María Luisa Flores


María Luisa Flores es una hermosa actriz y modelo venezolana, que se ha labrado una carrera profesional en Colombia y, por fin, logró su primer papel protagónico, en la comedia ‘Clase Ejecutiva’, donde da vida a Daniela.

La venezolana María Luisa no es una mujer de muchas rumbas, pero ha viajado por todas partes. Ha vivido sola desde los 14 años. Vivió en Caracas, de donde son sus amores primerizos. Pero también en Japón, Milán, París, México y Alemania y habla inglés e italiano. Y chapurrea el portugués. Y después se fue a Colombia a trabajar, donde se ha labrado una carrera como modelo y en la actualidad como actriz. Es una mujer de ojos negros y facciones finas.

-María Luisa, ¿cómo definirías a tu personaje de ‘Clase Ejecutiva’?
Daniela es una ejecutiva, novia de Julián (Martín Karpan). Es una persona noble, insegura y celosa. También es muy divertida, creo que a la gente le va a gustar mucho. Particularmente, la he pasado muy bien haciendo el personaje.

-¿Cómo terminaste siendo parte del equipo de vuelo de la serie ‘Clase Ejecutiva’?
Me llamaron a la audición y me imagino que les gustó, porque aquí estoy.

-¿Y cómo asumes este nuevo reto actoral?

Con alegría. Ha sido maravilloso, el equipo de trabajo es muy bonito, todos nos la llevamos muy bien.

-¿Qué es lo más complicado de interpretar a Daniela en ‘Clase Ejecutiva’?
Pasar de un estado de ánimo a otro opuesto en poco tiempo.

-Daniela es una mujer pasiva con su esposo, ¿qué tan sumisa eres tú?
Daniela no es tan pasiva, se van a sorprender. Yo no me considero para nada pasiva, con mi chico creo que encontramos un buen equilibrio y los dos aportamos mucho a la relación.

-¿Qué tiene Daniela de María Luisa Flores?
Daniela tiene cosas mías, pero amplificadas. Yo también soy nerviosa y me sigo asombrando mucho con la vida.

-¿Cómo es el ambiente en la Agencia de viajes VIP tours?
Algunas veces es de unión total y otras de un nivel competitivo muy alto. En todo caso, muy divertido.

-En ‘Clase Ejecutiva’ hay mucha competencia entre los empleados, ¿la serie se parece un poco al modelaje?
Nunca sentí que el modelaje fuera una competencia, me parecen mucho más competitivos los concursos de belleza o la misma actuación. En el modelaje, casi siempre hay trabajo para todo el mundo.

-¿Cómo es la experiencia de trabajar con el director Andrés Marroquín?
La verdad es maravilloso. Andrés es un muy buen director, un lindo ser humano y estoy aprendiendo muchísimo de él.

-¿Son importantes los viajes en tu vida?
Para mí, viajar es todo, así viví durante mucho tiempo, con dos maletas y sin destino fijo, sigo soñando con mil lugares que me gustaría conocer.

-¿A qué altura está volando tu corazón?
Nunca había volado tan alto como en este último año.

-¿Cómo van a volar los televidentes con la serie?
Espero que todo lo que puedan.

-¿Te quedas con el drama o con la comedia?
No creo que pueda vivir el uno sin la otra, así que me quedo con los dos. Es la primera vez que hago comedia en ‘Clase Ejecutiva’ y es todo un reto, creo que la comedia es una de las cosas más difíciles de la actuación.

-¿Qué retos te ha traído la actuación?
Muchos, quizás los más duros han sido también los más personales, me ha tocado enfrentar muchos de mis miedos, sobrepasar mis limitaciones y aprender a ser alguien distinto. Y eso me ha hecho crecer mucho.

-¿Eres cómica?
No sé si soy cómica, pero puedo confesar que me río fácilmente, como dicen en Venezuela, me río bien barato.

-¿Qué papel te gustaría interpretar?
Me gustaría ser Alice en ‘Closer’.

-¿Te quedas con las pasarelas o te están conquistando los sets de televisión?
Hace más de dos años dejé de trabajar como modelo para dedicarme a esto.

-¿Cómo fue la transición del modelaje a la actuación?
Al principio fue difícil, en especial por los prejuicios que hay con el mundo del modelaje. Ya cuando uno comienza a trabajar, la gente cambia de actitud, porque ven que me lo tomo en serio, que respeto el trabajo de los demás. Fue una transición difícil porque quería hacer algo nuevo, a aprender un oficio. Me siento muy feliz con todos los progresos, con todo lo que me ha pasado.

-¿Cómo enfrentaste esos prejuicios?
No vale la pena decir nada, es mejor demostrar con hechos que uno realmente se toma el trabajo en serio.

-En la actualidad, ¿te sientes más modelo o actriz?
Hace dos años que no trabajo como modelo y, en este tiempo, sólo he hecho unas fotos. Realmente decidí cambiar el rumbo de mi vida. El modelaje fue maravilloso mientras me permitió viajar, conocer otras culturas, aprender otros idiomas. Ya en el momento en el que decidí establecerme en un lugar, en Colombia, ya no era lo mismo, por eso hice la transición. Estoy muy feliz con el cambio, no extraño nada.

-Has vivido en Japón, Milán, México y Alemania, ¿qué te dejan los lugares por los que has pasado?
Olores, sabores, imágenes, sonidos y muchas historias para contar. Me siento una mejor persona, al menos una con una mente más abierta, que aprendió a amar las diferencias.

-¿Eres muy venezolana?
Eso es algo que me gustaría saber, la verdad llevo a Venezuela en el corazón, allí nací, allí vive mi familia y tengo muy buenos amigos, pero me fui hace tanto, que ya no se qué tan venezolana sea. Hoy, por ejemplo, estoy feliz viviendo en Colombia, porque es un país que me encanta y se ha convertido en mi hogar.

-¿Cuáles son tus vicios?
Fumar, no lo he podido dejar del todo, es terrible.

-Un placer oculto...
Me muero por un buen chocolate.

-¿Un lugar para perderte en Venezuela?
Roraima, allí me perdería.

-¿Qué le cambiarías a tu país?
A Venezuela nada, es un lugar maravilloso. A los venezolanos, varias cosas, pero la principal ese apego que tienen a las cosas materiales, allí no está la felicidad.

-¿Qué aroma te devuelve a la niñez?
La cebolla y el ajo sofritos, me recuerdan la cocina de mi abuelita.

-¿Por qué te sonó ser reina de belleza?
Nunca me sonó, pero igual fui y todavía no sé por qué.

-Ya has trabajado en el cine, ¿será que ahora te veremos en la pantalla grande?
Ojala. Eso me encantaría.

-Eres una buena lectora, ¿qué libro estás leyendo por estos días?
‘Memorias’, de Adriano. Aunque con tan poco tiempo libre, la cosa va más lenta que de costumbre. Me gusta mucho leer, esta actividad me mete en otro mundo, me desconecta la mente. Me gustan mucho los libros de historia y de viaje.

-¿Qué música te pone a bailar?
La salsa.

-¿Eres tímida?
Al principio, bastante.

-¿Cuál es el sabor amargo del modelaje?
Lo más amargo siempre fue también lo más dulce, no tener un lugar fijo que me atara a un país o una ciudad.

-Eres vegetariana...
Ser vegetariana me ayuda con el tema del peso, no considero que uno deba comerse a otro animal, es algo personal, sin ánimo de ofender a nadie.

-¿Cómo funciona ‘Ushuva’, tu empresa de artesanías colombianas?
‘Ushuva’ fue un momento maravilloso en mi vida, pero yo ya no soy parte de eso. Cuando me fui de Venezuela le deje la compañía a mi socia y me desconecte, tal vez algún día retome. Me encanta diseñar.

-Un ritual en el que confíes...
Practico yoga cuando puedo, pero me gustaría que fuera con más frecuencia, lo debo confesar.

-¿Qué es lo mejor de Colombia?
Su gente.

-¿Por qué decidiste quedarte viviendo en Colombia?

Me encanta Colombia. Vine hace diez años y me enamoré del país, y desde entonces pensé que tenía que vivir aquí. Fue una decisión que me nació en el corazón, hacía mucho tiempo que quería vivir aquí. La gente es sumamente amable, tienen una receptividad maravillosa con el extranjero, que le hacen sentir a uno en casa. En Colombia nunca me he sentido sola.

-El premio que quisieras recibir...
Una familia unida y feliz.

-¿Tres cosas que no pueden faltar en uno de tus viajes?
Un traje de baño, un buen bloqueador solar y un buen libro.

-Una película para una tarde de domingo...
‘Una vida iluminada’, en inglés ‘Everything is illuminated’.

-¿Qué te da nostalgia?
Venezuela.

-¿Estás trabajando de lleno en ‘Clase Ejecutiva’?
No. Estoy grabando otro proyecto al tiempo con la productora CMO, es un seriado que se llama ‘Correo de Inocentes’, en un rol totalmente diferente. Es un personaje duro, complicado, al igual que la historia.