Juliana Galvis


Juliana Galvis, la actriz hecha azúcar. Bajo la piel de esta joven actriz se esconde una mujer dulce, emprendedora y que se declara enamoradísima.

Tiene voz dulce, como de niña consentida. Pero parece del tipo de los dulces duros, porque tiene carácter, aunque es una mujer consentidora que ha pasado las duras y las maduras para llegar a donde está. Su rostro, que dibuja una infantil y traviesa sonrisa, delata una niñez llena de recuerdos almibarados y en los que siempre aparece como un ángel protector su mamá. A ella, que la sacó adelante en medio de muchos sacrificios y con la ayuda de sus abuelos, no solo le debe lo que hoy es, una actriz de 29 años, administradora de empresas que dirige muy bien su vida y sus dividendos.

En su lista de experiencias más dulces deja en primer lugar el recuerdo de cuando a los 16 años le comunicó a Beatriz Valdivieso, su mamá, que quería dedicarse a la actuación y ella, sin pelos en la lengua, le respondió que estaba loca y que lo mejor era que estudiara una carrera seria. Juliana no contrarió sus deseos. Se matriculó en administración de empresas y apenas terminó materias viajó a Bogotá en busca de su “locura”. El primer mes fue duro por la estrechez del bolsillo y la escasez de amigos, y más todavía cuando su mamá le dijo que contaba con todo su amor, pero no con su apoyo financiero.

Mientras tocaba puertas, vivió de los ahorros que le dejó su trabajo como presentadora de un canal regional y a los dos meses de estar en la ciudad consiguió un apartamento bastante austero. Pero, las oportunidades, que muchas veces aparecen con un curioso disfraz, empezaron a surgir. La primera fue en un reality en el que se buscaba una presentadora
de farándula. Después de largas filas y una apretada eliminatoria, ocupó el tercer lugar, que le sirvió como trampolín para presentar dos audiciones. Ambas las ganó, pero escogió ser la protagonista de la telenovela ‘Me amarás bajo la lluvia’, sólo que terminó con el papel antagónico y Carolina Sabino con el que antes era suyo, por el temor de la productora ante la inexperiencia de Juliana, la debutante.

Desde su primera incursión en la televisión, ya han pasado varios años y ha evolucionado como actriz y la hemos podido ver grandes producciones como ‘La ex’, ‘Pura sangre’, ‘Aquí no hay quien viva’, ‘El Cartel’ y ‘El Encantador’, entre otras. Además, Caracol pretende estrenar próximamente ‘Por amor a ti’, donde Juliana vuelve a convertirse en villana.

-Juliana, eres muy dulce, ¿te gustan los dulces?
No soy tan golosa. Fui hipoglucémica por cinco años y no los probaba, por eso ahora con un helado gigante de arequipe con chocolate al mes quedo feliz.

-¿Qué es lo que más te gusta?
Actuar.

-¿Cómo terminaste en la actuación siendo administradora de empresas?
Trabajando mucho.

-¿Cuándo descubriste que lo tuyo era la actuación?
Desde que tengo uso de razón.

-¿Qué es lo más arriesgado que has hecho?
Dejar todo por perseguir mi sueño de ser actriz.

-¿Qué recuerdas de tu paso por el concurso ‘Se busca’?
Durante los dos meses del concurso tuve grandes maestros.

-¿Con qué te quedas, con ser actriz, presentadora o locutora?
Actriz.

-¿Recuerdas alguna anécdota de cuando trabajabas como presentadora?
Cuando era presentadora de noticias en Bucaramanga no pude contener las lágrimas al anunciar el secuestro de un avión de Avianca. Me costó el puesto.

-¿En qué te pareces a tu personaje de ‘El Encantador’, de Luisa, una joven adinerada y sofisticada?
Me parezco en lo trabajadora y perseverante. Nos ponemos metas y no nos damos por vencidas, pero nos diferenciamos en que yo nunca pasó por encima de nadie para cumplir mis objetivos.

-De los personajes que has interpretado, ¿cuál te ha gustado más?
Los últimos siempre serán los primeros.

-¿En qué te inspiras para crear un personaje?
Como hay personas en el mundo, hay historias para contar, ahí esta la inspiración.

-¿Con cuál personaje te identificaste más?
Todos tienen “algo” de mí.

-¿Cuál ha sido el personaje que más te ha costado interpretar?
Marina, en ‘Mujeres asesinas’.

-Una escena inolvidable...
La captura de Pepe en ‘El Cartel’. Fue exigente emocionalmente y con un gran contenido de responsabilidad social.

-¿Qué escena te costó más realizar?
Una con Ernesto Benjumea en ‘El Encantador’, porque no podíamos parar de reírnos.

-¿Quién es tu mejor crítico en la actuación?
Yo misma, porque uno nunca puede conformarse con lo que hace, porque siempre puede hacerse mejor.

-¿Eres perfeccionista o psicorrígida?
Perfeccionista.

-¿Con las grabaciones y el ajetreo, te queda tiempo para Bono, su perro?
En mi trabajo se aprende a sacar tiempo para todo.

-¿Cuáles son las cualidades de tu hombre perfecto?
Amoroso, trabajador, divertido y leal.

-Eres de relaciones largas, y antes de conocer a tu actual novio estuviste dos años sola, ¿cómo fue esa temporada?
Con los años da más miedo la soledad, pero estar solo tiene muchas ventajas, como saber exactamente qué se quiere y qué no en la vida personal y en la de pareja. Es muy valioso ese tiempo de absoluta independencia para poder salir y tomar decisiones.

-¿Y qué te llevó a dejar ese “enriquecedor periodo de soledad”?
Conocí a Pedro Dávila hace casi tres años, en esa época de soledad nos volvimos amigos. Éramos simplemente eso, no era constante, porque él salía con otras personas y yo también. Pero estaba siempre ahí. Y no sé qué pasó. De pronto un día lo mire de verdad y me di cuenta de que tenía cerca de mí a un ser humano maravilloso y que quería lo mismo que yo: involucrarse en una relación. Ahora que lo conozco le agradezco a Dios, porque sé que él es el amor de mi vida y me devolvió la fe en el amor.

-¿Por qué habías perdido la fe en el amor?
Los hombres ahora se pueden enamoran, pero no se entregan realmente. Encontrar hombres que luchen por una, de esos hay muy pocos, y Pedro es uno de ellos.

-¿Cómo es tu enamorado?
Él es un abogado de 30 años, pillísimo, que trabaja en ventas internacionales en Caracol. No es común ver a un hombre de esa edad que trabaje con tanta vocación y empuje. Hay muchos que piensan sólo en salir a rumbear antes que estabilizarse. Él es un hombre muy maduro y centrado.

-¿Cuál es el momento más dulce en tu vida?
Son varios. Cuando gané mi primer casting para comenzar mi carrera actriz. Los más especiales, mis cumpleaños, que me los celebraban en casa. Y los sabores más dulces, los besos y las caricias de mis abuelos.

-Y el momento más amargo...
Cuando murió mi abuelo, que fue como mi padre. Tenía arteriosclerosis, fue duro verlo conectado a tantos aparatos antes de su muerte.

-Cuando saliste desnuda en ‘Soho’ y en ‘Interviú’ dijiste que el topless no era un pasaporte a la gloria que querías conseguir, ¿cuál era esa gloria que querías tener?
Que la gente me respete y me valore por mi trabajo y no por mi apariencia.

-¿Crees que después de tu desnudo sí hubo un cambio de mentalidad con respecto a los desnudos?
Sí, eso se refleja en el contenido de las revistas y las reacciones de los lectores.

-¿Qué le falta por hacer en la vida?
Tener un hijo.

-¿Qué planes futuros profesionales tienes?
El futuro de nosotros los actores es tan incierto. Yo he estado descansando, levantándome tarde. Quisiera parar, tomarme unas vacaciones e irme a San Francisco, por ejemplo. Pero, de otro lado, hay una oferta televisiva muy tentadora. ¿Saldrá? ¿No saldrá? ¿Me iré a Estados Unidos? No lo sé, de lo único que estoy segura es de que necesitaba estos días para bajarle el ritmo a mi vida.