Indhira Serrano juega a ser buena y mala


Indhira Serrano despierta pasiones no sólo por su belleza, sino también por sus personajes como Dora, la dulce y sensual bailarina de ‘El Clon’, o como la detestable Patricia en la telenovela ‘Amor sincero’, la telenovela basada en la vida de la cantante Marbelle.

La actriz nació en Barranquilla (Colombia) en 1976 y estudió Diseño Textil en la Universidad Autónoma del Caribe. La actuación le atrajo desde el principio y, cuando se decidió, logró papeles de niña buena como María José, la mejor amiga de Sofía, la protagonista en ‘La Costeña y el Cachaco’. También ha estado en telenovelas como ‘Todos quieren con Marilyn’, ‘Decisiones’, ‘La Traición’ y ‘Victorinos’, entre otras. Además, ha participado en películas en el cine, como en ‘Paraíso Travel’ o ‘Love in the Time of Cholera’ (‘El amor en los tiempos de cólera’).

Pero, como su belleza no podía pasar desapercibida, el modelaje la descubrió. Y le fue muy bien. Y en 2003 ganó un premio como la mejor modelo del año y la incluyeron entre las siete mejores modelos de Venezuela. Su belleza la llevó por el camino del modelaje y su talento, por el de la actuación. Pero, Indhira Serrano tiene un gran secreto. Además, tiene buena voz. Fue vocalista de un grupo de música electrónica en Venezuela. A Indhira le gusta el soul, el R&B y, por supuesto, la música africana, la que tiene sus raíces. Pero, Indira Serrano dice que su vida ahora está dedicada a su hija y a la actuación.

-¿Por qué crees que la telenovela ‘Amor sincero’ ha tenido tanto éxito?
Porque toca el tema de las familias que salen adelante, a pesar de todas las dificultades y que tratan de tener una mejor vida sin importar de dónde vengan.

-¿Cómo te sientes siendo la villana de la telenovela basada en la vida de Marbelle?

Hasta ahora había hecho personajes buenos, pero los malos tienen un encanto particular que estoy empezando a descubrir, me gustan. Es divertidísimo. Cuando se interpretan papeles de la buena, de la mejor amiga, te preguntas ¿será que yo puedo hacer que la gente crea en mí como alguien malvado, como alguien complicado? Este personaje me ha demostrado que sí. Eso me parece genial. Ha sido un reto chévere, pero a la vez muy duro. Si bien sabía que era la mujer que le quería quitar el esposo a la mamá de Marbelle, nunca me imaginé que sería la mala del paseo. Así que ha sido un poco sorpresivo todo esto que vivo con ella, pero amo mi personaje. Es muy raro verme porque uno siempre se ve a sí mismo, así no lo sea, como una buena persona y cuando aparezco en este personaje me digo: “¿cómo es que hago para hacer de esta mujer que hace cosas incorrectas e identificarme con ella?”. Eso logra que vea partes de mi que no conocía.

-¿Qué elementos has tenido en cuenta a la hora de construir a Patricia?

Me he basado en la historia, en el perfil del personaje y uso otros elementos de mi formación actoral que son secretos del sumario. Pero la idea es que cada vez que creo un papel nuevo busco elementos en ese personaje para trabajarlos, de tal forma que cada personaje se construye desde puntos distintos. A Patricia lo base mucho en su problema psicológico y mentalidad trastornada.

-¿Cuáles han sido los mayores retos que asumió con Patricia?
El acento, porque yo soy costeña y Patricia es caleña. También el de interpretar a una mujer que está un poco perturbada. Pero, para mí en general todos los personajes son un reto, en todos está el hecho de desdoblarte y salir de quien eres para convertirte en alguien más.

-¿Te sientes mejor siendo la buena de la historia, como en ‘El Clon’, o como la mala en ‘Amor sincero’?
En realidad todos creemos que somos buenas personas, pero estar conciente de que interpretas a alguien que está haciendo una cantidad de cosas equivocadas y hacer que sea creíble, es muy satisfactorio para la carrera. En todo el espectro de la actuación un actor no puede catalogar a un personaje como malo o bueno, eso le corresponde al público. En el momento en que uno encasilla al personaje en una categoría lo convierte en una caricatura, en algo falso. Además, a las personas más malvadas del mundo si uno le pregunta si son malos, responden que no y dan sus razones.

-¿Te reconocen por la calle?
Sí. Me encuentro de todo. La gente en Colombia me reconoce por la telenovela ‘Amor sincero’ porque ‘El Clon’ no se ha estrenado en Colombia, y ha gente que está muy clara de que es un personaje y me dice muy chévere el trabajo, y la gente completamente convencida que me mira con odio. Me dicen: “ya no te metas más en esa familia”.

-¿Qué harías si en la vida real te enamoras de un hombre casado, como en la telenovela ‘Amor sincero’?

Pues yo estoy enamorada de un hombre casado conmigo (risas). No sé, nunca me lo había planteado. Creo que me abstendría mucho. Nadie está exento de que este tipo de cosas le pasen, pero la forma en que se actúa hace la diferencia. Yo no quisiera nunca destruirle el hogar a una familia, no quisiera que un niño pasara por situaciones así por culpa de otra persona. Y por culpa mía menos.

-¿Qué fue lo que te atrajo del personaje para que quisiera interpretarlo?
Precisamente eso, era todo lo contrario a todo lo que había hecho en mi carrera antes. Era un personaje con una carga psicológica diferente muy fuerte. No era el típico personaje perfecto. Es un personaje que requiere una preparación, una credibilidad. Eso fue lo que me llamó la atención. Y por supuesto trabajar al lado de Rodrigo Triana porque nunca lo había hecho. Además, yo había estado trabajando con Telemundo, entonces fue como volver a la pantalla nacional colombiana. Y otro aspecto que me atrajo del proyecto fue trabajar con Marcela Benjumea, mi profesora en el Taller de Improvisación Teatro R101, en 2003. No había una forma de decir que no.

-¿Por qué en algún momento dijiste que eras como una gitana?
Porque, cuando un lugar se ha agotado y no me ofrece nada más, me voy a otro. Fue por eso que cuando terminé la universidad me marché a Venezuela, donde vive mi mamá. Años después, cuando ya había construido una carrera como modelo, regresé a Colombia para convertirme en actriz. Y muy pronto, además de las telenovelas, di mi gran salto al cine con sonadas producciones como ‘El amor en los tiempos de cólera’ y ‘Paraíso Travel’.

-Tu papel en ‘Paraíso Travel’ fue el de una pitonisa, ¿crees en las energías y en las fuerzas que emanan las personas?
Completamente. Sin ser alguien que acuda a brujos porque no es mi estilo, creo que hay una energía universal, creo que las cosas se manejan por karma. Pienso que si haces cosas buenas recibes cosas buenas, si haces cosas malas, recibes cosas malas. Creo en la energía de mi casa, en limpiar mi hogar, en poner velas, frutas, flores, en que hay gente que está mucho más limpia que otra y en que no hay gente buena o mala, sino que está revuelta o mucho más tranquila que otra. Trato de vivir en consecuencia con eso.

-¿Todavía trabajas en el modelaje o estás completamente dedicada a la actuación?
Estoy completamente dedicada a la actuación. El modelaje fue una época maravillosa en mi vida, pero como todas las épocas, tiene que pasar. Gran parte de lo que soy ahora se lo debo al modelaje, pero ya tenía que dar el paso siguiente.

-¿Qué es lo que más y lo que menos te gustó del modelaje?
Antes de ser modelo, yo era una muchacha de provincia, muy juiciosa, muy conciente de lo que quería hacer y hacia donde quería ir, pero muy ingenua y con un universo muy pequeñito. El modelaje me abrió las puertas del mundo. Y me ayudó muchísimo con la autoestima. Antes yo era una ‘nerd’ de colegio. Entendí que tenía unas características físicas que podían gustar y que podían darme una profesión, fue lo que más me gustó. Y viajar y conocer una variedad increíble de ser humanos, no los que sólo hablan de belleza. Lo que menos me gustó es que es una profesión donde encuentras mucha gente para la cual lo único importante es la parte física. A veces ves a niñas de 12 ó 13 años que piensan que siempre están gordas, que siempre están feas y toman decisiones equivocadas.

-También has sido cantante, ¿cómo te encontraste con la música electrónica?
Tengo la parte del canto muy abandonada. Cuando vivía en Venezuela entré a un grupo. Estábamos en un proyecto muy lindo, creando, componiendo, pero apareció mi oportunidad en Colombia y el grupo estaba proyectado como algo a muy largo plazo y tuve que tomar mi decisión. Está aplazadito. Yo sigo cantando, me encanta.

-¿Cómo es tu nuevo rol de madre?
Mi hijo Maximiliano tiene un año y cinco meses, pero desde que tenía seis meses yo ya estaba trabajando. Estaba en varios proyectos y tenía muy poco tiempo, pero cuando me mostraron los personajes de Dora (en ‘El Clon’) y Patricia (en ‘Amor sincero’), me gustaron mucho porque eran algo diferente a lo que había hecho. Saque las horas necesarias, los preparé, presente los castings y aquí estoy.