, ya que no quiere sufrir al lado de Marcelo, creyendo que él la engañó. Con lágrimas en los ojos, Lola le dice a Lorenza que no puede explicarle por qué decidió irse. Y como Lorenza sospecha que Lola se va por algo relacionado con Marcelo; Lorenza va a preguntarle a su hijo, pero él dice que no hizo nada para incomodar a Lola. Y Marcelo va a hablar con Lola y, allí, Marcelo la besa apasionadamente, pero Lola le rechaza y le dice que no puede soportar que la haya cambiado por otra mujer, diciéndole que le vio acostado con Angelina en su habitación y, aunque Marcelo la dice que malinterpretó la situación, Lola decide irse porque no cree a Marcelo, que está furioso creyendo que Lola es una mujer muy celosa e ingrata por irse después de todo lo que hizo él y su madre por ella. Por su parte, Regina le advierte a su empleada Nicolasa que no debe de sentirse celosa de Lola porque ella vendrá para ayudarla en los quehaceres de la casa, además, avisa a sus hijos de que a partir de ahora cada uno de ellos tendrá un cuarto diferente. Y para evitar que Regina se aproveche de Lola; Lorenza realiza un contrato de trabajo para Lola, exigiéndola unas horas de trabajo, otras horas de descanso, un sueldo digno y el respeto de ella y sus hijos; y Regina tiene que firmarlo para poder contratarla. Al llegar a la casa de Regina; Lola les deja muy claro a Romano, Renato, Ricardo y René de que ella les tratará con respecto, siempre y cuando ellos lo hagan igualmente. Y Lorenza y Marcelo están muy decaídos por la marcha de Lola; todo lo contrario de Silvana, Priscila y Juana, quienes festejan que se hayan librado de Lola.

Romano intenta seducir a Lola
Como cree que Lola no confía en él; Marcelo piensa que lo mejor ha sido que Lola se distancie de él para puedan olvidar el uno del otro, mientras Lorenza se pregunta qué le llevó a Lola ir hasta el cuarto de Marcelo, sin imaginarse que fue Priscila quien la llevó hasta allí. En la casa de Regina; Lola tiene muy buena acogida, y Regina y sus hijos están encantados con su nueva empleada, aunque Nicolasa comienza a tenerla celos, al igual que lo estuvo Juana cuando Lola trabajaba para su madrina Lorenza. Por la noche, Romano va al cuarto de Lola e intenta seducirla, pero por primera vez una mujer rechaza a Romano. Al día siguiente, Doña Regina decide hacer una fiesta por su cumpleaños después de que sus hijos así se lo propusieran, ya que ella no hacía fiestas desde que murió su marido, invitando a los habitantes del pueblo de Horneros, excepto a Lorenza y sus familiares. Mientras tanto, Marcelo sigue recordando a Lola. En el cumpleaños de Regina; ella recibe un colgante que la hace emocionarse y, aunque eso se lo regaló el cura del pueblo (el Padre Cayetano), Regina está convencida de que se lo debió regalar Lorenza, y así es, pero Lorenza le pidió al Padre que no le dijera a Regina que ella se lo regaló.


Del 29 de marzo al 9 de abril de 2010