Christian Bach vuelve a ser una villana mexicana


Christian Bach se siente en un momento de mucha creatividad artística. La actriz, que inició su carrera interpretando personajes antagónicos, disfruta la dualidad de María Julia en la telenovela ‘Infamia’ (que es conocida en México con el nombre de ‘Vidas robadas’).

“Me divierte sobremanera la forma en la que María Julia Fernández Vidal utiliza y se sirve de los hombres”, dice Christian Bach acerca de la villana que encarna en la telenovela.

El personaje de la actriz rompe esquemas de visiones tradicionalistas: “Esta mujer que me tocó encarnar se permite libertades. Hay cuestiones que a los hombres se les aplauden y en las mujeres resultan reprobables. Para esta dama, esas diferencias convencionales no representan ningún problema. Es una villana con poder de selección. Ya tocaba que en una historia las mujeres usáramos a los hombres indiscriminadamente y sin remordimientos”.

Christian, quien ha disfrutado de un matrimonio feliz con Humberto Zurita desde 1986, es madre de dos jóvenes y talentosos hijos, Sebastián, quien se ha sabido cotizar bien tanto en telenovelas como en el cine, y Emiliano. La actriz que nació en Argentina pero se labró una gran trayectoria profesional en México, atribuye la armonía en su familia a que ha sabido equilibrarla como un equipo, y que al final de cuentas, su gran tesoro son sus hijos. “Ellos son el verdadero amor de mi vida”, afirma la actriz, quien en el proyecto que la trajo de regreso a la pantalla chica de México, después de 10 años trabajando fuera del país, interpreta a una villana poderosa que no cae en el maniqueísmo.

-¿Cómo definirías a tu personaje de Infamia?
Es un personaje muy atractivo, porque te diría que es la mentalidad de un hombre en el cuerpo de una mujer. Es como estamos acostumbrados a ver a los hombres en la televisión ejerciendo el poder, no compartiéndolo. Creo que los políticos me van a entender perfectamente a que me refiero (risas). Es una persona muy ambiciosa que no la detiene nada, lo imposible para ella es sólo un poco más difícil. A pesar de que es un melodrama, de un corte clásico, mi personaje es muy moderno, esto que estamos acostumbrados a ver en los hombres, que tienen amantes más jóvenes; lo aceptado en los hombres, pero no en las mujeres. Ahora, en esta época que se llama, como el cougar time en Estados Unidos, Demi More, las Madonas, este personaje en México no se ha visto. Entonces para mí es realmente muy divertido.

-¿En que te pareces al personaje?
A medida que me van dando capítulos, te diría que en nada. Esta mujer es casi una psicópata. O sea, es un personaje que no tiene culpas, que no tiene valores, es un personaje realmente muy difícil, porque yo soy una actriz vivencial.

-¿Qué es lo atractivo de esta mujer: su lado feminista o femenino?
María Julia es demasiado femenina, no feminista. En eso se parece a mí. Amo profundamente a los hombres y sus diferencias con nosotras. He tenido grandes ejemplos de masculinidad, desde mi padre, mi marido, hasta Ernesto Alonso y Emilio Azcárraga Milmo. Estoy con el hombre, no contra él y para mí eso es lo femenino. Pero es importante romper esquemas acartonados. Un hombre que anda con una mujer más joven, es un envidiado semental. En cambio, una mujer que tiene una pareja más joven, es una aprovechada, para los ojos de la sociedad. Esa situación simplemente refleja falta de tolerancia.

-Dicen que las villanas resultan más divertidas...
A mí me divierten más. Ernesto Alonso, con el que he trabajado más en mi vida, y ha sido mi pilar en la televisión, siempre me creó personajes fuertes, que de pronto tienen actitudes avillanadas, pero así es como uno es en la vida. A mí no me han tocado las protagonistas tan tontas, no me gustan. Uno tiene un cóctel de diferentes cosas, no hay personas tan buenas en la vida real, a lo mejor esas son las peores las que aparentemente son las mosquitas muertas.

-¿Por qué ‘Infamia’ cumplió los requisitos para volver a la televisión?
Hay un nuevo aire en Televisión Azteca, que se debe a la llegada de Alberto Santini. Él llegó a México tras triunfar en la televisión de habla hispana en Estados Unidos. Vino a hacer cambios y logró dar una nueva energía. Es un tipo trabajador y brillante, que gusta de los riesgos. El segundo punto que me decidió a aceptar el proyecto, fue trabajar con Georgina Castro (la productora), quien cuenta con 23 años que la avalan y muchos éxitos. En ella confío plenamente. El tercer punto decisivo es la historia de la pluma de Jorge Maestro, un autor argentino que tiene innumerables éxitos. Me gusta el estilo de los personajes, que no son los clichés a los que estamos acostumbrados. Aquí hay papeles matizados, al estilo de las miniseries anglosajonas, que son más humanas que la telenovela clásica.

-¿Valió la pena salir de tu zona de confort en Miami?
Creo que esos 10 fueron años productivos fuera de la televisión mexicana, porque gané terreno en cine. En Ecuador hice ‘La bienamada’. Después hice ‘La casa de las sanaciones’, un thriller al lado de Mauricio Islas. Luego protagonicé ‘Deseo’, una película producida por Diana Rood (Man of fire). Se trata del debut cinematográfico de Ari Borovoy y cuenta la historia de una mujer grande que se enreda con un chavito.

-¿Cómo has cambiado actoralmente desde tu primera vez en la actuación?
Uno en la vida va madurando como persona y, si eres inteligente, maduras como actriz, también. Yo siento que quizá mi forma de ver un personaje, mi forma de ver la vida es distinto, y eso va haciendo que tu no seas viejo. Ahora yo pienso en personajes de mi edad. Yo creo que la gente se desubica cuando no es congruente con su edad y los personajes que puede realizar.

-¿Y cómo te describirías?
Soy el común denominador de una mujer latinoamericana. Todos llevamos dos sueldos a la casa. Todas trabajamos y llevamos en una forma paralela, un hogar. En mi caso, soy abogada, soy bailarina clásica. Siento que la educación es la base de todo. Lucho por una igualdad con posibilidades para la gente. Creo en la educación gratuita. La gente tiene qué arrancar desde el mismo punto para poder desarrollarse. Después, según la tenacidad y las cualidades, hay diferencias. Creo que la educación es un cheque al portador que tarde o temprano se cobra, y que las oportunidades, a todo mundo se le presentan. Pero, no todo mundo está preparado para recibirlas. En cuanto mujer, me siento muy realizada. Mi prioridad son mis hijos. Creo que el amor absoluto son los hijos, lo demás es relativo, porque si te quieren, quieres. O sea como veo doy. Los únicos que pueden hacer lo que quieran y los sigues queriendo incondicionalmente, son los hijos. El que no los tenga o no los pueda tener, que adopte. Eso es algo en la vida que no se puede perder, es mi prioridad de vida. Como actriz, me siento muy desarrollada, muy contenta. Creo que lo más importante para mí es lograr un lugar en el público, de cariño, de prestigio y una carrera de años. Creo que el éxito lo puede tener cualquiera, no todos los buenos tienen éxito, ni todos los exitosos son buenos. Siento que en realidad es una cuestión de trayectoria, lo importante es la gente que se conserva durante muchos años, les puede gustar o no la película, o la telenovela, pero saben que es honesta la presentación.

-¿Y qué planes futuros tienes esperándote?
En septiembre de este año estaremos iniciando las filmaciones de la segunda dirección cinematográfica de Humberto Zurita (mi esposo), titulada ‘Me olvidarás’, de la inspiración del dramaturgo Engelberg Meyenberg. Será una coproducción de mi marido y mía, en sociedad con mi hijo Sebastián. Se rodará en Madrid, San Miguel de Allende y en la Ciudad de México. Trata la controvertida polémica de la adopción de niños para parejas gays. El protagonista es mi hijo Sebastián.

-¿Qué opinas de las adopciones por parte de las parejas homosexuales?
El tema va más allá de ser pro-gay o anti-gay, es más bien un asunto de alegrarse con la felicidad del otro. Eso es medular, que todo el mundo tenga la libertad de ser feliz como le parezca adecuado y sin escondites o remordimientos.

-¿Cuál es el secreto de tener un matrimonio tan estable?
El nuestro es un amor a prueba de lo que sea. Se fue fortaleciendo hasta hacerse indestructible con la llegada de los hijos. Ellos son el verdadero amor de mi vida. Uno aprende que las relaciones de pareja se convierten en el mejor espejo de la Ley del Talión (“ojo por ojo y diente por diente”). Se portan bien contigo, correspondes. Si se portan mal, reaccionas en consecuencia. Pero, Humberto y yo ya estamos más allá de todo eso. Somos un equipo y funcionamos en la parte que hace falta juntos y por separado. Somos grandes amigos y nos apoyamos incondicionalmente. Además, el divorcio es muy caro (risas).

-¿Tu esposo Humberto Zurita se llega a poner celoso por las escenas de besos?
A estas alturas, por favor. Esto es un trabajo y además un personaje de ficción. Si los chavos que empiezan en esta profesión lo tienen claro, más él, con tantos años en esto. Que tengas una pareja en la telenovela no significa que vayas a tener algo con ella en la vida real.

-¿Te gusta llevar el mando en una relación o se lo dejas al otro?
No hay un mando en una relación. Hay que ser cómplices de lo que vas a vivir. Es un juego de dos.

-¿Cómo cultivas la belleza interna y externa?
La interna, dándole la importancia a las cosas esenciales, que son mis amores, mi familia. La externa, tengo disciplina por el ballet clásico y contemporáneo. Soy bailarina. A partir de los 30 años, empecé a cargar pesas, a practicar kick boxing y spinning. Voy cinco veces al gimnasio y hago dos horas de ejercicio diarias; tengo una alimentación sana.

-¿Piensas en ser abuela?
Creo que para lo único que no estoy lista es para ser abuela. Tengo claro que en mi ciclo es lo consecuente, pero no sé si mis hijos estén listos para ser padres.

-¿Regresarías a abrirte camino nuevamente en tu país natal?
Ya no regresé nunca más a Argentina, más que de visita, y por supuesto, no hubiera podido tener la carrera que he tenido en México, porque la proyección que tiene México, no la tiene nadie.