Bella Calamidades

Aquiles es el abuelo de Lola

Priscila y Silvana intentan alejar a Lola de Marcelo

Marcelo sigue inconsciente en el hospital, tras ser operado de urgencia por el balazo que recibió en el vientre; mientras que Lola espera a su amado, que la citó para recogerla después de que le contara a su madre sus intenciones de casarse con ella. Y Silvana mantiene dormida con calmantes a su hija Priscila, ya que está muy nerviosa y dice incoherencias desde que disparó sin querer a Marcelo. Y para tranquilidad de Silvana; Lorenza le explica a Silvana que no culpó a Priscila del accidente de Marcelo, haciendo creer a la policía que el revólver se disparó cuando él estaba limpiándola. Mientras tanto, Priscila sufre por Marcelo ya que cree que, si él muere, ella no podrá vivir sin él y con el remordimiento de haber disparado ella misma la pistola. Ajenos a lo ocurrido, el Padre Cayetano va hasta la casa de Doña Lorenza para hablar con Marcelo, pero en su lugar encuentra a Silvana, que le hace creer que Marcelo y Lorenza viajaron a la capital para resolver asuntos personales. Y Silvana y Priscila van hasta la iglesia para hacerla creer que a Lola que Marcelo la engañó porque él estaba comprometido en matrimonio con Priscila; aunque Lola no sabe qué creer porque la parece muy extraño que Marcelo haya desaparecido de un momento a otro. Después de que Romano rompiera con Carolina; Doña Gertrudis va a reclamarle a Doña Regina que Romano haya jugado con Carolina, ilusionándola con falsas promesas, a pesar de que Carolina perdona a Romano porque ella le agradece que haya roto con ella si en realidad no la quería. A la salida de la casa, Renato le pide a Doña Gertrudis que él podría remediar el desprecio de Romano, ya que él quiere tener algo serio con Carolina, que le atrajo desde el primer momento, pero ella se opone porque no está dispuesta que se rifen a su hija. Más tarde, Romano le confiesa a Regina que rompió con Carolina porque no ha podido olvidar a Lola.

Renato se hace novio de Carolina, la ex de su hermano Romano
Silvana sueña con que Marcelo se muera y tras esto, ella cree que Lorenza hará todo lo que ella quiere, vendiendo la hacienda y viviendo llena de lujos en la capital gracias al dinero de su cuñada. Mientras que, Renato le pide a Carolina que le dé una oportunidad a él mismo, para solventar ese vacío que la dejó su hermano Romano; pero la madre de Carolina (Doña Gertrudis) ahuyenta al muchacho a paraguazos, ya que cree que Renato debe de ser igual que Romano y que se burlará de su hija. Aunque, Renato no se da por vencido y, a espaldas de su familia, él logra seducir a la hermosa Carolina. Como no sabe qué le ocurrió a Marcelo y Lorenza; Regina manda a su empleada Nicolasa para que se lo sonsaque a Nacho, pero éste la hace creer que se fueron a la capital. Al despertar en el hospital, Marcelo le pide a su madre Lorenza que vaya a hablar con Lola para explicarla lo qué le ocurrió. Pero, Priscila y Silvana le aconsejan a Lorenza que no vaya a hablar con Lola para que no acuse a Priscila ante la policía de intentar matar a Marcelo. Por la noche, al descubrir de fiesta a Renato con su hija Carolina; Gertrudis y Mariano (los padres de Carolina) llevan a Renato hasta su casa, que le dan permiso a que siga saliendo con su hija, siempre y cuando él respete a Carolina.

Aquiles acoge a Lola, después de que intentaran echarla a golpes
Para evitar que Lorenza vaya a hablar con Lola; Silvana finge tener un fuerte dolor en el estómago. Mientras que, Priscila va a la iglesia, y se alegra cuando el Padre Cayetano la dice que Lola se irá del pueblo. En las fiestas del pueblo de Horneros, unos hombres que hacen fuego por la calle, sin querer, queman un camión, que estaba lleno de pólvora y, con tan mala suerte, que la pareja de enamorados de Renato y Carolina, que estaban por allí cerca, y sufrieron las consecuencias y, por las quemaduras, son internados de inmediato en el hospital de Santelo, donde ambos se recuperan satisfactoriamente. Para colmo, por la terrible explosión en el pueblo, todos culpan a Lola, entre los que se encuentran Silvana, Priscila, Juana, Virginia y Esperanza. Y Fabián Poncela le reclama al Comisario Romero que no estuviera en el pueblo en el momento que todos Horneros intentó golpear a la pobre Lola. Pero, favorablemente, Aquiles Barraza llega en el momento en el que los habitantes de Horneros pretendían sacar a Lola del pueblo a golpes y, por extraño que parezca, sale en su ayuda, que la defiende, enfrentándose a los demás con su escopeta, y se la lleva a su casa para evitar que la maltraten.

Lola descubre que Aquiles es su abuelo
Aquiles encierra a Lola en un cuarto grande, lleno de viejos muebles y oscuro, que la ventana da a donde él tiene a los cerdos y a su burro y, aunque ella teme que el viejo avaro la haga daño, él la promete que no la hará nada y que si lo desea puede ir al pueblo nuevamente para que la sigan maltratando. Cuando Lola descubre que está encerrada en su propio cuarto, ella piensa que Aquiles la encerró, pero él la asegura de que debió de atascarse la puerta y, cuando él abre la puerta un empujón; Lola le propina un golpe con un candelabro a Aquiles, creyendo que la iba a hacer daño y, en ese momento, Aquiles se desmaya del dolor que siente y, acto seguido, Lola descubre que Aquiles guarda una foto de ella misma cuando era una niña y fotos de su familia y, leyendo los documentos que él guarda, ella descubre que Aquiles es su abuelo. Después Lola busca Aquiles, que la apunta con una pistola, y furioso la echa de su casa, pero Lola consigue despertarle ternura cuando le dice: “quiero quedarme contigo, abuelo”. Mientras que, Doña Lorenza busca a Lola por el pueblo de Horneros para llevarla hasta el hospital y que visite a Marcelo, pero no la encuentra por ningún sitio. Cuando a sus oídos llega el chisme de que Lola se fue a vivir con Aquiles Barraza; el Padre Cayetano, Romano y Ricardo van a llevarse a Lola, pero ella defiende a Aquiles ante ellos y les dice que está bien allí y que está segura de que él no la hará daño. Tras esto, Aquiles organiza el cuarto de Lola, pero la exige que no vuelva a entrar a su cuarto a esculcar sus cosas. Más tarde, Doña Lorenza descubre que Juana, Silvana y Priscila atacaron a Lola en el pueblo, por lo que las recrimina que hicieran eso a Lola, advirtiéndolas que hará que Lola regrese a su casa, aunque ellas se opongan.

Lorenza no puede contarle a Lola lo qué le ocurrió a Marcelo
Cuando Juana, Silvana y Priscila descubren que Felisa (la empleada) le contó a Lorenza dónde se fue Lola; ellas la enfrentan, pero Felisa no se deja amedrentar y las dice que ojala Lorenza regrese con Lolita. Y aunque Lorenza busca a Lola en la casa del alto del yunque, de Don Aquiles; éste la recibe con su escopeta a Doña Lorenza, a la que amenaza con dispararla si no se va de allí, pero Lorenza no se acobarda y, desafiándole, se adentra en la casa del viejo avaro para poder hablar con Lola. Pero, Lola le dice a su madrina que no se irá de la casa de Aquiles porque es el lugar que la corresponde y donde siempre debió de estar y, sin poder contarla lo que realmente le ocurrió a Marcelo; Lorenza tiene que irse de esa casa, sin antes advertirle a Aquiles Barraza que no se atreva a hacer daño a Lola, a lo que Aquiles la responde que si Lola está en su casa es porque ella misma así lo desea. Aunque Aquiles intenta que Lola se asuste, contándola que su casa está llena de ratas, cucarachas y murciélagos; oponiéndose a dejarla ducharse y que vivirán con poca comida; ella no se asusta y pretende hacerle recapacitar a su abuelo. Y Aquiles se confiesa con Lola y la dice que él era el padre de su madre Dolores, que desconocía que él era su padre y le temía porque la seguía a todas partes, además, ella le aborrecía desde que se casó con José Carrero (el padre de Lola), por eso, Aquiles siempre odió a José Carrero, porque le apartó de su hija Dolores. Para no preocuparle, Lorenza vuelve al hospital y le hace creer a Marcelo que Lola se quedó en Horneros, cuidando al Padre Cayetano porque se enfermó; pero Marcelo no cree a su madre. Mientras que, Regina visita a su hijo Renato, que sigue en el hospital recuperándose de las quemaduras de la explosión; pero le oculta que su novia Carolina está muy grave, por esto, Doña Gertrudis y Don Mariano visitan a los Galeano a su casa para reclamarles que su hija Carolina esté agonizando en una clínica de la capital, culpando a Renato de haber llevado a su hija hasta aquel camión que explotó. Pasadas dos semanas, Priscila va a visitar a Marcelo para pedirle disculpas por lo ocurrido. Al regresar del hospital, Renato les dice a su madre y hermanos que vio en la clínica a Marcelo Machado y, por eso, ellos piensan que algo le debió de ocurrir a Marcelo y que se lo están ocultando.

Marcelo va a buscar a Lola a la casa de Aquiles Barraza
Aprovechándose de que el viejo Barraza fue hasta su casa para buscar los desperdicios de comida para sus cerdos; Ricardo se apresura, coge el coche y va hasta la casa del alto del yunque, en busca de Lola para pedirla que se vaya con él, pero ella se opone a separarse de Aquiles Barraza, sin desvelarle los lazos familiares que le unen a él, además, Lola le da una bofetada a Ricardo cuando éste insulta a Aquiles. Ajeno a esto, Aquiles les deja muy claro a Regina y a sus hijos Romano y René que Lola se quiere quedar en su casa a vivir, pero ellos no creen a Barraza. Después, Ricardo va hasta el hospital de Santelo para visitar a Marcelo Machado y decirle que Lola está en problemas porque se refugió en la casa de Aquiles Barraza y, aunque Marcelo no le cree, Nacho acaba confirmándoselo. Poco después, Regina va a preguntarle a Lorenza por qué está su hijo Marcelo en el hospital, pero Lorenza se opone a decírselo, además, ella le recrimina a Regina y sus hijos que le hayan molestado a su hijo Marcelo contándole donde se encuentra Lola, pues teme que Marcelo empeore al enterarse de eso. De vuelta en casa, le hace una advertencia a su nieta. Y Marcelo escapa del hospital y va hasta la casa de Aquiles Barraza para visitar a Lola.

Lola vuelve a distanciarse de Marcelo
En la casa de Aquiles; Marcelo intenta explicarle a Lola por qué se mantuvo alejado de ella todo este tiempo, pero no puede explicárselo porque Aquiles no les deje solos. Y Marcelo enfrenta a Aquiles apuntándole con su escopeta, pero Lola defiende a su abuelo interponiéndose para que no le dispare y, creyendo que Marcelo intenta burlarse de ella nuevamente, Lola echa de la casa a Marcelo, que niega en todo momento que haya estado en la capital preparando su matrimonio con Priscila. Para que Marcelo no piense que Lola está enredada con Aquiles Barraza; ella intenta decirle que Aquiles es su abuelo, pero éste le aconseja que no diga nada a Marcelo porque cree que él no la merece. Y acto seguido, Marcelo se desmaya, debido a que está débil por el disparo que recibió de Priscila y, en ese momento, llegan Lorenza y Nacho para socorrerle, llevándole a la casa donde se recupera del sobresalto. Mientras que, Silvana teme que Lorenza la eche a ella y su hija y que se queden en la calle sin dinero, por eso, Silvana piensa en llamar al inglés Rudy Wallpot, un pretendiente de Priscila, pero ella le aborrece porque ella sólo está interesada en Marcelo. Después de que Lola le demostrara que es capaz de enfrentarse a Lorenza y Regina por defenderle; Aquiles lleva a su nieta Lola hasta el lugar donde enterró a Dolores (la madre de Lola, que también es hija de Aquiles).

Priscila quiere irse para alejarse de Marcelo
Priscila vuelve a insultar a Lola cuando insinúa que debe de estar enredada con el viejo Barraza, pero Marcelo la defiende y la dice a Priscila que debería de irse de su casa porque lleva mucho tiempo allí y no hace nada y, muy dolida por este desplante, Priscila le asegura que la perderá de vista. Y Priscila decide irse de la casa, a pesar de que Silvana intenta convencerla para que se quede porque no tienen ningún lugar a donde ir. Por eso, Priscila va hasta el pueblo de Horneros para vender sus vestidos viejos a Doña Agapita y Don Teodoro y así conseguir dinero para poder buscar un nuevo alojamiento. Y el matrimonio conformado por Teodoro y Agapita se frota las manos con el negocio de los vestidos lujosos que compraron a Priscila, que pretende volver a París para casarse con un millonario (Gastón), al que conoció cuando vivía allí. Aún así, Silvana no quiere irse para volver a pasar necesidades y la suplica a su hija Priscila que no se vaya, pero como Priscila no quiere seguir en la casa al lado de un amor imposible; Silvana, a su pesar, decide acompañar a su hija. En la iglesia, Aquiles Barraza se confiesa con el Padre Cayetana, contándole que él es el abuelo de Lola, y el cura queda muy sorprendido. Por ello, el Padre Cayetano le dice a Pablo (el sepulturero) que no cree que Aquiles Barraza haga daño a Lola. Por la noche, Aquiles recibe la visita de su abogado, para firmar unos documentos. Y después, Aquiles le pide a Lola que le firme esos mismos documentos, sin saber lo que está firmando. A la mañana siguiente, Nacho le promete a Nicolasa que se casará con ella después del parto. Después de que él y Lola firmaran esos documentos, el desaliñado de Aquiles se va en un lujoso coche y con un maletín, no sin antes advertirla a Lola que no abra la puerta a nadie, haciéndola creer que tenga cuidado con el fantasma de la hermana de éste, ya que él dice que su difunta hermana Berta ronda la casa y que a veces le da por espantar. En esa noche lluviosa, Marcelo canta pensando en Lola, lamentándose de que esté viviendo en una casa donde estará pasando penurias. Y como Aquiles viajó; Lola tiene que quedarse sola y está muy asustada porque escucha muchos ruidos en esa enorme y vieja casa. Mientras que, Priscila vuelve a discutir con Silvana y se va de la casa, enfurecida, por esto, Marcelo corre en su búsqueda y la encuentra mojada por la lluvia y llorando en una cabaña.

Marcelo y Priscila hacen el amor
Cuando Lola está sola en la casa, por la noche, de repente escucha los pasos de alguien y, de repente, al abrir su armario, encuentra a su tía Marta escondida y, al verse, del susto, ambas comienzan a gritar desesperadamente y, al verla tan nerviosa, Lola tiene que tranquilizar a su tía pegándola una cachetada. Y Marta le exige a Lola que regrese a su lado, pero ella se opone, además, Lola le pide a su tía que se vaya de la casa, antes de que su abuelo Aquiles la vea. Al encontrarla llorando; Priscila despierta la ternura en Marcelo, que la explica que no la desprecia y que la parece una mujer muy atractiva y, por un impulso, Marcelo besa apasionadamente a Priscila y acaban haciendo el amor. Marta rehúsa a irse de la casa de Aquiles, y le cuenta a Lola que se casó con un miserable, llamado Gabino Crespo, que la maltrataba físicamente y la trataba como una sirvienta, y que éste la robó todo y no tiene donde alejarse. Y al contarla los maltratos que vivió con su esposo; Lola se da cuenta de que su tía Marta fue castigada cuando la trató a ella como su sirvienta. Como Priscila y Marcelo no aparecen; Silvana y Lorenza van hasta la comisaría para denunciar la desaparición de sus hijos. Cuando llegan a su casa, Silvana y Lorenza quedan muy sorprendidas al encontrar desnudos durmiendo abrazados a sus hijos, Priscila y Marcelo.

Lola tiene que defender a su tía Marta de su abuelo Aquiles
Aunque Marta intenta llevarse a Lola a la fuerza; Lola se opone y la da varias cachetadas para advertirla que no sigue siendo la Lola sumisa que conoció. Por eso, Marta intenta negociar con Aquiles para que eche de su casa a Lola y, así, ésta se vaya a su lado. Y Marta también le explica a Lola que su marido le quitó la casa y ahora está viviendo allí con una amante. Y Lola recuerda lo mal que lo pasó cuando era una niña delicada, que su tía Marta la maltrataba y la obligada a que fuera su sirvienta. Cuando Aquiles regresa a su casa, descubre que alguien está allí porque huele su perfume y ve que alguien registró su cuarto. Después, Lola se da cuenta de que su tía sigue allí y que estaba en el sótano intentando encontrar el tesoro de Aquiles. Y Marta vuelve a insistir en que Lola se vaya con ella, pero ésta se opone. Y Aquiles descubre a Marta Carrero e intenta ahogarla con sus propias manos, pero Lola consigue detenerle para que no lo haga y amenaza a Aquiles con abandonarle e irse con ella, si intenta golpearla. Lola le pide a su abuelo Aquiles que deje en su casa a su tía Marta, y éste tiene que dejarla para no perder a su nieta. Pero, Aquiles quiere pagarle a Marta Carrero con la misma moneda con la que recibió a Lola en su casa, y le exige a Marta que se convierta en la empleada de él y Lola para poder vivir con ellos y, como no tiene otro alojamiento, Marta tiene que aceptarlo. Lejos de allí, Poncela se lamenta de cómo está tratando el destino a Lola y no puede evitar contárselo a Romero, pues Fabián dice que al menos, con él trabajaba en un lugar limpio, y no ahora, que recoge desperdicios con el viejo Aquiles. Después de encontrar a “ma petite” (su hija Priscila) acostada con Marcelo; Silvana le exige a su sobrino que se case con Priscila. Como Juana rápidamente le chismosea a Nicolasa que Marcelo y Priscila se enredaron; Lorenza se molesta con su empleada, ya que no quiere que Regina se entere de lo que le sucede; pero ya es demasiado tarde porque Nicolasa se lo contó a sus patrones (Regina y sus hijos). Tras una extraña noche de confidencias, Marcelo pide a su prima que se case con él, advirtiéndola que nunca podrá tener su corazón porque ya tiene dueña y, aun así, Priscila acepta emocionada. Y Juana y Felisa (las empleadas) creen que su patrón ha tomado la decisión equivocada. Mientras Priscila no puede estar más feliz por su futuro casamiento con Marcelo y planean irse a vivir juntos a la capital, a pesar de que Lorenza no puede evitar preocuparse por su hijo, pero Silvana está muy contenta al escuchar la noticia.


Del 24 de mayo al 4 de junio de 2010
por TVE 1