Lorena Rojas superó el cáncer con dificultades en el camino


Lorena Rojas confiesa que Telemundo le ofreció la mitad del sueldo “como si el cáncer me hiciera valer menos”, cuenta la hermosa actriz.

Hace dos años, Lorena Rojas nunca había soñado, ni en sus peores pesadillas, lo que le iba a tocar vivir. En pleno éxito de su carrera, protagonizando novelas que estaban dando vuelta al mundo como ‘El Cuerpo del Deseo’ y ‘Pecados Ajenos’, la actriz mexicana fue diagnosticada con cáncer en uno de sus senos.

El mundo pareció caérsele encima: sin seguro médico, con un contrato de exclusividad con Telemundo a punto de finalizar y viviendo en Miami, lejos de los suyos, Lorena pensó que no la iba a poder librar y eso que lo peor aún estaba por venir, porque en la primera cirugía para extraerle el tumor maligno, le encuentran uno más grande que hace que su cáncer sea diagnosticado como avanzado.

Sin embargo, Lorena tal como el título de la canción que se convirtió en su himno “no se dio por vencida” y luchó pese a que muchos le dieron la espalda, como el caso de Telemundo que la dejó sin contrato y que incluso no le dio el dinero que se recaudó de los auspiciantes de un evento que hicieron en su nombre, otros la sorprendieron con su ayuda, incluso hoy ella misma dice que no cambiaría nada de lo vivido en donde hasta se convirtió en la vocera hispana de la prestigiosa fundación ‘Livestrong’. Además, Lorena Rojas ha conseguido firmar un contrato con TV Azteca, y viajará próximamente a México para protagonizar una telenovela.

-Lorena, ya el cáncer está fuera de tu cuerpo, ¿qué sientes cuando miras hacia atrás?

Siento que pasó muy rápido, fue una experiencia que me hace la mujer que soy. No lo viví de una manera tan difícil porque afortunadamente me informé, hoy somos 28 de millones de personas padeciendo cáncer y debemos informarnos. El trayecto fue difícil, alarmante, me espanté y tomé cartas en el asunto, pero fue una enseñanza maravillosa, no cambio para nada los días que viví, lo que me hizo ahora la persona que soy. Fueron casi dos años desde que me diagnosticaron y ya estoy de salida.

-¿Por qué no cambias nada de lo que viviste?
Tengo una visión muy diferente de las cosas, siento que he crecido y no sólo físicamente sino emocionalmente, te crece el corazón, los sueños, las esperanzas y la fe. Crecer duele, pero me siento un ser mucho más aterrizado, no más evolucionado porque el haber estado enferma no me hace una persona más valiosa o inteligente que los demás, en absoluto. Tengo mis prioridades reorganizadas y me queda más claro la visión de mi camino: lo que he hecho, lo que queda atrás y lo que viene. No me cambio ni cambio cada uno de los días que viví, ni las alegrías, ni las tristezas, ni los dolores. El cáncer no es lo mejor que me ha pasado, no soy la mujer que un día soñé ser, pero soy la mujer que yo quiero, que puedo y que he decidido ser.

-Hubo personas claves que te mantuvieron positiva, ¿quiénes son y de qué modo lo hicieron?

Mi familia ha sido el estandarte y el pilar de mi vida, no sólo en este momento, sino siempre. Mi madre, por encima de todas las cosas, mis hermanos, mi papá que juega un rol muy importante en mi acercamiento por ‘Livestrong’. En realidad él es mi padrastro, pero no me gusta decirle así porque se encargó de nosotros desde muy niños y para mí es mi papá. Y personas que fueron fundamentales, Mari Urdaneta que es mi manager además de mi gran amiga, Sol Mari que es mi estilista, gente que en realidad estuvo viviendo día a día mi enfermedad. Hay una mujer muy importante que es Mayte Prida que fue un angelote que se cruzó en mi camino, yo no tenía seguro médico, todo se anunció en un programa de radio en Miami con Javier Ceriani, él fue un trampolín y una voz muy fuerte que me ayudó en mis primeros días de diagnóstico, gracias a ellos dos pude hacer mi tratamiento y que las cosas no fueran tan costosas.

-Dices que tu padre fue una persona clave, ¿por qué?
A él le gusta darle a las personas su espacio, cuando recibí este diagnóstico, él se mantuvo al margen pero asomándose de una manera muy provechosa, cada vez que hablaba con él era darme una energía de gran positivismo. Acababa de recibir el segundo diagnóstico, me llamó y me dijo: “yo nunca te he pedido nada, pero hoy quisiera que leas la biografía de este ciclista Lance Armstrong”. Sabía quién era y qué hacía como cuatro años que se habían puesto de moda las banditas amarillas de su fundación. Compré el libro y lo leí en dos días. Me aferré a él como si fuera mi Biblia, a su fuerza, a sus padecimientos y me identifiqué con todo lo que este hombre vivió. Me di cuenta que no era la única que tenía todas estas bajas y altas, a él le pasaba lo mismo, como también le pasó a Mayte Prida, a Soraya que en paz descanse. No era sólo yo la que tenía tanto coraje con la vida. Lance en ese momento perdió el apoyo de su patrocinios más importantes a la hora que manifestó que tenía cáncer. Yo perdí mi contrato con Telemundo, no me lo renovaron y sentí que todo era contra mí, pero me di cuenta que es un estigma social. La enfermedad de cáncer es un problema que debe ser una prioridad mundial, porque es muy difícil que ahorita logremos que la sociedad entienda que esta enfermedad es curable y que uno puede regresar a sus actividades físicas y mentales igual que antes.

-¿Escribirás tu propio libro para ayudar a otras personas?
Me lo han planteado, me han puesto a pensar un poco más en la idea de escribirlo, pero todavía no lo tengo muy claro. No quiero aparecer como una oportunista. Hay todavía muchas dudas que me quedan a lo largo de este camino, todavía me quedan un par de cirugías, estoy recuperándome de la quimioterapia, como y no me sabe la comida, no huelo las cosas, mis cambios de emoción son muy drásticos, estoy padeciendo todavía los estragos de la medicina que es muy fuerte, quiero sentir que estoy un poco más cerca del final de este ciclo, quiero tener un poco más de conocimiento acerca de lo que he vivido, en unas bases mucho más sólidas que tengan un fin, una orientación y no nada más una novelilla que yo pueda vender.

-En medio de tu cáncer se acabó tu contrato con Telemundo, ¿qué sentiste en el momento en que te quedaste sin trabajo?
Definitivamente no hubo propuesta. Hubo un tipo de acercamiento con Mari, mi manager, en el que se habló de un problema que tenía que ver más con lo económico, que ya no podían seguir cubriendo lo que yo valía en ese entonces y le ofrecían a Mari la mitad de lo que yo estaba cobrando, a lo mejor creyeron que como yo había tenido cáncer ahora valía la mitad. Pero no, ahora vengo renovada, mejorada, ahora valgo muchísimo más. Terminaron con mi contrato en el momento en que me estaba sintiendo peor física y emocionalmente y ahí fue cuando me di cuenta que más que nunca yo tenía que seguir en esta misión, que tenía que hacerlo, que no era yo la única, que el estigma social es muy fuerte, que hay mujeres que son rechazadas no sólo en sus trabajos, sino hasta por el mismo marido. Mujeres que prefieren quedarse calladas y dejarse morir antes de ser rechazadas por la sociedad y su familia. Yo creí que eso estaba muy lejos de la realidad, pero me ha tocado vivirlo en carne propia, como le tocó a Lance, vivirlo también cuando perdió sus patrocinios, y te das cuenta que tienes la responsabilidad de tu vida, tengo el poder de convocatoria de los medios y de tanta gente que se acerca y se identifica conmigo, se me hacía muy egoísta de mi parte de no seguir compartiéndolo y dar un día a día lo que estaba sucediendo, siempre he sido muy reservada con mi vida privada, no me ha gustado contar ni con quien ando, ni que coche tengo o donde vivo, pero creí que este era un momento de no ser egoísta y que la gente entendiera a través de mi historia, como podía una mujer que está atravesando lo mismo que yo, aferrarse a las cosas e informarse y salir adelante, se convirtió también como en un reto más personal.

-¿Crees que la actitud de Telemundo fue por ignorancia?
Pues no, me dio muchísima pena ver que esto podía suceder en una empresa así, me dio mucha tristeza. Yo no tuve duda alguna que iba a salir adelante, que iba a regresar a trabajar a otra empresa, porque si hay algo que tengo muy claro es que soy una mujer fuerte, luchadora, talentosa, no me cabe la menor duda que yo no soy un par de senos, que valgo muchísimo más que eso, independientemente que la cirugía reconstructiva ahora haga maravillas, yo estaba segura de lo que valía, mucho antes de la enfermedad lo sabía y después de la enfermedad puedo decir que soy un estuche de monerías, que me he hecho una mujer mucho más fuerte y que defiendo otros valores, y otra dinámica, nunca me quedó dudas que iba a salir adelante, con esa empresa o con la que fuera y por algo pasan las cosas, a pesar de que me las vi muy difíciles en ese momento porque yo no tenía seguro médico y me cortaban en el peor momento mi ingreso de dinero, sin embargo no dejé de trabajar un solo momento. A las dos semanas que me realizaron la mastectomía, ya estaba haciendo fotografías, dando entrevistas, en la quimioterapia no dejé de trabajar, hacia presentaciones, viajaba a México, seguía componiendo canciones. No dejé al lado mi vida, ni la creatividad ni la productividad de mi mente, siempre supe lo que valía, por algo pasan las cosas. En un par de semanas estaré yendo a México a firmar con mi nueva empresa y eso tenía que llegar, que suceder. Me siento muy querida, me están cuidando, consintiendo y 'apapachando'. Cada quien tiene las cosas que merece, y yo he trabajado muchísimo para no fallar y sé que vienen puras cosas buenas.

-Telemundo realizó un evento en tu honor, un programa especial con estrellas y cantantes, para recaudar fondos, ¿ese dinero se te entregó?
En un principio se había hablado que era para recaudar fondos, pero después yo no entendí qué fue lo que pasó. Se llegó nada más a la conclusión que sería un programa para crear conciencia y era en realidad lo que más me importaba, se reunió a una cantidad de artistas sin precedentes y recibí un sueldo como conductora.

-Sin embargo a la prensa se dijo que todo el dinero de la publicidad y de los auspiciantes se te iba a dar a ti para ayudarte en tu tratamiento...
A nosotros a la mera hora del final se nos dijo que no se había recaudado el suficiente dinero. Yo recuerdo que hubo muy buenos patrocinios, pero según ellos lo poco que se había recaudado se había tenido que utilizar para la producción del programa por lo que pues no, no se vio nada de eso, pero bueno, me quedo con lo que yo entregué que fue mi corazón, fui, participe de un programa en donde pude crear conciencia y se logró, se me pagó un sueldo por mi participación como conductora, vocera y producción y hasta ahí quedó. Ya después yo me fui a mi cirugía y la que se encargó de eso fue Mari porque yo no me quise involucrar emocionalmente porque estaba un poco afectada, pero ya pasó. Hay muchas preguntas al aire, sin embargo ya le di vuelta a la página, estoy en otra situación, en otra empresa, agradezco hasta donde me brindaron, me quedo con el hecho que hice tres producciones maravillosas y hasta ahí.

-¿Qué compañeros y colegas te acompañaron en esta etapa?
Muchos, incluso personas que no tenía ni idea que se iban a contactar conmigo, como dicen “los amigos se conocen en la cárcel” y es verdad porque me di cuenta que tenía amigos muy importantes, como también me di cuenta que tenía otros que decían llamarse mis amigos y que en realidad no lo eran. Es un camino muy raro porque se fortalecen las amistades y otras de plano se desaparecen como fantasmitas. Quienes te demuestran que son tus amigos o tus ángeles de la guarda se quedan para toda la vida.

-¿Te sorprendieron los amigos que desaparecieron?
Sí, pero no los juzgo porque hay gente que tiene mucho miedo de preguntar, que se les convierta en dolor propio, me he tratado de poner en los zapatos de mucha gente y me doy cuenta que los miedos de cada uno son muy diferentes y aunque yo sea una mujer valiente no significa que la otra persona, aunque me quiera mucho, se atreva a vivir la enfermedad junto conmigo y a la par, no puede, no lo sabe vivir, y no los puedo culpar, se quedaron allá, hace dos años cuando eran mis amigos.

-¿Y si ahora aparecieran?
Nada, no puedo cerrarle la puerta a nadie, ahorita menos, yo vivo cada segundo más intenso que antes, jamás voy a perder el tiempo en reproches, siempre hay que dar una segunda oportunidad y una tercera, porque lo que yo aprendí con esta enfermedad, es que la vida me dio una segunda, una tercera, una cuarta y hasta una décima oportunidad para seguir viva y sería muy injusto de mi parte no brindarle a los demás las oportunidades que sean necesarias.

-¿Tienes miedo de que vuelva a aparecer el cáncer?
Sí, por supuesto que sí porque uno no quisiera volver a pasar por lo mismo, es una experiencia con la que me quedo y de la cual he aprendido muchísimo, pero muy dolorosa, pero ese miedo se disipa y se debilita cuando estoy consciente que tengo que ir a mis exámenes cada tres meses, que tengo que ir revisándome y tocándome y eso me mantiene de una manera segura y activa de que sigo controlando la enfermedad y no la enfermedad a mi.

-Uno de tus sueños es ser madre, pero los tipos de tratamientos a los que te sometiste suelen poner en riesgo esa posibilidad, ¿te hiciste chequeos de fertilidad?

Lo traté, incluso fui con una especialista en fertilidad en Miami, una mujer que desde que entré por la puerta iba a cobrarme 300 dólares sólo para hacerme una serie de preguntas y me dijo: “si tienes cáncer olvídalo y después de los 35 años peor. Estás enferma y vieja”. Lo peor de todo es que le tuve que pagar para que me dijera “infértil enferma”, salí de ahí muy enojada y más triste que cuando me dieron la noticia del cáncer porque me sentía frustrada, carecía de la información necesaria como para decirle : “vieja usted y enferma también”. Me deprimí mucho, traté de buscar otras soluciones a ver si podía someterme a un tratamiento de hormonas para ver si podía congelar algunos huevos ya fertilizados, me estaba arriesgando que con un tratamiento de hormonas mi cáncer avanzara. Me resigné y me dije que lo peor que me podría pasar es no poder tener hijos después de la quimioterapia, pero hijos biológicos, tengo la opción de la adopción. Mi hermana dice que lo más hermoso de ser madre no es tanto la maternidad sino saber que tienes en tus brazos un ser por el cual te responsabilizas, por el cual te une el cordón umbilical del amor. Ella es madre adoptiva y me aconsejó que no me desgaste emocionalmente, que no me sienta menos mujer por eso, el milagro del hecho de la adopción es mágico. Ahora mi metabolismo y mi ciclo reproductivo creo que está regresando a su cauce, empiezo a sentir que mi cuerpo se recupera, sin embargo no me da ninguna garantía de que empiece a ovular, a lo mejor tengo un 5% de esperanzas que se dé, si pasa que bueno y sino me voy a entusiasmar muchísimo que en este mundo donde hay tantos niños y niñas indefensos que necesite un padre y una madre, puedan ser mi familia.

-¿Cuál es hoy el mensaje de la Lorena Rojas que le ganó la batalla a la muerte y a la enfermedad?
No me siento un gurú, ni creo que tenga voz de profeta ni que mi palabra tenga la verdad, sino que el poder está en la información, que la fuerza está en la unión y que la actitud lo es todo en la vida, y que la vida sólo se vive una vez, hay que gozarla cada minuto, que el segundo que se fue no regresa, que el tiempo prestado y regalado debe ser preciado porque vale mucho más que oro. Valoro cada minuto y cada segundo que se me ha dado de cariño, atención, todo lo que está sucediendo en mi vida lo valoro más porque es cuando más estoy valorando lo que soy, lo que tengo y la bendición de estar viva.