Jorge Enrique Abello, de galán a villano


Jorge Enrique Abello habla de su nuevo rol en la producción del Canal RCN: ‘A corazón abierto’, donde deja a un lado a los galanes de la historia para dar vida al villano. Su personaje es un exitoso cirujano plástico reconstructivo, es un cínico y un conquistador; un médico seductor que hará de las suyas.

Al hospital Santa María llegó un nuevo médico que, aunque es muy bueno en su profesión y tiene todo el reconocimiento como uno de los mejores en cirugía reconstructiva, su actitud de conquistador nato lo meterá en serios problemas. Se trata de Mauricio Hernández, personaje interpretado por el polifacético actor Jorge Enrique Abello, quien hizo un trabajo de campo bastante amplio para darle vida a este controvertido hombre, con el único objetivo de seguirle los pasos a Alicia Durán (Carolina Gómez), su amante, y recuperarla. Además, de perturbar la vida de Andrés Guerra (Rafael Novoa), tratando de entrometerse en su relación sentimental con María Alejandra (Verónica Orozco).

Con personajes como Don Armando en la exitosa novela ‘Yo soy Betty, La Fea’, que le dio la vuelta al mundo, Eva y Juan Camilo en ‘En los tacones de Eva’, Fer en ‘Aquí no hay quien viva’, Abello ha demostrado su experiencia y versatilidad en el campo actoral. Ahora regresa a RCN con este fantástico personaje que desde el día de su aparición en la pantalla, atrajo la atención de los colombianos.

Pero, cuando Candelaria, su hija de ocho años, su “Cosita” hace su entrada triunfal, los ojos se le iluminan, la sonrisa se vuelve inmensa y transpira amor. “Tengo claro que ser papá es la labor más importante de mi vida, sin exagerar”, dice Abello.

Orgulloso de trabajar nuevamente en un proyecto en donde Fernando Gaitán está involucrado y vestido de cirujano, Jorge Enrique cuenta como fue el proceso de preparación de este personaje.

-¿Cómo definirías a Mauricio Hernández, tu personaje en ‘A corazón abierto’?
Mauricio es un médico, cirujano plástico especializado en reconstructiva. Es muy profesional en su medio, es un hombre muy reconocido, pero pareciera que nunca ha amado a nada ni a nadie, es como si no creyera en el amor. Digamos que viene a revolucionar el hospital Santa María. Se acostó con la esposa de su mejor amigo y se aparece ahora como si nada. Es descarado. Lo que pase con la doctora Rivas (Verónica Orozco) tendrán que descubrirlo los televidentes. El sarcasmo y el cinismo son herramientas de lenguaje que se utilizan para en vez de decir una cosa, decir otra, para darle dos sentidos. Por lo general esto es lo que hace el Dr. Hernández, un hombre inteligente que pone esa inteligencia al servicio de esa manera oscura como ve el mundo.

-Tu personaje es un cínico y conquistador, ¿te divierte dar vida al villano de la historia?
Hacer de malo es otro cuento. Siempre me lo gozo porque es sacar cosas que ni siquiera sabía que tenía dentro. Más que un “tumba locas”, creo que Mauricio Hernández, a quien represento, tiene un grave problema de moral. Es un gran profesional, pero sus valores en la vida no están muy bien definidos. Tenía un poco de miedo, pero está bien, salió chévere la historia, aunque en este negocio no hay nada seguro y eso lo hace más difícil. Saber que todo el esfuerzo para lograr comunicarse con el público se dio de buena manera, es una felicidad para mí y mis compañeros.

-¿Es sencillo darle vida a un hombre inescrupuloso como el Dr. Mauricio?
No es tan fácil, porque cuando miro las escenas y veo lo que él dice, me da miedo; es medio salvaje, un tipo que va para la que sea, capaz de hacer lo que sea con tal de lograr lo que quiere. Es audaz, inteligente, pero un problema para los que le rodean.

-¿Qué piensas de las relaciones que se dan en la serie?
El argumento se basa en la vida real. En este caso es un ambiente muy pequeño, un hospital, pero en cualquier medio porque las relaciones humanas son supremamente complejas y emocionales que se convierten en algo muy fuerte.

-¿Cómo fue la construcción de este personaje?
Después de hacer las pruebas para el casting, hice un trabajo de campo profundo, me senté con Gaitán y con Sergio Osorio, el director de la serie, para mirar cuál iba a ser la tendencia del personaje para después estudiar y estudiar mucho.

-¿Qué elemento diferenciador tiene este personaje a los que has interpretado en tu carrera artística?
El universo de Mauricio es muy diferente al de los demás, el hecho de que sea médico indica que tiene una vocación. No es un personaje con fisuras emocionales muy marcadas que determinen su carácter, todo lo contrario es sólido. Es un personaje muy rico de hacer.

-¿Por qué crees que ha tenido tanto éxito ‘A corazón abierto’?
Yo creo que es muy difícil hablar de la razón por la cual uno piensa que algo funciona o no funciona. Porque en este trabajo lo que aprendemos día por día, año tras año, es que definitivamente no hay fórmula. Creo que se debe a un equipo que se juntó y que funcionó, nos hemos divertido haciendo lo que hacemos y nos comunicamos cuando lo hacemos. Tiene buena calidad, efectos especiales, pero igual pudo haber sido un fracaso. La gente estaba esperando mucho en este momento algo diferente, pero no sabría decir en qué ha radicado el éxito.

-Nuevamente participas en un proyecto en donde está la mano de Fernando Gaitán, ¿eso te genera confianza o presión?
Lo que me genera es un orgullo grandísimo, él para mí es un maestro, un amigo, una persona a la que respeto y admiro profundamente, siempre es un placer trabajar al lado suyo. Somos grandes amigos y es un hombre que te permite explorar otras maneras de hacer televisión. Fernando tiene el tino de saber romper esquemas de una forma exitosa.

-¿Te ha resultado difícil creerte el cuento de ser cirujano?
Es complicado porque una cirugía requiere de muchos protocolos, del conocimiento de las herramientas, del lenguaje de los médicos, conocimiento del cuerpo, toca estudiar y trabajar, es jodido. Me tocó estudiar mucho, tuve la oportunidad de hacer una buena labor de campo: de hablar con médicos amigos, pues entré al equipo después de todos. Aunque no aprendí ni la mínima parte de lo que saben los médicos. Es una profesión de sacrificio y estudio. Les admiro. Por lo menos, ahora hago más preguntas a la hora de visitarlos.

-A muchas personas les da pereza ir al médico, ¿tú vas al médico cada vez que te sientes mal?
No, yo sí voy cada vez que me siento mal.

-¿Cómo te han parecido las locaciones de la serie?
El que hayan construido un hospital exclusivamente para grabar esta producción, deja mucho que decir. El interior del Hospital Santa María es un estudio impresionante, se ve como un hospital de verdad. Yo creo que toda la dirección de arte ha sido excelente.

-¿Alguna anécdota en las grabaciones que quieras compartir?
Con Santiago Moure somos amigos hace 15 años y nunca habíamos trabajado juntos, y la primera vez que nos encontramos en el set improvisamos una escena como de 7 minutos, nos regañaron, pero de la emoción lo hicimos. Fue muy divertido.

-¿Cómo es tu rol de padre?
Tener a Candelaria es uno de los sentires más bonitos que la vida me ha proporcionado. Hay una persona que te está pidiendo, hay que empezar de ceros, uno debe volver a renombrar el mundo para una personita, eso hace que sea lo más importante de la vida, ser mejor persona para ella. Nuestra relación es cercana, amorosa, intensa; deliro por Candelaria.

-Cuando estás junto a tu hija, ¿cuáles son los planes de padre e hija?
Por lo general la gente inventa muchos planes, pero los nuestros surgen sin muchos intentos: desde una tarde riéndonos y comiendo helado, hasta viajar juntos a la playa. Nadar con rayas, montarnos en paracaídas, bucear, hacer rápidos, contemplar a las tortugas marinas. Detrás de esos momentos sólo está el único interés de poder hacerlo juntos y de pasarla muy rico. Es una aventurera por naturaleza, ella es la que me los pide. Le encanta conocer. Por ejemplo, nos fuimos a Nueva York y ella fue la que me exigió ir a la Estatua de la Libertad, al Empire State; es una chiquita increíble.

-¿Cómo educas a tu hija?
Provengo del Gimnasio Moderno y allá manejábamos el concepto de la disciplina de confianza. Cuando cometías un error, tenías la posibilidad de ser escuchado, la capacidad del discernimiento. En la medida en que les des las herramientas, ellos podrán pensar y enfrentar los peligros del mundo. También le brindamos la posibilidad de equivocarse, de hablar honestamente y el día que toque hay que ser firmes, pero no concibo ningún tipo de maltrato en la educación de mi hija.

-¿Y Candelaria es tranquila con tus novias?
Desde que me divorcié sólo tuve una novia y del resto nada más, pues no le ha tocado sufrirlo. Un día me preguntó: “¿papi, por qué no te consigues una novia, le decimos a mi abuelito Hugo que te haga una de madera para que te acompañe a grabación y a tus cosas?”. Y yo le dije: “¿una novia de madera, no va a pensar?”. Y ella me contestó: “¿para qué quieres que piense?”.

-¿Pero no te hace falta una novia?
Antes sí, ya no. Tengo muchas amigas que me acompañan, que están ahí cuando las necesito, pero ando en un momento en el que disfruto mi soledad, estar conmigo mismo.

-¿Cómo es tu relación con Marcela Salazar, tu ex mujer?
Nos divorciamos en el 2006, pero seguimos siendo una familia. Ella es la mía y yo soy la suya. Hoy el mundo se mueve de modos distintos, surge la posibilidad de ser infinitamente cercanos para construir una familia. Ella me cuenta todo, yo también. Tenemos una relación linda, hace mucho dejamos de tener discusiones, todo funciona en virtud de mejorar, nos movemos en torno a nuestra hija, es algo muy bonito todo esto.

-¿Y te volverías a casar?
Últimamente sólo me planteo las posibilidades que me dé el presente, de lo otro, no lo sé.

-La última vez que te vimos fue en ‘Aquí no hay quien viva’, ¿qué has hecho desde entonces hasta el día de hoy?
Después de ‘Aquí no hay quien viva’ me dediqué a descansar porque estaba agotado, retomé fuerzas, me dediqué a viajar con mi hija. Y ya llevo un año grabando ‘A corazón abierto’.

-¿Es tan importante el físico para ti?
Existe una premisa de los samuráis: dicen que siempre deben estar perfectamente bien arreglados porque es una forma de dignidad frente al combate. No me ufano de qué tan bonito soy, trato de verme seguro y de estar bien.

-¿Te ha resultado duro llegar y pasar los 40 años?
No, no es tan dramático. Cuando has pasado los 40 y la sucesión de fracasos de la vida puede ser abundante, sólo te dan ganas de tratar de mejorar, de transformarte, de ser una mejor persona y yo sí he aprendido de los errores de mi vida, estoy tratando de formarme y hoy tengo una mirada distinta. Cuando veo al espejo no veo los años. Ahora no estoy haciendo mucho ejercicio, pues tengo una hernia cervical, el trabajo me indicó el cambio de look y eso oxigena. Cambiar es importante.

-¿Qué recuerdos tienes de tu personaje más exitoso, Don Armando, de ‘Yo soy Betty, La Fea’?
Don Armando es un personaje que me ha dejado mucho porque me da un reconocimiento muy bonito. Le tengo cariño, pero es parte de mi pasado. Pero para mí no se volvió un ancla. Gracias a Dios he podido evolucionar y hacer otras cosas. En el caso de Anita (Ana Orozco, “Betty”) ha sido diferente, porque ella ha querido criar a sus hijos y eso está bien. Pero te digo algo, es una actriz divina y un gran ser humano.

-¿Es cierto que te llamaron del Canal Caracol para trabajar allí y dejar el Canal RCN?
Sí, me llamaron. Han llegado propuestas, pero mi manager es la que negocia.

-¿Qué te gustaría hacer después de terminar las grabaciones de ‘A corazón abierto’?
Me gustaría interpretar personajes en el teatro, personajes que me permitieran viajar más a mi interior, personajes shakesperianos. Uno sería el de la historia. Me gustaría interpretar George, el borracho de ‘Quién le teme a Virginia Wolf’.

-¿Y tienes proyectos de cine?
Yo me formé en cine. Me preparé para ser director y en algún momento rodaré mi propio proyecto. Llevamos como diez años retocando un guión, así que vamos a ver cuándo se nos hace realidad.