Sara Corrales crece en la actuación


Sara Corrales se ha labrado una trayectoria actoral que cada día que pasa va en ascenso. Comenzó participando en telenovelas como ‘Todos quieren con Marilyn’, ‘Merlina, mujer divina’, ‘Cuando rompen las olas’ y ‘En los tacones de Eva’. Después consiguió un papel protagónico en ‘La marca del deseo’ y después hizo de villana en ‘Vecinos’. Ahora comienza una nueva etapa más internacional con Telemundo, donde la hemos visto en ‘Victorinos’ y ‘El Clon’, donde actualmente da vida a Karla.

A estas alturas todos sabemos que no es fácil crecer actoralmente delante de la cámara. Pero, Sara Corrales (de 25 años) es una excepción. Una historia de éxito de la jovencita estrella, que a los 16 años debutó como presentadora, de ahí saltó a la televisión, que evidencia como el trabajo duro y las ganas prevalecen. Es cierto, tiene un atractivo y un conjunto excepcionales: voz gruesa, piel de porcelana, ojos que embrujan y un cuerpo que desafía la lógica con curvas. Pero no es suerte, lo suyo es el talento y la determinación.

Luciendo un look veraniego de inspiración ochentera, la actriz colombiana se ha convertido en toda una diva de la actuación. Ahora luce un pelo corto, busto más pequeño (se acaba de hacer una mamoplastia para reducirlo), viste muy fashion y con ganas de enamorarse con el alma, así es la nueva Sara.

Atrás quedaron la larga melena y las extensiones; con ellas se fueron los errores, los malos momentos, las lágrimas y las equivocaciones. “Me siento como una mujer nueva, ligera. No soy el nuevo juguete de nadie, soy una persona con valores, interesante y profunda; una mujer, amiga, hija, hermana, un ser humano inteligente que vale la pena”. Toda una declaración de intenciones de una mujer segura, que además se acaba de bajar el tamaño de sus senos y se siente plena con la nueva medida.

-¿Cómo te sientes trabajando en Telemundo?
Terminé ‘Vecinos’, después hice ‘Victorinas’, más tarde empecé ‘El Clon’, que actualmente estoy grabando, y he hecho varios capítulos de ‘Decisiones’. Dios ha sido muy lindo conmigo, porque todo lo que he programado ha pasado. Quería trabajar fuera; me fui a Miami, me terminaron haciendo una mejor propuesta y regresé a Colombia. Tomé un aire como para decir: “olvidémonos de todo lo que está pasando en Colombia”.

-¿Cuál es tu personaje en ‘El Clon’?
Se llama Karla, empezó siendo en la historia una bailarina moderna, después entró a boxear, entonces estuve en un entrenamiento superfuerte de la liga de Bogotá. Es un personaje totalmente real, ni malo ni bueno, que se equivoca, que reflexiona.

-¿Qué rol juega Karla en la novela?
Termina enredándose con Mauricio Ochmann, ‘El Clon’ (Daniel), y queda embarazada de él.

-¿Ahora se dice que vas a protagonizar ‘Casanova sin amor’?
Ya grabamos el piloto y es el nuevo proyecto de Gustavo Bolívar, pura comedia, cero balacera. El protagonista es Miguel Varoni y grabamos con Margarita Muñoz y Katie Barberi. Pinta muy bien.

-¿Y es verdad que hiciste pruebas para darle vida a Angie Sanclemente?
Sí, el casting lo hice hace pocos días y no sé que va a pasar. A diario estuve estudiando el caso, me leí los artículos que estaban en Internet y vi todos los videos, las fotos. Sólo la historia ya es una novela, pasan cosas que uno dice: “impresionante todo lo que le pasó a esta mujer”. En la prueba hice una escena chévere e importante donde la mamá la confronta y le pregunta que si ella se casó por amor. Me fue súper bien, vamos a ver qué pasa.

-¿Cuándo decidiste bajarles a las prótesis de los senos?
Desde hacía tiempo lo quería hacer y apenas encontré al cirujano indicado, agilicé la intervención.

-¿Quedaste conforme con el tamaño?
Total. Además que ahora las tengo debajo del músculo, entonces lucen más naturales. Igual, entré al quirófano apenas hace ocho días, entonces todavía están inflamadas.

-¿Por qué decidiste entrar al quirófano?
Porque hace tres años, cuando me operé, no me cuidé y como al quinto día ya estaba en el gimnasio brincando como una loca. Además, en ese momento estaba grabando ‘La marca del deseo’ en Santa Marta y el sol complicó la cicatriz. La verdad es que me moría por tenerlas más chiquitas, por ejemplo me veía en televisión y decía: “se me ven gigantes”.

-¿Te cansaste de lucir tan voluptuosa?
Esa época de tenerlas grandes ya pasó, tenía que vivirla, pero ya no. Nunca he sido así en la vida real, siempre he sido como más relajada y ahora más, estoy como en la onda del pantalón ancho, más glamurosa. Estoy feliz de ser diferente, de marcar la diferencia.

-¿Dolió la operación?
No. Pensaba que sí, pero el doctor Santiago Ruiz me explicó que hacerlo por segunda vez tiene sus ventajas, ya no es el mismo dolor, no es el miedo de la primera vez.

-¿Por qué decidiste cambiar físicamente?
Cuando terminé ‘Vecinos’, quería hacer un cambio. Qué jartera encasillarme en el estereotipo de la vieja con el pelo en la nalga. Estaba así porque el personaje de Jessica lo requería, pero apenas terminamos de grabar, quise algo radical.

-¿Es cierto que pasaste por seis cortes previos?
Primero quitamos las extensiones, después lo cortamos recto y parejo. Más tarde lo subieron un poquito más, pero no me hallaba, luego a los hombros y hasta me puse pelirroja, pero el pelo no tenía actitud, ni nada. Fui donde mi peluquero, cerré los ojos y ya. Cada vez lo quiero más cortico (risas), es como una adicción, en el gimnasio estoy fresca, en clima cálido, igual; me levanto peinada, me acuesto peinada, porque es un look despelucado, es superfácil llevarlo.

-¿Te gustó lo que viste en el espejo?
Totalmente. Me vi con un aire renovado, quería otra imagen, cambiar muchos aspectos negativos, dejar lo jarto atrás.

-¿Al igual que el tema de Robinson?
Sí.

-¿Suena inesperado que un cambio de look te haya brindado también un cambio emocional?
Como que entré a una etapa de tranquilidad, de estabilidad, no estoy sufriendo por nadie, no estoy llorando por nadie, no estoy pendiente de nadie más, sino de mí, mi trabajo y mis cosas. Pongo música suave y prendo velas, que me dan tanta paz y tranquilidad. Es rico estar sola.

-Pero, ya llevas un tiempo largo sin novio...
Estoy sola desde que terminé con Rodrigo Triana, hace como tres años. Pasó lo de Robin, pero eso no fue una relación. Ahora sí me está entrando como la cosita de querer a alguien y veo a mi mejor amiga con el novio y quiero una relación bonita, tranquila, estable, un hombre bien especial que esté conmigo, que me apoye.

-¿Estás pensando en el futuro?
Sí, quiero ya una pareja para compartir la vida, todo. Últimamente he entrado en una depresión, como de: yo quiero una pareja, o sea, estoy feliz sola, tranquila, pero necesito un hombre. ¡Ay, sí, ya! Obviamente en estos tres años he conocido personas que digo: “huy, este puede ser, rico conocerle”, pero empiezo a salir con él y no me gusta, entonces pues me abro y prefiero salir corriendo y le cojo pereza. Quiero empezar a compartir una vida en pareja y construir juntos lo que será en un futuro, porque obviamente pienso tener hijos. Pero, sí, ya quiero que llegue.

-¿Cómo sueñas un novio?
Un hombre que me brinde estabilidad emocional; no soy una culicagada, quiero un tipo inteligente, no me interesa el físico, anhelo admirarlo. Alguien que me enseñe, que sea trabajador, no quiero peladitos para criar ni para enseñar.

-En este tiempo tus amigos han jugado un papel clave...
Yo no creía en nadie porque siempre fui absolutamente sola. En la época del colegio, cuando llegué a Bogotá, nunca me dediqué a cuidar una amistad, entonces nunca las tuve. Conseguí unos amigos maravillosos, somos un grupo súper unido, nos divertimos mucho juntos: Alejandra Ávila, Adriana Venegas, Carlos Andrés Ruiz, Álex Cubillos, Carlos Vargas y yo. Como estoy sin novio, tengo todo el tiempo del mundo para ellos.

-Tu padre falleció hace tres meses, ¿cómo sucedió?
Mi papá es un ángel y me protege desde el cielo. La muerte de mi papá fue una sacudida horrible, además de que todo pasó y ni cuenta me di. Él tuvo una cirugía de la médula hace ya como siete años y de una de cadera hace cinco, entonces no tenía una vida normal. Estaba en la casa, tenía dificultad para caminar, pero estaba sano. Un día me dijeron que no comía casi, que estaba muy desganado, y era una pelea para llevarlo al médico porque él no quería, hasta que ya la esposa dijo: “no más, me lo llevo”, y entró a urgencias por una infección urinaria. Le hicieron exámenes y le descubrieron cáncer, el más agresivo de todos. En quince días se me murió. Hoy en día uno mira para atrás y piensa que fue lo mejor; por él, por nosotros, por todo, no sufrió. Es un angelito que nos está cuidando en el cielo y nos bañó de una tranquilidad a todos.